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Las "Breves Instrucciones" de conservación de James Petiver.


La primera página de Breves Instrucciones (1).

En 1698 el boticario y naturalista inglés James Petiver, miembro de la Royal Society, publicó un impreso de cuatro páginas con Breves Instrucciones acerca de la conservación de animales y plantas, un folleto que envió a sus correspondientes como apéndice de Museo Petiveriani, Centuria Secunda et Tertia, la segunda entrega del inventario de su colección. Petiver había editado con anterioridad, en 1696, el folleto Museo Petiveriani, Centuria Prima, Rariora Naturae, un primer catálogo con el listado del primer centenar de especímenes de su museo. El texto íntegro de aquellas recomendaciones es el siguiente:
 

Testimonio de Tabernier de cómo los persas rellenaban pieles a mediados del s. XVII.

Portada del libro.
Jean-Baptiste Tabernier (París, 1605-Moscú, 1689), hijo de un geógrafo de Amberes, fue un viajero y uno de los pioneros del comercio con la India. En 1630 inicia un viaje que le llevaría a Constantinopla, Armenia e Ispahan (Irán), retornando a París tres años después. Hasta 1668 realizaría cinco viajes más en los que alcanzaría la India y la isla de Java. Al año siguiente el rey Luis XIV le otorga carta de nobleza y Tabernier compra el castillo y la baronía de Aubonne. En 1676 publica Les six voyages de Jean Baptiste Tabernier, Écuyer Baron d'Aubonne, qu'il à fait en Turquie, en Perse et aux Indes, donde relata sus vivencias viajeras durante casi cuarenta años.

En el tercer capítulo del libro cuarto de la primera parte, titulado Los animales de servicio, los peces y las aves de Persia, Tabernier se refiere a los domésticos caballos, las mulas, los asnos y camellos, y a los salvajes leones, leopardos y osos o el puercoespín. En este punto el viajero relata que "en el fuerte que los holandeses han hecho en el Cabo de Buena Esperanza, conservan el cuerpo de un león [¿disecado?] que fue encontrado muerto en el campo, tras haber sido perforado por cuatro o cinco de estos aguijones [de puercoespín]". El viajero sigue relacionando peces, cangrejos y aves, entre estas últimas las de presa, y se entretiene en comentar "el magnífico equipo de caza del rey persa" y las aves de cetrería, y prosigue:

Los caballos disecados del rey Gustavo II Adolfo de Suecia.

En 1630, diez años después de su inicio, Suecia comenzó su participación en la Guerra de los Treinta Años contra el Sacro Imperio Románico Germánico de los Habsburgo. Las tropas suecas, que desembarcaron en Rügen, estuvieron comandadas por el propio rey Gustavo II Adolfo, el león del norte salvador de la europa protestante. Tras vencer en la Batalla de Rain am Lech, el ejército sueco se dirigió hacia Ingolstadt, donde Maximiliano de Babiera los esperaba con sus tropas. El 30 de abril, durante una expedición de reconocimiento por los alrededores de la ciudad, el caballo blanco del rey Gustavo fue alcanzado por un disparo, que según cuenta la tradición fue de un cañón falconet, cayendo la montura sobre el rey que no obstante sólo resultaría ligeramente magullado, no así su acompañante Christoph von Baden-Durlach, que murió a causa de otra bala. El rey fue conducido de regreso al campamento sueco y el caballo recibió un tiro de gracia para evitar su sufrimiento. El asedio a la ciudad de Ingolstadt se prolongó durante tres días y fue infructuoso. Fue la primera ciudad alemana que logro evitar la invasión sueca. Tras perder unos 2.000 soldados y el campamento a causa de un incendio, Gustavo II Adolfo se retiró. Informados de que aquel animal abatido pertenecía al rey enemigo, los bávaros se apresuraron en recuperar el cadáver del caballo y transportarlo hasta la ciudad, donde se desolló y curtió la piel, y se montó sobre una escultura de madera.


Schwedenschimmel en el Museo Municipal de Ingolstadt (1).

El hipopótamo del Museo de la Universidad de Pavía.

El hipopótamo de la Universidad de Pavía (1).


