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"Winchester", el caballo del general Sheridan.


Winchester, el caballo del general Sheridan (1).


Una de las batallas más decisivas de la historia de los Estados Unidos tuvo lugar durante la Guerra Civil que enfrentó a los estados de la Unión con los sureños estados esclavistas escindidos de la Confederación. Se libró el 19 de octubre de 1864 cerca de Cedar Creek, a las puertas de Washington D.C., y uno de su protagonistas fue el general de división Philip Henry Sheridan, comandante del ejército de la Unión. Su antagonista del ejército confederado, el teniente general Jubal Early, sorprendió aquel día a los unionistas con pequeños ataques coordinados antes del amanecer, apresando un millar de soldados, una veintena de piezas artilleras, y obligando a retroceder siete divisiones. Sheridan, que se encontraba en una reunión en Washington, regresó al galope recorriendo poco más de veinte kilómetros y llegando al campo de batalla a media mañana, coincidiendo con una pausa de los confederados para reorganizarse. El general tomó el mando y a primera hora de la tarde contraatacó, y además de recuperar su propia artillería capturó la mayor parte de la confederada, además de un gran número de carretas. Aquella victoria en el valle de Shenandoah, conseguida gracias a la superioridad de la caballería, evitó que el ejército del sur alcanzara la capital, batiéndose en retirada; propició la reelección de Abraham Lincoln como presidente; y encumbró a Sheridan, que con anterioridad ganó las batallas de Winchester y Fisher's Hill. Y precisamente Winchester se llamaría el caballo que Sheridan montó en aquella batalla.

"The Taxidermical Art", artículo de 1882 en la revista "The Century".


Primera página del artículo de North (1).
En diciembre de 1882 la revista ilustrada inglesa de periodicidad mensual The Century publicó un artículo divulgativo titulado The Taxidermical Art. El texto de diez páginas, firmado por Franklin H. North, acompañado con once ilustraciones, diez de ellas obra del artista James Carter Beard (2), partía de la entonces reciente noticia de la venta de la colección de pieles de aves de estudio del naturalista franco-estadounidense John James Audubon y del escaso interés que había despertado, y confrontaba su legado con el de del excéntrico terrateniente y taxidermista inglés Charles Waterton, cuyos especímenes disecados se exponían en el museo de York, una comparación tan poco afortunada como injusta, puesto que Audubon, aunque había aprendido Taxidermia en su juventud, no se volcó en su práctica.
 
North defendía las instrucciones taxidérmicas de Waterton afirmando que aunque "alguna vez han sido motivo de risa, poseen otros méritos que las hacen únicas": "el animal debía ser disecado en tres secciones" (sic), se debían conocer perfectamente las características físicas del espécimen a preparar, y el más conocido de todos, el montaje de aves sin el empleo de alambres. A continuación North pasaba a describir con cierto detalle el desollado ordinario de las aves, la unción de la piel con jabón arsenical o sublimado corrosivo (3), el alambrado interior y su relleno con algodón, colocación de los ojos y la envoltura con hilo del plumaje ya ordenado.

La Sociedad de Taxidermistas Americanos. Sus cuatro exposiciones.


Primer Informe Anual de la Sociedad.
Reunidos en el Ward's Natural Science Establishment de Rochester, Nueva York, el 12 de marzo de 1880, Frederic S. Webster (1), Thomas W. Fraine, Frederic August Lucas, Jules François Desiré Bailly, Johannes John Martens, Arthur Benoni Baker y William Temple Hornaday, acordaron la creación de la Society of American Taxidermists. La elección de la ciudad de Rochester no fue casual. Todos ellos trabajaban en la ciudad, y todos ellos, excepto Fraine, lo hacían para el profesor Henry A. Ward.
 
Frederic S. Webster, en un artículo autobiográfico publicado en 1945 en la revista Annals, recordaba su amistad con Hornaday y la gestación de la Sociedad de Taxidermistas Americanos:
   "No estuve en el Ward's mucho antes de que William T. Hornaday retornara de la India donde había estado recogiendo pieles de animales y esqueletos, principalmente para el Museo de Harvard. Éramos aproximadamente de la misma edad, teníamos inclinaciones similares, y forjamos una firme amistad desde el principio. Vio lo que yo hacía y lo que había hecho, coincidimos en nuestra manera de pensar, y planeamos y organizamos la Sociedad de Taxidermistas Americanos."

