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La Sociedad de Taxidermistas Americanos. Sus cuatro exposiciones.


Primer Informe Anual de la Sociedad.
Reunidos en el Ward's Natural Science Establishment de Rochester, Nueva York, el 12 de marzo de 1880, Frederic S. Webster (1), Thomas W. Fraine, Frederic August Lucas, Jules François Desiré Bailly, Johannes John Martens, Arthur Benoni Baker y William Temple Hornaday, acordaron la creación de la Society of American Taxidermists. La elección de la ciudad de Rochester no fue casual. Todos ellos trabajaban en la ciudad, y todos ellos, excepto Fraine, lo hacían para el profesor Henry A. Ward.
 
Frederic S. Webster, en un artículo autobiográfico publicado en 1945 en la revista Annals, recordaba su amistad con Hornaday y la gestación de la Sociedad de Taxidermistas Americanos:
   "No estuve en el Ward's mucho antes de que William T. Hornaday retornara de la India donde había estado recogiendo pieles de animales y esqueletos, principalmente para el Museo de Harvard. Éramos aproximadamente de la misma edad, teníamos inclinaciones similares, y forjamos una firme amistad desde el principio. Vio lo que yo hacía y lo que había hecho, coincidimos en nuestra manera de pensar, y planeamos y organizamos la Sociedad de Taxidermistas Americanos."

Reseña de 1892 de una visita al taller de Taxidermia del Museo de Nueva York.


El Museo Americano de Historia Natural de Nueva York en 1892. Ilustración del artículo.


Se publicó en el semanario Harper's Weekly el 3 de diciembre de 1892 y se titulaba In the Workshop of the American Museum of Natural History, en español En el taller del Museo Americano de Historia Natural. El artículo descubría a los lectores un rincón reservado del Museo neoyorquino, el taller de Taxidermia, los especímenes que en aquellos momentos se estaban preparando, y algunas particularidades de su montaje. El edificio inicial de estilo gótico victoriano -grabado superior-, inaugurado en 1877, se estaba ampliando; el director de la institución era Morris Ketchum Jesup y el taxidermista jefe Jeness Richardson.
 

Roy Chapman Andrews, taxidermista y explorador, inspirador de "Indiana Jones".

George Lucas y Steven Spielberg jamás han revelado qué personaje real inspiró al de ficción, el protagonista de la serie de películas de aventuras Indiana Jones (1981-2008). Se ha venido especulando con al menos media docena de candidatos, a saber, los arqueólogos estadounidenses Sylvanus Griswold Morley, estudioso de la cultura maya;  Robert John Braidwood, especialista en Mesopotamia; el explorador inglés Percy Harrison Fawcett, que desapareció mientras buscaba la ciudad perdida de El Dorado; o el aventurero inglés Frederick Albert Mitchell-Edges, protagonista de dudosos hallazgos en Centroamérica. Aunque parece que los mejor posicionados, quizá los más citados, son los estadounidenses Hiram Bingham, el explorador redescubridor del Machu Picchu, y Roy Chapman Andrews, protagonista de este artículo.
 
 
Roy Chapman Andrews, a la derecha, en Mongolia junto a un nido de dinosaurios (1).

   "En los [primeros] quince años [de trabajo de campo], puedo recordar una decena de ocasiones en las que por poco escapé de la muerte. Dos de ellas atrapado en tifones, una cuando nuestro barco fue atacado por una ballena herida, en otra ocasión mi esposa y yo estuvimos a punto de ser devorados por perros salvajes, en otra estuvimos a merced de un grupo de sacerdotes lama fanáticos, en dos más oí la llamada de la muerte al caerme por unos acantilados, en otra casi me atrapa una gigantesca pitón, y en otras dos pude haber sido asesinado por bandidos."
                                             Roy Chapman Andrews, Under a Lucky Star (1943). 

John S. Rowley, de autodidacta a taxidermista jefe del Museo de Nueva York.

John S. Rowley descarnando una piel (1).
John Stewart Rowley nació en Hastings-on-Hudson, Nueva York, en 1862. Siendo niño vivió en 1871 la inauguración del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York, museo que visitó con su familia y que quizá le estimulara para aficionarse a la Taxidermia, aprender de forma autodidacta y acaso comenzar a ejercer de forma privada.

