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"Pécherel, l'empailleur", vodevil con taxidermista.


Pécherel, l'empailleur (1834).
Pécherel, l'empailleur (1834), Pécherel, el disecador, es una obra de teatro cómica ligera, un vodevil representado en un único acto, un género caracterizado por el humor, los equívocos y malentendidos, y por las constantes entradas y salidas a escena de los personajes. Sus autores son Auguste Duvert y Auguste de LauzanneEl decorado del escenario representa varias estancias de la casa de Vacossin, rentista y sastre jubilado retirado cerca de Villeneuve-Saint-Georges, un municipio próximo a París a orillas del Sena. La sinopsis sería la siguiente. Una joven casadera, Eulalie, tiene dos pretendientes, un joven al que ama pero a quien persigue la justicia, Gerbier, y un segundo, taxidermista de París, Pécherel, a quien no conoce y que es el preferido por Vacossin, su tío protector. 
 

"Elefante atacado por una tigresa" del duque de Orleans, por Rowland Ward.


Elefante atacado por una tigresa (1).


El grupo Elefante atacado por una tigresa, preparado por Rowland Ward en 1889, se expone en un rincón del primer piso de la Gran Galería de la Evolución del Museo Nacional de Historia Natural de París. Es una de las atracciones de la exposición permanente. La escena recrea el suceso que protagonizó el cazador, el duque de Orleans. Su historia es la siguiente.

Nacido en el exilio, Luis Felipe de Orleans, pretendiente al trono francés, ingresó en 1886 en el Real Colegio Militar de Sandhurst. Contaba 19 años. Un año más tarde parte a la India encuadrado en el 4º Batallón Real de Fusileros del Rey. Poco después de su llegada a Bombay, y antes de incorporarse a su destino, el 13 de febrero es invitado por el virrey lord Dufferin a una gran cacería de tigres en Calcuta que durará unas seis semanas. A la llegada de su primo Enrique de Orleans, asimismo en el exilio y que se encontraba de viaje alrededor del mundo, recorren juntos las tiendas de Calcuta pertrechándose de armas, municiones y vestimenta.

La Taxidermia en la Exposición Universal de París de 1867.


Grabado con la exposición de Taxidermia en la primera página de L'Exposition Universelle de 1867 Illustrée.


Portada de la revista.
La Exposición Universal de 1867 fue la segunda que se celebró en París, tras la de 1855. Ambas fueron promovidas por Napoleon III, la primera para demostrar su superioridad a la Gran Exposición de Londres de 1851, ordenando construir en la avenida de los Campos Elíseos el Palacio de la Industria, mayor que el Crystal Palace; y esta de 1867 para superar de nuevo a la segunda Exposición de Londres, la de 1862. En esta ocasión la particular pugna por demostrar la grandeza francesa se tradujo en 67 hectáreas de exposición en los Campos de Marte y en la isla de Billancourt. Para aquella cita se construyó un gigantesco edificio ovalado con una superficie de 15 hectáreas. Las muestras relacionadas con la Exposición ocuparon además un centenar de edificios más pequeños. Participaron 32 países y más de 50.000 expositores. Durante el tiempo que permaneció abierta, entre el 1 de abril y el 31 de octubre de 1867, fue visitada por unos 10 millones de visitantes.
 
En esta ocasión la Taxidermia estuvo notablemente presente en varios espacios. La primera página de la entrega del 26 de septiembre de 1867 de la revista L'Exposition Universelle de 1867 Illustrée (1) mostraba un grabado a partir de un dibujo de Jules Gaildrau que acompañaba un texto de Henri de la Blanchère (2) de poco más de una página:

Instrucciones del Museo de París sobre conservación y transporte de especímenes.


Primera página de Instruccion sur les Recherches.
Insertas en el cuarto volumen de Mémoires du Muséum (1818) el Museo de París publicó unas primeras e imprecisas instrucciones de preparación de objetos de Historia Natural destinadas a viajeros. El ministro de la Marina había ofrecido al Museo los medios a su alcance para ordenar a los administradores de las colonias y a los comandantes de los barcos estatales su colaboración para el engrandecimiento de las colecciones. Tituladas Instruction sur les Recherches qui pourroient être faites dans les Colonies, sur les objets qu'il seroit possible d'y récueillir, et sur la manière de les conserver et de les transporter, ocupan cuarenta y siete páginas y fueron redactadas por los profesores de la institución, en aquel momento, entre otros, Geoffroy-Saint-Hilaire (mamíferos y aves), Lacépède (reptiles y peces), Lamarck (invertebrados), Cuvier (anatomía), Jussieu y Desfontaines (botánica) y Haüy (minerales).
 

