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Paul Louis Steenhuizen, taxidermista del Artis de Ámsterdam.


Paul Louis Steenhuizen (1).


Sin duda es un posado. Lo que más me llamó la atención de la fotografía fueron los lustrosos zapatos de paseo. Nuestro personaje, perfectamente peinado, viste una impecable bata bajo la que asoma una camisa blanca de cuello club collar, corbata y jersey, y unos pantalones de lana; ropa de vestir, no de trabajo. Su mirada se alza por encima de la supuesta acción que realiza con las manos. Se supone que está ajustando el relleno de la escultura de un chimpancé, puesto que sujeta un cuchillo con la mano diestra y papel de lija con la izquierda. El relleno es turba desecada, que complementa y da forma a una estructura confeccionada a partir de perfiles de tablero de madera. La figura del simio reposa sobre una cajonera a modo de banqueta, junto a dos galgas. El suelo está impoluto, evidentemente el taxidermista no ha realizado ninguna acción, no ha lijado ni recortado la turba sobrante, lo básico de la escultura del animal estaba ya terminado, y tampoco hay piel alguna que comprobar sobre el maniquí. En realidad, sin pretenderlo el fotógrafo, son dos los sujetos quienes protagonzan la imagen, el disecador y el chimpancé, ambos sentados uno frente al otro.

Artículo de 1917 sobre el nuevo Museo de la Academia de Ciencias de California.


El artículo de Samuel Hubbard en Scientific American.


La Academia de Ciencias Naturales de California fundada en 1853 en San Francisco se redenominaría quince años después Academia de Ciencias de California. Su primer museo se inauguró en 1874 en el cruce de las calles California y Dupont. En 1891 se mudó a un edificio más grande en Market Street que quedaría arrasado por el terremoto de 1906. Diez años después, en septiembre de 1916, se inauguraría en Golden Gate Park el nuevo Pabellón de Aves y Mamíferos de Norteamérica, al que la revista Scientific American dedicó la doble página central de su número de 10 de febrero de 1917.
 
Firmado por Samuel Hubbard (1), titulado Where Science Joins Hands with Art, y subtitulado The Modern Taxidermy as Revealed in San Francisco's Great New Museum, en español Donde la ciencia se une al arte. La taxidermia moderna revelada en el nuevo gran museo de San Francisco, el texto está ilustrado con siete fotografías de dioramas que reproducen algunos de los montajes taxidérmicos que representan localizaciones del estado de California: un grupo de focas en las rocas de Pebble Beach, otro de leones marinos en la Isla de Santa Cruz, un grupo de aves marinas en acantilados de los Farallones, otro de aves del Valle de San Joaquín, un grupo de ciervos en el Valle de California, una escena invernal con ciervos mulo, y un grupo de muflones de las Rocosas. El resto de instalaciones que completaban el nuevo pabellón, hasta quince, eran una escena estival con ciervos de cola negra, otra otoñal con antílopes americanos, un grupo de leones marinos en el roquedal Año Nuevo, un grupo de aves del desierto, además de grupos más reducidos como las guaridas de un puma, la de un oso negro, la de coyotes o la de mapaches.
 

Postales de dioramas del Museu de Catalunya de la década de 1920.


Zampullines.


El actual Museo de Ciencias Naturales de Barcelona tiene sus orígenes en el Museo Martorell, ubicado en el Parque de la Ciudadela, fundado en 1882 a partir la donación de las colecciones de Francesc Martorell Peña. En 1920 las colecciones zoológicas se trasladan al vecino Castillo de los Tres Dragones, un edificio construido con motivo de la Exposición Universal de Barcelona de 1888. El Museo de Ciencias Naturales pasa entonces a tener dos sedes, el Museo Martorell, que alberga las colección geológica, y el Museo de Cataluña, que contiene la zoológica. La denominación Museo de Cataluña se mantendría durante una década, hasta que pasa a llamarse Museo de Zoología. Ambas sedes seguirían como Museo de Ciencias Naturales hasta el año 2010, cuando colecciones y exposición permanente se trasladan al Edificio Fórum.
 

"Forcejeo con la presa" (1851) de John Hancock.

Struggle with the quarry, en español Forcejeo con la presa, en la que un halcón gerifalte lucha con una garza real, es la obra emblemática del taxidermista y ornitólogo inglés John Hancock (Newcastle-upon-Tyne, 1808-1890). Este fue uno de los cuatro montajes que mostró en la Gran Exposición de Londres de 1851, trabajos todos ellos que sorprendieron a los visitantes por su realismo y rigor científico. Otros dos también estaban protagonizados por halcones gerifalte, aunque en reposo, uno de ellos con la cabeza cubierta con un capuchón de cetrería. El cuarto montaje se trataba de un quebrantahuesos, un ejemplar que debió obtener durante su expedición en 1847 a los Alpes junto a su gran amigo el naturalista William Chapman Hewitson. No se sabe con exactitud la fecha de cada trabajo. El quebrantahuesos debió ser anterior, pero los tres halcones que se expusieron en Londres se vienen datando en 1851, fecha de aquella cita en el Crystal Palace del Hyde Park londinense.


