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Artículo de 1917 sobre el nuevo Museo de la Academia de Ciencias de California.


El artículo de Samuel Hubbard en Scientific American.


La Academia de Ciencias Naturales de California fundada en 1853 en San Francisco se redenominaría quince años después Academia de Ciencias de California. Su primer museo se inauguró en 1874 en el cruce de las calles California y Dupont. En 1891 se mudó a un edificio más grande en Market Street que quedaría arrasado por el terremoto de 1906. Diez años después, en septiembre de 1916, se inauguraría en Golden Gate Park el nuevo Pabellón de Aves y Mamíferos de Norteamérica, al que la revista Scientific American dedicó la doble página central de su número de 10 de febrero de 1917.
 
Firmado por Samuel Hubbard (1), titulado Where Science Joins Hands with Art, y subtitulado The Modern Taxidermy as Revealed in San Francisco's Great New Museum, en español Donde la ciencia se une al arte. La taxidermia moderna revelada en el nuevo gran museo de San Francisco, el texto está ilustrado con siete fotografías de dioramas que reproducen algunos de los montajes taxidérmicos que representan localizaciones del estado de California: un grupo de focas en las rocas de Pebble Beach, otro de leones marinos en la Isla de Santa Cruz, un grupo de aves marinas en acantilados de los Farallones, otro de aves del Valle de San Joaquín, un grupo de ciervos en el Valle de California, una escena invernal con ciervos mulo, y un grupo de muflones de las Rocosas. El resto de instalaciones que completaban el nuevo pabellón, hasta quince, eran una escena estival con ciervos de cola negra, otra otoñal con antílopes americanos, un grupo de leones marinos en el roquedal Año Nuevo, un grupo de aves del desierto, además de grupos más reducidos como las guaridas de un puma, la de un oso negro, la de coyotes o la de mapaches.
 

Reseña de 1892 de una visita al taller de Taxidermia del Museo de Nueva York.


El Museo Americano de Historia Natural de Nueva York en 1892. Ilustración del artículo.


Se publicó en el semanario Harper's Weekly el 3 de diciembre de 1892 y se titulaba In the Workshop of the American Museum of Natural History, en español En el taller del Museo Americano de Historia Natural. El artículo descubría a los lectores un rincón reservado del Museo neoyorquino, el taller de Taxidermia, los especímenes que en aquellos momentos se estaban preparando, y algunas particularidades de su montaje. El edificio inicial de estilo gótico victoriano -grabado superior-, inaugurado en 1877, se estaba ampliando; el director de la institución era Morris Ketchum Jesup y el taxidermista jefe Jeness Richardson.
 

Los tratados de Rowley: "The Art of Taxidermy" y "Taxidermy and Museum Exhibition".

"Al escribir este trabajo, mi propósito ha sido eliminar todo aquello irrelevante y mantenerme tan próximo al sujeto de la taxidermia cuanto he podido. Nada más alejado de mis pensamientos que afirmar que los métodos recomendados aquí no son mejorables. Simplemente aporto los resultados de mi propia experiencia, unida a la de otros taxidermistas con los que he estado, con la esperanza de que los colegas que no se hayan beneficiado de la maestría ajena, ni tenido el tiempo y medios necesarios para experimentar nuevas líneas de trabajo, adquieran conocimientos novedosos y se sirvan de ello."
The Art of Taxidermy.
Ese era el modesto deseo que John Stewart Rowley (1862-1928), el autor, manifestó en el prólogo de The Art of Taxidermy (1898), un manual en tamaño octavo de 244 páginas ilustrado con veinte láminas y casi sesenta dibujos, volumen que dedicó a su mentor Joel Asaph Allen. Rowley, taxidermista autodidacta, ingresó en el Museo Americano de Historia Natural hacia 1890 como ayudante y tan sólo tres años después, contaba 31, se vio obligado a hacerse cargo del recién creado Departamento de Taxidermia al fallecer su compañero Jeness Richardson. El tratado, bastante completo, vería reediciones en 1904, 1907 y 1914. Veamos su contenido.

Los métodos de modelado de mamíferos de Rowley y el esculturodérmico de Akeley.