Según escribió Georges Louis Leclerc, conde de Buffon, en su Historia Natural, a mediados del siglo XVI Pierre Belon describió imperfectamente un hipopótamo que vio en Constantinopla. En 1600 el cirujano italiano Federico Zerenghi capturó dos ejemplares en el delta del Nilo, junto a la ciudad de Damieta, y tres años después editó Vera Descrittione dell'Hippopotamo, un opúsculo de unas veinte páginas que el naturalista francés valoraría como la primera descripción fiable y de primera mano. El siguiente fragmento pertenece a la obrita de Zerenghi:
   "Más tarde, el día diecinueve me interné allí con ese propósito, vimos a unas doce millas de Damiata dos hipopótamos, macho y hembra, pastando. Fue el veinte de julio del año de nuestra salud de 1600 cuando los hombres que apostados a este efecto cavaron un hoyo en tierra del tamaño necesario, no muy lejos del lugar donde fueron vistos en el río, cubierto sutilmente con ramas, tierra y hierba, colocado de modo que no se pudiera conocer de modo alguno el engaño. Durante el ocaso del mismo día, cuando regresaban de pastar, ambos volvieron al río por el mismo camino. Gran cosa fue que ambos en un mismo punto cayeran en la fosa, lo cual fue presenciado por los hombres que los vigilaban. Enterado fui con mi jenízaro (2), y disparamos tres arcabuzazos en la cabeza, con arcabuces más grandes de lo ordinario, de cuyos tiros murieron casi al instante sin más que un doloroso mugido más parecido al del búfalo que al del caballo. Al día siguiente los mandé sacar de la fosa, desollarlos con diligencia, salar sus pieles y llenarlas de hojas de caña de azúcar, y de allí las envié a El Cairo donde con mayor comodidad las mandé resalar, algo para lo que se precisaron cuatrocientas libras de sal por piel. Cuando a mi regreso en el año 1601 las llevé a Venecia, y de allí a Roma, mostrándolas a numerosos médicos y entendidos simplistas (3), muy pocos de ellos los conocían. (...) Permítanme nombrar aquí al señor Gieronimo Aquapendente, médico ilustre en Padua, que dijo no encontrar diferencia alguna entre el hipopótamo y este individuo, sólo los dientes, y que quería remodelarlo (4) según él lo imaginaba para desengañar a la gente. Lo conocía el señor Ulisse Aldrovandri, según me escribió Alessandro, mi hermano de Bolonia, que me pidió en una suya que, después de dejarle ver el hipopótamo macho en su domicilio de Bolonia, le haría gracia que le mandara el dibujo de la hembra, y que en agradecimiento por ello en su volumen, que estaba al punto de llevar a imprenta, haría una honorable mención a mi nombre."

Los caballos de los archiduques Alberto de Austria e Isabel.

Detalle del caballo del archiduque Alberto (1).
El archiduque Alberto de Austria (1559-1621), hijo del emperador Maximiliano II de Habsburgo y de María de Austria, cardenal que había sido virrey e inquisidor general de Portugal y arzobispo de Toledo, en 1596 fue nombrado gobernador general de Flandes. En 1599, un año después de colgar los hábitos, contrajo matrimonio con su prima la infanta Isabel Clara Eugenia, hija de Felipe II de España. El rey español traspasó la soberanía de aquel territorio al matrimonio con la condición de que si no tenían descendencia el territorio volvería a la Corona española. La pareja tuvo tres hijos pero ninguno sobrevivió, por lo que al fallecer el archiduque Alberto en 1621, su esposa quedó como gobernadora de los Países Bajos en nombre de su sobrino Felipe IV, rey de España.

Más de cuatro siglos después siguen expuestos en el Museo Real del Ejército e Historia Militar Porte de Hal de Bruselas, perteneciente a los Museos Reales de Arte e Historia de Bélgica, dos de los caballos de los archiduques. Uno es el que montó Isabel durante su recibimiento en Bruselas en 1599. El segundo lo cabalgó Alberto y de él cuenta la tradición que salvó la vida a su jinete durante la batalla de Nieuport en 1600. Están considerados como piezas emblemáticas del museo. Los dos animales fueron disecados y con el tiempo se han convertido en los caballos conservados más antiguos del mundo (2).

La "Kuntskámera" de Pedro el Grande. El Museo Zoológico de San Petersburgo.

La Kunskámera del zar Pedro I en 1741. Grabado de Musei Imperialis Petropolitani (1).