"Elefante atacado por una tigresa" del duque de Orleans, por Rowland Ward.


Elefante atacado por una tigresa (1).


El grupo Elefante atacado por una tigresa, preparado por Rowland Ward en 1889, se expone en un rincón del primer piso de la Gran Galería de la Evolución del Museo Nacional de Historia Natural de París. Es una de las atracciones de la exposición permanente. La escena recrea el suceso que protagonizó el cazador, el duque de Orleans. Su historia es la siguiente.

Nacido en el exilio, Luis Felipe de Orleans, pretendiente al trono francés, ingresó en 1886 en el Real Colegio Militar de Sandhurst. Contaba 19 años. Un año más tarde parte a la India encuadrado en el 4º Batallón Real de Fusileros del Rey. Poco después de su llegada a Bombay, y antes de incorporarse a su destino, el 13 de febrero es invitado por el virrey lord Dufferin a una gran cacería de tigres en Calcuta que durará unas seis semanas. A la llegada de su primo Enrique de Orleans, asimismo en el exilio y que se encontraba de viaje alrededor del mundo, recorren juntos las tiendas de Calcuta pertrechándose de armas, municiones y vestimenta.

"Lucha entre león y tigre" de Edwin Ward.


El taxidermista londinense Edwin Ward, miembro de una conocida saga de taxidermistas, hermano mayor de Rowland Ward, participó junto a su padre Henry Ward en la Exposición Universal de París de 1867. Hacía tan solo un par de años que Edwin había establecido su propio negocio, y se había especializado en mamíferos. Entre su clientela contaba con la familia real; aquel mismo año montó una cabeza de elefante para el duque de Edimburgo. En la Exposición de París el progenitor presentó una colección de aves disecadas, mientras que Edwin Ward expuso un efectista grupo consistente en la lucha entre un león y un tigre, erguidos ambos sobre sus patas traseras, disputándose encarnizadamente un ciervo que yace en el suelo, un montaje que se conocería como Lion and Tiger Struggle, Lucha entre león y tigre. Los felinos fueron cazados por Clement Smith de Torquay, Devon, cliente de Ward.
 
 
Lion and Tiger Struggle de Edwin Ward.

 
Desconozco si existe alguna fotografía del grupo. La única ilustración que lo recrea, la que precede, la hallamos en las páginas de la décima edición de The Sportsman's Handbook (1911), un manual editado por Rowland Ward.
 

La Taxidermia en la Exposición Universal de París de 1867.


Grabado con la exposición de Taxidermia en la primera página de L'Exposition Universelle de 1867 Illustrée.


Portada de la revista.
La Exposición Universal de 1867 fue la segunda que se celebró en París, tras la de 1855. Ambas fueron promovidas por Napoleon III, la primera para demostrar su superioridad a la Gran Exposición de Londres de 1851, ordenando construir en la avenida de los Campos Elíseos el Palacio de la Industria, mayor que el Crystal Palace; y esta de 1867 para superar de nuevo a la segunda Exposición de Londres, la de 1862. En esta ocasión la particular pugna por demostrar la grandeza francesa se tradujo en 67 hectáreas de exposición en los Campos de Marte y en la isla de Billancourt. Para aquella cita se construyó un gigantesco edificio ovalado con una superficie de 15 hectáreas. Las muestras relacionadas con la Exposición ocuparon además un centenar de edificios más pequeños. Participaron 32 países y más de 50.000 expositores. Durante el tiempo que permaneció abierta, entre el 1 de abril y el 31 de octubre de 1867, fue visitada por unos 10 millones de visitantes.
 
En esta ocasión la Taxidermia estuvo notablemente presente en varios espacios. La primera página de la entrega del 26 de septiembre de 1867 de la revista L'Exposition Universelle de 1867 Illustrée (1) mostraba un grabado a partir de un dibujo de Jules Gaildrau que acompañaba un texto de Henri de la Blanchère (2) de poco más de una página:

Los hermanos Remi y Joseph Santens.


"Los animales experimentan emociones prácticamente como nosotros, así que ¿por qué no tratar de lograr la apariencia física de estas emociones de tal manera que sean claramente evidentes cuando los observamos?"

