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Los métodos de conservación en alcohol del ilustrado Lewis Nicola.


Lewis Nicola es conocido por haber sido el coronel que en plena Guerra de la Independencia Americana escribió una carta al Comandante en Jefe George Washington proponiéndole que se coronara rey. Si Washington le hubiera hecho caso quizá los Estados Unidos se gobernarían hoy como monarquía. Tanto la vida del curioso personaje como ese pasaje los conoceremos más adelante, después de entretenernos tres breves párrafos con el objeto que justifica su liviana presencia en esta modesta historia de la Taxidermia. Nos ha sucedido en ocasiones anteriores. Un personaje con una humilde aportación oculta una sugestiva biografía.
 


 
Como veremos, más que ante un naturalista, nos encontramos ante un hombre ilustrado. No son muchas. Una de las escasas contribuciones de Lewis Nicola a la Historia Natural la encontramos en el primer volumen de Transactions of the American Philosophical Society (1769-71). En An Easy method of preserving subjects in spirits (Método fácil para conservar especímenes en alcohol), Nicola empezaba describiendo los métodos de conservación en alcohol de objetos de Historia Natural que Réaumur había publicado en 1746 en Histoire de l'Académie Royale des Sciences. El primer método consistía en llenar de alcohol el recipiente de vidrio, suspender el sujeto usando un alambre de latón, añadir una pequeña cantidad de mercurio, y cerrarlo con un tapón cónico de vidrio envuelto en piel o vejiga, con el propósito de que resultara hermético. El recipiente se invertía para que el mercurio se introdujera entre el cuello de la botella y el tapón e impidiera la evaporación del alcohol. También se podía sustituir el mercurio por aceite de nuez espesado al aire, hasta que este consiguiera una consistencia melosa. El segundo método propuesto por Réaumur no precisaba tapón de vidrio y consistía en aplicar una capa de aceite de nuez espesado directamente sobre el trozo de vejiga que debía cubrir el cuello de las botellas, invertirlas y colocarlas sobre tablones de madera con orificios con una obertura suficiente como para recibir los cuellos de esos frascos.

Réaumur, precursor de la Taxidermia.


René Antoine Ferchault de Réaumur.
René Antoine Ferchault de Réaumur (La Rochelle, 1683- Saint Julien de Terroux, 1757), matemático, físico y naturalista francés. Estudió con los jesuítas, primero en Poitiers y más tarde en Bourges. Parecía destinado a estudiar leyes, pero finalmente sus inclinaciones le llevaron al estudio de las ciencias naturales. A los veinte años marchó a París. En 1708 ingresó en la Académie des Sciencies donde leyó un trabajo sobre geometría. Durante una década se centró en el estudio de los invertebrados marinos. En 1714 fue nombrado director de la Academia, cargo que alternaría con el de subdirector hasta poco antes de su muerte. En 1722 publicó su Traité sur l’Art de convertir le Fer en Acier, et d’adoucir le Fer fondu, trabajo que facilitó a Francia dejar de importar acero. En agradecimiento por los beneficios que su trabajo reportó a la nación, el duque de Orleans, le concedió una pensión de 12.000 libras. Inventó el termómetro de alcohol con su división en 80 grados, que rápidamente se extendió y se adoptó en el sur de Europa. También mejoró el proceso de fabricación de la porcelana. En su faceta como naturalista, Réaumur publicó obras destacadas como sus Mémoires pour servir à l'histoire des insectes (1734-1742) en seis volúmenes, u Observations sur la digestion des oiseaux (1752), además de decenas de artículos sobre insectos, aves y moluscos. Fue miembro de la Royal Society de Londres, de la Academia de Ciencias del Instituto de Bolonia, de la Academia Imperial de Ciencias de San Petersburgo, de la Academia de Berlín y de la de Estocolmo.

El día 21 de mayo de 1744 Réaumur escribía a Abraham Trembley, naturalista suizo residente en los Países Bajos:
   "(...) De las aves se derivan grandes utilidades, son unos de los más bellos adornos de la naturaleza y generalmente resultan agradables a todas las miradas. Durante tiempo he lamentado no poder conservar las aves muertas. Desconocíamos que empajándolas o rellenándolas, lo que requiere tiempo y práctica, no sería un método perfecto y duradero. Durante años creí que debía encontrar algo mejor para conservarlas en toda su belleza y, tras unas cuantas tentativas, he conseguido poner a salvo a las aves de la descomposición. Antes solamente se podían secar y, por elevación, me las arreglé para conservar las aves secas con un aspecto de vida, como lo son cuando están prestas a volar o caminar. Es un pequeño arte fácil, que puede realizarse hábilmente en menos de media hora, que contribuirá al progreso de la ornitología, y que ayudará a crear grandes colecciones de aves. Hará aproximadamente siete meses que comencé una y ya ocupa todo un gabinete, del cual no hay nadie que lo haya visto y no haya quedado impresionado por el agradable aspecto que presenta. (...)"