En breve retomaremos la biografía de Rowley. En 1882 el Museo Nacional de Washington contrató a William Temple Hornaday, procedente del Ward's Natural Science Establishment de Rochester, con el objetivo de crear un departamento propio de Taxidermia. Hasta entonces las grandes museos estadounidenses se limitaban a comprar los especímenes disecados a establecimientos como el Ward's, el de Frank Blake Webster de Hyde Park y otros similares europeos, como la Maison Verreaux de París o Rowland Ward de Londres. Hornaday, especialista en mamíferos, llamó a su lado a su amigo Jeness Richardson, especialista en aves empleado asimismo en el Ward's. En 1887 Hornaday, empleando métodos dermoplásticos, más avanzados, laboriosos y costosos que los utilizados por los taxidermistas privados proveedores, terminó un grupo de bisontes ambientado que causó impresión entre el público. El Presidente de la Sindicatura del museo neoyorquino, el banquero y filántropo Morris Ketchum Jesup, vio aquel trabajo y regresó a su ciudad decidido a convencer a sus colegas para que se creara igualmente un departamento de Taxidermia. Los bisontes se encontraban en peligro de extinción en los Estados Unidos -Hornaday contribuyó a su salvación, influyendo incluso en los legisladores- y la población de otros mamíferos también mermaba. El joven Museo Americano, como todos hasta entonces, mostraba al público hileras de mamíferos mal montados, solos, sobre un pedestal, y de acuerdo con Joel Asaph Allen, conservador de la sección de mamíferos y aves, Jesup solicitó la creación del nuevo departamento, petición que fue aceptada. Para impulsarlo ficharon a Richardson, que pasó de segundo en Washington a taxidermista jefe en Nueva York.

Los primeros osos panda gigantes disecados. Las fotografías de Karen Bean.


Diorama del Museo de Chicago con los osos panda gigantes cazados por los Roosevelt en 1929 (1).

En marzo 1869 en China un cazador le mostró al misionero y naturalista francés Armand David la piel de un oso blanco y negro. Fue el primer occidental que vio uno. David comunicó su hallazgo y envió la piel al zoólogo Henri Milne-Edwards, director del Museo Nacional de Historia Natural de París, donde sigue conservándose. Otro naturalista, el alemán Hugo Weigold miembro de la expedición de Walther Stötzner (1913-1919), se convirtió en 1916 en el primer occidental que vio uno vivo, e inclusó compró un cachorro que fallecería al cabo de poco tiempo. Tres años después, en diciembre 1919 el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York exhibió por vez primera un oso panda gigante (Ailuropoda melanoleuca) disecado, el de la siguiente fotografía. Fue capturado durante la expedición asiática de Paul. J. Rayney y el naturalista Edmund Heller (1918-1919), amparada por el Museo.


"Manada de lobos a medianoche" (1947), diorama del American Museum.


El diorama en la actualidad (1).

El texto de la cartela del diorama es el siguiente:
   "Diciembre a medianoche
   Lago Gunflint, Minnesota del Norte
   Apártese. Esta manada de lobos persigue a un ciervo, que corre por detrás de donde usted se encuentra para salvarse. La pareja puede hostigar al ciervo varios kilómetros para agotarlo, y luego derribarlo en un esfuerzo conjunto. Cazando en grupo los lobos pueden apresar animales mucho más grandes que ellos.
   Sin embargo, los ciervos son rápidos, y este tenía ventaja -las huellas de la derecha muestran su asustado salto-. Si los lobos no consiguen acorralarlo rápidamente, se darán por vencidos y seguirán el rastro de otro candidato. Como sucede comunmente cuando los carnívoros persiguen a sus presas, las cacerías del lobo terminan más frecuentemente en fracaso que con éxito.

Los "Dioramas" del Museo de Nueva York fotografiados por Hiroshi Sugimoto.

   "La primera vez que llegué a Nueva York en 1974, hice lo que todos los turistas. Con el tiempo visité el Museo de Historia Natural donde hice un curioso descubrimiento: los animales disecados situados ante fondos pintados parecían completamente falsos, sin embargo, echando un rápido vistazo con un ojo cerrado, toda perspectiva se desvanecía y de repente parecían muy reales. Había encontrado una manera de ver el mundo tal y como lo hace una cámara. Un objeto falso, una vez fotografiado, es tan auténtico como el real."
                                                                                                       Hiroshi Sugimoto.

