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Las recetas de conservación de peces y aves de Pierre Chardavoine. Manuscrito de 1750.


La memoria de Pierre Chardavoine (1).



Un nuevo descubrimiento en Taxidermidades. El 15 de febrero de 1750 Pierre Chardavoine (2), farmacéutico aficionado mayormente a la botánica, entrega una memoria manuscrita a la Academia Real de Ciencias, Bellas Letras y Artes de Burdeos con algunas indicaciones para conservar aves y peces con el propósito de reunir un gabinete. El texto íntegro, de poco más de una página, que se conserva en la Biblioteca Municipal de Burdeos, es el siguiente:

El método de disecado de aves de Urban Brückmann (1751).


El método de Brückmann en Hannoverische Anzeigen (1751).


El recién doctorado en Medicina Urban Friedrich Benedict Brückmann, entonces un joven de 23 años que había heredado de su padre, también médico,  la afición por la Historia Natural, publicó en las entregas 102 y 103 del periódico Hannoverischen Anzeigen (1), correspondientes al año 1751, el método que empleaba para disecar aves. Lo hacía espoleado tras haber leído en la revista berlinesa Physikalische Belustigungen (2) un resumen de los cuatro métodos que el multidisciplinar francés René Antoine Ferchault de Réaumur había publicado en un folleto en 1747 del que se había hecho eco la revista Philosophical Transactions of the Royal Society de Londres. Réaumur, considerado como uno de los precursores de la Taxidermia, escribió abundantemente sobre la conservación y el disecado de especímenes, lo que contribuyó sin duda a la expansión del arte. Hacía ya bastantes décadas que se preparaban animales con el propósito de conservarlos, sobre todo pájaros, y los diferentes métodos casi habían confluido; además el farmacéutico Jean-Baptiste Bécoeur acababa de inventar el célebre jabón arsenical, un conservante de las pieles tan efectivo como nocivo para la salud. La descripción del disecado de aves que practicaba Brückmann, interesa tanto por sus detalladas indicaciones como por el temprano empleo de un cuerpo ficticio, éste último no empleado por Réaumur quien en su Sexta Memoria de 1753 simplemente proponía el hechido de la piel y a continuación el alambrado de las patas. Su interés y su carácter primigenio justifican por tanto reproducir íntegro el texto completo de Brückmann, que es el siguiente:

El "Licor balsámico" como conservante, contribución anónima de 1756.


Vor Verwahrung der Vögel (1756).
En las páginas 92 a 95 del volumen 16, primera parte, del Hamburgisches Magazin (1), publicado en 1756, hallamos una contribución anónima titulada Von Verwahrung der Vögel und Thiere mit einem sonderlichen balsamischen Geiste, en español Conservación de aves y animales con un licor balsámico especial. El artículo detalla la experiencia de preservación de animales del autor con un licor balsámico de su creación, y cita además a Réaumur, considerado como uno de los precursores de la Taxidermia. El texto completo es el siguiente:

   "Conservación de aves y animales con un licor balsámico especial.
 
    Se menciona en los populares Physikalische Belustigungen (2) en las páginas 76 y 77, en la primera parte del primer volumen, una sugerencia para coleccionar y preservar pájaros, con agua húngara (3) o cal o tabaco, y tiene al señor Réaumur de París como hábil autor. Como mi intención es la de referirme en estas sugerencias a otro espíritu balsámico, no me detendré en su descripción, que seguidamente expongo, y comentaré además los intentos que he hecho con él. Es lo que sigue:
 

Las patentes en Taxidermia.


Patente de 1880 de moldes para peces (1).


El alejamiento de la artesanía, los nuevos materiales y la presión de la industria proveedora de productos para Taxidermia ha multiplicado el número de marcaspatentes y diseños registrados. En cualquier caso se registran con la esperanza de fabricarlas y comercializarlas de manera exclusiva, o bien con el propósito de venderlas a algún industrial que apueste por ponerlas en el mercado. La patente o el diseño supone la explotación en régimen de monopolio de una innovación o supuesta innovación -con frecuencia se registran invenciones ajenas- por un periodo de tiempo limitado y en un lugar determinado, y se rige por la legislación de propiedad industrial. Como es sabido, las patentes frenan la difusión de las innovaciones y va en contra de la competencia, pero ese es otro debate. El registro de las patentes es público, una persona o empresa tiene derecho a conocer si su invento es tal. En ocasiones algo que ya existe y no está registrado es patentado por algún avispado. Las disputas en los tribunales son frecuentes.

