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La saga china de los "Liu del Norte".


La de los Liu del Norte, en contraposición con la de los Tang del Sur, una rivalidad no buscada, es una de las dos sagas de taxidermistas más conocidas de China, aunque la de los Liu mucho menos extensa. Se suele afirmar que surgió a partir de "años de investigación y experimentación" por parte de su fundador Liu Shufang (1892-1952), que "creó métodos como el del cuerpo ficticio para mamíferos o el de los seis alambres para aves" (1). Lo cierto es que a los conocedores de la historia de la Taxidermia no deja de sorprendernos dicha afirmación, puesto que en Europa hacía ya bastante más de un siglo antes que se empleaban dichas técnicas.
 
 
Liu Shufang, fundador de la saga, posa junto a algunos de sus trabajos (2).

La numerosa saga de los Tang de Fujian.


La historia comienza un poco antes. El naturalista irlandés John David Digues La Touche (1861-1935), nacido en Tours, Francia, en 1882 ingresó en el Servicio Imperial de Aduanas Marítimas en China. Aficionado a las aves, durante su estancia en Asia realizó observaciones ornitológicas, reunió colecciones de aves, reptiles y anfibios, y publicó numerosos artículos en revistas científicas. Con conocimientos de Taxidermia, durante su estancia en Fujian La Touche no sólo preparó los especímenes de su colección, sino que instruyó a Tang Chunying, un pescador local, en el arte de disecar. Tang colaboraría asimismo en la preparación de especímenes destinados a la colección de La Touche, que en 1922 regresaría a Irlanda. Autor de A Handbook of the Birds of Eastern China, tras publicarlo donaría su colección de aves de China al Museo Louis Agassiz de Zoología Comparada de la Universidad de Harvard.
 
Tang Chunying, el fundador de la saga, sentado en el centro, rodeado de sus hijos en 1897.

La saga de los Gerrard.

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Edward Gerrard cuarto articulando un esqueleto en su taller (1).
El primer Edward Gerrard -como comprobaremos nombre y apellido se repetirán en la saga hasta casi la confusión- nació en Oxford en 1810. Se trasladó a Londres con su familia y en 1836 comenzaría a trabajar como conservador adjunto en el museo de la Sociedad Zoológica de Londres. Al año siguiente se casó con Mary Ann Maltby, con quien tendría dos hijas, Sarah Elizabeth y Mary Ann Emma, y un hijo, Edward, hermano mediano. En 1841 ingresaría como taxidermista en el Museo Británico -antecedente del actual Museo de Historia Natural de Londres-. Sus primeras tareas consistieron en colaborar en el traslado de las colecciones desde Montagu House al nuevo edificio del British en Bloomsbury y en la organización y montaje de preparaciones osteológicas. Hacía 1850 había enviudado y el domicilio familiar se encontraba en Robert Street, Saint Pancras, donde vivía con sus hijos y una sirvienta. Más adelante se trasladaría a St. Stephen, Saint Pancras. En 1862 redactó el Catalogue of the Bones of Mammalia in the British Museum. El Museo le encomendaría la supervisión de las colecciones taxidérmicas de vertebrados. Interesado en la Historia Natural ingresó como miembro en la Sociedad Lineana de Londres, donde se amistó con Charles Darwin, para quien disecaría algunos especímenes. En 1850 fundó la empresa familiar Edward Gerrard & Sons, poco antes de que Edwind Henry Ward, iniciador de otra saga londinense, su gran competidor, estableciera la suya. Edward Gerrard siguió no obstante empleado en el Museo Británico, encomendando a su hijo la dirección del negocio radicado siempre en la casa familiar, y a partir de 1879 ubicado en un patio interior del número 61 de College Place, Camdem, un lugar próximo al zoológico londinense, proveedor de buen número de los especímenes que montó la empresa.

La saga de los Thomas Hall de Londres.


Grabado de Thomas Hall I (1).
Se cree que Thomas Hall, el iniciador de la probablemente saga de taxidermistas más antigua, nació antes de 1730. Y aunque no existe ninguna evidencia, la publicidad de sus sucesores un siglo después afirmaría que este primer Hall inició su actividad en 1749. Apenas sabemos nada de su biografía, y las primeras evidencias de su oficio datan de 1779. De acuerdo con una tarjeta comercial no datada y conservada en el British Museum, me atrevo a especular conque se estableció inicialmente como disecador en el número 8 de Twister's Alley, Bunhill Row, cerca de Moorfields, Londres, y que al cabo de no mucho tiempo se trasladó no muy lejos, a una casa de ladrillo y madera ubicada en el número 10 de  City Road, Finsbury, entonces entre Featherstone Street y la esquina de City Road con Old Street, la única de la manzana que tenía patio interior. En su casa acumulaba y exhibía un buen número de ejemplares disecados, y también curiosidades y monstruosidades humanas, colección que mostró de forma itinerante en las ferias de los alrededores de Londres.