Polar bear  (1976), el primer trabajo de la serie Dioramas de Hiroshi Sugimoto (1).


El fotógrafo japonés Hiroshi Sugimoto (Tokio, 1948) comenzó a trabajar en su serie Dioramas en el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York en el año 1976. A su primera fotografía, la del diorama del oso polar sobre una placa de hielo observando a su presa recién muerta, le siguieron un buen número más. Más tarde, en los años 1982, 1994 y 2012, repetiría sus visitas al museo para seguir fotografiándolos.

El "Akeley Hall" del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York.


Vista general del Akeley Hall of African Mammals en la actualidad (1).

 
En su libro In Brightest Africa (En el África más deslumbrante, 1923) (2), publicado pocos años antes de su fallecimiento, Carl Ethan Akeley (1864-1926) escribía:
   "He tenido muchos sueños. Algunos los he olvidado. Otros tomaron forma y se convirtieron en algo agradable u odioso para mí en mayor o menor grado. Pero sobre todo han convivido conmigo con el paso de los años, marcando paulatinamente el rumbo. Se han convertido en la inspiración y en el propósito unificador de mi trabajo, todos los esfuerzos durante los últimos años se han redoblado para conseguir un único objetivo, la creación de una gran sala que se llama Salón Africano Roosevelt.

Los grupos de elefantes de Carl Akeley.

El grupo de elefantes del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York es, además de un excepcional trabajo de Taxidermia, la culminación de un proceso de renovación técnica en el montaje de los grandes mamíferos cuyo ideólogo fue Carl Ethan Akeley (1864-1926). En este artículo repasaremos sucintamente la biografía de Akeley, la evolución de su técnica, conoceremos algunos de sus trabajos anteriores con elefantes como su colaboración como asistente en el montaje de Jumbo, o su The Fighting African Elephants del Museo Field de Historia Natural de Chicago, y concluiremos con su obra maestra neoyorkina The Alarm (1), un trabajo que se completaría años después de la muerte de su creador. 
 

The Fighting African Elephants, el grupo de Akeley en el Museo Field de Chicago (2).

Sirenas, criaturas legendarias y "reales". La "Sirena de Fiji".


Mermaid, óleo de J. W. Waterhouse (1901).
Durante el Imperio Medio Asirio, antes del año 1000 a.C., la deidad Atargatis se representaba como un pez con cabeza y cuerpo y brazos de mujer. Se le consagraban los peces, se le rendía culto en templos que tenían estanques, y representaba las fuerzas fecundas de la naturaleza. Su antagonista masculino asirio era Dagan, protector de los cultivos e inventor del arado. En la antigua Grecia Atargatis era conocida con el nombre de Derceto. Según escribió Diodoro Sículo (siglo I a.C.), Derceto ofendió a la diosa Venus, que le inspiró al amor hacia un pastor, cuyo fruto fue una niña llamada Semíramis que llegaría a gobernar Babilonia. Tras nacer su hija por obra de Venus, Derceto la abandonó, mandó matar al pastor que había amado, y se arrojó al mar con intención de morir, algo que los dioses impidieron dándole naturaleza anfibia. Por su parte Dagón en el pueblo filisteo y fenicio era el dios del mar.

Fragmento de "El guardián entre el centeno" de J. D. Salinger.


Pájaros volando sobre los visitantes en el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York en 1927 (1).


El protagonista de la novela, el adolescente Holden Caulfield va a ser expulsado de la escuela preparatoria y recuerda sus experiencias en la ciudad de Nueva York, entre ellas sus visitas al Museo Americano de Historia Natural, que se relatan en el capítulo dieciséis:

"Modern Taxidermy: Mounting the Indian Elephant", un documental de 1927.