El manejo de productos químicos tóxicos en Taxidermia. Precauciones. Historia.


Ejemplar de mediados del siglo XIX restaurado.
A modo de introducción histórica recordemos que en las instrucciones taxidérmicas que Giovanni Pietro Olina incluyó en su Uccelliera (1622) este empleaba sal, vinagre y alumbre (1) para conservar la piel de las aves. René Antoine Ferchault de Réaumur (1747 y 1753), considerado como el precursor del arte de la Taxidermia, utilizaba aloe (2), mirra (3), pimienta, cal (4) y alcanfor (5). Otras sustancias empleadas como preservativos fueron el tabaco, la canela, el almizcle (6), el cardenillo (7), el azufre (8) o la esencia de trementina (9), por citar algunos. La ineficiencia de la mayoría condujo a la búsqueda y hallazgo de algunos compuestos tan eficaces como venenosos. Se tiene conciencia además del riesgo de algunos de ellos, para la salud de quien los manipula, casi desde el principio de su empleo. Uno de los primeros fue John Woodward, quien en su Brief instructions for making observations in all parts of the World (1696) facilitaba la fórmula de una "solución de mercurio sublimado" -mercurio mezclado con agua y alcohol- y avisaba de la peligrosidad de este veneno. Los siguientes autores que lo recomendaron fueron Tesser Samuel Kuckhan (1770), Thomas Davies (1771) o Johann Reinhold Forster (1771), este último advertía asimismo de su nocividad. El corrosivo sublimado o bicloruro de mercurio se emplearía ampliamente sobre todo en Inglaterra durante la totalidad el siglo XIX, tanto como preservativo para la piel como protector superficial del plumaje. He contabilizado alrededor de una cincuentena de tratados editados durante ese siglo y primer cuarto del XX que lo mencionan. Quien más lo popularizó fue el excéntrico Charles Waterton a partir de la publicación en 1825 de su Wanderings in South America.

"Guide du naturaliste préparateur" de Guillaume Capus.

Portada de Guide du naturaliste.
Guillaume Capus, un veinteañero luxemburgués estudiante en el Museo de Historia Natural de París, publicó en 1879 Guide du naturaliste préparateur et du naturaliste collectionneur pour la recherche, la chasse, la récolte, le transport, l’empaillage, le montage, et la conservation des animaux, végétaux, minéraux et fossiles, un manual de unas trescientas cincuenta páginas y un centenar de ilustraciones, que contenía instrucciones acerca de cómo recoger y preparar especímenes de Ciencias Naturales.

Dedica Capus la primera parte de su obra a los minerales y fósiles, y la segunda a los vegetales. Es en la tercera donde se ocupa de la preparación de animales. A su vez subdividida en capítulos, en el primero se refiere a la captura de sujetos, y en el segundo a la conservación de los animales empleando alcohol, cloruro de sodio, alumbre o éter. También se refiere a la acción curtiente del tanino (1) como reforzante del curtido en algunas preparaciones anatómicas, y al uso del aguardiente, la glicerina, o aceites. El autor particulariza comentando la conservación de zoófitos, gusanos, moluscos, larvas, arácnidos y crustáceos; la conservación en alcohol de reptiles, peces, tortugas y batracios; y mediante inyecciones, de aves pequeñas y grandes, y mamíferos. Capus explica la conservación "en seco" utilizando como preservativos el arsénico blanco (2), el arsénico rojo (3), el sublimado corrosivo (4), la caparrosa (5), el cardenillo (6), el jabón arsenical de Bécoeur (7), el alumbre en polvo (8), la esencia de trementina (9), el licor curtiente y la pomada jabonosa de Nicolas (10), el éter sulfúrico (11), el azufre, los aceites y las sustancias vegetales olorosas como el romero, la manzanilla, el ajo, la pimienta, el tabaco, la lavanda, etc… El autor opta no obstante por la utilización del jabón arsenical de Bécoeur y transcribe la fórmula que Léonard Dupont –lo cita- incluye en su libro. Describe las fumigaciones sulfurosas (12) o de arsénico, las inmersiones en agua hirviendo, el curtido -mezclando tanino y agua, o tanino, alcohol, alumbre y sal-, las maceraciones conservantes -cita un procedimiento de Gannal-. Describe los peligros que pueden afectar a las colecciones como los insectos destructores, el calor, la luz, el aire, la humedad.; y concluye aludiendo al embalsamamiento (13).

