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¿Sabías que...? Preguntas y respuestas sobre Taxidermia. Segunda entrega.


¿Sabías que las primeras preparaciones taxidérmicas halladas datan de más de 7.000 años?
 
Se trata de las momias humanas de la cultura Chinchorro, descubiertas en el norte de Chile, datadas aproximadamente entre 3.600 y 7.800 años, siendo las más antiguas las que presentan un mayor grado de similitud con procedimientos taxidérmicos, la piel desollada, descarnada y secada al fuego, rellena con palos longitudinales las extremidades, fibras vegetales, lana, etc., y genitales y rasgos del rostro mocelados con arcilla.
 
Momias de Chinchorro (1).
 
 Artículo Las momias de Chinchorro en Taxidermidades.

Anuncios de taxidermistas de los siglos XVIII y XIX.

La Taxidermia, una actividad artesana practicada mayormente de forma individual en un pequeño taller, como sucede en otros sectores, es un oficio que no permite dedicar mucho presupuesto a publicidad. Por contra, algunas empresas que alcanzaron cierta entidad sí se anunciaron en prensa u otras publicaciones, hecho que contribuyó a su crecimiento y reconocimiento. Los reclamos que reproduzco a continuación son una selección de algunos de los siglos XVIII y XIX.

El primer anuncio de un taxidermista -en aquella época todos eran disecadores- del que tengo conocimiento es el siguiente de Luis Enequin, que como reza en el texto había estudiado Bellas Artes en la Real Academia de San Fernando. Allí debió coincidir con Francisco de Eguía y Arrese, también de origen vasco, y con el valenciano Juan Bautista Bru de Ramón, los primeros taxidermistas que trabajaron en el Real Gabinete de Historia Natural.
En aquella época la Real Academia y el Real Gabinete compartían edificio, el madrileño Palacio de Goyeneche, y fueron varios los alumnos de la primera que se incorporarían al segundo. Eguía falleció en 1777 a los pocos meses de ocupar la plaza de disecador, siendo sustituido por Bru, y cabe la posibilidad que Enequin aspirara a la vacante. En cualquier caso, lo que demuestra el anuncio que publicó La Gaceta de Madrid el 24 de junio de 1777 es que Luis Enequin se puso por cuenta propia ofreciendo sus servicios a particulares.


Francesc Darder, personaje de cómic.

El taxidermista, veterinario y comerciante de objetos de Historia Natural Francesc d'Assis Darder Llimona (Barcelona, 1851-1918) se convirtió a finales de 2015 en personaje de cómic en el álbum Les extraordinàries aventures de Francesc Pujols, con texto en catalán de Sebastià Roig y dibujos de Toni Benages Gallard, editado por Males Herbes.

Darder trabajando en su taller (1).

Crónica del "negro de Banyoles".

El negro de Banyoles en 1977 (1).
A finales de octubre de 1991 una carta de Alphonse Arcelín, médico español de origen haitiano residente en Cambrils, Tarragona, dirigida al alcalde de Banyoles, Girona, exigiéndole la retirada del Museo Darder del que popularmente se conocía como "el negro de Banyoles", desató una polémica que llegó a alcanzar repercusión internacional. Al cabo de pocos meses la ciudad se disponía a acoger las pruebas de remo de los Juegos Olímpicos de Barcelona. Hasta entonces, el cadáver disecado de aquel bosquimano de etnia tsuana o bechuana, exhibido de acuerdo con los criterios museísticos del siglo XIX en la vitrina de un pequeño museo comarcal, a pesar de no haberse ocultado jamás, había pasado inadvertido. A día de hoy miles de personas guardan en su memoria la imagen de una visita infantil -la mía fue a mediados de los años setenta del pasado siglo- a una sala del Museo Darder donde además de la vitrina de el negro, se alineaban en estanterias cráneos verdaderos y reproducciones en yeso, fetos sumergidos en alcohol, momias y dos pieles humanas curtidas extendidas sobre una pared. Toda una experiencia. La controversia desencadenada a finales del siglo XX, acompañada de acusaciones de racismo, sobrevenida además en una población con una alta tasa de población inmigrante de origen africano y sin problemas de convivencia, analizada ahora con algo más de perspectiva, quizá fuera injusta y desproporcionada.