Artículos divulgativos de 1927 y 1931 de René Thévenin sobre la Taxidermia moderna.

El artículo de Thévenin de 1927.
En octubre de 1927 la revista francesa Sciences et Voyages se hacía eco de los progresos de la Taxidermia estadounidense. Lo hacía de la mano del divulgador René Thévenin, que titulaba su artículo La Taxidermie ou l'Art de l'Empaillage voit aussi aux prises les anciens et les modernes, en español La Taxidermia o el arte del disecado también lucha entre o antiguo y lo moderno. El periodista comparaba los trabajos expuestos en el ya entonces centenario Museo de París, con los más recientes de los jóvenes museos de Estados Unidos, unas obras dificilmente comparables por el lapso de tiempo transcurrido entre unas y otras, y porque el avance de la Taxidermia a nivel mundial estaba teniendo lugar precisamente en aquellos momentos en Norteamérica de la mano de personajes como Carl Akeley, coincidiendo además con la pujanza económica del subcontinente, no olvidemos ese detalle. Seis fotografías ilustran el texto, dos del grupo de elefantes de Akeley de la Sala de África del Museo Americano de Nueva York, otra del combate de elefantes macho del Museo Field de Chigago asimismo obra de Akeley, la réplica de hipopótamo del Field realizada por Leon L. Walters empleando acetato de celulosa, y las dos últimas instantáneas del taller de Taxidermia del museo neoyorkino donde se aprecia el montaje de un búfalo, dos rinocerontes y un elefante asiático.
 

"Zarafa", la jirafa del rey Carlos X del Museo de Historia Natural de La Rochelle.

Zarafa en el Museo de La Rochelle (4).
En 1827 Francia entabló negociaciones con Mehemet Alí, el valí otomano de Egipto, con el propósito de conseguir su apoyo militar en Argelia. Al inicio de las conversaciones y como muestra de buena voluntad, aceptando una sugerencia del cónsul francés, Alí regaló al rey Carlos X una jirafa. Y aunque acabaría rechazando la petición francesa de intervención en 1829, de nuevo como señal amistad Alí obsequió además al rey dos obeliscos, el primero llegó a París en 1833 procedente de Luxor -se erigió tres años después en la plaza de la Concordia-, mientras que el segundo se quedó en Egipto debido a las dificultades de su traslado. La última jirafa viva que había pisado suelo europeo (1) fue en Florencia, la que recibió como regalo Lorenzo de Médicis en 1486 del sultán de Egipto. Con anterioridad las recibieron asimismo como regalo los reyes Alfonso X de Castilla, Federico II de Sicilia y Fernando I de Nápoles y varios nobles italianos (2). Quizá la primera que lo hizo desde la Antigüedad clásica fue la que acompañó a Julio César en su regreso triunfal a Roma de la campaña de Egipto en el año 46, un animal (3) que falleció en un espectáculo con leones. En Constantinopla algunos zoológicos de sultanes también las alojaron.

Visir, el caballo de Napoleón.


Visir en la actualidad (1).


A pesar de que no fue un buen jinete, Napoleón Bonaparte tuvo en el caballo su principal medio de transporte. Se cuenta que siempre tenía disponibles una treintena. A lo largo de su década imperial dispuso en total de alrededor de ciento treinta caballos, de ellos unos veinte murieron en distintas batallas. A partir de la campaña de Egipto prefirió las monturas de raza árabe. Uno de sus últimos ejemplares, de nombre Vizir o Visir (2), se conserva en el Museo del Ejército ubicado en el hôtel des Invalides de París.

La Galería de Zoología del Museo de París pintada por Jürg Kreienbühl

Escojo una tarjeta postal de la colección, la de la siguiente imagen, de tamaño considerable, 21x17 cm., impresa en 1992 en Cormeilles-in-Parisis, precisamente en el lugar donde, como veremos, residía por entonces nuestro protagonista. En un lateral del anverso se lee: "Musée National d'Histoire Naturelle. Paris. Jürg Kreienbühl (1932). Galerie de Zoologie. Vue d'ensemble avec Éléphants, Girafes et Gorilles des montagnes, 1983-1985. Peinture 180x189 cm. Collection privée, Paris".