                            Remi Santens en Importance of Detail in Constructing Manikins (1934).

Remi Santens, en la década de 1920 preparando la estructura de un ciervo montado entero (1).

 
A falta de biografías, la poca información que de ellos se dispone está dispersa. Intentaremos recomponerla. Los taxidermistas Remi Henry Santens (Anzegem, Bélgica, 16 de mayo de 1866) y Joseph A. Santens (Anzegem, mayo de 1874) pertenecieron a una familia numerosa. Sus padres Jan Baptiste Santens y Francisca Van Gheluwe tuvieron ocho hijos: John Desiri, Adolf, Marie Frances, Remi Henry, Romaine Marie, Helene Jeline, Joseph A. y Flavie. La familia vivió en Anzegem, la localidad natal del padre, una ciudad de Flandes Occidental a medio camino entre Gante y la francesa Lille, al menos hasta el nacimiento de su última hija en 1875, y más tarde emigraría a Estados Unidos, estableciéndose en Rochester, estado de Nueva York, ciudad donde tenía su sede el Ward's Natural Science Establishment,  el mayor proveedor de objetos de Historia Natural de los Estados Unidos de la época.
 

La saga de los Gerrard.

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Edward Gerrard cuarto articulando un esqueleto en su taller (1).
El primer Edward Gerrard -como comprobaremos nombre y apellido se repetirán en la saga hasta casi la confusión- nació en Oxford en 1810. Se trasladó a Londres con su familia y en 1836 comenzaría a trabajar como conservador adjunto en el museo de la Sociedad Zoológica de Londres. Al año siguiente se casó con Mary Ann Maltby, con quien tendría dos hijas, Sarah Elizabeth y Mary Ann Emma, y un hijo, Edward, hermano mediano. En 1841 ingresaría como taxidermista en el Museo Británico -antecedente del actual Museo de Historia Natural de Londres-. Sus primeras tareas consistieron en colaborar en el traslado de las colecciones desde Montagu House al nuevo edificio del British en Bloomsbury y en la organización y montaje de preparaciones osteológicas. Hacía 1850 había enviudado y el domicilio familiar se encontraba en Robert Street, Saint Pancras, donde vivía con sus hijos y una sirvienta. Más adelante se trasladaría a St. Stephen, Saint Pancras. En 1862 redactó el Catalogue of the Bones of Mammalia in the British Museum. El Museo le encomendaría la supervisión de las colecciones taxidérmicas de vertebrados. Interesado en la Historia Natural ingresó como miembro en la Sociedad Lineana de Londres, donde se amistó con Charles Darwin, para quien disecaría algunos especímenes. En 1850 fundó la empresa familiar Edward Gerrard & Sons, poco antes de que Edwind Henry Ward, iniciador de otra saga londinense, su gran competidor, estableciera la suya. Edward Gerrard siguió no obstante empleado en el Museo Británico, encomendando a su hijo la dirección del negocio radicado siempre en la casa familiar, y a partir de 1879 ubicado en un patio interior del número 61 de College Place, Camdem, un lugar próximo al zoológico londinense, proveedor de buen número de los especímenes que montó la empresa.

Anuncios de taxidermistas de principios del siglo XX.

La ilusión del irlandés William Smyth (1838-1913) que en 1868 se instaló en Caversham, Dunedin, Nueva Zelanda, hubiera sido trabajar en un museo de Historia Natural, pero tuvo que conformarse con  dirigir su propio negocio entre 1873 y 1912. Algunos de sus trabajos en cambio, sobre todo aves, sí engrosaron las estanterías de algunos museos públicos nacionales y extranjeros, llegando incluso al de la Universidad de Oxford y el Carnegie de Pittsburgh. El siguiente anuncio es de alrededor de 1902.


Anuncios de taxidermistas de los siglos XVIII y XIX.

La Taxidermia, una actividad artesana practicada mayormente de forma individual en un pequeño taller, como sucede en otros sectores, es un oficio que no permite dedicar mucho presupuesto a publicidad. Por contra, algunas empresas que alcanzaron cierta entidad sí se anunciaron en prensa u otras publicaciones, hecho que contribuyó a su crecimiento y reconocimiento. Los reclamos que reproduzco a continuación son una selección de algunos de los siglos XVIII y XIX.