Struggle with the quarry (1).

El ornitólogo y taxidermista John Hancock.

John Hancock (1).
John Hancock nació en Newcastle-upon-Tyne el 24 de febrero de 1808. Su padre, un ferretero con inclinación hacia la Historia Natural, debió influir para que su hijo se interesara a edad temprana por las aves. Viviendo ya la familia en la casa de campo de Bensham, con cuatro años Hancock recorría el campo persiguiendo pájaros junto a su hermana Mary. Aquel mismo año de 1812 falleció el padre y la familia se trasladó a Windmill Hills, Gateshead, donde los hermanos siguieron sus correrías campestres. Fue a la escuela de las señoritas Prowitt, más tarde a la de Henry Atkinson en High Bridge, la mejor de la ciudad, y finalmente a la centenaria Royal Grammar School. Cuando abandonó el colegio se incorporó al negocio familiar de ferretería y talabardería que se encontraba justo al final de Tyne Bridge, aunque no por mucho tiempo. Acordó con su hermano Thomas abandonar la tienda y decidió aprender y dedicarse a la Taxidermia. Hancock aprendió a disecar en el taller que Richard Wingate tenía en Strawberry Place, Newcastle. Su primer montaje que él mismo consideró digno fue un chorlito dorado (1829) que todavía se conserva en el Great North Museum, heredero del Hancock Museum.

"¿Esos animales son reales?", un libro divulgativo para niños.


El montaje de un pelícano.

Are Those Animals Real? How Museums Prepare Wildlife Exhibits, en español ¿Esos animales son reales? Cómo preparan los museos exposiciones de naturaleza, es un libro para niños que se publicó en 1984 y cuyas autoras son Judy Cutchins y Ginny Johnston, miembros entonces del equipo educacional del Fernbank Science Center de Atlanta, Georgia, Estados Unidos. En 1995 aparecería una segunda edición revisada que es a la que corresponden las ilustraciones de esta reseña.
 

El museo de William Bullock. Los primeros dioramas. Su manual.

William Bullock hacia 1824 (1).
William Bullock nació hacia 1773. Sus padres eran propietarios de un museo de cera ambulante radicado en Birmingham. Tenía tres hermanos más. Bullock, coleccionista de todo tipo de objetos y antigüedades trabajó como orfebre en Sheffield mientras practicaba la Taxidermia como afición. Hacia 1795 creó su propio museo donde exhibía su colección, incluyendo los animales que él mismo disecaba. En 1799 publicó un primer catálogo de su contenido que describía unos 300 objetos, entre artísticos, antigüedades, "curiosidades extranjeras" y "curiosidades naturales". Entre estas últimas decenas de aves, mamíferos y peces disecados procedentes de todo el mundo, partes de animales como cornamentas, etc., unas 150 conchas y caracoles, y 56 mariposas. Algunos de los especímenes más singulares, como por ejemplo canguros, algún mono, el oso hormiguero, el armadillo, la ardilla voladora, la iguana, y otros, además se describían.

Los dioramas del profesor pisano Paolo Savi.


Jabalí atacado por dos perros de caza, diorama de Savi de 1825 (1).

Su padre llegó a afirmar que "El Museo es una ocupación contínua para él. Apenas ha terminado un trabajo que ya empieza otro". En sus cinco primeros años como director del Museo de Historia Natural de la Universidad de Pisa (2), Italia, entre 1823 y 1828, Paolo Savi montó 170 mamíferos, entre los que destacan un oso, una cebra, un mono aullador, un ornitorrinco, un castor, una hiena, un reno y una ardilla voladora; 1.274 aves, entre los que había un avestruz, un albatros, un flamenco, varios tucanes y faisanes y numerosos colibríes; 175 peces; 177 reptiles; o 3.150 insectos, entre otras preparaciones. Y lo hizo solo. Más adelante formaría a algunos de sus alumnos que le ayudarían en un empeño que supondría la mayor etapa de crecimiento de dicha institución.

Taxidermia antropomórfica, parte 1. Hermann Ploucquet.