A finales del XIX y principios del siglo XX los métodos taxidérmicos de montaje de mamíferos grandes evolucionaban de forma acelerada en los Estados Unidos. En algunos museos europeos se habían recuperado técnicas dermoplásticas, de montaje de la piel curtida sobre una escultura con armazón de madera y hierro revestida de una capa de escayola que marcaba con precisión la musculatura del sujeto. En los Estados Unidos se empezaron a crear departamentos de Taxidermia en los nuevos grandes museos. A principios de la década de 1880 Carl Ethan Akeley ensayaba la dermoplastia durante sus pausas del desayuno en el Ward's Natural Science Establishment de Rochester, método que aplicaría a sus primeros grupos a partir de 1886 en el Museo Público de Milwaukee. En 1887 en el de Washington William Temple Hornaday terminó un grupo de bisontes que montó, en vez de en yeso, sobre maniquíes terminados con una capa de arcilla. Hacia 1895 Akeley fue designado jefe del taller de taxidermia del Museo Field de Chicago y allí empezaría a evolucionar su técnica hasta desarrollar el de modelado de una escultura en arcilla a tamaño natural, el vaciado del molde de escayola, la elaboración de un contramolde de pasta de papel a partir de las piezas del molde, y finalmente la obtención de la escultura reuniendo las secciones de pasta de papel, método que aplicó con éxito en su grupo de elefantes del Museo Field y años más tarde en el del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York.



John S. Rowley, de autodidacta a taxidermista jefe del Museo de Nueva York.

John S. Rowley descarnando una piel (1).
John Stewart Rowley nació en Hastings-on-Hudson, Nueva York, en 1862. Siendo niño vivió en 1871 la inauguración del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York, museo que visitó con su familia y que quizá le estimulara para aficionarse a la Taxidermia, aprender de forma autodidacta y acaso comenzar a ejercer de forma privada.

En breve retomaremos la biografía de Rowley. En 1882 el Museo Nacional de Washington contrató a William Temple Hornaday, procedente del Ward's Natural Science Establishment de Rochester, con el objetivo de crear un departamento propio de Taxidermia. Hasta entonces las grandes museos estadounidenses se limitaban a comprar los especímenes disecados a establecimientos como el Ward's, el de Frank Blake Webster de Hyde Park y otros similares europeos, como la Maison Verreaux de París o Rowland Ward de Londres. Hornaday, especialista en mamíferos, llamó a su lado a su amigo Jeness Richardson, especialista en aves empleado asimismo en el Ward's. En 1887 Hornaday, empleando métodos dermoplásticos, más avanzados, laboriosos y costosos que los utilizados por los taxidermistas privados proveedores, terminó un grupo de bisontes ambientado que causó impresión entre el público. El Presidente de la Sindicatura del museo neoyorquino, el banquero y filántropo Morris Ketchum Jesup, vio aquel trabajo y regresó a su ciudad decidido a convencer a sus colegas para que se creara igualmente un departamento de Taxidermia. Los bisontes se encontraban en peligro de extinción en los Estados Unidos -Hornaday contribuyó a su salvación, influyendo incluso en los legisladores- y la población de otros mamíferos también mermaba. El joven Museo Americano, como todos hasta entonces, mostraba al público hileras de mamíferos mal montados, solos, sobre un pedestal, y de acuerdo con Joel Asaph Allen, conservador de la sección de mamíferos y aves, Jesup solicitó la creación del nuevo departamento, petición que fue aceptada. Para impulsarlo ficharon a Richardson, que pasó de segundo en Washington a taxidermista jefe en Nueva York.

"A New Art", artículo de 1896 de James Carter Beard en Scribner's Magazine.


El escritor y naturalista estadounidense James Carter Beard (Cincinnati, 1837- Nueva Orleans, 1913), miembro de una saga de artistas, fue un pintor de género, de retratos y sobre todo conocido como ilustrador de animales y plantas en diccionarios, enciclopedias y libros de Historia Natural. Vivió en Nueva York y publicó en revistas como Scribner's, Harper's o Century. A mediados de 1896 firmó precisamente en Scribner's Magazine un artículo titulado A New Art, Un nuevo Arte, en el que reclamaba para la Taxidermia esa categoría, a la vez que alentaba a los taxidermistas para que se guiaran por la excelencia en su trabajo. El texto, que alcanza las siete páginas, lo acompañaba Beard con ocho ilustraciones, siete de ellas de factura propia, que son las que se reproducen a continuación.