El primer anuncio de un taxidermista -en aquella época todos eran disecadores- del que tengo conocimiento es el siguiente de Luis Enequin, que como reza en el texto había estudiado Bellas Artes en la Real Academia de San Fernando. Allí debió coincidir con Francisco de Eguía y Arrese, también de origen vasco, y con el valenciano Juan Bautista Bru de Ramón, los primeros taxidermistas que trabajaron en el Real Gabinete de Historia Natural.
En aquella época la Real Academia y el Real Gabinete compartían edificio, el madrileño Palacio de Goyeneche, y fueron varios los alumnos de la primera que se incorporarían al segundo. Eguía falleció en 1777 a los pocos meses de ocupar la plaza de disecador, siendo sustituido por Bru, y cabe la posibilidad que Enequin aspirara a la vacante. En cualquier caso, lo que demuestra el anuncio que publicó La Gaceta de Madrid el 24 de junio de 1777 es que Luis Enequin se puso por cuenta propia ofreciendo sus servicios a particulares.


El "mobiliario Wardiano".

Mobiliario animal, artículo de The Strand Magazine.
Continuador de una saga y el mayor taxidermista de su época, Rowland Ward (1847-1912) coincidió con el final de la era victoriana y abarcó también la década eduardiana, época de esplendor de la Taxidermia inglesa. Su tienda de Picadilly Street, Londres, era frecuentada por personajes de la alta sociedad y la realeza europea que le encargaban la preparación de trofeos de caza procedentes en todo el mundo. No se le puede negar espíritu comercial. Ward amplió en varias ocasiones su negocio, se constituyó en sociedad, creó una editorial y el conocido libro Records of Big Game, patentó su Taxidermine, un producto preservativo para las pieles, pero también registró además muchos otros objetos decorativos realizados con animales disecados o parte de ellos. El propio  Rowland Ward se refería a estos últimos como "mobiliario wardiano". Las ilustraciones de este artículo dan buena cuenta de ello, y el siguiente texto, correspondiente a un capítulo de su A Naturalist's Life Study in the Art of Taxidermy (1), titulado precisamente Wardian Furniture, también:

“The Sportsman’s Handbook” (1880), de J. Rowland Ward.

Cubierta de la primera edición.
James Rowland Ward (1847-1912), el conocido taxidermista londinense de Picadilly de finales del siglo XIX y principios del XX, miembro de la saga de taxidermistas fundada por su abuelo John Herbert Ward, publicó en 1880 en su propia editorial The Sportsman’s Handbook to Practical Collecting and Preserving Trophies, en español Manual del cazador para recoger y conservar trofeos de forma práctica, un tratado de Taxidermia con un formato de octavo mayor, ilustrado y de poco más de cien páginas, que dedicó a su padre Henry Ward. A pesar de que, como comprobaremos a continuación, no aporta mucho, Ward lo iría ampliando y reeditando hasta alcanzar en 1919 las once ediciones. En posteriores tiradas la cubierta del libro -imagen de la derecha- cambiaría, en vez de las manos de un taxidermista manipulando un ave, aparecerían grabadas dos cabezas de rinocerontes indios.

Ward no cita a ningún autor anterior en su manual, y las técnicas que describe son las propias de su tiempo. Para las aves proponía como preservativo el jabón arsenical (1) en las siguientes proporciones: 5 onzas (2) de alcanfor (3), 2 libras de arsénico blanco  (4) en polvo, 2 libras de jabón amarillo y 4 onzas de cal (5) pulverizada, todo ello mezclado con algo de agua y alcohol. Y para las pieles de mamíferos, peces y reptiles el curtido al alumbre, mezcla de alumbre de roca (6), sal común y agua (7). El desollado es el ordinario en aves, mamíferos y reptiles. Los peces los abre longitudinalmente por un lateral.

"Sparkie Williams", el periquito parlanchín.