Los taxidermistas londinenses James Gardner, padre e hijo.

Portada del libro de Gardner (1866).
Apenas se conocen algunos detalles biográficos. El taxidermista James Gardner (1802-1873), que se anunciaba como proveedor "de la reina Victoria, las familias reales inglesa y francesa y del jediva (1) de Egipto", fundó su negocio de proveedor de especímenes de Historia Natural y proveedor de material de Taxidermia en Londres hacia 1840, estableciéndose en el número 426 de Oxford Street. Gardner abrió una primera sucursal en 1857 en el número 52 de High Holborn, y poco después una segunda en el 292 de Oxford Street, esquina con Davies Street. Gardner fue uno de los numerosos taxidermistas que participaron en la Exposición Universal de Londres de 1851. En la relación de expositores que aparecen en el segundo volumen de The International Exhibition of 1862, editado con motivo de aquella Exposición Internacional de Londres, Gardner aparecía con dos inserciones. La primera se refería a las dos sucursales donde se ofrecían "animales disecados, ojos articiales y material y publicaciones entomológicas"; la segunda mencionaba la tienda del 426 de Oxford Street y se refería a James Gardner como "disecador de las aves de la reina de Inglaterra". Su hijo, James Gardner júnior, asimismo taxidermista, que seguiría anunciándose como "naturalista de la familia real", le sucedería al frente del negocio familiar a finales de los sesenta. Debieron surgir ciertas diferencias entre padre e hijo para que James Gardner Senior -así se daría a conocer a partir de entonces- abriera por su cuenta un nuevo establecimiento en el número 371, también en Oxford Street, del que la publicidad especificaba que él "sólo" atendía en aquella dirección. Desconozco qué debió ocurrir entre ambos para que produjera aquel distanciamiento.

La saga de los Leadbeater.


John Leadbeater júnior (1).


Me encontré por casualidad con la imagen anterior, una vieja fotografía en blanco y negro enmarcada donde aparecía un señor barbudo que aparentaba más edad de lo que desvelaba la inscripción "John Leadbeater. Taxidermist. 1857-1888". ¿Treinta y un años con esa pinta? La fotografía ilustraba un único artículo de un blog dedicado a los pioneros de Silvan, un pueblo de poco menos de dos mil habitantes ubicado en Victoria, Australia, a unos cuarenta kilómetros al este de Melbourne, Australia, que fue fundado a mediados del siglo XIX con el nombre de Wandin. La información que aportaba el autor del blog sobre Leadbeater era la siguiente: 

Los Ward de Londres. Rowland Ward.


Rowland Ward en 1903.

   "Toda mi vida ha transcurrido alrededor del arte que amo, durante este periodo he formado un gran número de asistentes y a día de hoy la empresa es una de las mayores del mundo, y se ha ganado una reputación universal. He de añadir que todavia está creciendo y que, de seguir así, es razonable suponer que lo continuará haciendo en años venideros."
                                        Rowland Ward en A Naturalist's Life Study in the Art of Taxidermy, 1913.

Los Ward de Londres (1) fue una familia de reputados taxidermistas. Henry, Frederick y Jane habían aprendido el oficio en casa, con su padre John Herbert Ward, un "naturalista práctico" en palabras de su nieto Rowland Ward, el más famoso de la saga. 

Frederick Ward es casi un desconocido. Apenas sabemos que tanto él como su hermano Henry  llegaron a trabajar para grandes naturalistas como los ingleses John Gould y William Swainson o el estadounidense de origen francés John James Audubon.

Los Verreaux, naturalistas y taxidermistas.


Fue en plena edad dorada de la Taxidermia. En el año 1803 Pierre-Jacques Verreaux, taxidermista, abrió una tienda en la Place des Vosges de París. Verreaux se había casado con Joséphine Delalande, hermana de Pierre-Antoine Delalande, taxidermista en el Museo Nacional de Historia Natural de París, e hija de Adrien Delalande, que fue preparador primero en el Museo de Versalles y después en el Jardin de Plantas. Verreaux y su esposa Joséphine tuvieron tres hijos, Jules, Édouard y Alexis. Los dos mayores siguieron las pasos de su padre e hicieron de la Maison Verreaux un lugar obligado para coleccionistas y museos de todo el mundo. Pierre Boitard, autor de manuales de taxidermia, escribía en 1825 que el el señor Verreaux era "uno de los pocos taxidermistas con tienda, honestos, con talento y digno de estimación".