La revelación de la fórmula secreta del jabón arsenical de Bécoeur.

Página de Instruction donde se revela la fórmula.
Tras cinco años de pruebas, Jean-Baptiste Bécoeur (1718-1777) creó en 1748 el jabón arsenical, uno de los productos preservativos más conocidos de la historia de la Taxidermia. Una exitosa y efectiva mezcla, aunque nociva para la salud del disecador, que el boticario de Metz mantuvo siempre en secreto, lo que le valió ser criticado en numerosas ocasiones y acusado de querer lucrarse con ello. La mayor polémica la mantuvo durante varios meses de 1773 y 1774 con el médico Pierre Jean-Claude Mauduyt de la Varenne en las páginas del Journal de Physique del abad Rozier y en el Journal Encyclopédique editado por Rousseau. Mauduyt defendía sus fumigaciones sulfurosas como el mejor método de conservación de las colecciones de animales disecados a la vez que, "por el bien de la ciencia", conminaba a Bécoeur a hacer pública su fórmula (1). A aquella controversia se sumó el químico, y también boticario y taxidermista de Nancy, Pierre-François Nicolas.

La aportación de Landriani y Chaptal de disecación mediante inyecciones de éter.

La carta de Chaptal.
El químico Jean-Antoine Chaptal mandó en abril de 1785 una comunicación a la revista Observations sur la Physique, sur l'Histoire Naturelle et sur les Arts que se publicó en julio con el título de Lettre a M. l'Abbé Mongez, auteur du Journal de Physique, en la que se hacía eco del procedimiento de su colega italiano Marsilio Landriani para preparar las aves, los pequeños cuadrúpedos, y otros animales, mediante inyecciones de éter (1). Su contenido es el siguiente:

   "Carta del señor Chaptal, profesor de Química de los Estados Generales de la provincia de Languedoc, al señor abad Mongez, autor del Journal de Physique.

   Montpellier, 16 de abril de 1785.

   Señor,

"On Taxidermy", carta publicada en 1833 en "The Mechanics' Magazine".


En julio del año 1833 M. Salmon, editor de la revista londinense The Mechanics' Magazine, publicó un artículo titulado On Taxidermy, que en realidad consistía en la reproducción literal del extracto “de una carta a un amigo suyo” quien debió solicitar a un experto algunas directrices para comenzar a disecar pájaros. El remitente, cuya identidad desconocemos, firmaba desde Ashton upon Ribble, un pueblo cercano a Preston, al norte de Manchester. 

El texto de On Taxidermy, que ocupaba cuatro páginas y no se acompañaba de dibujos o grabados, nos revela que su autor era conocedor de algunos tratados franceses e ingleses, puesto que citaba a René Antoine Ferchault de Réaumur, a Louis Dufresne, a Charles Waterton y a Tesser Samuel Kuckahn. Había visitado además los museos de Historia Natural de Londres y Manchester, que también citaba e incluso compararaba. Mientras elogiaba la buena preparación de los especímenes del Museo de Manchester, “sin rival en el país”, lamentaba la deficiente preparación de los excelentes especímenes del Museo de Historia Natural de Londres, “algunos parecen caricaturas”, escribía. 
 

Principio de la carta publicada en The Mechanics' Magazine en 1833.

El sistema patentado en 1910 por Joseph Albert Gear para conservar peces.


El texto de la patente de Joseph Albert Gear.


En el mes de marzo de 1910 los registradores de patentes Hugues&Young de Londres tramitaron Un método mejorado para preservar un pez natural para su uso como cebo o con fines taxidérmicos. El texto íntegro con la descripción del procedimiento es el siguiente:

Artículo de 1863 sobre Taxidermia en el semanario "The Sientific American".


El 18 de abril de 1863 apareció en Scientific American, el "periódico semanal de información práctica en arte, ciencia, mecánica, química y manufacturas", un artículo sobre Taxidermia con el sencillo título Taxidermy - Stuffing birds, en español Taxidermia, disecado de aves. Sin firmar, no muy extenso, no más de una columna, y sin grabados, en realidad se trataba de una primera entrega, puesto que una semana después se completaría con una segunda parte dedicada a mamíferos, peces e insectos.
 

