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Banquete en el interior de la elefante "Parkie".


Litografía publicada en L'Art de la Taxidermie (1921) de Didier y Boudarel.


Nos comentaban el acontecimento el zoólogo y entomólogo Robert Didier, profesor asociado, y el taxidermista Albert Boudarel, ambos del Museo Nacional de Historia Natural de París, en la introducción histórica de su tratado L'art de la Taxidermie au XXème siècle (1921): 
   "Hacia la misma fecha, en 1817, se montó un elefante de la India, que todavía puede verse en las galerías del Museo. A ese montaje hace referencia una litografía de la época, perteneciente al laboratorio de Mastozoología del Museo (grabado 1), donde puede leerse la siguiente inscripción: "Dibujo representando una fiesta que ha tenido lugar en el armazón de madera construida por el señor Lassaigne, mécanicien (1) empleado en el Jardin del Rey, para recibir la piel del elefante hembra (1817). Veintiún empleados de esta institución se han reunido en el interior de esta estructura donde han celebrado un banquete presidido por el buen humor." El armazón de madera del animal en cuestión es interesante por la exactitud de sus proporciones; este método es además ventajoso por las garantías que aporta, ya que este montaje, cien años después, permanece absolutamente intacto." 

El periplo del elefante "Hans".


Nació en Negombo, en la costa oeste de Ceilán, la actual Sry Lanka, alrededor de 1783. Al año siguiente sería capturado junto a una hembra y embarcados ambos rumbo a Holanda. La pareja de elefantes era el regalo que la poderosa Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales ofrecía a su soberano. En 1784, año del fin de la Cuarta Guerra Anglo-Holandesa, arribaron al puerto de Vlissingen y fueron trasladados a Kleine Loo, palacete de recreo de la familia real holandesa, distante un kilómetro de La Haya, en la Holanda Meridional. Durante aquella corta estancia, según nos cuenta el escritor, dibujante, grabador y naturalista francés Jean-Pierre Houel (1) en su Histoire naturelle des deux éléphans mâle et femelle du Muséum de Paris venus de Hollande en France en l’an VI (1803), la pareja de elefantes serían bautizados con los nombres de Hans y Parkie. En varias ocasiones recorrieron el camino entre Het Kleine Loo y La Haya para que fueran admirados tanto por la corte como por los habitantes de la ciudad. Houel cuenta que los dos jóvenes elefantes caminaban con libertad por los jardines del palacete, y que incluso entraban en él, recorriendo apartamentos y subiendo y bajando escaleras, y asistiendo a los almuerzos donde los comensales les ofrecían bebida y comida que los paquidermos prendían con la trompa.
 

Hans y Parkie. Frontispicio de una obra alusiva de Vignier publicada en 1798 (2).

La polémica entre Bécoeur y Mauduyt. Parte 1.


El enfrentamiento público entre Bécoeur y Mauduyt es un hecho conocido por quienes se han acercado a la historia de la Taxidermia. La publicación en agosto de 1773 en el Journal de Physique de los métodos de conservación de aves del inglés Kuckahn, incitó a Mauduyt a puntualizar y a exponer los suyos, entre los que se encontraba la fumigación con vapor sulfuroso de las aves ya preparadas, una técnica que había usado Réaumur décadas antes. Un mes después de esa primera carta Mauduyt publicaría una memoria sobre la preparación de especímenes, destinada a viajeros y corresponsales. Bécoeur se sintió, cómo no, concernido. Mauduyt, conocido suyo y conocedor de sus métodos, no se había referido ni a él ni a su jabón arsenical, y Bécoeur publicó una carta de réplica en un tono belicoso que hacía prever lo que sucedería después. Tres cartas más, de Mauduyt a Bécoeur, de Bécoeur a Mauduyt y una última de Mauduyt en noviembre de 1774. Cada uno defendiendo su método como el mejor posible. En aquel duelo también intervendrían Bonnet, un naturalista de Ginebra, Nicolas un farmacéutico de Nancy, y los editores del Journal. Año y medio de disputas, varios concernidos, siete cartas, dos memorias y unas 140 páginas publicadas, todo ello no es más que una muestra de la importancia que llegaron a adquirir los gabinetes de Historia Natural en aquel tiempo. La lectura de esas cartas nos permite, además, descubrir la personalidad de sus protagonistas, y también conocer sus ambiciones.  
 

Las cartas de Kuckahm en el Journal de Physique.

El Rinoceronte de Luis XV.


El Rinoceronte de Luis XV en el MNHN de París  (1).
Jean-Baptiste Chevalier de Conan, el entonces gobernador francés del territorio indio de Chandernagore, cercano a Calcuta, compró en 1769 un rinoceronte y se lo ofreció a Luis XV, que aceptó el regalo. El destino sería la Menagérie Royal de Versailles. Se cree que el animal fue capturado en el norte de Bengala. En efecto, el temible animal embarcó el 22 de diciembre en el puerto de Ingeli (India) y viajó a bordo del Duc de Praslin, un barco mercante perteneciente a la Compañía de las Indias Orientales capitaneado por François de Magny, con destino al puerto francés de Lorient. El barco hizo escala en Isla Mauricio, en la isla de Reunión y en Santa Elena, donde sus habitantes pudieron subir al barco y contemplar el animal. El aventurero, botánico y escritor Jacques-Henri Bernardin de Saint-Pierre, uno de los visitantes del barco en su escala de Isla Mauricio, describió al animal como "fuerte y desagradable". También escribió que el animal embestía contra todo aquel que se le acercase, excepto con una cabritilla que comía heno entre sus patas. El barco arribó a Lorient el 4 de junio de 1770, pero el rinoceronte fue encerrado en los establos del muelle donde tuvo que esperar dos meses y medio hasta que se acabara de construir la carreta especial que se utilizaría para su transporte hasta el zoológico particular del rey Luis XV, en Versailles. El rinoceronte, encerrado en el muelle de Lorient quedó a cargo de dos carniceros, Jean Goulet y Benoist Baudet. Se valoró la posibilidad de transportar el animal en un carguero por río, vía Rouen y París, pero se desestimó la idea. El 24 de agosto partió la expedición, formada por el carro con el animal y las tres personas que lo custodiaban, que llevaban consigo seis botes de aceite de pescado para ir frotando la piel del rinoceronte durante el trayecto. El viaje se hizo vía Laval y Alençon y, tras superar diversos imprevistos durante el camino, el animal llegó finalmente a Versailles el 11 de septiembre de 1770. La Corte al completo acudió a recibirlo. Los gastos del traslado ascendieron a 5.388 libras.