Después de haber visitado en 1697 en Ámsterdam al anatomista Frederick Ruysch y de admirar los excelentes gabinetes de curiosidades de Levinus Vincent, de Albertus Seba y de Jacob de Wilde, el zar ruso Pedro I Alekséievich (1672-1725), apodado Pedro el Grande, decidió reunir el suyo propio. Alojada en un principio en el Salón Verde del Palacio de Verano, la colección reunía gran número de objetos de Historia Natural, pero también preparaciones anatómicas y rarezas humanas y animales. Más tarde, alrededor de 1716, se incorporaría al gabinete la colección de minerales, piedras preciosas, conchas y ámbar con insectos y plantas recién adquirida al doctor Gotvald de Gdansk, que posteriormente se iría ampliando con especímenes rusos. Aquel mismo año, compró las colecciones de Seba, Ruysch y de Wilde. La colección de Albertus Seba, por la que pagó 15.000 florines, contenía 340 tarros con animales conservados en alcohol, una buena cantidad de peces y "producciones marinas", además de "piezas artificiales y curiosas". La de Ruysch, comprada por 30.000 florines -su propietarío pedía 60.000-, abarcaba cuadrúpedos, aves, cocodrilos, lagartos, serpientes, anfibios, insectos, un herbario con miles de plantas secas, y preparaciones anatómicas. El zar llegó incluso a dictar en 1718 un decreto ordenando que los niños con deformaciones que naciesen muertos fueran enviados a la colección imperial. El decreto prometía 100 rublos a quien aportara un "monstruo de hombre viviente", 15 si se aportaba muerto, y diez, siete o tres rublos por un monstruo animal según fuera vivo, raro o muerto (2).

El gabinete de curiosidades de los Tradescant.


En julio de 1638 el estudiante de leyes alemán Georg Christoph Stirn (1616-1669) lo describió así en su diario de viaje, un manuscrito que se conserva en la Biblioteca Bodleiana de Oxford:
   "En el museo del señor John Tradescant se encuentran los siguientes objetos: en primer lugar, en el patio reposan dos costillas de ballena, también un ingenioso barquito hecho de corteza; a continuación, en el jardín, todo tipo de plantas extranjeras que están contenidas en un pequeño libro específico que el Sr. Tradescant ha mandado imprimir sobre ellas. En el museo en sí vimos una salamandra, un camaleón, un pelícano, una rémora, un lanhado (sic) de África, una perdiz blanca, un ganso que creció en Escocia en un árbol, una ardilla voladora, otra ardilla como un pez (sic), todo tipo de aves de colores brillantes de la India, una serie de objetos convertidos en piedra (1), entre otros, un pedazo de carne humana en hueso, calabazas, aceitunas, un trozo de madera, la cabeza de un mono, un queso, etc; todo tipo de conchas, la mano de una sirena, la mano de una momia, una mano de cera muy natural conservada bajo cristal, todo tipo de piedras preciosas, monedas, una imagen hecha con plumas, un pequeño trozo de madera de la cruz de Cristo, imágenes en perspectiva de Enrique IV y Luis XIII de Francia, que se muestran, como al natural, en un espejo de acero pulido cuando la imagen está centrada, una pequeña caja con la perspectiva de un paisaje, imágenes de la iglesia de Santa Sofía de Constantinopla, copiadas de un libro por un judío, dos tazas de [cuernos de] rinoceronte, una taza de alcedo (sic) de la de India Oriental que es una especie de unicornio (2), calzado y botas tanto turco como extranjero, un loro marino, un pez-sapo, una pata de alce con tres pezuñas, un murciélago tan grande como una paloma, un hueso humano de 42 libras de peso, flechas indias utilizadas por los ejecutores de la Indias occidentales cuando condenan a muerte a una persona, que de espaldas muere a causa de ellas; un instrumento utilizado por los judíos para la circuncisión, un poco de madera muy ligera de África, las vestiduras del rey de Virginia, un par de copas de ágata, un ceñidor como el que los turcos visten en Jerusalén, la pasión de Cristo tallada muy delicadamente en piedra, una gran piedra magnética, un San Francisco en cera bajo cristal, también un San Jerónimo, el Padrenuestro del Papa Gregorio XV, pipas de las Indias Orientales y Occidentales, una piedra que se encuentra en el agua en las Indias Occidentales, en al que se tallaron Jesús, María y José; un hermoso regalo del duque de Buckingham, de oro y diamantes fijados a una pluma significando los cuatro elementos, un Natura hominis de Isidoro, un flagelo con el que, se cuenta, Carlos V se azotaba; una banda de sombrero hecha de huesos de la serpiente."

El Museo Kircheriano.