Hace tiempo escribí en Taxidermidades sobre su vida y su obra en el artículo Carl Akeley, el padre de la Taxidermia moderna. Sobre su método de montaje comentaba: 
   "Se especializó en los grandes mamíferos africanos, utilizando y mejorando la técnica dermoplástica que ya se usaba en los museos europeos y realizando una escultura muy realista en la que destacaba el marcado de músculos, arrugas y venas. Ideó el método de, a partir de esculturas, aplicar a la superficie de estas papel maché y laca, cortarlas, vaciarlas y volver a unir la capa de papel maché. Con ese método, y combinándolo con pegamentos y muselina, se conseguía un maniquí ligero e impermeable al agua. Dependiendo del tamaño del animal, se aplicarían hasta cuatro capas antes de montar la piel. "Creo que hoy todavía no se ha ideado un mejor método de taxidermia que el descrito aquí y su uso ha llegado a ser casi universal. Aunque no toma mucho tiempo para contarlo, el montaje de un animal de esta manera es un proceso largo y tedioso", cuenta en su libro. Su técnica supone una evolución en la técnica de la dermoplastia."

Precisamente ese proceso es lo que muestra el siguiente vídeo. Carl Ethan Akeley, trabajó en el Museo Field de Historia Natural de Chicago, donde montó dos elefantes que el mismó cazó en 1905, y en el American Museum of Natural History de Nueva York (AMNH) donde, además de haber creado multitud de dioramas, la Sala de Mamíferos Africanos que lleva su nombre está presidida por una manada de ocho elefantes de los que cuatro son obra suya. Entre sus alumnos más aventajados destacó Paul Louis Jonas, su aprendiz durante cuatro años en el museo neoyorkino y colaborador suyo en el diseño de la manada de elefantes. En relación con todo ello, la técnica de montaje de Akeley fue empleada y popularizada por Jonas con el nombre de sculpturdermy. Para saber más sobre ella recomiendo la lectura de La técnica de la esculturodermia, un artículo que se hace eco del aparecido en enero de 1938 en la revista americana Popular Science, donde Louis Jonas explicaba, además gráficamente, esa técnica durante el proceso montaje de tres gorilas capturados durante la expedición Vanderbilt, y destinados a un diorama de la Academia de Ciencias Naturales de Filadelfia.

Los grupos de Hornaday. El tránsito hacia una taxidermia científica en los Estados Unidos.


A Fight in the Tree-Tops (1).
William Temple Hornaday (Avon, Indiana, 1854-Stamford, Conneticut, 1937), taxidermista, naturalista y conocido sobretodo por su faceta como impulsor del conservacionismo del bisonte americano, durante siete años trabajó como taxidermista en el reconocido Henry Augustus Ward's Natural Science Establishment de Rochester, Nueva York, y durante nueve años (1882-1890) fue el responsable del Departamento de Taxidermia del National Museum of Natural History de Washington, puesto que abandonó por discrepancias con su director.  A partir de 1896 Hornaday sería nombrado responsable del recién inaugurado New York Zoological Park, puesto que conservó hasta su jubilación. Considerado como uno de los renovadores, y con cierto protagonismo en el cambio, hacia una taxidermia más científica, en 1891 escribió Taxidermy and Zoological Collecting, un manual de taxidermia donde dedica unos cuantos capítulos a los grupos de animales. Uno de ellos, de evidente valor como testimonio histórico, lo inicia así:

William T. Hornaday, taxidermista y conservacionista del bisonte americano.

William Temple Hornaday nació en Avon (Indiana, Estados Unidos) el 1 de diciembre de 1854. Fue zoólogo, cazador y más tarde conservacionista, autor, poeta y compositor. Revolucionó la museografía al mostrar la vida silvestre en sus entornos naturales. Sobre todo es conocido por su empeño en salvar de la extinción el bisonte americano.

Retrato de W. T. Hornaday en 1926.
Hijo de William Temple Hornaday senior y de la segunda esposa de este, Martha Varner Miller, emigró junto a sus padres en 1856 a Knoxville, Iowa, en busca de mejores tierras para la agricultura. Hornaday junior perdió a su madre con once años y a su padre con catorce. En su infancia pasó largas temporadas en Indiana con la familia de su madre. En 1870, durante una de esas estancias fue a Indianápolis donde vio unos ánades disecados que se exponían en el escaparate de una armería. La idea de conservar unos animales por tiempo indefinido le cautivó. Regresó a Iowa y estudió en el Colegio Oskaloosa y en el Iowa State Agricultural College en Ames, donde aprendió Taxidermia, fuera de horario, con el zoólogo práctico encargado del museo, y donde no llegó a graduarse. En noviembre de 1873 se empleó en el famoso Henry Augustus Ward's Natural Science Establishment de Rochester, Nueva York, uno de los mayores proveedores de objetos de Historia Natural del mundo y donde empezaron o desarrollaron parte de su carrera otros reconocidos taxidermistas como Carl Akeley, Jeness Richardson, Frederic A. Lucas, John W. Critchley, John Wallace, Robert H. Rockwell, o los hermanos Santens, por citar algunos de los más conocidos. Allí permanecería durante siete años.