El Museo Nacional de Historia Natural de París.


La Grande Galerie de l'Evolution desde el Jardin des Plantes  (1).
En el año 1635 el rey Luis XIII, por consejo de uno de sus médicos personales, Guy de La Brosse, y también por recomendación del cardenal Richelieu, crea un Jardin des Plantes Médicinales para el estudio y enseñanza de la botánica, la química y la anatomía. El Jardín incluía un château que albergaba el Gabinete Real que iría acumulando una colección de "rarezas de la naturaleza". El impulso definitivo del Jardín Real de Plantas se consiguió bajo la dirección del reconocido naturalista Georges Louis Leclerc, conde de Buffon, autor de la monumental obra Historia Natural, General y Particular. Buffon, que murió en 1788, dirigió el Jardín durante cincuenta años. Durante su mandato, amplió el château ordenando la construcción de un anfiteatro con capacidad para albergar las colecciones que crecían a un ritmo considerable. En 1758 se incorporó la colección de aves disecadas de Réaumur, y en 1760 la colección formada en Senegal por Michel Adanson. Corría el año 1790 y al amparo de la reciente Revolución se creyó conveniente asumir el Jardin Royal, asegurar el ingente legado de su último director y crear un nuevo museo que, de acuerdo con las premisas republicanas, perteneciera a la nación. Así, el 10 de junio de 1793 se crea por decreto el Muséum National d'Historie Naturelle (MNHN) de París, y ese año es el que se establece como la fecha oficial de su fundación. Se crea una dirección colegiada por doce catedráticos pertenecientes a distintas disciplinas de la Historia Natural. Entre sus directores reconocemos a grandes naturalistas como Daubenton, Jussieu, Lacépède, Fourcray, Cuvier, Milne-Edwards o Geoffroy Saint-Hilaire.

Réaumur, precursor de la Taxidermia.


René Antoine Ferchault de Réaumur.
René Antoine Ferchault de Réaumur (La Rochelle, 1683- Saint Julien de Terroux, 1757), matemático, físico y naturalista francés. Estudió con los jesuítas, primero en Poitiers y más tarde en Bourges. Parecía destinado a estudiar leyes, pero finalmente sus inclinaciones le llevaron al estudio de las ciencias naturales. A los veinte años marchó a París. En 1708 ingresó en la Académie des Sciencies donde leyó un trabajo sobre geometría. Durante una década se centró en el estudio de los invertebrados marinos. En 1714 fue nombrado director de la Academia, cargo que alternaría con el de subdirector hasta poco antes de su muerte. En 1722 publicó su Traité sur l’Art de convertir le Fer en Acier, et d’adoucir le Fer fondu, trabajo que facilitó a Francia dejar de importar acero. En agradecimiento por los beneficios que su trabajo reportó a la nación, el duque de Orleans, le concedió una pensión de 12.000 libras. Inventó el termómetro de alcohol con su división en 80 grados, que rápidamente se extendió y se adoptó en el sur de Europa. También mejoró el proceso de fabricación de la porcelana. En su faceta como naturalista, Réaumur publicó obras destacadas como sus Mémoires pour servir à l'histoire des insectes (1734-1742) en seis volúmenes, u Observations sur la digestion des oiseaux (1752), además de decenas de artículos sobre insectos, aves y moluscos. Fue miembro de la Royal Society de Londres, de la Academia de Ciencias del Instituto de Bolonia, de la Academia Imperial de Ciencias de San Petersburgo, de la Academia de Berlín y de la de Estocolmo.

El día 21 de mayo de 1744 Réaumur escribía a Abraham Trembley, naturalista suizo residente en los Países Bajos:
   "(...) De las aves se derivan grandes utilidades, son unos de los más bellos adornos de la naturaleza y generalmente resultan agradables a todas las miradas. Durante tiempo he lamentado no poder conservar las aves muertas. Desconocíamos que empajándolas o rellenándolas, lo que requiere tiempo y práctica, no sería un método perfecto y duradero. Durante años creí que debía encontrar algo mejor para conservarlas en toda su belleza y, tras unas cuantas tentativas, he conseguido poner a salvo a las aves de la descomposición. Antes solamente se podían secar y, por elevación, me las arreglé para conservar las aves secas con un aspecto de vida, como lo son cuando están prestas a volar o caminar. Es un pequeño arte fácil, que puede realizarse hábilmente en menos de media hora, que contribuirá al progreso de la ornitología, y que ayudará a crear grandes colecciones de aves. Hará aproximadamente siete meses que comencé una y ya ocupa todo un gabinete, del cual no hay nadie que lo haya visto y no haya quedado impresionado por el agradable aspecto que presenta. (...)"