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La patrona de la pensión invita a un té al recién llegado (1).
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"Billy Weaver había salido de Londres en el cansino tren de la tarde, con cambio
en Swindon, y a su llegada a Bath, a eso de las nueve de la noche, la luna
comenzaba a emerger de un cielo claro y estrellado, por encima de las casas que
daban frente a la estación. La atmósfera, sin embargo, era mortalmente fría, y
el viento, como una plana cuchilla de hielo aplicada a las mejillas del
viajero.
—Perdone —dijo Billy—, ¿sabe de algún hotel barato y que no quede lejos?
—Pruebe en La Campana y el Dragón —le respondió el mozo al tiempo que indicaba
hacia el otro extremo de la calle—. Quizá allí. Está a unos cuatrocientos
metros en esa dirección.