Sparkie Williams (1).
Fue toda una celebridad en Inglaterra. Apareció en prensa, radio y televisión, e incluso grabó un disco. Sparkie Williams, que en español vendría a ser Chispa Williams, un periquito de color verde, con cabeza y  babero amarillos, manchas negras en las alas y cola de color azul, nació en 1954 en una pajarería de Houghton-le-Spring. Mattie Williams, su propietaria, profesora de profesión, lo compró con seis semanas, lo llevó a su domicilio del número 34 de Grandville Place, de Forest Hall, próximo a Newcastle-upon-Tyne, y lo bautizó con ese nombre porque según ella era "una chispa pequeña y brillante". Al cabo de tres semanas el lorito ya decía "Pretty Sparkie", "chispa linda", y poco después ya recitaba su dirección "por si acaso se perdía". Mattie le enseñaba palabras nuevas cada día, durante horas, y también rimas y refranes. En sólo nueve meses asimiló 300 palabras. En cuatro años llegó a aprender un vocabulario de 583 palabras y memorizar 383 frases y ocho canciones de cuna, todo ello con un distinguible acento Geordie (2). Traducidas, sus frases favoritas eran "Sólo soy un chico loco y confundido" y "¿Qué estás mirando?". Incluso fue inscrito en el Libro Guiness de los Récords.

Artículo autobiográfico de Frederic S. Webster, taxidermista del Carnegie.


Frederic S. Webster hacia 1900 (2).
El taxidermista especializado en aves Frederic S. Webster (1850-?) comenzó hacia 1868 a construir efímeros dioramas con pájaros disecados con el propósito de fotografiarlos y vender las imágenes esteoroscópicas. Se convirtió así en uno de los primeros disecadores de los Estados Unidos en preparar grupos ambientados (1). En 1878 se empleó en el Henry A. Ward's Natural Science Establishment de Rochester, Nueva York, empresa fundada en 1862 por el naturalista y profesor de Ciencias Naturales de la Universidad de Rochester Henry Augustus Ward, un lugar que se convertiría en un semillero de taxidermistas que surtió de excelentes preparadores a los grandes Museos de Historia Natural estadounidenses. Allí permaneció hasta 1882 y coincidió con Jules François Desiré Bailly, Johannes Martens, John Wallace, Thomas Rowland, Nelson Rush Wood, John William Critchley, Frederic Augustus Lucas y William Temple Hornaday. Como él mismo contaría años más tarde, en marzo de 1880 se celebró precisamente en el Ward's la asamblea constituyente de la Sociedad de Taxidermistas Americanos (Society of American Taxidermists) en la que Webster resultó elegido presidente. En diciembre de aquel mismo año tuvo lugar un concurso-exposición organizado por dicha asociación, que de entre sus aproximadamente cuarenta socios, al menos una decena eran o habían sido empleados del Ward's. Durante algunos años, Webster ejerció como taxidermista privado en Washington, instalando su taller en el 401 de Seventh Street Northwest, próximo a Pennsylvania Avenue, no muy lejos del Museo Smithsonian de Historia Natural; y finalmente entre 1897 y 1908 lo hizo como taxidermista jefe en el recién creado Carnegie Natural History Museum de Pittsburgh. Hacia 1890, mientras permanecía en Washington, se asoció con George H. Sowdon, propietario de una tienda de peletería ubicada en el número 738 de Broadway Avenue, para vender sus trabajos en Nueva York.
 

"Rota", el "león de Churchill".

Tarjeta postal con la imagen de Rota.
Me encontré por casualidad con el siguiente breve que publicó el semanario español Destino en julio de 1955: "El fallecido león de Churchill -del que ya hablamos en un número anterior- ha sido disecado por un taxidermista para que el ex-premier pueda conservar junto a él a su viejo amigo". La noticia prometía, pero la historia real es algo distinta.

Ganar una apuesta le supuso al avispado negociante George Thomson recibir un cachorro de león que instaló en el patio trasero de su casa en Pinner, Middlesex, Inglaterra. Su empresa se llamaba Rotaprint y decidió bautizar a su nueva mascota con el nombre de Rota, un gesto con el que obtendría publicidad gratuita. Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial el racionamiento de alimentos hizo imposible que Thomson pudiera seguir alimentando a Rota con su porción diaria de carne. Para no poner en peligro la salud del animal, Thomson lo depositó en el Zoológico de Londres, donde llegó el 29 de mayo de 1940.
 

"Jumbo", el "rey de los elefantes".


Jumbo y su cuidador Mathew Scott.


