El Museo Darder de Banyoles.

Fachada del Museo Darder. En la parte posterior se aprecia la ampliación (1).

Francesc d'Assis Darder Llimona (Barcelona, 1851-1918) cerró en 1915 su Museo Darder, un establecimiento de Veterinaria, Taxidermia y venta, entre otros artículos, de objetos de Historia Natural, emplazado en aquella última etapa en la Gran Vía Diagonal de Barcelona. Todo su contenido, casi 1.600 objetos incluído el mobiliario, lo donó a la ciudad de Banyoles, Girona, que con el legado creó en su honor el Museo Municipal Darder de Historia Natural en un edificio municipal ubicado en el número 2 de la plaza dels Estudis, que antes había albergado un convento, la escuela municipal y correos. Darder, que pasaba estancias en Banyoles, había sido distinguido años antes con el título de hijo adoptivo por su exitosa Fiesta del Pezuna iniciativa cuyo propósito era repoblar el lago. Darder apenas tuvo tiempo de disfrutar de su Museo, fallecería en abril de 1918. 


Francesc Darder a principios
del siglo XX.

La mayor parte de la donación de Darder comprendía especímenes zoológicos, 619 vertebrados -entre ellos 170 mamíferos y 371 aves- y 148 invertebrados. También se contaban 244 objetos antropológicos, entre los que había 90 cráneos humanos auténticos procedentes de diferentes partes del mundo, algunos de ellos con malformaciones; fetos sumergidos en alcohol; tres momias, una peruana, una mejicana y una egipcia; el cadáver disecado de un humano bosquimano de etnia tsuana o bechuana;  dos pieles humanas curtidas; y modelos en yeso de anatomía humana, de cráneos humanos y de frenología. El legado, que se asimilaba más al de un gabinete de curiosidades, se completaba con objetos etnológicos; artísticos, como láminas educativas y veinte cuadros al óleo pintados por el propio Darder representando peces; réplicas de setas modeladas en papel maché; cuatro muestras paleontológicas y algún mineral. Entre los animales disecados destacaban por su mayor tamaño cuatro leones, búfalos y avestruces, provenientes probablemente de fallecimentos en las colecciones zoológicas particulares de sus adinerados clientes (2) y en el Parque Zoológico de Barcelona, del que Darder fue su primer director. También es notable la presencia de algunas especies actualmente severamente protegidas, como por ejemplo el aye-aye (Daubentonia madagascariensis), una de las piezas emblemáticas del actual Museo. 

Fachada trasera del Museo Darder en 2001 (3).

A pesar de lo que escribió en 1959 el entonces director del Museo Darder, el médico Josep Maria Corominas, que afirmaba que se trataba de "la totalidad del fruto de su trabajo de coleccionista cientifico" y que el material lo había "reunido pacientemente durante el transcurso de su vida", lo cierto es que la donación de Darder no contenía más que las existencias finales al cese de su actividad comercial. Darder era veterinario, promotor zootécnico (4) y sobre todo comerciante. No era un naturalista científico a pesar de que él mismo se atribuía la condición de naturalista, una categoría que tradicionalmente adquiría quien simplemente se interesaba por las Ciencias Naturales; y a pesar de dirigir el Zoológico, cargo que obtuvo en 1892 gracias a sus relaciones y a su empeño por crear un espacio donde mostrar a sus conciudadanos animales exóticos, pero también y sobre todo aquellos otros útiles e industrialmente productivos. Algunos objetos curiosos, los más identificables como momias, cráneos y modelos en yeso, y también el bosquimano disecado, probadamente estuvieron en venta durante un tiempo (5).

La vitrina dedicada a Francesc Darder (6).

En sus inicios el Museo Municipal Darder ocupó tres salas en la planta baja del edificio, que se organizaron en tres secciones: Zoología, Anatomía Humana y Zootecnia. En diciembre de 1932 se inundó a causa del debordamiento del lago, pero consiguió salvar su contenido. Entre los años 40 y 50 las secciones se transformaron en Zoología, Antropología y Folclore. En agosto de 1960 el Museo se amplió a cinco salas: Mamíferos; Aves; Reptiles, Anfibios y Peces; Paleontología y Malacología; y Antropología. En 1963 se añadió la Sala del Hombre, la Naturaleza, la Artesanía y las Industrias. Durante su penúltima reforma se abrió en 1986 la Sala Darder, dedicada a su benefactor. En los últimos tiempos el Museo ocupaba, además del bajo, los dos pisos superiores, destinados a almacén, oficinas y sala de exposiciones temporales.