En 1651 el aristócrata Alfonso Donnini legó su colección de antigüedades al jesuita Colegio Romano de Roma. Puso como única condición que pudiera ser visitada por el público. Fue el entonces profesor de Matemáticas, de Física y de lenguas orientales, el padre Athanasius Kircher, quien se ocupó de aquella donación, a la que añadiría un buen número de objetos tecnológicos, científicos, arqueológicos, objetos de Historia Natural suyos que había recogido durante sus expediciones a Sicilia y Malta, así como instrumentos musicales y máquinas creadas por él mismo. Se agregaron también numerosas antigüedades egipcias provenientes de la herencia del asimismo multidisciplinar estudioso y coleccionista francés Nicolas-Claude Fabri de Peiresc, a quien Kircher conoció durante su estancia en el colegio jesuíta de Aviñón. Kircher aprovechó además su privilegiada ubicación en Roma para aumentar aquel gabinete de curiosidades con objetos naturales y etnográficos exóticos gracias a sus contactos con compañeros de congregación destacados en misiones de ultramar.

Frontispicio de Romani Colegii Societatis Jesu Musaeum Celeberribum (1678).

El Museo Cospiano.


Grabado de Giuseppe Maria Mitelli del Museo Cospiano.


La xilografía anterior ha convertido al Museo Cospiano, de mediados del siglo XVII, en uno de los gabinetes de curiosidades más reconocidos. Una gran estancia con tres paredes cubiertas de estanterías repletas con centenares de objetos de todo tipo, mezclados, expuestos no de una forma sistemática sino ornamental, simétrica. Del techo y de la parte superior de los muros penden algunas decenas de piezas más.  Una escultura de Dante Alighieri ocupa un lugar preferente sobre la estantería superior. En la parte central inferior del grabado aparece el escudo familiar de su propietario, Ferdinando di Vincenzo Cospi, sostenido por dos putti. El propio Cospi está representado a la derecha con el brazo levantado mostrando su museo (1). El segundo personaje no es otro que Sebastiano Biavati, enano, "miembro viviente de la colección" y conservador de dicho Museo (2).

Breve fragmento de "El avaro", la comedia de Molière.

"... una piel de lagarto de tres pies y medio, rellena de heno, curiosidad agradable para colgar del techo" (1).

El avaro (1668) es una obra teatral cómica, una de las últimas escritas por Jean-Baptiste PoquelinMolière. El tema central es la ridículización de la avaricia. A modo de resumen, Harpagón es un hombre viudo rico y avaro que hace vivir a su familia en la más exagerada escasez. Su hija Elisa está enamorada de Valerio, el intendente de su padre, un joven de origen italiano que se halla en París para intentar reencontrarse con su padre. Cleanto, el hijo de Harpagón, quisiera casarse con Mariana, una joven que vive en la pobreza con su madre y a quien Harpagón también pretende como esposa. El tacaño padre desea casar a sus hijos con ricos viudos, a Elisa con Anselmo y a Cleanto con una tía, con el único objetivo de seguir aumentando su patrimonio. Tras algunos líos y malentendidos, se descubre que el rico Anselmo es en realidad el padre que Mariana creía desaparecido en un naufragio, y que esta tiene además un hermanastro, casualmente Valerio. Anselmo, ahora con la familia reunida, convencerá a Harpagón de que los hijos de ambos se casen por amor. El reaparecido y adinerado Anselmo pagará los gastos de las bodas y así el ridículo avaro Harpagón no deberá afrontar dispendio alguno.

Las instrucciones de John Woodward.

En 1696 se publicó en Londres Brief instructions for making observations in all parts of the World: as also for collecting, preserving, and sending over natural things, being an attempt to settle an universal correspondence for the advancement of knowledge both natural and civil (Breves Instrucciones para la realización de observaciones en todas las partes del mundo: así como para recolectar, conservar y enviar objetos naturales; siendo este un intento de establecer una correspondencia universal para el avance del conocimiento, tanto natural como civil), un librito de veinte páginas, sin el nombre de su autor en la portada y que, como otros de esa época, estaba destinado a viajeros de paises lejanos y facilitaba unas instrucciones básicas y algo rudimentarias sobre cómo preparar objetos de historia natural.

