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El gabinete de Manfredo Settala.


Manfredo Settala (1).
Algunos de sus notables antepasados fueron un obispo de Milán en el siglo V; Passaguado Settala, el cónsul que dirigió las labores de reconstrución de la ciudad tras haber sido arrasada por Federico I Barbarroja en 1162; Enrico I da Settala (?-1230), arzobispo milanés que participó en 1220 en las Cruzadas y consagró la abadía de Clervaux, Luxemburgo; el beato Manfredo Settala (?-1217), ermitaño en el Monte San Giorgio, Suiza; y el beato Lanfranco Settala (1201-1264), prior del convento agustiniano anexo a la iglesia de San Marco. Su padre, Ludovico Settala (1552-1633), médico y político, además de senador llegó a ser el protomédico responsable de la salud pública de la ciudad, entonces posesión española, un personaje que uno de los mayores escritores italianos, Alessandro Manzoni, incluyó en su novela más conocida, Los novios (1842), o Los desposados o Los prometidos esposos según qué traducciones, que se desarrolla en parte con la terrible epidemia de peste de 1630 de fondo. Su cada vez más extensa familia, tuvo dieciocho hijos, obligó a Ludovico a construir un palacio más amplio en la entonces plaza de San Ulderico, más tarde número 26 de la calle Pantano, que pudiera acoger además de a los suyos y a sus  numerosos sirvientes, su extensa biblioteca y su importante colección de pintura.

Los Gabinetes de Curiosidades.

Los principios de la taxidermia están ligados a las necesidades científicas y naturalistas. Durante el Renacimiento los naturalistas identificaban los animales que se habían descrito en la Antigüedad y enriquecían el conocimiento con sus propias observaciones y comentarios. A partir del siglo XVII, ya en el Barroco, los estudiosos de la naturaleza trabajaban cada vez menos con ideas preconcebidas y se vuelcan en una zoología más científica. En el siglo XVIII, la necesidad de conocer la Historia Natural incita a los gobernantes a ordenar expediciones científicas a las exóticas tierras descubiertas a partir del siglo XVI. Los naturalistas dibujan y explican, en obras que se publicaban a su retorno, la fauna y flora que encontraban en las nuevas regiones del mundo. Además, proveían de objetos las colecciones de Historia Natural que muchos aficionados, la mayoría ricos, acumulaban en museos privados. Es en esa época, a finales del XVIII, es cuando nacen los principales Museos de Historia Natural, que pronto empiezan a nutrirse de las donaciones de colecciones particulares.

Si retrocedemos algo hasta finales del Renacimiento y principio del Barroco, nos encontramos con los precursores de los actuales Museos de Historia Natural, los Gabinetes de Curiosidades. Esos Cuartos de Maravillas, como también son conocidos en español, albergaban multitud de objetos raros para la época que, generalmente, estaban organizados en los tres Reinos de la naturaleza: animalia, vegetalia y mineralia. Entre esos objetos, como podremos comprobar en las siguientes imágenes, también había animales disecados.

Retrato de Ulisse Aldrovandi.
Ulisse Aldrovandi (1522-1605) fue médico, naturalista y profesor de fossilibus, plantis et animalibus en la Universidad de Bolonia. Acusado de herejía en 1549, estuvo confinado en Roma durante 18 meses a la espera de juicio, periodo en el que descubrió la botánica, la zoología y la geología. Se doctoró en medicina y en filosofía en el año 1553. En 1555 es profesor de filosofía y dos años más tarde se convierte en el primer profesor de Historia Natural de la Universidad de Bolonia. Su Gabinete, uno de los más famosos en su época y del que no disponemos imágenes, albergaba en 1595 unos 18.000 especímenes. Dejó su legado a la Universidad y fue el origen de su museo actual. Aldrovandi inició la publicación -en vida sólo vio tres volúmenes- de una vasta enciclopedia de Historia Natural.