La cabecera de The Scientific American.

 
El primer párrafo del texto incluía algunas referencias históricas. Se calificaba a la Taxidermia de un arte "relativamente moderno", se recordaba al "sabio francés" Réaumur como el primer escritor que redactó una memoria con el método para preservar aves, consistente en sumergirlos en alcohol, alambrarlos y colocarles dos bolitas negras a modo de ojos. También se citaba el tratado del abad Manesse, cuyo "método se practicó bastante de forma general para rellenar, aunque las sustancias que recomendaba como preservativos no se adecuaban al propósito". A continuación se facilitaba la fórmula "de la composición para tratar las pieles que se utiliza en el Museo de París, que se mantiene como la mejor", sin referirse en un primer momento a ella por su nombre de jabón arsenical, ni nombrando a su creador Jean-Baptiste Bécoeur. En cuatro líneas más se relacionaban las herramientas y los materiales que se precisarían.
 

El "Tratado sobre la manera de preparar las aves" de Martinus Slabber.

Cubierta del libro de Slabber.
El naturalista neerlandés Martinus Slabber publicó en Amsterdan en 1816 el libro Verhandeling over het Opzetten van Vogelen, en español Tratado sobre la manera de preparar las aves. El manual, de 64 páginas más 16 de cortesía, de un tamaño de 15x22 centímetros y sin grabados, está dedicado a N. C. Lambrechsen, que fue presidente de la Sociedad de Ciencias de Zelanda y miembro del Instituto Real de los Países Bajos, y que, según cuenta el autor en su nota de agradecimiento, fue quien le sugirió que escribiera sobre este tema.

En el interior de la cubierta, aparece adherida una hoja cuyo texto resume el contenido del libro:
"En este Tratado sobre la manera de preparar las aves se facilitan unas completas instrucciones sobre cómo montar las aves recién muertas o secas, como las que nos llegan desde las Indias Orientales y Occidentales, en el llamado aguardiente; y de las recetas de los polvos para evitar el deterioro de las aves. Descritas por la experiencia de más de cincuenta años."

"The Naturalist's and Traveller's Companion" de John Coakley Lettsom.

Grabado coloreado de la primera edición.
John Coakley Lettsom publicó en 1772 The Naturalist's and Traveller’s Companion, containing instructions for collecting and preserving objects of Natural History (El compañero del naturalista y del viajero, con instrucciones para la recogida y la conservación de objetos de historia natural). La primera edición la financió el propio autor, cuyo nombre no aparece en la portada. La buena acogida que obtuvo aquel manual demandó una segunda edición ampliada en 1774. Aparecerían más ediciones, en 1799 y en 1816, un año después del fallecimiento de su autor. En 1775 se publicaría la traducción al francés, edición que, por comodidad con el idioma, es la consultada para la redacción de este artículo. La primera edición francesa, en formato de octavo tiene, además de las de cortesía, 211 páginas más un grabado, y adjunta un anexo de 42 páginas titulado El arte de calmar las olas del mar o ensayos de los efectos del aceite en las olas del mar, donde se reproducen cartas leídas en la Royal Society de Londres con las experiencias de Benjamin Franklin, William Brownrigg y M. Farish. Es llamativo ese anexo, pues nada tiene que ver con el contenido que le precede. Sólo como curiosidad, y para dejar aparcado el asunto, Franklin -un personaje que ya ha aparecido en un par de artículos en Taxidermidades- durante su viaje por Gran Bretaña en 1771 se hospedó en casa de Brownrigg a quien le demostró en el lago Derwentwater su experimento de calmar el oleaje vertiendo aceite sobre la superficie, experiencias que se publicarían en Philosophical Transactions.

Mauduyt, defensor de las fumigaciones sulfurosas.