Postal con el cuadro Galería de Zoología. Vista general con elefantes, jirafas y gorilas de las montañas (1983-85).

   "Lo que vi superó todo lo antes imaginado. Fue una conmoción inmediata y violenta que barrió de golpe los proyectos de los meses siguientes. Adiós bosque de Cormeilles, adiós árboles, adiós sol. La visión de la sala, enorme como una estación de ferrocarril, me dejó clavado. De la penumbra emergió un elefante africano con orejas erguidas, un grupo de jirafas con cuellos elegantemente curvados y gigantescos esqueletos de ballenas. En una ligera bruma azulada se adivinaban manadas de cebras, de búfalos y fieras al acecho. La emoción me invadió convirtiéndose en escalofríos y sudores. Mi corazón latía más rápido, mis oídos zumbaban y recordé estas palabras de Courbet: "Estoy conmovido"."
                                                                                                Jürg Kreienbühl

Escena de "Midnight in Paris" de Woody Allen.


Encuentro de Gil y Adriana en la fiesta de la boda surrealista (1).


Dirigida por Woody Allen Midnight in Paris (2011, 94 minutos) es una comedia romántica con viaje en el tiempo incluido. Gil (Owen Wilson), un escritor algo bohemio a punto de casarse con Inez (Rachel McAdams), acompaña a su novia y a los padres de esta a París. Su suegro va a cerrar unos negocios. En la capital francesa Gil se enamora de la ciudad y se plantea quedarse, algo que no comparte su novia y sus suegros. Además el protagonista descubre que a medianoche puede viajar en el tiempo, lo que le permite conocer a personajes de los años veinte como Dalí, Picasso, Buñuel o Hemingway, que ponen en duda sus valores y su estilo de vida. En una de esas incursiones temporales conoce a Adriana (Marion Cotillard), de la que se enamora, pero ella a su vez siente también nostalgia del pasado. Se inicia un bucle en el que Adriana se traslada a finales del XIX y Gil decide volver a su vida, aunque inesperadamente esta cambiará.

"Traité pratique du Naturaliste Préparateur" de Arthur Éloffe.

Portada de Traité pratique.
Hacía más de una década que Arthur Éloffe practicaba la Taxidermia con cierto éxito. Vendía sus trabajos en la tienda que cofundó en 1845 en París, la capital europea que por entonces reunía más establecimientos de Historia Natural. Para apuntalar publicitariamente el negocio escribió y promovió numerosas publicaciones. Una de ellas fue Traité pratique du Naturaliste Préparateur (1862), un libro de 226 páginas de tamaño octavo menor, ilustrado con siete láminas y algunas figuras insertadas entre el texto, donde el disecador volcó su experiencia en el arte de preparar animales. Al final del volumen Éloffe adjuntaba un catálogo de veinticuatro páginas donde, además de ofrecer colecciones completas para gabinetes de Historia Natural, comprobamos que también vendía utensilios y materiales para la práctica de la Taxidermia. 

"L'Art de préparer, monter et conserver les Oiseaux" de P. Évans.

Portada de L'Art de préparer.
P. Évans (1) homenajeaba a su maestro Louis Dufresne en la introducción de su L’Art de préparer, monter et conserver les Oiseaux, suivi de la manière de prendre, préparer et conserver les Papillons et autres Insectes (1841), en español El arte de preparar, montar y conservar las aves, seguido del método de capturar, preparar y conservar las mariposas y otros insectos. De tamaño octavo, con ochenta y ocho páginas más las de cortesía, y sin ilustraciones, Évans no obstante recordaba en la obra en dos ocasiones que el lector podía adquirir "chez l'auteur", en casa del autor, una litografía en la que se podía observar el proceso de las diversas operaciones de preparación y montaje.