La historia de Jonas Brothers Taxidermy.

Nos encontramos en Budapest, Hungría, a finales del siglo XIX. Un cartero, modesto funcionario, tratando de sacar adelante a una familia con seis hijos y dos hijas. Tarea encomiable. Con apenas dieciséis años, Coloman Jonas (1879-1969), el hijo mayor empezó a trabajar como aprendíz de un taxidermista local. Cobraba un salario equivalente a unos cuatro euros mensuales. Aquel taller tenía como clientela a la nobleza de Budapest que, aficionada a la caza, proveía de trabajo con animales provenientes de todos los continentes, incluyendo África, un destino emergente en aquellos momentos. Coloman, aprendió inglés y alemán por su cuenta y progresó notablemente como taxidermista, hasta llegar al punto de que Gustav Gus Stainsky, pupilo de Philipp Leopold Martin y el más reputado taxidermista del oeste de los Estados Unidos, con taller en Colorado Springs, le ofreció empleo. Tras consultarlo con su padre, Coloman viajó a América para comenzar una nueva vida. 
 

Jonas Brothers en 1910.

Las aventuras de Carl Akeley en cómic.

Carl Akeley, naturalista y taxidermista en los museos de Historia Natural de Chicago y Nueva York, viajó en 1896 a África con una expedición del British Museum. Los periódicos ingleses y americanos se hicieron eco de la pelea entre un leopardo herido y un Akeley que, desarmado, estranguló al animal después de que este le mordiera. Se conservan fotografías de Carl Akeley de pie, con los brazos vendados, junto al leopardo muerto. Akeley volvió con varias expediciones a África en los años 1905, 1909, 1911 y 1921. En una de ellas acompañó al presidente Theodore Roosevelt. Fue el principal impulsor de la creación del primer parque nacional de África, el Virunga National Park (República Democrática del Congo), creado en 1925. Cazador en sus inicios, en el tramo final de su vida defend solamente la captura de ejemplares con finalidades científicas o educativas, y condenó la caza deportiva. Las crónicas de las aventuras de Akeley en África lo convirtieron en una celebridad y los cómics, unas historietas dibujadas, con un texto breve y que llegaban a un lector más popular, también contribuyeron a ello.

Carl Akeley por Stookie Allen en Argosy.

La técnica de la esculturodermia.




En enero de 1938 la revista mensual americana Popular Science publicó un reportaje de cuatro páginas titulado El gorila más grande del mundo preservado por el nuevo arte de la esculturodermia (1). El subtítulo arrojaba algo más de luz: "En la notable serie de imágenes reproducidas en estas páginas, usted verá cómo se combinaron escultura y taxidermia para recrear este infrecuente espécimen animal". El reportaje incluía diecisiete ilustraciones comentadas que mostraban el proceso ideado por Louis Jonas, paso a paso, ejecutado por él y por algunos ayudantes. Alguna fotografía es humorística y en otras se comparan las posturas humanas con las de los gorilas. El texto del artículo es breve. Lo traduzco a continuación:

El Museo Americano de Historia Natural de Nueva York.


El American Museum of Natural History (AMNH) nace del empeño de un estudiante de zoología, Albert Smith Bickmore, discípulo del reconocido naturalista Harvard Louis Agassiz, que soñaba con que la ciudad de Nueva York contara con un museo de Historia Natural. Su propuesta fue patrocinada por Theodore Roosevelt Sr., padre del presidente de los Estados Unidos, y una veintena de acaudalados industriales y banqueros filántropos entre los que se encontraban M. K. Jesup, R. Colgate o J. P. Morgan, por citar sólo a algunos de ellos. 
 