Portada de Brief Instructions.
Esas técnicas de preparación están contenidas en el apartado titulado Directions for the Collecting, Preserving, and Sending over Natural things, from Foreign Countries, donde se puede leer que bastará con traer uno o dos ejemplares de cada mamífero, pez o ave, desollados cuidadosamente. Los pájaros, peces y reptiles de menor tamaño simplemente se eviscerarán y se secarán. Los especímenes más raros y curiosos se introducirán en pequeños tarros de vidrio llenos de ron, brandy o alcohol. De esponjas, corales, cangrejos, conchas, etc., se enviarán cinco o seis ejemplares variados. Las conchas se vaciarán. Las estrellas de mar se podrán enviar secas o en brandy. Los ejemplares secos en cajas y entre algodón. Los corales y el ámbar envueltos en papel y en una caja con algodón, salvado o paja. Los gusanos, escarabajos, arañas, etc., se enviarán también sumergidos en brandy. Las mariposas, moscas se secarán clavándolas con alfileres y fijándolas al fondo de cajas.


"Aurora Chymica" por Edward Bolnest.

Portada de Aurora Chymica.
El médico inglés Edward Bolnest escribió el tratado Aurora Chymica: or a rational way of preparing animals, vegetables ans minerals, for a Physical Use; … (Aurora Química: o método racional para preparar animales, vegetales y minerales, para su uso médico; ...) en 1672. Tres años más tarde se reeditaría en latín. En su libro, Bolnest, seguidor de la medicina paracélsica, describe diversos procesos como la putrefacción, la destilación, la calcinación o la sublimación, para la preparación de diversos animales con fines medicinales. El autor define un método general de preparación y describe cómo obtener la quintaesencia y cuáles son las virtudes de los preparados obtenidos a partir de algunos animales como el cangrejo marino, el oso, el ciervo, la serpiente, la lombríz terrestre, la golondrina, etc. Eso es todo. 

Algun autor incluye este libro en los listados de bibliografía taxidérmica. Un ejemplo es el inglés Montagu Browne, autor de Practical Taxidermy (1879), que cita al de Bolnest como "el primer tratado sobre esta materia". Tras leer a Bolnest, sinceramente, no comparto la opinión de que sus métodos de obtención de esencias naturales a partir de los animales deban ser considerados como taxidérmicos, o que se trate de técnicas o aportaciones coadyuvantes a la historia de la Taxidermia (1).


El Rinoceronte de Luis XV.


El Rinoceronte de Luis XV en el MNHN de París  (1).
Jean-Baptiste Chevalier de Conan, el entonces gobernador francés del territorio indio de Chandernagore, cercano a Calcuta, compró en 1769 un rinoceronte y se lo ofreció a Luis XV, que aceptó el regalo. El destino sería la Menagérie Royal de Versailles. Se cree que el animal fue capturado en el norte de Bengala. En efecto, el temible animal embarcó el 22 de diciembre en el puerto de Ingeli (India) y viajó a bordo del Duc de Praslin, un barco mercante perteneciente a la Compañía de las Indias Orientales capitaneado por François de Magny, con destino al puerto francés de Lorient. El barco hizo escala en Isla Mauricio, en la isla de Reunión y en Santa Elena, donde sus habitantes pudieron subir al barco y contemplar el animal. El aventurero, botánico y escritor Jacques-Henri Bernardin de Saint-Pierre, uno de los visitantes del barco en su escala de Isla Mauricio, describió al animal como "fuerte y desagradable". También escribió que el animal embestía contra todo aquel que se le acercase, excepto con una cabritilla que comía heno entre sus patas. El barco arribó a Lorient el 4 de junio de 1770, pero el rinoceronte fue encerrado en los establos del muelle donde tuvo que esperar dos meses y medio hasta que se acabara de construir la carreta especial que se utilizaría para su transporte hasta el zoológico particular del rey Luis XV, en Versailles. El rinoceronte, encerrado en el muelle de Lorient quedó a cargo de dos carniceros, Jean Goulet y Benoist Baudet. Se valoró la posibilidad de transportar el animal en un carguero por río, vía Rouen y París, pero se desestimó la idea. El 24 de agosto partió la expedición, formada por el carro con el animal y las tres personas que lo custodiaban, que llevaban consigo seis botes de aceite de pescado para ir frotando la piel del rinoceronte durante el trayecto. El viaje se hizo vía Laval y Alençon y, tras superar diversos imprevistos durante el camino, el animal llegó finalmente a Versailles el 11 de septiembre de 1770. La Corte al completo acudió a recibirlo. Los gastos del traslado ascendieron a 5.388 libras.

Robert Boyle. Primeras instrucciones para viajeros.