Médico, físico y naturalista, Pierre Jean-Claude Mauduyt de la Varenne (1), hijo de François Pierre Mauduyt de la Varenne, abogado del Parlamento y de Marie Jeanne Loverjat, nace en París hacia 1732 (2). Durante la Guerra de los Siete Años, entre 1758 y 1760, Mauduyt es un joven estudiante bachiller de Medicina. Prueba el camino de la literatura escribiendo L'étude de la nature, épitre à Madame... (1771), que presenta al premio de la Academia Francesa, aunque sin demasiada fortuna. Doctor regente de la Facultad de Medicina de París, en 1776 es elegido miembro de la recién creada Société Royale de Médecine, sociedad que llegaría a dirigir. Por aquel entonces la Sociedad de Medicina estaba empeñada en frenar las enfermedades epidémicas y estudiar la correlación de estas con las fluctuaciones meteorológicas y climáticas. En ese escenario, a Mauduyt se le asignó el estudio de la influencia de los fenómenos eléctricos sobre la salud. Ese encargo le llevó a colaborar con la Académie Royale des Sciences, algunos de cuyos miembros también se sentaban en la de Medicina, como por ejemplo el naturalista Félix Vicq d'Azyr. Como veremos en breve, para nosotros será precisamente esa época, en la que Mauduyt se volcó en el estudio y la preparación de las aves y la conservación de las colecciones, la que centrará nuestro interés. Pero antes un párrafo más para resolver su biografía y no perder el hilo. 
 

Grabado de Mémoire sur les differentes manières d'administrer l'électricité (1784).

Las breves instrucciones de Johann Reinhold Forster.

Johann Reinhold Forster.
Johann Reinhold Forster es conocido sobre todo por tratarse del naturalista que acompañó al capitán James Cook en su segunda expedición al Océano Pacífico. En 1771, un año antes de emprender aquel viaje, publicó en Londres A Catalogue of the Animals of North America. Containing an enumeration of the know Quadrupeds, Birds, Reptiles, Fish, Insects, Crustaceous and Testaceous Animals; many of wich are New, and never described before. To which are added, Short Directions for Collecting, Preserving, and Transporting all Kinds of Natural History Curiosities (Catálogo de los animales de América del Norte; que contiene una enumeración de los cuadrúpedos, aves, reptiles, peces, insectos, crustáceos y testáceos conocidos; muchos de los cuales son nuevos, y nunca antes se han escrito. A lo que se añaden unas breves instrucciones para coleccionar, preservar, y transporte de toda clase curiosidades de Historia Natural). El librito tiene 43 páginas más las de cortesía y un grabado en el frontispicio. En 1882 The Willughby Society, una sociedad ornitológica londinense fundada en 1879 y que tenía como objeto reeditar antiguos tratados de esa temática, reimprimió el libro.

Las instrucciones de John Woodward.

En 1696 se publicó en Londres Brief instructions for making observations in all parts of the World: as also for collecting, preserving, and sending over natural things, being an attempt to settle an universal correspondence for the advancement of knowledge both natural and civil (Breves Instrucciones para la realización de observaciones en todas las partes del mundo: así como para recolectar, conservar y enviar objetos naturales; siendo este un intento de establecer una correspondencia universal para el avance del conocimiento, tanto natural como civil), un librito de veinte páginas, sin el nombre de su autor en la portada y que, como otros de esa época, estaba destinado a viajeros de paises lejanos y facilitaba unas instrucciones básicas y algo rudimentarias sobre cómo preparar objetos de historia natural.

Portada de Brief Instructions.
Esas técnicas de preparación están contenidas en el apartado titulado Directions for the Collecting, Preserving, and Sending over Natural things, from Foreign Countries, donde se puede leer que bastará con traer uno o dos ejemplares de cada mamífero, pez o ave, desollados cuidadosamente. Los pájaros, peces y reptiles de menor tamaño simplemente se eviscerarán y se secarán. Los especímenes más raros y curiosos se introducirán en pequeños tarros de vidrio llenos de ron, brandy o alcohol. De esponjas, corales, cangrejos, conchas, etc., se enviarán cinco o seis ejemplares variados. Las conchas se vaciarán. Las estrellas de mar se podrán enviar secas o en brandy. Los ejemplares secos en cajas y entre algodón. Los corales y el ámbar envueltos en papel y en una caja con algodón, salvado o paja. Los gusanos, escarabajos, arañas, etc., se enviarán también sumergidos en brandy. Las mariposas, moscas se secarán clavándolas con alfileres y fijándolas al fondo de cajas.


Leon Luther Pray, divulgador del uso del bórax.


Leon Luther Pray, con su pipa, ultimando un pez luna en el Field Museum (1).