Fachada sur del AMNH (1).

 
Ese importante respaldo consiguió que el gobernador de Nueva York firmara un proyecto de ley, el 6 de abril de 1869, por el que se creaba oficialmente el Museo Americano de Historia Natural. Inicialmente el museo se instaló en el edificio Arsenal de Central Park, situado en la confluencia de la Quinta avenida con la calle 64. Entre las primeras adquisiciones se encontraba Correo árabe atacado por leones, una exitosa obra que Édouard Verreaux mostró en la Exposición Universal de París de 1867 y, tras la muerte de este en 1873, también parte de su numerosa colección ornitológica fue comprada por el AMNH. En 1874 se iniciaron las obras del nuevo edificio, situado entre las calles 76 y 77, de estilo gótico victoriano, y que se acabó en 1877. Pronto el museo se amplió hacia el sur. Se construyó un edificio de estilo neorrománico de piedra rojiza que con una fachada de 210 metros se extendía a lo largo de la calle 77 Oeste. La entrada de Central Park West, dedicada a Theodore Roosevelt, y que preside una fachada de 244 metros de longitud, se acabó en 1936.

"Correo árabe atacado por leones" de Édouard Verreaux.


El Correo árabe atacado por leones (1867) es una de las obras maestras de la Taxidermia creada por la Maison Verreaux de París, atribuida a Jean-Baptiste Édouard Verreaux (París, 1810-1868).
 

El Correo árabe en el Museo de Pittsburgh (1).


La Maison Verreaux, ubicada en la Place des Vosges, fue fundada en el año 1803 por Pierre-Jacques Verreaux, pero fueron sus hijos Jules, Édouard y Alexis quienes hicieron de ella un lugar indispensable para coleccionistas y museos de Historia Natural de todo el mundo. A partir de 1834 Édouard se hizo cargo de un boyante negocio que más tarde se trasladaría al número 6 del Boulevard Montmartre y al número 9 de la Place du Collège de France, también en París. Se cuenta que aquel inmenso almacén de objetos de Historia Natural llegó a disponer, en su momento de mayor esplendor, de más de 3.000 mamíferos disecados y de 40.000 aves. A la muerte de Édouard Verreaux su viuda fue liquidando las existencias, hasta el cierre del establecimiento en 1899.

Carl Akeley, padre de la Taxidermia moderna en los Estados Unidos.


Carl E. Akeley.
Clarence Carl Ethan Akeley (Claredon, Nueva York, 1864-Virunga National Park, R. D. Congo, 1926), además de taxidermista fue escultor, naturalista, inventor y fotógrafo. Creció en una granja y asistió a la escuela durante tres años. Su primer contacto con la taxidermia lo tuvo con doce años cuando visitó la exposición de unos cincuenta pequeños mamíferos y aves disecados que un pintor, decorador de interiores y taxidermista aficionado inglés llamado David Bruce mostró en la ciudad vecina de Brockport. En su autobiografía Akeley cuenta que con dieciséis años "anunció al mundo que sería taxidermista". Se compró un manual por un dólar y comenzó a disecar. A partir de 1883, con diecinueve años, ingresó como aprendíz de David Bruce, persona afable, que enseñó al joven Carl todo lo que podía enseñarle. Aquel año ingresó como miembro en la Sociedad de Taxidermistas Americanos, coincidiendo con la Tercera Exposición que se celebró en Nueva York, en la no presentó ningún trabajo. Sus ansias de progresar en el arte de la taxidermia le llevaron a tomar una determinación: "Una mañana caminé tres millas hasta la estación para tomar el tren con destino a Rochester". En aquella ciudad se presentó en el reconocido establecimiento que Henry A. Ward, "una de las grandes autoridades de la taxidermia" según Akeley, fundó en 1862. Carl Akeley recuerda el encuentro con aquel hombre "brusco y fiero" al que entregó su tarjeta de visita y que le preguntó sobre sus conocimientos. Ward lo aceptó y le asignó un salario de tres dólares y medio por semana. Akeley descubrió que sus gastos de manutención eran de cuatro dólares semanales. La jornada de trabajo era de 7 de la mañana a 6 de la tarde, sin cobertura por enfermedad ni vacaciones.