Robert Boyle pintado por Johann Kerseboom.
Sir Robert Boyle (Lismore Castle, Irlanda, 1627- Londres, 1691), decimocuarto hijo del Conde de Cork, fue físico, químico, naturalista, teólogo e inventor. Durante un tiempo dirigió la Compañía de las Indias Orientales. Perfeccionó la máquina neumática y el termómetro de Galileo. Estudió la evaporación de los líquidos en el vacío. Enunció la ley de compresibilidad de los gases o Ley Boyle-Mariotte. Descubrió el punto de fusión del hielo y la imposibilidad del vacío absoluto. En su obra The Sceptical Chymist definió el concepto de elemento químico y compuesto. Utilizó por vez primera colorantes reactivos para la investigación de ácidos y bases. Aisló el hidrógeno. Descubrió el hidrógeno fosforado, el sulfuro de mercurio, la acetona y el alcohol etílico. Contribuyó a fundar la Royal Society de Londres, que presidió en 1680.

Uno de los principales objetivos de la Royal Society se basaba en fundamentar la Filosofía en el mayor número de observaciones y experimentos posibles. El descubrimiento de nuevos territorios ampliaba la posibilidad de efectuar esas observaciones y se hizo necesaria estructurar la Historia Natural y facilitar unas primeras pautas. Robert Boyle cumplió con el encargo de contribuir a ese objetivo escribiendo un artículo de cuatro páginas, General Heads for a Natural History of a Country, great or small, publicado en abril del año 1666 en Philosophical Transactions, en el que proponía a viajeros y navegantes que, de acuerdo con aquellas instrucciones muy generales, dieran testimonio de lo que hubieran visto. Las referidas a la fauna son las siguientes:

"Le peuple des endormis", un cómic de Tronchet y Richaud.

El cómic Le peuple des endormis (Gente durmiente) se publicó en Francia y Bélgica en dos volúmenes, en septiembre de 2006 y enero de 2007, por la editorial belga Dupuis, en su colección Aire libre. Los dibujos son de Didier Tronchet y el texto se basa en la novela La ménagerie de Versailles de Frédéric Richaud, que se publicó en español en el año 2008 con el titulo Un zoológico para el Rey Sol. Los libros tienen un tamaño de 23,5x31 cm., con 56 y 64 páginas, respectivamente.

Cubierta del primer tomo.
En el tomo 1 nos encontramos en el París del siglo XVIII. El joven Jean recibe una estricta educación de mano de su madre y de un tutor. Su cuaderno de dibujo es su única vía de escape. Su padre es, para él, un ser extraño. La família, por sorpresa, descubre su afición secreta. El padre de Jean convierte el consejo de familia al que se enfrenta el joven en un guiño a su hijo. Esa misma noche  el padre lo arrastra por calles y callejones hasta un sótano donde le descubre su afición: la taxidermia. A partir de ese momento Jean se convierte en colaborador de su padre, obsesionado con encontrar el conservante perfecto que alargue la vida de sus trabajos. Es en ese sótano donde conoce al marqués de Dunan, mecenas de su padre, jovial, fanfarrón y seductor, a quién le gusta explicar las historias de la corte del rey y quien planea, además, una expedición a África. A la muerte  de su padre, Jean, gracias a su talento como dibujante, consigue embarcar rumbo a África junto al marqués.

Réaumur, precursor de la Taxidermia.


René Antoine Ferchault de Réaumur.
René Antoine Ferchault de Réaumur (La Rochelle, 1683- Saint Julien de Terroux, 1757), matemático, físico y naturalista francés. Estudió con los jesuítas, primero en Poitiers y más tarde en Bourges. Parecía destinado a estudiar leyes, pero finalmente sus inclinaciones le llevaron al estudio de las ciencias naturales. A los veinte años marchó a París. En 1708 ingresó en la Académie des Sciencies donde leyó un trabajo sobre geometría. Durante una década se centró en el estudio de los invertebrados marinos. En 1714 fue nombrado director de la Academia, cargo que alternaría con el de subdirector hasta poco antes de su muerte. En 1722 publicó su Traité sur l’Art de convertir le Fer en Acier, et d’adoucir le Fer fondu, trabajo que facilitó a Francia dejar de importar acero. En agradecimiento por los beneficios que su trabajo reportó a la nación, el duque de Orleans, le concedió una pensión de 12.000 libras. Inventó el termómetro de alcohol con su división en 80 grados, que rápidamente se extendió y se adoptó en el sur de Europa. También mejoró el proceso de fabricación de la porcelana. En su faceta como naturalista, Réaumur publicó obras destacadas como sus Mémoires pour servir à l'histoire des insectes (1734-1742) en seis volúmenes, u Observations sur la digestion des oiseaux (1752), además de decenas de artículos sobre insectos, aves y moluscos. Fue miembro de la Royal Society de Londres, de la Academia de Ciencias del Instituto de Bolonia, de la Academia Imperial de Ciencias de San Petersburgo, de la Academia de Berlín y de la de Estocolmo.