Jules Verreaux en 1860.
Jules-Pierre Verreaux (París, 14 de agosto de 1807- Londres, 7 de septiembre de 1873), el hermano major, además de taxidermista fue botánico y ornitólogo. El ambiente familiar favoreció que Jules fuera naturalista. En 1818, cuando contaba once años, acompañó a su tío Pierre-Antoine Delalande a una expedición a Sudáfrica. Regresó a París tres años más tarde habiendo recolectado para el Museo de París más de 13.000 especímenes, sobretodo plantas, pero también unos 300 mamíferos, unas 2.000 aves, unas 4.000 conchas y caracoles, unos 1.000 insectos, etc. Asistió a las clases de los naturalistas George Cuvier y Géoffroy Saint-Hilaire. Tras la muerte de su tío Delalande en el año 1825, por encargo de su padre el joven Jules regresó a Ciudad del Cabo donde permaneció durante trece años. De 1829 a 1838 trabajó como taxidermista en el Museo del South African Literary and Scientific Institution que cofundó junto al zoólogo Andrew Smith, y que albergaba las colecciones del barón Carl Ludwig, la del mismo Smith y, en calidad de préstamo, la colección privada de Jules Verreaux. Durante todos aquellos años en África Jules acumuló y envió grandes cantidades de animales que abastecieron la tienda familiar. En 1827, la Maison Verreaux cobraba 3.000 francos por un elefante o un hipopótamo, 500 por un rinoceronte, 200 por un tigre ó 40 francos por una mangosta. Con el propósito de hacer los preparativos del envío de las colecciones a París, llamó a su hermano Édouard, para que lo ayudara. Este y Alexis llegaron a Sudáfrica en 1830.

La dinastía ter Meer.

Herman H. ter Meer júnior, taxidermista dermoplástico que desarrolló su trabajo entre Leiden (Países Bajos) y Leipzig (Alemania), es el último y más conocido miembro de una dinastía de taxidermistas holandeses de larga tradición. Conozcamos algo más de esta saga de orígenes humildes.

Christoffel Termeer (1)
Christoffel Termeer (2).
(Leeuwarden?, ?-Leiden, 1803), el tatarabuelo, era taxidermista aficionado. Tenía un taller-gabinete de creación artística. Se ganaba la vida en la calle explicando historias para adultos y cuentos infantiles, manipulando marionetas y muñecos de cera que él mismo construía y explicando noticias ayudado por cuadros que pintaba. Esos conocimientos sirvieron, sin duda, a sus sucesores para desarrollar la técnica dermoplástica. En el Rotterdamse courant del 27 de agosto de 1799 encontramos un anuncio que dice "se anuncia que llegó CHRISTOFFEL TERMEER con el hermoso nuevo GABINETE
de WASSEBEELDKN, que se muestra en la Vlasmarkt". Durante algunos años vivió con su familia en Ámsterdam. Tuvo seis hijos.

Hermanus Hendricus Ter Meer (3).
El segundo de los hermanos, el primer varón, fue Hermanus Hendricus Ter Meer (Leiden, 1774-1819), el bisabuelo del Herman ter Meer de Leipzig.  La taxidermia la aprendió en su niñez.
En un principio siguió los pasos de su padre, trabajando como titiritero, pero no ganaba lo suficiente para mantener una familia. Fue maestro de profesión y trabajó como taxidermista por su cuenta. Se pluriempleó como bombero y jefe de los serenos de su ciudad, empleos no muy bien considerados y mal pagados. Algunos de sus trabajos de taxidermia, entre los que se incluían algunos animales del zoológico local, formaron parte de la primera colección permanente del recién creado Museo Real (Rijksmuseum) de Historia Natural de Leiden. Hans Völkel, biógrafo de los Ter Mer, especula en que quizás Hermanus ter Meer fuera el primer taxidermista profesional que hubo en los Países Bajos.
 

Soler y Palaus: 121 años de Taxidermia.


Lluís Soler Pujol.
Lluís Soler Pujol nac en 1871 en Santpedor, Barcelona. Fue el segundo de nueve hermanos y, como mandaba la tradición, estaba destinado a la carrera eclesiástica. La comenzó, pero dejó los hábitos por falta de vocación. Lluís Soler se trasladó a Barcelona donde comenzó trabajando de barbero mientras estudiaba en la Universidad, donde acabó la carrera de Ciencias Naturales. Discípulo del taxidermista Francesc Darder, fue el continuador natural de su actividad. Se estableció por su cuenta en 1889. Soler, que aún no había cumplido los treinta años, se casó en 1899 con Carme Boix Valls, la hija del propietario de la Imaginería Boix del Portal de l'Àngel. Tuvieron nueve hijas.

A finales del siglo XIX había unos cuantos comerciantes en Europa que, como se decía entonces, "proveían de objetos de Historia Natural": Ward en Londres, Deyrolle, Verreaux y Dreyfus en París, Darder en Barcelona, Benedito en Valencia. Se solía vender por catálogo y se enviaba a cualquier rincón de la geografía.

En el prólogo de su Manual de Taxidermia (1908) que autoeditó, en la exposición de motivos que justificaban la escritura y publicación del libro, Soler nos cuenta algunos detalles de su biografía:
   "Por lo que a mí se refiere, puedo afirmar, desde luego, que joven todavía comencé a dedicarme a las labores taxidérmicas, luchando con la gravísima dificultad de carecer por completo de todo elemento que pudiera orientarme en el cultivo de lo que eran entonces meras aficiones, ya que no tenía a mi alcance una persona a quien consultar mis primeros pasos, ni un tratado donde poder ilustrarme; de suerte que anduve vacilante e inexperto hasta tanto que logré ser admitido en los talleres de un distinguido naturalista de esta capital (1) , de donde salí algunos años después, cuando aquel puso fin a su comercio, para ejercer la profesión en cuyo desempeño han venido favoreciéndome diferentes corporaciones y sociedades de toda la Península, juntamente con gran número de familias de la sociedad barcelonesa que han confiado a mis modestos trabajos la disecación de ejemplares, formación de colecciones anatómicas, zoológicas, etc., etc.
   Durante este tiempo, obedeciendo a las inclinaciones de mi voluntad y haciendo caso omiso de toda suerte de sacrificios, he visitado los museos de París, Londres, Berlín, Leipzig y los de otras poblaciones de menor importancia, admirando las interesantes colecciones que en aquellos se contienen, la manera de disponer los ejemplares… siéndome posible estudiar los sistemas seguidos en los talleres extranjeros para dar a aquellas simples pieles de mamíferos, aves, reptiles… la forma que tenían en su estado vital."
(1) Mi particular amigo, D. Francisco de A. Darder, Director de la Colección Zoológica del Parque de Barcelona.

La familia Benedito: saga de taxidermistas.


La familia Benedito ha sido, sin lugar a dudas, una de las sagas de taxidermistas más conocidas de España. El iniciador fue José Maria Benedito Mendoza (Valencia, ?-1899), taxidermista establecido en Valencia a finales del siglo XIX, en la calle Corregería, 24. Al igual que en otras grandes ciudades, como París (Verreaux, Deyrolle, Dreyfus, Lassalle...), Londres (Ward), o la más cercana Barcelona (Darder), su negocio surtía de objetos de Historia Natural a coleccionistas e instituciones de enseñanza. Además de ejercer como comerciante y taxidermista por encargo, fue Preparador del Gabinete de Historia Natural de la Universidad de Valencia, plaza dotada con un sueldo de 8.000 reales al año. Su especialidad eran las aves acuáticas y, más tarde, las cabezas de toro que le encargaban los toreros de la época. De su trabajo se conservan unos treinta ejemplares que se exponen en el Museo de Historia Natural de la Universitat de Valencia (1). Falleció repentinamente de un ataque cerebral a los 53 años. Dejó esposa y siete hijos, todos ellos menores de 25 años, entre los que se encontraban sus continuadores, José Maria y Luis.
 

Los hermanos Benedito con sus ayudantes en el Laboratorio de Taxidermia del Museo, en 1914 (2).

 
José María Benedito Vives (Valencia, 1873-Madrid, 1952), el primogénito, trabajaba de contable y ayudaba en sus horas libres a su padre. Tras el fallecimiento de este, abandonó su trabajo y se puso al frente del negocio familiar. En 1905, gracias a la mediación de un ingeniero agronónomo de la Casa Real, valenciano como él, recibió el nombramiento de Proveedor Real y Naturalista-Disecador del rey Alfonso XIII. A partir de ahí, gracias a la mediación de otro amigo, el ministro de Fomento, y a la amistad de este con Ignacio Bolívar, director del Museo de Ciencias Naturales de Madrid, en 1907 José María Benedito obtuvo la plaza de Disecador del Laboratorio de Taxidermia del museo. José María Benedito Vives empezó a trabajar en el Museo de Ciencias de Madrid en 1907.Al año siguiente, la familia Benedito se traslada al completo a Madrid, abriendo un nuevo taller de Taxidermia en la calle Ramón de la Cruz, número 12. El joven Luis Benedito Vives (Valencia, 1885-Madrid, 1955) se incorpora al trabajo del taller. A mediados de 1911 al menor de los hermanos le sería concedida una beca de estudios de 350 pesetas mensuales más los gastos de viaje y matrículas. Bolívar hacia años había mantenido contactos con Herman H. ter Meer (3) un taxidermista del Museo de Leiden, Países Bajos, que había dado a conocer su técnica a numerosos museos de todo el mundo, también al de Madrid. En junio de 1911 Luis se traslada al Museo de Leiden, Países Bajos, y a finales de agosto a Leipzig, Alemania, donde ejercía Ter Meer desde 1907, y allí permanecerá durante cinco meses convirtiéndose en uno más de los discípulos que formaría el maestro holandés.