Precisamente la exhibición del bechuana disecado se convirtió en octubre de 1991, en víspera de los Juegos Olímpicos de Barcelona en los que Banyoles fue subsede, en el centro de una polémica de alcance internacional que concluyó en el año 2000 con la expatriación de sus restos a Botsuana. Dos años más tarde, en diciembre de 2002, el Museo cerró temporalmente con el objetivo de remodelar y ampliar el edificio. La financiación fue en buena parte a cargo del gobierno estatal que compensó de esa forma a la ciudad por la polémica creada alrededor del que se conoció como el negro de Banyoles.

Recreación de un taller de Taxidermia de principios del siglo XX (6).

Durante casi toda su existencia el Museo Darder ha dispuesto únicamente de una economía de supervivencia. Merecen ser mencionadas algunas de las personas que contribuyeron a mantener vivo el Museo. Nos acordamos de Salvi Marín Simón, conserje y responsable del mantenimiento a partir de 1931; y de sus hijas, Lola Marín Gratacós, que lo sustituyó en el empleo hasta 1990, fecha de su jubilación; y Mercè Marín Gratacós, que tras enviudar ayudó a su hermana Lola. Ambas vivían enfrente del Museo, custodiaban las llaves y lo enseñaban a los visitantes. Un recuerdo de niñez para muchos. 

Las colecciones se han ido incrementando fundamentalmente a partir de donaciones y cesiones. De los 1597 objetos iniciales que aportó Darder ha pasado a los aproximadamente 20.000 especímenes, que son los que actualmente contiene. Aunque antes de esa fecha se sucedió un goteo de donaciones -también algunas bajas y pérdidas-, es a partir de la década de los noventa cuando se produjo la mayor parte de incorporaciones al Museo. Así por ejemplo, en 1991 el Ayuntamiento de Girona ced en depósito 318 objetos de Historia Natural, y en 2001 la Universidad de Girona lo mismo con 68 ejemplares, todos ellos procedentes del antiguo Instituto de Enseñanza Media de la ciudad, colección que se completaba con el centenar largo que todavía se conservan en el Instituto Jaume Vicens Vives, también de Girona, heredero del anterior. Buena parte de ese medio millar de especímenes son exóticos y fueron comprados a mediados del siglo XIX a comerciantes franceses, pero también abundan las etiquetas comerciales de Darder. En 1998 el Museo Darder recibió la donación de unos 2.500 ejemplares provenientes del recién clausurado Colegio de Santa Maria del Collell de Sant Miquel de Campmajor. También ha sido depositario del legado de varios particulares que han enriquecido los fondos con colecciones de mariposas, moluscos, fósiles, y vertebrados y aves disecadas.

Sala de reserva (7).
Tras su reapertura en abril de 2007, el nuevo Darder ocupa una superficie de 1.266 metros cuadrados distribuidos en cinco plantas, tres de ellas abiertas al público. Las dos superiores están ocupadas por servicios. En el segundo piso se ubica la sala de consulta y biblioteca y en el tercero la oficina del Consorci de l'Estany, la entidad que gestiona el entorno del lago. A nivel de calle, se encuentran la recepción y la tienda, una sala polivalente y otra para exposiciones temporales y un auditorio. La exposición permanente, que dispone de 433 metros cuadrados, ofrece ahora un discurso expositivo bastante más definido que en su etapa anterior. El piso superior alberga el llamado Espai d'Interpretació de l'Estany (Espacio de Interpretación del Lago) donde el agua, el lago y su cuenca lacustre son los protagonistas. En parte del recorrido podemos ver algunos ejemplares disecados ilustrando la biodiversidad de la comarca. En el subterráneo, ya en ambiente fresco y a salvo de la luz, se conserva la mayor parte del legado de Francesc Darder. Ahí nos encontramos en una amplia sala con cinco grandes vitrinas. En uno de los extremos se recrea un taller de Taxidermia de principios del siglo XX. En el lado opuesto, un cristal nos separa de un almacén visible, donde en estanterias metálicas se alinean cientos de animales disecados, mayormente aves. El almacén se incorpora de esa manera a la exposición permanente. Entre esas dos vitrinas laterales, otras tres se dedican, la primera a La mirada de las Ciencias Naturales en el siglo XIX y principios del XX, donde se pueden ver modelos anatómicos en yeso, objetos antropológicos propios de la época y algunos animales disecados; una segunda al personaje de Francesc Darder; y la tercera a la Taxidermia, actividad que a lo largo de su historia siempre estuvo "al servicio de la Ciencia" y donde, por ejemplo, se muestra un mangabey de collar blanco disecado ante una radiografía del mismo animal en la que se aprecia la estructura interna de alambres. La planta sótano también alberga salas de reserva y para uso de investigadores. En esta nueva etapa, el Museo ha aprovechado para pasar página. Las únicas referencias al cadáver disecado del bosquimano las encontrará el visitante en un audiovisual. Los restos humanos expuestos son una momia y algunos cráneos humanos. Por cierto, en 2014 un examen forense confirmó las sospechas de que la supuesta momia egipcia era falsa (8). 