Hijo de Luther J. Pray, un negociante y veterano de la guerra civil, y de Ellen Cardey Pray, maestra de escuela, Leon Luther Pray nació en Dowagiac, un pueblo del suroeste de Michigan, Estados Unidos, el 28 de abril de 1882. Tenía tres hermanas más -una cuarta falleció-, una de ellas menor que él. Descendía de indios Ottawa. Algunos de los detalles de su biografía los conocemos por los artículos e historias que publicó en Modern Taxidermist, algunas más tarde reunidas en el libro The Old Taxidermist (1971), a los que pertenecen la mayoría de los fragmentos que se intercalarán en este texto. Su madre fue su primera maestra y con quien aprendió a leer. Amante de la naturaleza, paseaba frecuentemente por los parajes cercanos a su casa. Ya de niño destacó por su dominio del dibujo a lápiz. Sus primeros dibujos los hizo en la iglesia metodista a la que asistía la familia, donde su madre le daba lápiz y papel para que se entretuviera. Pray trasladaba al papel el mundo que le rodeaba, sobretodo animales. También aquellos que él mismo cuidaba en el patio trasero de su casa. Era extremadamente observador y copiaba a la perfección sus formas y detalles. Aquellas primeras inquietudes artísticas se ampliarían años más tarde a otros campos como la pintura, la escultura y, claro está, a la Taxidermia, disciplina en la que llegaría a ser uno de sus más destacados exponentes en los Estados Unidos.
   "Un día apareció por la puerta un compañero con una marmota disecada bajo el brazo, ofreciéndola a cambio de alguna otra cosa. Fue la primera oportunidad que se me presentó de tener un animal disecado, así que no perdí el tiempo y rebusqué entre los tesoros de mi bolsillo para intercambiarlos por la marmota. Como en ese momento había un excedente de trastos en el interior de casa, coloqué mi trofeo en la leñera."

"L'art d'empailler les oiseaux" de Hénon y Mouton-Fontenille.

Portada de la edición de 1801.
En el año 1801 se publicó Observations et experiences sur l’art d’empailler et de conserver les oiseaux, Observaciones y experiencias sobre el arte de disecar las aves. El tratado, escrito a medias por Jacques Marie Hénon, profesor de la Escuela Veterinaria de Lyon, y Jacques Marie Philippe Mouton-Fontenille de la Clotte, un botánico que más tarde ejercería como profesor de historia natural en la Facultat de Ciencias de esa ciudad, en tamaño octavo y sin grabados, tiene 98 páginas más las preliminares. Los autores, en la introducción de su obra, explican que esta fue analizada y leída en el Athénée de Lyon, del que eran miembros, y que suponía la contribución anual que se les exigía. Afirman, además, de forma preventiva para aplacar futuras críticas, que sus experiencias se basan en más de tres mil aves montadas siguiendo diferentes métodos. Al final del libro se adjunta un extracto del proceso verbal, donde el secretario del Ateneo afirma que los métodos se han ensayado con éxito, y que entre las aves disecadas se encuentran dos perdices, un faisán dorado, etc.

El caballero Turgot y su "Mémoire instructif".


Retrato de Étienne-François Turgot.
Étienne-François Turgot publicó en 1758 su Mémoire instructif sur la manière de rassembler, de préparer, de conserver et d’envoyer les diverses curiosités d’histoire naturelle (Memoria instructiva sobre la manera de recoger, preparar, conservar y enviar las diversas curiosidades de historia natural). El libro, editado por Jean Marie Bruyset en París y Lyon, tiene XVI + 236 páginas, un tamaño de 14,5x21,3 cm y 25 xilograbados dibujados por Marguerite le Comte y tallados por Durand.

Étienne-François Turgot, marqués de Sousmons, conde de Mesnil, caballero de la Orden de Malta, fue el último señor de Brucourt y señor de Entrépagny, de Sousmons, de Bons y de Ussy. Nació en París el 16 de junio de 1721. Su padre fue presidente del Parlamento, alcalde de París y consejero de Estado. Anne-Robert Jacques Turgot, su hermano menor, fue ministro de economía del último rey de Francia. Luis XVI. Heredó el título de marqués de su padre. Su familia, original de Sousmons, cerca de Caen (Normandía), y propietaria del dominio de Bons y del castillo de Manneville en Lantheuil, influyó para que el joven Étienne-François se dedicara a la carrera militar. Sirvió junto al mariscal de Saxe en las campañas de Flandes y de Bohemia. Aunque se distinguió durante el sitio de Praga en 1742, aquella campaña le sirvió para reafirmar su repugnancia a la vida militar. 