En cuanto al procedimiento para disecar aves propuesto, es el usual en cuanto al desollado. El preservativo empleado lo cita solamente al final del tratado. Évans se refiere a él como "Preservativo de Bécoeur, perfeccionado por el señor Arrault, fabricante de productos químicos" (2). El porqué de esa mejora lo justificaba con las siguientes palabras: 
   "El preservativo de Bécoeur, excelente por lo demás, tiene, como todo el mundo sabe, el inconveniente de secarse prontamente, lo que causa problemas y pérdidas de tiempo al preparador. 
   Habiendo pedido al señor Arrault si, manteniendo en este preservativo sus propiedades conservantes, no se podría eliminar el inconveniente antedicho. El señor Arrault me remitió un compuesto del que me serví durante tres meses para preparar todas mis piezas, y que, durante este lapso de tiempo, conservó siempre la misma consistencia suave y cremosa que tenía el día en que me lo remitió. 
   No creo que los hechos me desmientan, si digo que el uso de este preservativo perfeccionado evitará al preparador tantos problemas y pérdidas de tiempo. Hablo por experiencia, puesto que después de un año no he empleado otro para preparar todas mis piezas. 
   El señor Arrault me confió un depósito de su preservativo." 

Banquete en el interior de la elefante "Parkie".


Litografía publicada en L'Art de la Taxidermie (1921) de Didier y Boudarel.


Nos comentaban el acontecimento el zoólogo y entomólogo Robert Didier, profesor asociado, y el taxidermista Albert Boudarel, ambos del Museo Nacional de Historia Natural de París, en la introducción histórica de su tratado L'art de la Taxidermie au XXème siècle (1921): 
   "Hacia la misma fecha, en 1817, se montó un elefante de la India, que todavía puede verse en las galerías del Museo. A ese montaje hace referencia una litografía de la época, perteneciente al laboratorio de Mastozoología del Museo (grabado 1), donde puede leerse la siguiente inscripción: "Dibujo representando una fiesta que ha tenido lugar en el armazón de madera construida por el señor Lassaigne, mécanicien (1) empleado en el Jardin del Rey, para recibir la piel del elefante hembra (1817). Veintiún empleados de esta institución se han reunido en el interior de esta estructura donde han celebrado un banquete presidido por el buen humor." El armazón de madera del animal en cuestión es interesante por la exactitud de sus proporciones; este método es además ventajoso por las garantías que aporta, ya que este montaje, cien años después, permanece absolutamente intacto." 

Jules Terrier, introductor de la técnica dermoplástica en el Museo de París.


Hasta entonces en el Museo Nacional de Historia Natural de París se habían montado las pieles de los grandes mamíferos directamente sobre una escultura de madera maciza o sobre una estructura de madera forrada también de madera: el antílope azul de El Cabo, un trabajo anterior a 1793; el rinoceronte indio de Luis XV por Félix Vicq d'Azyr en 1793; el cuaga de Luis XVI en 1798; el elefante Hans por Louis Dufresne en 1803; la elefanta Parkie (1817) y la jirafa enviada por la expedición de Le Vaillant en 1820, los dos obra de Pierre-Antoine Delalande; o un gorila (ca. 1842) y la jirafa hembra de Carlos X, actualmente conocida como Zarafa (1845), ambos trabajos de Théodore Poortman. En el caso del gorila Poortman modeló previamente una escultura a escala en arcilla, algo novedoso en el museo de la capital francesa. Algunos de aquellos montajes aún hoy pueden verse en los museos de París, de Bourges o de La Rochelle. 

Jules Terrier en 1894.

"Reconstitution du dodo à l'Atelier de Taxidermie" de Henry Coëylas.


Reconstitution du Dodo (1903) de Henry Coëylas.


El óleo Reconstitution du Dodo ou Dronte de l'Ile Maurice à l'Atelier de Taxidermie du Muséum, pintado hacia 1903 por Henry Coëylas, es una de las pinturas más populares de temática taxidermista, y también uno de los más reproducidos. La pintura refleja una escena que tuvo lugar en 1901 en la que aparecen los taxidermistas Jules Terrier, entonces jefe del Laboratorio de Taxidermia del Museo Nacional de Historia Natural de París, sentado junto a la escultura en yeso de un dodo, y de pie el profesor Émile Oustalet, naturalista del Museo. En el cuadro aparecen seis personajes más que no me atrevo a identificar. Por entonces, alrededor de 1900, trabajaban en el taller de Taxidermia del Museo de París, además de Terrier, A. Quentin, Liénard, Richard y Vallée, y posiblemente un joven Albert Boudarel, que sería discípulo de Terrier y que años más tarde escribiría un manual de Taxidermia donde expodría las técnicas de modelado en yeso de su maestro, que fue quien introdujo definitivamente las técnicas dermoplásticas en el Museo francés. 

El periplo del elefante "Hans".