El día 21 de mayo de 1744 Réaumur escribía a Abraham Trembley, naturalista suizo residente en los Países Bajos:
   "(...) De las aves se derivan grandes utilidades, son unos de los más bellos adornos de la naturaleza y generalmente resultan agradables a todas las miradas. Durante tiempo he lamentado no poder conservar las aves muertas. Desconocíamos que empajándolas o rellenándolas, lo que requiere tiempo y práctica, no sería un método perfecto y duradero. Durante años creí que debía encontrar algo mejor para conservarlas en toda su belleza y, tras unas cuantas tentativas, he conseguido poner a salvo a las aves de la descomposición. Antes solamente se podían secar y, por elevación, me las arreglé para conservar las aves secas con un aspecto de vida, como lo son cuando están prestas a volar o caminar. Es un pequeño arte fácil, que puede realizarse hábilmente en menos de media hora, que contribuirá al progreso de la ornitología, y que ayudará a crear grandes colecciones de aves. Hará aproximadamente siete meses que comencé una y ya ocupa todo un gabinete, del cual no hay nadie que lo haya visto y no haya quedado impresionado por el agradable aspecto que presenta. (...)" 

"Un zoológico para el Rey Sol", de Frédéric Richaud.


Cubierta de la edición española.
El libro Un zoológico para el Rey Sol del escritor francés Frédéric Richaud (1966) fue publicado originalmente en Francia en el año 2006 con el título La Ménagerie de Versailles. Más tarde se tradujo a otros idiomas. En España la novela se publicó en 2008 con traducción de Manuel Serrat Crespo.

Se trata de una novela histórica, surrealista y humorística, una fábula sobre la vanidad humana. Leemos la sinopsis de la contraportada:
   “El mujeriego, arruinado y visionario marqués de Dunan intenta desesperadamente ganarse el favor del Rey Sol. Cree encontrar su oportunidad para lucirse en el zoológico de Versalles, obra de Louis Le Van y realizado entre 1662 y 1664. Decidido a asombrar al monarca trayendo vivos a los animales más exóticos. Dunan inicia un periplo de tres años por África, acompañado por una galería de personajes inolvidables y más sorprendentes que las bestias: un cura medio loco, decidido a cristianizar a todo aquel que se le ponga por delante (ya sea humano o no), un joven taxidermista frustado con dotes para el dibujo, un capitán algo arisco que odia los cotilleos versallescos… Todo un circo de hombres y fieras que vivirá las más salvajes y divertidas aventuras.”

Giovanni Pietro Olina. Su "Uccelliera" de 1622: instrucciones taxidérmicas.


Giovanni Pietro Olina (1585-1645?)  fue filósofo, teólogo, doctor en leyes y naturalista. De su biografía se conoce muy poco. Apasionado por la caza desde muy joven, tras haberse licenciado en Siena en letras, teología y filosofía, se trasladó a Roma donde sabemos que sirvió en la corte del Marqués Cassiano dal Pozzo. Más tarde se trasladó a Novara, donde fue nombrado canónigo de la catedral y donde murió en enero de 1645.

Portada de la primera edición.
Su obra Uccelliera. Overo discorso della natura, e proprietà di diversi uccelli, e in particolare di que' che cantano con il modo di prendergli, conoscergli, alleuargli, e mantenergli, editada por Andrea Fei en Roma en el año 1622, es uno de los primeros tratados ornitológicos conocidos. Su primera edición presentaba XI+81+XII páginas, e incluía 93 grabados obra de Francesco Villamena y del reconocido pintor y grabador florentino Antonio Tempesta. Es el mismo autor quien nos avisa que los grabados han sido rediseñados por el romano Vincenzo Leonardi pintor "di casa Dal Pozzo" durante más de treinta años y, a su vez, discípulo de Tempesta, su maestro. Por esa razón, diversas copias del libro presentan abundantes variantes iconográficas. Olina dedica su obra al "Señor Caballero" piamontés Cassiano dal Pozzo, político, diplomático y reconocido amante de las artes y de las ciencias, quien encargó este catalógo ornitológico como regalo para el príncipe romano Federico Cesi, fundador de la Accademia dei Lincei. Además, esta obra cuenta con el "privilegio" eclesiástico del Papa Gregorio XV. Escrita en poco más de un año, esta obra se inspira en otra bastante menor titulada Canto degl' Augelli de Antonio Valli da Todi (Roma, 1601). La Uccelliera está considerada como un trabajo preparatorio de un más extenso trabajo ornitológico que Cassiano Dal Pozzo estaba preparando y que Leonardi debería ilustrar.