La momificación egipcia. Técnica y materiales. Primera parte.


¿Dónde se tiene su origen el arte de la Taxidermia? En el Antiguo Egipto no. En un artículo anterior pudimos comprobar que las momias de Chinchorro, descubiertas en Chile, son bastante anteriores a las egipcias y que, además, presentan un tratamiento más taxidérmico. No obstante, la cultura egipcia siempre ha acabado seduciendo a quien se ha acercado a ella, y son los autores clásicos quienes nos han permitido conocer las técnicas y los materiales empleados.

El historiador griego Heródoto (484-430 a.C.) en su Historiae, Libro II, Euterpe, nos describe los tres tipos de embalsamamiento dependiendo de la clase social a la que pertenecía el muerto:
Anubis embalsamando el cuerpo de un Faraón.
   "LXXXVI. Allí tienen oficiales especialmente destinados a ejercer el arte de embalsamar, los cuales, apenas es llevado a su casa algún cadáver, presentan desde luego a los conductores unas figuras de madera, modelos de su arte, las cuales con sus colores remedan al vivo un cadáver embalsamado. La más primorosa de estas figuras, dicen ellos mismos, es la de un sujeto cuyo nombre no me atrevo ni juzgo lícito publicar. Enseñan después otra figura inferior en mérito y menos costosa, y por fin otra tercera más barata y ordinaria, preguntando de qué modo y conforme a qué modelo desean se les adobe el muerto; y después de entrar en ajuste y cerrado el contrato, se retiran los conductores. Entonces, quedando a solas los artesanos en su oficina, ejecutan en esta forma el adobo de primera clase. Empiezan metiendo por las narices del difunto unos hierros encorvados, y después de sacarle con ellos los sesos, introducen allá sus drogas e ingredientes. Abiertos después los ijares con piedra de Etiopía aguda y cortante, sacan por ellos los intestinos, y purgado el vientre, lo lavan con vino de palma y después con aromas molidos, llenándolo luego de finísima mirra, de casia, y de variedad de aromas, de los cuales exceptúan el incienso, y cosen últimamente la abertura. Después de estos preparativos adoban secretamente el cadáver con nitro durante setenta días, único plazo que se concede para guardarle oculto, luego se le faja, bien lavado, con ciertas vendas cortadas de una pieza de finísimo lino, untándole al mismo tiempo con aquella goma de que se sirven comúnmente los egipcios en vez de cola. Vuelven entonces los parientes por el muerto, toman su momia, y la encierran en un nicho o caja de madera, cuya parte exterior tiene la forma y apariencia de un cuerpo humano, y así guardada la depositan en un aposentillo, colocándola en pie y arrimada a la pared. He aquí el modo más exquisito de embalsamar los muertos.
   LXXXVII. Otra es la forma con que preparan el cadáver los que, contentos con la medianía, no gustan de tanto lujo y primor en este punto. Sin abrirle las entrañas ni extraerle los intestinos, por medio de unos clísteres llenos de aceite de cedro, se lo introducen por el orificio, hasta llenar el vientre con este licor, cuidando que no se derrame después y que no vuelva a salir. Adóbanle durante los días acostumbrados, y en el último sacan del vientre el aceite antes introducido, cuya fuerza es tanta, que arrastra consigo en su salida tripas, intestinos y entrañas ya líquidas y derretidas. Consumida al mismo tiempo la carne por el nitro de afuera, sólo resta del cadáver la piel y los huesos; y sin cuidarse de más, se restituye la momia a los parientes. 
   LXXXVIII. El tercer método de adobo, de que suelen echar mano los que tienen menos recursos, se deduce a limpiar las tripas del muerto a fuerza de lavativas, y adobar el cadáver durante los setenta días prefijados, restituyéndole después al que lo trajo para que lo vuelva a su casa. 
   LXXXIX. En cuanto a las matronas de los nobles del país y a las mujeres bien parecidas, se toma la precaución de no entregarlas luego de muertas para embalsamar, sino que se difiere hasta el tercero o cuarto día después de su fallecimiento. El motivo de esta dilación no es otro que el de impedir que los embalsamadores abusen criminalmente de la belleza de las difuntas, como se experimentó, a lo que dicen, en uno de esos inhumanos, que se llegó a una de las recién muertas, según se supo por la delación de un compañero de oficio."