Jumbo tenía dos años de edad cuando fue capturado en el valle del río Tekezé de la actual Etiopía en 1861. Llegó a Europa de la mano del comerciante alemán de animales Johann Schmidt que lo vendió a la Ménagerie del Jardin de Plantas de París. En 1865 el zoo parisino lo intercambió por un rinoceronte indio con la Real Sociedad Zoológica de Londres. Su cuidador en el Regent Park fue Matthew Scott, que más tarde describiría el estado en el que lo encontró como "simplemente inmundo". Fue en Londres donde sería bautizado con el nombre de Jumbo, una combinación de las palabras suajili jumbe que significa jefe y jumba que significa hola. Su dieta diaria incluía unos 90 kilos de heno, un barril de patatas, 30 kilos de avena, 15 panes, cebollas y varios cubos de agua, y cuando su cuidador lo creía oportuno para su salud, cuatro o cinco litros de whisky al día. Scott solicitó a la dirección del zoo una pareja de su misma edad para Jumbo y al poco tiempo le trajeron a Alice de África occidental. Según su cuidador, se trató de un "amor a primera vista" que lo colmó de felicidad. Su popularidad creció a la par que su tamaño. Scott entrenó a Jumbo para que se paseara por el zoo, aceptara cacahuetes, panecillos y monedas en su hucha, y paseara niños en su howdah. Entre los pequeños que ascendieron a lomos de Jumbo se encontraba un niño llamado Winston Churchill.

Henry A. Ward. El "Ward's Natural Science Establishment", semillero de taxidermistas.


Henry Augustus Ward.
Henry Augustus Ward nació el 9 de marzo de 1834 en Rochester, Nueva York, Estados Unidos, en el seno de una familia acomodada. Tenía una hermana seis años mayor. En la biografía que escribió su nieto Roswell Howell Ward, este contaba que su abuelo Henry comenzó a leer la Biblia con tan sólo tres años, que tenía una memoria privilegiada, y que a tan temprana edad comenzó a coleccionar minerales. Su interés por la Historia Natural le facilitó que, con sólo diez años de edad, el profesor Chester Dewey le permitira participar en las excursiones campestres con los estudiantes de la escuela secundaria de Rochester. Incluso en una ocasión llevó a la escuela un fósil que encontró. Cuando tenía doce años su padre abandonó el domicilio familiar y con quince años Henry ingresaría en la Middlebury Academy de Wyoming, Nueva York, para continuar su formación, rechazando así de plano los deseos de su beata madre que pretendía que estudiase para sacerdote. Dos años después Dewey, su mentor, convencería al abuelo de Ward para que le pagara los estudios en el Williams College de Williamstown, Massachusetts. Allí estudió Geología y Paleontología, una ciencia que colisionaba con las creencias religiosas familiares, aunque no tardaría mucho tiempo en abandonar las aulas y trasladarse a Chicago. Hizo el camino en buena parte a pie, aprovechando para visitar las minas de plomo de Galena, Illinois. Un tío suyo consiguió que Ward ingresara en la Temple Hill Academy de Geneseo, Nueva York, donde proseguiría sus estudios de Geología y donde se amistó con Charles Wadsworht, hijo del entonces comerciante de trigo, político y, más tarde durante la Guerra Civil, general James Samuel Wadsworth, un filántropo aficionado a recolectar minerales. Ward clasificó una colección de minerales que el padre de su amigo decidió donar a la Academia. Aquello le valió para que, por cuenta del general, explorara y recogiera rocas junto a su amigo Charles desde el río San Lorenzo hasta la región canadiense de Maritimes.

Los Ward de Londres. Rowland Ward.


Rowland Ward en 1903.

   "Toda mi vida ha transcurrido alrededor del arte que amo, durante este periodo he formado un gran número de asistentes y a día de hoy la empresa es una de las mayores del mundo, y se ha ganado una reputación universal. He de añadir que todavia está creciendo y que, de seguir así, es razonable suponer que lo continuará haciendo en años venideros."
                                        Rowland Ward en A Naturalist's Life Study in the Art of Taxidermy, 1913.

Los Ward de Londres (1) fue una familia de reputados taxidermistas. Henry, Frederick y Jane habían aprendido el oficio en casa, con su padre John Herbert Ward, un "naturalista práctico" en palabras de su nieto Rowland Ward, el más famoso de la saga. 