El Museo Darder, que abre de martes a sábado en horario partido y los domingos por la mañana, está adaptado a las personas con mobilidad reducida, los audiovisuales están subtitulados, y ofrece además servicios de visitas guiadas, actividades didácticas y talleres. La afluencia media de los últimos años ha rondado los 5.000 visitantes (9).

 
Notas y créditos.-
(1) Fotografía de joan301009 para Wikimedia Commons.
(2) Darder, en su condición de veterinario, además de animales domésticos de aprovechamiento industrial, importaba animales exóticos vivos para sus clientes.
(3) Fotografía de Francesc Xavier Butiñà Carreras, propiedad del Museu Darder.
(4La Zootecnia es la ciencia preocupada por el aprovechamiento industrial de los animales.
(5) En febrero de 1886 la momia peruana y la mejicana se vendían "a cincuenta duros" cada una. Justo un año después, Darder depositó y puso en venta en el Museo Martorell de Barcelona, entre varios centenares de objetos, cráneos humanos; las tres momias, que se vendían a 1.000 pesetas la unidad; y también el bosquimano, que salía por 7.500 pesetas. Nadie se debió interesar puesto que en 1888 se volvieron a exponer al público en una exposición temporal de Historia Natural organizada por Darder en un local del Paseo de Gracia, coincidiendo con la Exposición Universal de Barcelona.
(6) Fotografías de Gontzal Largo Landeta, propiedad del Museu Darder (referencias 2009/173 y 2009/180)
(7) Fotografía propiedad del Museu Darder (ref. 2009/216).
(8) Algunos autores, como por ejemplo Pierre Boitard, ya advertían en sus obras a principios del siglo XIX del fraude bastante extendido de comercialización de momias egipcias falsas.
(9) Entre 2010 y 2015 tuvo horario reducido. A partir de 2016 de nuevo abre mañanas y tardes.


Agradecimiento.-
A Georgina Gratacós, Conservadora del Museu Darder-Espai d'Interpretació de l'Estany, por su interés, colaboración y consentimiento para reproducir algunas fotografías propiedad del Museo.



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Taxidermidades, 2016.

 Bibliografía:
-La Vanguardia , Barcelona, 23 de diciembre de 1932.
Jacinto Antón  El timo de la momia , en El País (edición Cataluña) , Barcelona 5 de abril de 2014.
José Maria Corominas Planellas  El Museo Municipal Darder de Bañolas , en Anales del Instituto de Estudios Gerundenses, vol. XIII, Girona, 1959.
Francisco de Asís Darder Llimona  El Zookeryx , del nº 1 del 29 de junio de 1876 al nº 79 de 20 de septiembre de 1878, Barcelona.
Francisco de Asís Darder Llimona   Revista Universal Ilustrada , del nº 80 de 5 de octubre de 1878 al nº 15 del año 1880, Barcelona.
Francisco de Asís Darder Llimona  El Naturalista , del nº 1 del 31 de enero de 1886 al nº 12 de 15 de diciembre de 1891, Barcelona.
Francisco de Asís Darder Llimona  Gran Museo de Historia natural de anatomía comparada, etnología, antropología, anatomía normal y patológica , Barcelona, 1888.
Francisco de Asís Darder Llimona  Manual práctico de veterinaria doméstica , Henrich, Barcelona, 1890.
Natàlia Iglesias   Banyoles inaugura el Museu Darder del segle XXI , en Revista de Girona, núm. 241, Girona, marzo-abril de 2007.
Mariona Juncà Bonal  El Museu Darder, més enllà de la polèmica , en Revista de Girona, núm. 149, Girona, noviembre-diciembre de 1991. 

Recursos:
Página web del Museu Darder de Banyoles.
Artículo Francesc Darder Llimona, veterinario y taxidermista en Taxidermidades. 
Artículo Crónica del "negro de Banyoles" en Taxidermidades. 
Artículo Las etiquetas comerciales de Francesc Darder. Cronología en Taxidermidades.
Artículo Francesc Darder, personaje de cómic en Taxidermidades.