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Los alumnos de las clases de Taxidermia de la Real Academia de Barcelona

En alguna otra ocasión nos hemos referido a las clases de Taxidermia que tuvieron lugar en la Real Academia de Ciencias Naturales y Artes de Barcelona (RACNAB) entre los años 1835 y 1839. Desconocemos tanto el temario como otros detalles de aquel curso, pero la curiosidad por conocer además a los alumnos que asistieron, y averiguar también si sacaron provecho de ello, es lo que me ha llevado a rebuscar o intentar reconstruir sus biografías. La suerte, como usted podrá comprobar, querido lector, ha sido desigual.

Lista de inscritos en el curso 1835-36 (1).

Efectivamente en octubre de 1835 la Real Academia de Ciencias Naturales y Artes de Barcelona encomendó al médico, entomólogo y naturalista aficionado, y recién admitido miembro de la Academia Mariano de la Paz Graells Agüera, la recién creada Cátedra de Entomología. Aquel mismo año académico 1835-36 Graells impartiría un primer curso de Zoología y Taxidermia auspiciado por la propia Academia. Los alumnos matriculados, como consta en el Libro de Matrículas de Estudios (2), fueron dieciséis, entre paréntesis la población de procedencia y su edad: Ventura Llombart (Valdomà, 24), Mariano Llombart (Valdomà, 20), José Maluquer (Alentorn, 30), Pedro Marsá (?, 22), Antonio Xarrié (Barcelona, 19), José Marcer Pallarols (Caldes de Montbui, 17), Antonio Costa (Valencia, 18), Joaquín Marcer Pallarols (Caldes de Montbui, 21), Rafael Cisternas (Barcelona, 17), José Liendo (Barcelona, 17), Juan Servós (Pla de Seu d'Urgell, 26), Mariano Masferrer (Peralada, 21), Juan Golobardes (Barcelona, 25), José Ferrer (Pratdip, 25), Miguel Guitart Buch (Calella, 17) y Francisco Lafont (Barcelona, 17).

"En la piel de un animal" de Santiago Aragón.


Sobrecubierta del libro.
La lectura de En la piel de un animal. El Museo Nacional de Ciencias Naturales y sus colecciones de Taxidermia, libro de reciente aparición escrito por Santiago Aragón, nos acerca a la historia del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid, uno de los grandes y más longevos museos de Historia Natural del mundo y, sin duda, uno de los más desatendidos. La obra, que abarca desde su fundación como Real Gabinete en 1771 hasta el final de la Guerra Civil, escoge como testimonio la colección de taxidermia para trazar un relato que nos conduce desde la adquisición por el rey Carlos III del gabinete del comerciante español residente en París Pedro Franco Dávila, que se convertiría en su primer director, al periplo de sus colecciones, que pasaron de un segundo piso del Palacio de Goyeneche de la calle de Alcalá, al Palacio de Biblioteca y Museos Nacionales, la actual Biblioteca Nacional, en 1895 -tras un desahucio decretado por el Ministerio de Hacienda-, hasta su actual ubicación del Paseo de la Castellana, que lo es desde 1910. Obligado desalojo, el de 1895, que condenó a clausurar el museo durante seis años y a almacenar sus colecciones en salas inadecuadas e insufucientes. Triste recorrido, el de miles de especímenes disecados, que incluso llegaron a soñar en un primer momento con instalarse en el Museo del Prado, encargado por Carlos III en 1785 a Juan de Villanueva, precisamente con el propósito de albergarlos, edificio que, no obstante, desde su inauguración sería destinado a pinacoteca.
 
   "La siempre difícil combinación de instrucción y recreo, de educación y diversión, ha tenido históricamente en la taxidermia una de sus más cultivadas vías. Y el modo en que el desarrollo y la evolución de las técnicas taxidérmicas se han influido mutuamente con el desenvolvimiento de las ideas y modelos científicos, y con la propia reconfiguración cultural e institucional de los museos, es algo que el lector inteligente podrá ir descubriendo en las páginas que siguen."
                                                Fragmento del prólogo del libro a cargo de Santos Casado.

Los inicios de la Taxidermia en Barcelona.

Los primeros taxidermistas profesionales aparecieron en Barcelona avanzado el siglo XIX. Hasta ese momento solamente había sido practicada como afición por cirujanos, médicos y boticarios, aprovechando las habilidades adquiridas con su profesión.

Médicos, cirujanos y boticarios, los primeros taxidermistas.

La renovación de los estudios médicos en Barcelona tuvo lugar la segunda mitad del siglo XVI con el establecimiento de varias cátedras como la de anatomía o la de cirugía en el marco de los estudios de medicina que se impartían en el Estudio General de la ciudad y en el Hospital de la Santa Creu. Así, los estudios anatómico-quirúrgicos del siglo XVII ya incluían prácticas de disección tanto en cadáveres de personas como de animales, una habilidad que algunos alumnos aprovecharían para dedicarse parcialmente a la Taxidermia.
 

Real Colegio de Cirugía de Barcelona (s. XVIII). Fotografía de Josep Renalias.

Juan Mieg, autor del primer tratado de Taxidermia en español.


Juan Mieg nació en Basilea, Suiza, el 5 de noviembre en 1780. Era hijo de un comerciante de tejidos y de la segunda esposa de este. Estudió humanidades en Friburgo de Brisgovia, Alemania. En 1802 marchó a París para ampliar sus estudios en matemáticas, ciencias naturales, física y química, y dibujo en la Escuela Central de las Cuatro Naciones. En París recibió clases de Biot, Cuvier o Duméril. Allí conoció a Louis Dufresne, jefe del Laboratorio de Taxidermia del Museo de Historia Natural de París. Entre 1807 y 1812 fue catedrático de Ciencias Naturales y Lengua en Blois (Francia). Su sueldo era de 1.500 francos. De un viaje de visita a sus padres en Suiza en 1809 volvió a Francia con Elisabeth Eislin, la que más tarde sería su esposa, a quien él llamaba "Tía cigüeña". Convivió con ella y tuvieron cinco hijos, y no fue hasta 1830 cuando acabaron casándose.
 

Mieg y su esposa, en el despacho del alcalde en Historia romántica (1841).