Frederick Ward es casi un desconocido. Apenas sabemos que tanto él como su hermano Henry  llegaron a trabajar para grandes naturalistas como los ingleses John Gould y William Swainson o el estadounidense de origen francés John James Audubon.

Carl Akeley, padre de la Taxidermia moderna en los Estados Unidos.


Carl E. Akeley.
Clarence Carl Ethan Akeley (Claredon, Nueva York, 1864-Virunga National Park, R. D. Congo, 1926), además de taxidermista fue escultor, naturalista, inventor y fotógrafo. Creció en una granja y asistió a la escuela durante tres años. Su primer contacto con la taxidermia lo tuvo con doce años cuando visitó la exposición de unos cincuenta pequeños mamíferos y aves disecados que un pintor, decorador de interiores y taxidermista aficionado inglés llamado David Bruce mostró en la ciudad vecina de Brockport. En su autobiografía Akeley cuenta que con dieciséis años "anunció al mundo que sería taxidermista". Se compró un manual por un dólar y comenzó a disecar. A partir de 1883, con diecinueve años, ingresó como aprendíz de David Bruce, persona afable, que enseñó al joven Carl todo lo que podía enseñarle. Aquel año ingresó como miembro en la Sociedad de Taxidermistas Americanos, coincidiendo con la Tercera Exposición que se celebró en Nueva York, en la no presentó ningún trabajo. Sus ansias de progresar en el arte de la taxidermia le llevaron a tomar una determinación: "Una mañana caminé tres millas hasta la estación para tomar el tren con destino a Rochester". En aquella ciudad se presentó en el reconocido establecimiento que Henry A. Ward, "una de las grandes autoridades de la taxidermia" según Akeley, fundó en 1862. Carl Akeley recuerda el encuentro con aquel hombre "brusco y fiero" al que entregó su tarjeta de visita y que le preguntó sobre sus conocimientos. Ward lo aceptó y le asignó un salario de tres dólares y medio por semana. Akeley descubrió que sus gastos de manutención eran de cuatro dólares semanales. La jornada de trabajo era de 7 de la mañana a 6 de la tarde, sin cobertura por enfermedad ni vacaciones.

El oso disecado, signo de riqueza y posición social.


Oso disecado por Edwin Ward.
Tener un oso disecado en el recibidor fue, en un tiempo, signo de poder y riqueza. Se puso de moda a partir de la época victoriana entre la alta sociedad y los burgueses con aspiraciones de ascenso social. Algunas imágenes y textos parecen demostrarlo.

En un ejemplar de La Ilustración Española y Americana del 30 de enero de 1875 nos encontramos con la xilografia de la izquierda, tallada a partir de un dibujo de P. Larson, en cuyo pie aparece el siguiente texto: "Mr. Bruin, el copero mudo. Oso cazado por Lord Suffield, y armado de esta forma por el disector y naturalista Mr. Ward". El texto que acompaña al grabado es el siguiente: 

   "Entre los festejos con que la corte imperial de Rusia solemnizó el matrimonio de los Duques de Edimburgo en enero del año anterior, figuraba principalmente una partida de caza de osos en los bosques inmediatos a San Petersburgo.
   Lord Suffield y su guía, extraviados en la espesura del bosque, fueron a dar de repente en la boca de una profunda cueva, donde se alojaba un soberbio oso, con dos cachorros ya crecidos; el peligro fue inminente para el magnate inglés, porque aquel feroz animal intentó arrojarse sobre el intruso que llegaba a turbar la paz de sus dominios forestales; pero lord Suffield tuvo serenidad bastante para esperar la acometida, preparó su escopeta y sepultó dos balas en el pecho del oso, que cayó instantáneamente exánime. Los dos cachorros huyeron, y el oso muerto fue recogido por lord Suffield, quien hizo trasladarlo después a Londres, y lo confió al reputado naturalista Mr. Edwin Ward (Wigmore Street) para que fuese disecado y armado de la manera que representa el grabado de la pág. 69.
   Así se guarda en el vestíbulo que precede al comerdor en el palacio de lord Suffield, en Londres, y es conocido por el siguiente nombre: Mr. Bruin, a dumb waiter (Mr. Moreno, un copero mudo)."