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| Portada del libro. |
En el tercer capítulo del libro cuarto de la primera parte, titulado Los animales de servicio, los peces y las aves de Persia, Tabernier se refiere a los domésticos caballos, las mulas, los asnos y camellos, y a los salvajes leones, leopardos y osos o el puercoespín. En este punto el viajero relata que "en el fuerte que los holandeses han hecho en el Cabo de Buena Esperanza, conservan el cuerpo de un león [¿disecado?] que fue encontrado muerto en el campo, tras haber sido perforado por cuatro o cinco de estos aguijones [de puercoespín]". El viajero sigue relacionando peces, cangrejos y aves, entre estas últimas las de presa, y se entretiene en comentar "el magnífico equipo de caza del rey persa" y las aves de cetrería, y prosigue:
