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"Taxidermia. Manual práctico del disecador de animales y plantas" de Manuel Llofriu.

Portada de la primera edición.
Según afirmaba su autor Manuel Llofriu en el prólogo de la obra, el mayor mérito de Taxidermia. Manual práctico del disecador de animales y plantas (1885) era que pretendía aportar "…no solamente un procedimiento de disección suficiente al aficionado, sino todos aquellos que emplean los más renombrados preparadores, así de España como del extranjero, y al mismo tiempo nuestra sincera opinión sobre las ventajas e inconvenientes de cada uno de ellos, a fin de que el operador o principiante pueda compararlos y adoptar aquel que más le agrade".

El Manual práctico del disecador, de unas 240 páginas y con 58 ilustraciones entre el texto, se trataba del segundo de la Historia de la Taxidermia de autor español, dejando aparte traducciones, manuscritos no publicados o artículos; el primero fue Nociones de Taxidermia de Joan Grau-Bassas que apareció en 1849. No se conoce que Llofriu practicara la Taxidermia, y sospechamos que desconocía su historia puesto que igualmente en el prólogo afirmaba erróneamente que "el arte de disecar puede decirse que es nuevo, pues apenas contará sesenta años", cuando en realidad se venía practicando por entonces regularmente desde hacía más de siglo y medio. La obra está basada en gran parte en el Manuel du Naturaliste Préparateur (1825) de Pierre Boitard, a quien cita en un par de ocasiones.

El taller de Taxidermia del Museo de Madrid en 1928. Fotografías inéditas.

José Maria Benedito Vives fue nombrado en enero de 1907 disecador jefe interino del Museo de Ciencias Naturales de Madrid. Pocos meses más tarde se convocó la oposición para adjudicar la plaza que ocupaba y a la que aspiraba, además del propio Benedito, el médico y taxidermista andorrano residente en Barcelona  Pau Xavier d'Areny-Plandolit Plandolit, aunque este finalmente decidió no presentarse al concurso. Alrededor de un par de años después José María Benedito promovió que el Museo incorporara a su taller de Taxidermia a su hermano menor, Luis Benedito, que se especializaría en mamíferos.

La siguientes fotografías, placas de vidrio sin datar e inéditas, rescatadas recientemente por el Archivo Nacional de Andorra, se atribuyen precisamente a Ramon d'Areny-Plandolit Gassó, hijo de Pau Xavier d'Areny-Plandolit, un aficionado a la fotografía que posiblemente acompañara a su padre en un viaje a Madrid. La época en que fueron tomadas, los años veinte, justo coincide con la década en que Pau Xavier d'Areny-Plandolit hace un paréntesis en su faceta como taxidermista.


El taller de Taxidermia de Luis Benedito  en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid (1).

Imágenes inéditas del interior del Museo Areny de Ordino, Andorra.

Hace algunos días el Arxiu Nacional d'Andorra publicó en la sección La peça del mes (abril de 2018) de su página web tres fotografías inéditas del Museo Areny de Ciencias Naturales de Ordino (ca. 1935-1948), Andorra, el primer museo que abrió en el principado, fundado por el médico y taxidermista residente en Barcelona Pau Xavier d'Areny-Plandolit Plandolit (Toulouse, Francia, 1876-Barcelona, 1936), hijo de una familia andorrana burguesa ennoblecida y terrateniente venida a menos. Posiblemente se trate, no puedo asegurarlo, de las primeras fotografías de su interior, unas imágenes atribuidas a su hijo Ramon d'Areny-Plandolit Gassó. Varios miembros de la familia fueron aficionados a la fotografía.

Vista general incompleta de la planta baja (1).

Los manuales de Taxidermia de Pau Xavier d'Areny-Plandolit.


El dia 17 de julio de 1909 el diario barcelonés La Publicidad anunciaba su publicación:
Cubierta de la primera edición.
   "La colección de Manuales Soler se ha enriquecido con la publicación del Manual del Naturalista Preparador, dedicado a la enseñanza práctica de la Taxidermia, o sea la disecación de mamíferos, aves, reptiles, peces, insectos, etc., y a la preparación de esqueletos, plantas, minerales, fósiles, y en fin todo cuanto puede interesar no sólo a los amantes de la Historia Natural sino a cuantas personas deseen conocer un nuevo arte, tan adecuado para el ornato de la casa; y muy especialmente a los aficionados a la cinegética, que encontrarán en dicho libro reglas y procedimientos concisos y prácticos para formar por sí mismos colecciones de los mejores ejemplares conseguidos en el ejercicio de su sport. 
   El autor de libro, Dr. de Areny de Plandolit, preparador-conservador del Museo de Historia Natural de esta Universidad, ha logrado un verdadero éxito poniendo al alcance de todos sus extensos conocimientos sobre la materia, y por ello le felicitamos."

Pau Xavier d'Areny-Plandolit, fundador del primer museo de Andorra.


"Ha sido la taxidermia para mí, mi verdadero cariño, la he practicado y la practico con tanto amor como la medicina."
                                                                        Pau Xavier d'Areny-Plandolit, 1914 (1).

Areny-Plandolit en 1913 (2).
El taxidermista y médico Pau Xavier d'Areny-Plandolit Plandolit nació en Toulouse, Francia, en 1876, en el seno de una familia burguesa y ennoblecida, originaria de la Seu d'Urgell, Lleida, España; asentada en Ordino, Andorra, desde finales del siglo XVII; declaradamente carlista; y que llegó a ser la primera terrateniente de Andorra. Su padre, Guillem d'Areny-Plandolit, barón de Senaller y Gramenet, fue un industrial siderúrgico que además explotó el comercio y el crédito, que encabezó la Nueva Reforma de las instituciones andorranas en 1866 y que llegó a ser elegido Síndico General, un cargo equivalente al de presidente del parlamento, desde el que intentó sin conseguirlo, con inversión francesa, la instalación de casinos y balnearios. Pau Xavier d'Areny era el menor de diecisiete hermanos. Su padre tuvo siete hijos con su primera esposa, que fue asesinada en Barcelona por un pretendiente no correspondido, y diez más con la segunda, una prima suya que había acudido para ayudar a criar a los huérfanos. De hecho, Pau Xavier nació ya huérfano de padre, que había fallecido meses antes, y en pleno desmembramiento del patrimonio familiar por la disposición testamentaria de su reparto equitativo entre trece de sus catorce hijos vivos -excluyó a una hija-, lo que no contentó a ninguno, desembocando en un enfrentamiento entre los vástagos fruto del primer matrimonio y su madrastra, y en un proceso judicial que resolvió la venta de todos los bienes.