Nació en Negombo, en la costa oeste de Ceilán, la actual Sry Lanka, alrededor de 1783. Al año siguiente sería capturado junto a una hembra y embarcados ambos rumbo a Holanda. La pareja de elefantes era el regalo que la poderosa Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales ofrecía a su soberano. En 1784, año del fin de la Cuarta Guerra Anglo-Holandesa, arribaron al puerto de Vlissingen y fueron trasladados a Kleine Loo, palacete de recreo de la familia real holandesa, distante un kilómetro de La Haya, en la Holanda Meridional. Durante aquella corta estancia, según nos cuenta el escritor, dibujante, grabador y naturalista francés Jean-Pierre Houel (1) en su Histoire naturelle des deux éléphans mâle et femelle du Muséum de Paris venus de Hollande en France en l’an VI (1803), la pareja de elefantes serían bautizados con los nombres de Hans y Parkie. En varias ocasiones recorrieron el camino entre Het Kleine Loo y La Haya para que fueran admirados tanto por la corte como por los habitantes de la ciudad. Houel cuenta que los dos jóvenes elefantes caminaban con libertad por los jardines del palacete, y que incluso entraban en él, recorriendo apartamentos y subiendo y bajando escaleras, y asistiendo a los almuerzos donde los comensales les ofrecían bebida y comida que los paquidermos prendían con la trompa.
 

Hans y Parkie. Frontispicio de una obra alusiva de Vignier publicada en 1798 (2).

Louis Dufresne, jefe del laboratorio de Taxidermia del Museo de París.


Louis Dufresne, hijo de familia numerosa, nació en Champien, una aldea de la Picardía francesa, el 18 de enero de 1752. Tras asistir a la escuela local marchó para estudiar Historia Natural y aliviar a su familia. Ornitólogo y disecador, comenzó temprano a reunir sus colecciones personales. En 1793, fecha oficial de creación del Museo de Historia Natural de París, continuador del Jardin Royal des Plantes, Dufresne fue nombrado ayudante-naturalista incorporándose al laboratorio común de las cátedras de Zoología y Anatomía. Tres años después estuvo al servicio de la cátedra del entomólogo Jean-Baptiste Lamarck. En 1802 fue elegido tesorero de la Sociedad de Historia Natural de París y en 1806 nombrado jefe de los trabajos zoológicos -jefe del laboratorio de Taxidermia- del Museo. Fue además responsable de clasificar y ordenar las colecciones de vertebrados e invertebrados.
 

El elefante Hans montado por Dufresne y su compañero Desmoulins en 1803 (1).

La Taxidermia visita otros museos.

Es un hecho que se ha repetido en los últimos meses, la Taxidermia ha tenido entrada en museos distintos de los de Ciencias Naturales, lugares estos últimos en los que tradicional y naturalmente ha estado presente.

El toro de Veragua de Luis Benedito junto al Rapto de Europa de Rubens (1).

El Rinoceronte de Luis XV.


El Rinoceronte de Luis XV en el MNHN de París  (1).
Jean-Baptiste Chevalier de Conan, el entonces gobernador francés del territorio indio de Chandernagore, cercano a Calcuta, compró en 1769 un rinoceronte y se lo ofreció a Luis XV, que aceptó el regalo. El destino sería la Menagérie Royal de Versailles. Se cree que el animal fue capturado en el norte de Bengala. En efecto, el temible animal embarcó el 22 de diciembre en el puerto de Ingeli (India) y viajó a bordo del Duc de Praslin, un barco mercante perteneciente a la Compañía de las Indias Orientales capitaneado por François de Magny, con destino al puerto francés de Lorient. El barco hizo escala en Isla Mauricio, en la isla de Reunión y en Santa Elena, donde sus habitantes pudieron subir al barco y contemplar el animal. El aventurero, botánico y escritor Jacques-Henri Bernardin de Saint-Pierre, uno de los visitantes del barco en su escala de Isla Mauricio, describió al animal como "fuerte y desagradable". También escribió que el animal embestía contra todo aquel que se le acercase, excepto con una cabritilla que comía heno entre sus patas. El barco arribó a Lorient el 4 de junio de 1770, pero el rinoceronte fue encerrado en los establos del muelle donde tuvo que esperar dos meses y medio hasta que se acabara de construir la carreta especial que se utilizaría para su transporte hasta el zoológico particular del rey Luis XV, en Versailles. El rinoceronte, encerrado en el muelle de Lorient quedó a cargo de dos carniceros, Jean Goulet y Benoist Baudet. Se valoró la posibilidad de transportar el animal en un carguero por río, vía Rouen y París, pero se desestimó la idea. El 24 de agosto partió la expedición, formada por el carro con el animal y las tres personas que lo custodiaban, que llevaban consigo seis botes de aceite de pescado para ir frotando la piel del rinoceronte durante el trayecto. El viaje se hizo vía Laval y Alençon y, tras superar diversos imprevistos durante el camino, el animal llegó finalmente a Versailles el 11 de septiembre de 1770. La Corte al completo acudió a recibirlo. Los gastos del traslado ascendieron a 5.388 libras.