Las seis escenas de Reineke Fuchs (1).
La Taxidemia antropomórfica, la práctica de disecar animales dotándolos de características o imitando comportamientos humanos, a menudo rodeándolos de un escenario ambientado para conseguir un mayor efecto, fue popularizada por Hermann Ploucquet, taxidermista del Real Gabinete de Historia Natural de Stuttgart.

Ploucquet nació el 12 de abril de 1816 en Stuttgart. Su padre descendía de hugonotes y su madre era hija del duque de Wurtemberg y hermana del constructor Eberhard von Etzel. Las penosas condiciones en las que vivía la familia propiciaron que el tío Eberhard diera cobijo a sus parientes en su propia casa del número 61 de la Lange Strasse, y además se encargara de la educación del joven Hermann, que recibió clases de dibujo y pintura mientras cursaba la enseñanza secundaria. Aprendió además por sí mismo a disecar animales quizá con el objetivo de ayudar económicamente a su familia. A pesar de estar dotado para la pintura y la escultura, Ploucquet no tuvo más remedio que comenzar a ganarse la vida. Lo hizo como aprendiz de jardinero en la Corte, empleo que simultaneó con el ejercicio de la Taxidermia.

Los taxidermistas londinenses James Gardner, padre e hijo.

Portada del libro de Gardner (1866).
Apenas se conocen algunos detalles biográficos. El taxidermista James Gardner (1802-1873), que se anunciaba como proveedor "de la reina Victoria, las familias reales inglesa y francesa y del jediva (1) de Egipto", fundó su negocio de proveedor de especímenes de Historia Natural y proveedor de material de Taxidermia en Londres hacia 1840, estableciéndose en el número 426 de Oxford Street. Gardner abrió una primera sucursal en 1857 en el número 52 de High Holborn, y poco después una segunda en el 292 de Oxford Street, esquina con Davies Street. Gardner fue uno de los numerosos taxidermistas que participaron en la Exposición Universal de Londres de 1851. En la relación de expositores que aparecen en el segundo volumen de The International Exhibition of 1862, editado con motivo de aquella Exposición Internacional de Londres, Gardner aparecía con dos inserciones. La primera se refería a las dos sucursales donde se ofrecían "animales disecados, ojos articiales y material y publicaciones entomológicas"; la segunda mencionaba la tienda del 426 de Oxford Street y se refería a James Gardner como "disecador de las aves de la reina de Inglaterra". Su hijo, James Gardner júnior, asimismo taxidermista, que seguiría anunciándose como "naturalista de la familia real", le sucedería al frente del negocio familiar a finales de los sesenta. Debieron surgir ciertas diferencias entre padre e hijo para que James Gardner Senior -así se daría a conocer a partir de entonces- abriera por su cuenta un nuevo establecimiento en el número 371, también en Oxford Street, del que la publicidad especificaba que él "sólo" atendía en aquella dirección. Desconozco qué debió ocurrir entre ambos para que produjera aquel distanciamiento.

"Manada de lobos a medianoche" (1947), diorama del American Museum.


El diorama en la actualidad (1).

El texto de la cartela del diorama es el siguiente:
   "Diciembre a medianoche
   Lago Gunflint, Minnesota del Norte
   Apártese. Esta manada de lobos persigue a un ciervo, que corre por detrás de donde usted se encuentra para salvarse. La pareja puede hostigar al ciervo varios kilómetros para agotarlo, y luego derribarlo en un esfuerzo conjunto. Cazando en grupo los lobos pueden apresar animales mucho más grandes que ellos.
   Sin embargo, los ciervos son rápidos, y este tenía ventaja -las huellas de la derecha muestran su asustado salto-. Si los lobos no consiguen acorralarlo rápidamente, se darán por vencidos y seguirán el rastro de otro candidato. Como sucede comunmente cuando los carnívoros persiguen a sus presas, las cacerías del lobo terminan más frecuentemente en fracaso que con éxito.

La "Kuntskámera" de Pedro el Grande. El Museo Zoológico de San Petersburgo.

La Kunskámera del zar Pedro I en 1741. Grabado de Musei Imperialis Petropolitani (1).