El Museo Darder de Banyoles.

Fachada del Museo Darder. En la parte posterior se aprecia la ampliación (1).

Francesc d'Assis Darder Llimona (Barcelona, 1851-1918) cerró en 1915 su Museo Darder, un establecimiento de Veterinaria, Taxidermia y venta, entre otros artículos, de objetos de Historia Natural, emplazado en aquella última etapa en la Gran Vía Diagonal de Barcelona. Todo su contenido, casi 1.600 objetos incluido el mobiliario, lo donó a la ciudad de Banyoles, Girona, que con el legado creó en su honor el Museo Municipal Darder de Historia Natural en un edificio municipal ubicado en el número 2 de la plaza dels Estudis, que antes había albergado un convento, la escuela municipal y correos. Darder, que pasaba estancias en Banyoles, había sido distinguido años antes con el título de hijo adoptivo por su exitosa Fiesta del Pezuna iniciativa cuyo propósito era repoblar el lago. Darder apenas tuvo tiempo de disfrutar de su Museo, fallecería en abril de 1918. 

Las etiquetas comerciales de Francesc Darder. Cronología.

Tucán de pico acanalado (1).
La actividad como taxidermista y comerciante de objetos de Historia Natural de Francesc d'Assis Darder Llimona fue bastante intensa y la compatibilizó tanto con su actividad como veterinario, como con la de promotor zootécnico en campos como la cunicultura, la avicultura o la piscicultura, autor de libros, editor de revistas, conferenciante, embalsamador de cadáveres humanos, director del Parque Zoológico de Barcelona y vendedor de los más variados artículos relacionados con lo anterior como manuales, incubadoras, comederos y bebederos, termómetros y ovóscopos, productos zoosanitarios como insecticidas, ungüentos y alimentos reconstituyentes, modelos anatómicos, coronas fúnebres y material de Taxidermia y Entomología. Cursó Veterinaria en Madrid donde se licenció en 1874. De vuelta a casa trabajó en la consulta veterinaria de su padre Geroni durante un año, se casó, y en 1876 se estableció por su cuenta en la actualmente desaparecida calle de la Cadena de Barcelona.
 

Etiqueta correspondiente al periodo 1878-1882 (1).

Francesc Darder Llimona, veterinario y taxidermista.


Francesc Darder en 1890.
Nieto, hijo, hermano y padre de veterinarios, Francesc d'Assís Darder Llimona nació en Barcelona el 2 de octubre de 1851. Estudió Bachillerato en el Establecimiento Libre de Segunda Enseñanza de la entonces villa de Gracia. Ingresó en la Real Escuela de Veterinaria de Madrid, estudios que compatibilizó con el servicio militar obligatorio. En junio de 1873 obtuvo el título de veterinario de primera clase y finalizó en octubre de 1874 su servicio en el ejército como veterinario del escuadrón de caballería de la Milicia Nacional de Barcelona (1). En Madrid actuaría como representante de la Sociedad Barcelonesa para la Vacunación Animal. Regresa  a Barcelona para trabajar en el negocio familiar, que se encontraba ubicado en la calle Porta Nova número 62. Un año después se casó con Joaquima Rodés Bosch, con quien tendría cuatro hijos.

A finales de junio de 1876 empieza a editar la revista El Zookeryx, una revista ilustrada de periodicidad semanal en principio dedicada al aprovechamiento zootécnico de los animales domésticos y a la caza y pesca (2). La administración de la revista se ubicaba en el segundo piso del número 74 de la calle Sant Pau donde Darder atendía de una a tres del mediodía. En agosto de aquel mismo año la redacción  se trasladaría al número 27 de la actualmente inexistente calle de la Cadena, donde Darder, que en aquel momento desempeñaba el cargo de subdelegado de Sanidad Veterinaria de Barcelona, acababa de inaugurar su primer negocio propio con el pomposo nombre de Gran Establecimiento de Veterinaria. La sede de la administración de la revista iría cambiando, en febrero de 1877 regresaría a la calle Sant Pau número 74, segundo; a mediados de 1877 se mudaría enfrente, a un tercer piso del número 75; y a mediados de 1878 a la calle Mendizábal, actual Junta de Comerç, número 20, segundo. A partir de octubre de 1878 y hasta 1880, fecha en que apareció el último número, El Zookeryx pasó a llamarse Revista Universal Ilustrada.

El "Ensayo sobre la antropotaxidermia" del cirujano suizo Mathias Mayor.


Afortunadamente el libro no tuvo mucho éxito. En él podemos leer algunas frases como las siguientes:
   "Y sin embargo, la piel humana difiere poco de la de la mayor parte del resto de animales, y es susceptible de ser colocada y montada, es decir, de ser preparada, conservada, y como todavía dicen, DISECADA (1), exactamente como la de estos últimos, de acuerdo con las reglas de este arte conservador al que los zoólogos han dado el nombre de TAXIDERMIA. O bien, pregunto yo, ¿qué ventaja no ofrecería este método para recordar la memoria de un pariente, de un amigo, de un bienhechor, de un gran hombre, para dejarlos como cuando vivían, y vivir junto a ellos?" (...) “Esta rama de la taxidermia constituye el medio más sencillo, el más seguro y el más natural de recordar los rasgos de los individuos de la especie humana que se deseen conservar como recuerdo”. (…) “Los animales son más privilegiados que los hombres; desde el elefante al avestruz, desde el ratón al colibrí, todos pueden pasar a la posteridad con sus propias formas, con el envoltorio que les perteneció y, por así decirlo, como si la vida no hubiera cesado de animarlos.” (…) “¿De dónde procede este singular contraste, ese estraño triunfo del bruto sobre la especie humana? Son, sin duda alguna, el resultado de ideas supersticiosas que hemos heredado desde el principio del mundo”.

Fragmento de Essai sur l'anthropo-taxidermie.

Los Verreaux, naturalistas y taxidermistas.


Fue en plena edad dorada de la Taxidermia. En el año 1803 Pierre-Jacques Verreaux, taxidermista, abrió una tienda en la Place des Vosges de París. Verreaux se había casado con Joséphine Delalande, hermana de Pierre-Antoine Delalande, taxidermista en el Museo Nacional de Historia Natural de París, e hija de Adrien Delalande, que fue preparador primero en el Museo de Versalles y después en el Jardin de Plantas. Verreaux y su esposa Joséphine tuvieron tres hijos, Jules, Édouard y Alexis. Los dos mayores siguieron las pasos de su padre e hicieron de la Maison Verreaux un lugar obligado para coleccionistas y museos de todo el mundo. Pierre Boitard, autor de manuales de taxidermia, escribía en 1825 que el el señor Verreaux era "uno de los pocos taxidermistas con tienda, honestos, con talento y digno de estimación".

Jules Verreaux en 1860.
Jules-Pierre Verreaux (París, 14 de agosto de 1807- Londres, 7 de septiembre de 1873), el hermano major, además de taxidermista fue botánico y ornitólogo. El ambiente familiar favoreció que Jules fuera naturalista. En 1818, cuando contaba once años, acompañó a su tío Pierre-Antoine Delalande a una expedición a Sudáfrica. Regresó a París tres años más tarde habiendo recolectado para el Museo de París más de 13.000 especímenes, sobretodo plantas, pero también unos 300 mamíferos, unas 2.000 aves, unas 4.000 conchas y caracoles, unos 1.000 insectos, etc. Asistió a las clases de los naturalistas George Cuvier y Géoffroy Saint-Hilaire. Tras la muerte de su tío Delalande en el año 1825, por encargo de su padre el joven Jules regresó a Ciudad del Cabo donde permaneció durante trece años. De 1829 a 1838 trabajó como taxidermista en el Museo del South African Literary and Scientific Institution que cofundó junto al zoólogo Andrew Smith, y que albergaba las colecciones del barón Carl Ludwig, la del mismo Smith y, en calidad de préstamo, la colección privada de Jules Verreaux. Durante todos aquellos años en África Jules acumuló y envió grandes cantidades de animales que abastecieron la tienda familiar. En 1827, la Maison Verreaux cobraba 3.000 francos por un elefante o un hipopótamo, 500 por un rinoceronte, 200 por un tigre ó 40 francos por una mangosta. Con el propósito de hacer los preparativos del envío de las colecciones a París, llamó a su hermano Édouard, para que lo ayudara. Este y Alexis llegaron a Sudáfrica en 1830.

Soler y Palaus: 121 años de Taxidermia.


Lluís Soler Pujol.
Lluís Soler Pujol nac en 1871 en Santpedor, Barcelona. Fue el segundo de nueve hermanos y, como mandaba la tradición, estaba destinado a la carrera eclesiástica. La comenzó, pero dejó los hábitos por falta de vocación. Lluís Soler se trasladó a Barcelona donde comenzó trabajando de barbero mientras estudiaba en la Universidad, donde acabó la carrera de Ciencias Naturales. Discípulo del taxidermista Francesc Darder, fue el continuador natural de su actividad. Se estableció por su cuenta en 1889. Soler, que aún no había cumplido los treinta años, se casó en 1899 con Carme Boix Valls, la hija del propietario de la Imaginería Boix del Portal de l'Àngel. Tuvieron nueve hijas.

A finales del siglo XIX había unos cuantos comerciantes en Europa que, como se decía entonces, "proveían de objetos de Historia Natural": Ward en Londres, Deyrolle, Verreaux y Dreyfus en París, Darder en Barcelona, Benedito en Valencia. Se solía vender por catálogo y se enviaba a cualquier rincón de la geografía.

En el prólogo de su Manual de Taxidermia (1908) que autoeditó, en la exposición de motivos que justificaban la escritura y publicación del libro, Soler nos cuenta algunos detalles de su biografía:
   "Por lo que a mí se refiere, puedo afirmar, desde luego, que joven todavía comencé a dedicarme a las labores taxidérmicas, luchando con la gravísima dificultad de carecer por completo de todo elemento que pudiera orientarme en el cultivo de lo que eran entonces meras aficiones, ya que no tenía a mi alcance una persona a quien consultar mis primeros pasos, ni un tratado donde poder ilustrarme; de suerte que anduve vacilante e inexperto hasta tanto que logré ser admitido en los talleres de un distinguido naturalista de esta capital (1) , de donde salí algunos años después, cuando aquel puso fin a su comercio, para ejercer la profesión en cuyo desempeño han venido favoreciéndome diferentes corporaciones y sociedades de toda la Península, juntamente con gran número de familias de la sociedad barcelonesa que han confiado a mis modestos trabajos la disecación de ejemplares, formación de colecciones anatómicas, zoológicas, etc., etc.
   Durante este tiempo, obedeciendo a las inclinaciones de mi voluntad y haciendo caso omiso de toda suerte de sacrificios, he visitado los museos de París, Londres, Berlín, Leipzig y los de otras poblaciones de menor importancia, admirando las interesantes colecciones que en aquellos se contienen, la manera de disponer los ejemplares… siéndome posible estudiar los sistemas seguidos en los talleres extranjeros para dar a aquellas simples pieles de mamíferos, aves, reptiles… la forma que tenían en su estado vital."
(1) Mi particular amigo, D. Francisco de A. Darder, Director de la Colección Zoológica del Parque de Barcelona.