El Museo Nacional de Historia Natural de París.


La Grande Galerie de l'Evolution desde el Jardin des Plantes  (1).
En el año 1635 el rey Luis XIII, por consejo de uno de sus médicos personales, Guy de La Brosse, y también por recomendación del cardenal Richelieu, crea un Jardin des Plantes Médicinales para el estudio y enseñanza de la botánica, la química y la anatomía. El Jardín incluía un château que albergaba el Gabinete Real que iría acumulando una colección de "rarezas de la naturaleza". El impulso definitivo del Jardín Real de Plantas se consiguió bajo la dirección del reconocido naturalista Georges Louis Leclerc, conde de Buffon, autor de la monumental obra Historia Natural, General y Particular. Buffon, que murió en 1788, dirigió el Jardín durante cincuenta años. Durante su mandato, amplió el château ordenando la construcción de un anfiteatro con capacidad para albergar las colecciones que crecían a un ritmo considerable. En 1758 se incorporó la colección de aves disecadas de Réaumur, y en 1760 la colección formada en Senegal por Michel Adanson. Corría el año 1790 y al amparo de la reciente Revolución se creyó conveniente asumir el Jardin Royal, asegurar el ingente legado de su último director y crear un nuevo museo que, de acuerdo con las premisas republicanas, perteneciera a la nación. Así, el 10 de junio de 1793 se crea por decreto el Muséum National d'Historie Naturelle (MNHN) de París, y ese año es el que se establece como la fecha oficial de su fundación. Se crea una dirección colegiada por doce catedráticos pertenecientes a distintas disciplinas de la Historia Natural. Entre sus directores reconocemos a grandes naturalistas como Daubenton, Jussieu, Lacépède, Fourcray, Cuvier, Milne-Edwards o Geoffroy Saint-Hilaire.

"Le Taxidermiste", una novela negra de Darnaudet y Daurel.

"Anoche me dejé quedar encerrado en el Museo de Historia Natural.
Fue más fácil de lo que pensaba.
Al principio tuve el temor de que mi divertimento acabara mal.
Pero finalmente quedé impresionado, no dormí en toda la noche.
Paseaba entre aquellos seres disecados. Los ojos de vidrio brillaban por todas partes.
Me estaba divirtiendo como un loco.
Saltaba haciendo muecas entre sus miradas congeladas.
Empecé por la planta baja y luego subí al piso.
Grité por las escaleras; no había ningún guardián en el edificio.
Terribles imágenes me arrancaron aullidos de alegría.
La fiesta continuó. Subía y bajaba de un piso a otro.
Al amanecer me sentía vacío. Me arrastraba por las crepitantes escaleras.
El olor a cera que impregnaba mi piel me animaba.
El polvo pegado a mis dedos. Me lamí las manos.
Y luego he acabado estirándome en el suelo.
A la llegada de las mujeres de la limpieza, me he eclipsado.
Los ojos me escocían. Quería volver "chez" Verlaine a dormir.
Pero en el interior del cráneo tenía unos ojos de vidrio que me contemplaban.
Un búho me miraba. Un búho quería batirse conmigo.
En el autobús reía. Colgado del asa triangular reía.
El búho, aún podía mirarme.
El búho, aún podía pelear.
El búho, estaba muerto.
Mientras que yo, estaba vivo.
Porque corría sangre por mis venas. Mientras que él estaba relleno de paja.
Reía por la paja y por la sangre." 

Así empieza Le Taxidermiste, una novela negra escrita a medias por François Darnaudet y Thierry Daurel, y publicada por Corps 9 Éditions en el año 1985. La sinopsis de la contraportada apunta alguna pista sobre el argumento: