Lewis Nicola es conocido por haber sido el coronel que en plena Guerra de la Independencia Americana escribió una carta al Comandante en Jefe George Washington proponiéndole que se coronara rey. Si Washington le hubiera hecho caso quizá los Estados Unidos se gobernarían hoy como monarquía. Tanto la vida del curioso personaje como ese pasaje los conoceremos más adelante, después de entretenernos tres breves párrafos con el objeto que justifica su liviana presencia en esta modesta historia de la Taxidermia. Nos ha sucedido en ocasiones anteriores. Un personaje con una humilde aportación oculta una sugestiva biografía.
Como veremos, más que ante un naturalista, nos encontramos ante un hombre ilustrado. No son muchas. Una de las escasas contribuciones de Lewis Nicola a la Historia Natural la encontramos en el primer volumen de Transactions of the American Philosophical Society (1769-71). En An Easy method of preserving subjects in spirits (Método fácil para conservar especímenes en alcohol), Nicola empezaba describiendo los métodos de conservación en alcohol de objetos de Historia Natural que Réaumur había publicado en 1746 en Histoire de l'Académie Royale des Sciences. El primer método consistía en llenar de alcohol el recipiente de vidrio, suspender el sujeto usando un alambre de latón, añadir una pequeña cantidad de mercurio, y cerrarlo con un tapón cónico de vidrio envuelto en piel o vejiga, con el propósito de que resultara hermético. El recipiente
se invertía para que el mercurio se introdujera entre el cuello de la
botella y el tapón e impidiera la evaporación del alcohol. También
se podía sustituir el mercurio por aceite de nuez espesado al aire,
hasta que este consiguiera una consistencia melosa. El
segundo método propuesto por Réaumur no precisaba tapón de vidrio y
consistía en aplicar una capa de aceite de nuez espesado directamente sobre el trozo
de vejiga que debía cubrir el cuello de las botellas, invertirlas y colocarlas sobre tablones de madera con
orificios con una obertura suficiente como para recibir los cuellos de esos frascos.