Desde el punto de vista taxidérmico, este tratado de principios del Barroco incluye, al final del libro, un apartado titulado Modo de curtir las pieles para diversos usos en el que el autor nos alecciona en algunas preparaciones. Las repasamos.

Los Gabinetes de Curiosidades.

Los principios de la taxidermia están ligados a las necesidades científicas y naturalistas. Durante el Renacimiento los naturalistas identificaban los animales que se habían descrito en la Antigüedad y enriquecían el conocimiento con sus propias observaciones y comentarios. A partir del siglo XVII, ya en el Barroco, los estudiosos de la naturaleza trabajaban cada vez menos con ideas preconcebidas y se vuelcan en una zoología más científica. En el siglo XVIII, la necesidad de conocer la Historia Natural incita a los gobernantes a ordenar expediciones científicas a las exóticas tierras descubiertas a partir del siglo XVI. Los naturalistas dibujan y explican, en obras que se publicaban a su retorno, la fauna y flora que encontraban en las nuevas regiones del mundo. Además, proveían de objetos las colecciones de Historia Natural que muchos aficionados, la mayoría ricos, acumulaban en museos privados. Es en esa época, a finales del XVIII, es cuando nacen los principales Museos de Historia Natural, que pronto empiezan a nutrirse de las donaciones de colecciones particulares.

Si retrocedemos algo hasta finales del Renacimiento y principio del Barroco, nos encontramos con los precursores de los actuales Museos de Historia Natural, los Gabinetes de Curiosidades. Esos Cuartos de Maravillas, como también son conocidos en español, albergaban multitud de objetos raros para la época que, generalmente, estaban organizados en los tres Reinos de la naturaleza: animalia, vegetalia y mineralia. Entre esos objetos, como podremos comprobar en las siguientes imágenes, también había animales disecados.

Retrato de Ulisse Aldrovandi.
Ulisse Aldrovandi (1522-1605) fue médico, naturalista y profesor de fossilibus, plantis et animalibus en la Universidad de Bolonia. Acusado de herejía en 1549, estuvo confinado en Roma durante 18 meses a la espera de juicio, periodo en el que descubrió la botánica, la zoología y la geología. Se doctoró en medicina y en filosofía en el año 1553. En 1555 es profesor de filosofía y dos años más tarde se convierte en el primer profesor de Historia Natural de la Universidad de Bolonia. Su Gabinete, uno de los más famosos en su época y del que no disponemos imágenes, albergaba en 1595 unos 18.000 especímenes. Dejó su legado a la Universidad y fue el origen de su museo actual. Aldrovandi inició la publicación -en vida sólo vio tres volúmenes- de una vasta enciclopedia de Historia Natural.

Algunos de los animales disecados más antiguos que se conservan.


El hipopótamo de La Specola de Florencia (1)


Uno de los animales naturalizados más antiguos que se se conservan es el hipopótamo que se puede admirar en el Museo de la Universidad de Pavía. El ejemplar fue capturado en Egipto y su piel llevada a Italia por el médico Federigo Zerenghi; montado hacia 1602 por el cirujano y anatomista Girolamo Fabrici d'Acquapendente, profesor de la Universidad de Padua; se expuso en el gabinete de maravillas del Palacio Ducal de los Gonzaga y en el Liceo de enseñanza media de Mantua, y finalmente en 1783 trasladado al Museo de Pavía. Un ejemplar de parecido aspecto es el hipopótamo que se expone en la Sezione di Zoologia La Specola del Museo di Storia Naturale dell’Università degli Studi di Firenze en Florencia, Italia. Parece ser que fue un regalo que recibió en 1677 el gran duque Cosme III de Médicis y que durante un tiempo vivió en el Jardín de Bóboli. Este hipopótamo ya figuraba en el catálogo-inventario que Giovanni Targioni Tozzetti, médico y director del Orto Botanico, hizo en 1763 de los objetos de Historia Natural que se conservaban en la Galleria Imperiale de Florencia, antecedente del actual museo.