Después de haber visitado en 1697 en Ámsterdam al anatomista Frederick Ruysch y de admirar los excelentes gabinetes de curiosidades de Levinus Vincent, de Albertus Seba y de Jacob de Wilde, el zar ruso Pedro I Alekséievich (1672-1725), apodado Pedro el Grande, decidió reunir el suyo propio. Alojada en un principio en el Salón Verde del Palacio de Verano, la colección reunía gran número de objetos de Historia Natural, pero también preparaciones anatómicas y rarezas humanas y animales. Más tarde, alrededor de 1716, se incorporaría al gabinete la colección de minerales, piedras preciosas, conchas y ámbar con insectos y plantas recién adquirida al doctor Gotvald de Gdansk, que posteriormente se iría ampliando con especímenes rusos. Aquel mismo año, compró las colecciones de Seba, Ruysch y de Wilde. La colección de Albertus Seba, por la que pagó 15.000 florines, contenía 340 tarros con animales conservados en alcohol, una buena cantidad de peces y "producciones marinas", además de "piezas artificiales y curiosas". La de Ruysch, comprada por 30.000 florines -su propietarío pedía 60.000-, abarcaba cuadrúpedos, aves, cocodrilos, lagartos, serpientes, anfibios, insectos, un herbario con miles de plantas secas, y preparaciones anatómicas. El zar llegó incluso a dictar en 1718 un decreto ordenando que los niños con deformaciones que naciesen muertos fueran enviados a la colección imperial. El decreto prometía 100 rublos a quien aportara un "monstruo de hombre viviente", 15 si se aportaba muerto, y diez, siete o tres rublos por un monstruo animal según fuera vivo, raro o muerto (2).

El "Akeley Hall" del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York.


Vista general del Akeley Hall of African Mammals en la actualidad (1).

 
En su libro In Brightest Africa (En el África más deslumbrante, 1923) (2), publicado pocos años antes de su fallecimiento, Carl Ethan Akeley (1864-1926) escribía:
   "He tenido muchos sueños. Algunos los he olvidado. Otros tomaron forma y se convirtieron en algo agradable u odioso para mí en mayor o menor grado. Pero sobre todo han convivido conmigo con el paso de los años, marcando paulatinamente el rumbo. Se han convertido en la inspiración y en el propósito unificador de mi trabajo, todos los esfuerzos durante los últimos años se han redoblado para conseguir un único objetivo, la creación de una gran sala que se llama Salón Africano Roosevelt.

Fragmento de "El guardián entre el centeno" de J. D. Salinger.


Pájaros volando sobre los visitantes en el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York en 1927 (1).


El protagonista de la novela, el adolescente Holden Caulfield va a ser expulsado de la escuela preparatoria y recuerda sus experiencias en la ciudad de Nueva York, entre ellas sus visitas al Museo Americano de Historia Natural, que se relatan en el capítulo dieciséis:

Martha Maxwell, feminista, naturalista y taxidermista.


Martha Ann Maxwell.
Martha Ann Dartt nació el 21 de julio de 1831 en el condado de Tioga, Pensilvania. Su afición por la naturaleza despertó muy temprano. Siendo niña acompañaba a su abuela Abigail que, en sus paseos por el bosque, le enseñaría a identificar animales. En 1842 toda la familia formada por Amy, la madre, inválida ya antes de enviudar, su padrastro, el reverendo metodista Josiah Dartt, Martha, sus tres hermanos y la abuela Abigail, emigraron hacia Oregon con el objetivo de convertir al cristianismo a los nativos americanos. Durante aquel trayecto la abuela murió de malaria y la familia sólo alcanzó Wisconsin. En 1848 se establecieron en Baraboo, un pueblo que entonces y por poco tiempo se llamaría Adams. De Martha se cuenta que durante su niñez, en cierta ocasión, tomó la escopeta de su padrastro y mató de un certero disparo a una serpiente de cascabel que había amenazado a su hermana Mary. A finales de abril de 1851 Martha empezó a estudiar en el Oberlin College de Ohio, una famosa universidad que habían fundado en 1833 dos pastores presbiterianos (1), con el objetivo de convertirse en maestra, pero se vio obligada a abandonarla por no poder seguir pagándola. Martha Ann Dartt regresó a Baraboo en octubre de 1852, se examinó y obtuvo un certificado para poder ejercer como maestra, lo que hizo en la escuela local. Su objetivo era proseguir más adelante sus estudios en Oberlin. A cambio del importe de la matrícula y de los gastos de manutención, aceptó acompañar en agosto de 1853 a los dos hijos mayores del viudo James Alexander Maxwell en la Lawrence University de Appleton, Wisconsin. Martha también asistiría a clases en aquel college metodista, que al igual que el de Oberlin, era mixto.

El Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia de Buenos Aires.

Fachada del Museo Argentino de Ciencias Naturales  Bernardino Rivadavia (1).

El Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia (MACN) es, junto al Museo de La Plata, uno de los dos grandes museos de ciencias naturales de Argentina. Impulsado por Bernardino Rivadavia, secretario del Primer Triunvirato surgido tras la Revolución de 1810, se firmó en 1812 una resolución para adoptar las medidas "...que conduzcan a acelerar el establecimiento del Museo del País, especialmente en todos los ramos de la historia natural" e invitaba a las provincias a reunir materiales para "dar principio al establecimiento en la Capital de un Museo de Historia Natural", lo que se concretó en otra resolución firmada por el entonces ministro Rivadavia en 1823. Anteriormente, en 1814, el presbítero Bartolomé Muñoz hizo una primera donación de objetos e instrumentos con el propósito de "empezar a formar un gabinete".
 

El Grupo de Bisontes de Hornaday.


El taxidermista estadounidense William Temple Hornaday (1854-1937) dedicó una parte de su vida a salvar al bisonte americano (1) de su extinción. En 1879, mientras trabajaba para el Ward's Natural Science Establishment montó un grupo de orangutanes de Borneo que trajo consigo de su expedición de 1877-1878 a Asia. Aquel primer diorama, conocido como A Fight in the Tree-Tops fue adquirido en 1883 por el United States National Museum of Natural History de Washington. En 1880 Hornaday había preparado por encargo otro grupo de orangutanes para el American Natural History Museum de Nueva York. Aquellos primeros grupos contribuyeron a cambiar el papel de la taxidermia en los museos que, a partir de entonces, comenzaron a encargar la construcción de dioramas con grupos y siempre con un criterio inexcusablemente científico. Hornaday sería contratado en el National de Washington, donde ejerció  como jefe del recién creado Departamento de Taxidermia desde 1882 y hasta 1890.
 

El Grupo de Bisontes en 1889 (2).

Los grupos de Hornaday. El tránsito hacia una taxidermia científica en los Estados Unidos.


A Fight in the Tree-Tops (1).
William Temple Hornaday (Avon, Indiana, 1854-Stamford, Conneticut, 1937), taxidermista, naturalista y conocido sobretodo por su faceta como impulsor del conservacionismo del bisonte americano, durante siete años trabajó como taxidermista en el reconocido Henry Augustus Ward's Natural Science Establishment de Rochester, Nueva York, y durante nueve años (1882-1890) fue el responsable del Departamento de Taxidermia del National Museum of Natural History de Washington, puesto que abandonó por discrepancias con su director.  A partir de 1896 Hornaday sería nombrado responsable del recién inaugurado New York Zoological Park, puesto que conservó hasta su jubilación. Considerado como uno de los renovadores, y con cierto protagonismo en el cambio, hacia una taxidermia más científica, en 1891 escribió Taxidermy and Zoological Collecting, un manual de taxidermia donde dedica unos cuantos capítulos a los grupos de animales. Uno de ellos, de evidente valor como testimonio histórico, lo inicia así:

William T. Hornaday, taxidermista y conservacionista del bisonte americano.

William Temple Hornaday nació en Avon (Indiana, Estados Unidos) el 1 de diciembre de 1854. Fue zoólogo, cazador y más tarde conservacionista, autor, poeta y compositor. Revolucionó la museografía al mostrar la vida silvestre en sus entornos naturales. Sobre todo es conocido por su empeño en salvar de la extinción el bisonte americano.

Retrato de W. T. Hornaday en 1926.
Hijo de William Temple Hornaday senior y de la segunda esposa de este, Martha Varner Miller, emigró junto a sus padres en 1856 a Knoxville, Iowa, en busca de mejores tierras para la agricultura. Hornaday junior perdió a su madre con once años y a su padre con catorce. En su infancia pasó largas temporadas en Indiana con la familia de su madre. En 1870, durante una de esas estancias fue a Indianápolis donde vio unos ánades disecados que se exponían en el escaparate de una armería. La idea de conservar unos animales por tiempo indefinido le cautivó. Regresó a Iowa y estudió en el Colegio Oskaloosa y en el Iowa State Agricultural College en Ames, donde aprendió Taxidermia, fuera de horario, con el zoólogo práctico encargado del museo, y donde no llegó a graduarse. En noviembre de 1873 se empleó en el famoso Henry Augustus Ward's Natural Science Establishment de Rochester, Nueva York, uno de los mayores proveedores de objetos de Historia Natural del mundo y donde empezaron o desarrollaron parte de su carrera otros reconocidos taxidermistas como Carl Akeley, Jeness Richardson, Frederic A. Lucas, John W. Critchley, John Wallace, Robert H. Rockwell, o los hermanos Santens, por citar algunos de los más conocidos. Allí permanecería durante siete años.

El Grupo de Abejarucos, obra de José María Benedito Vives.

En la visita a un museo de ciencias naturales suelen llamarnos más la atención los grandes montajes o la presencia del gran mamífero disecado que parece presidir una estancia. Es inevitable. Es fácilmente apreciable cuando nos detenemos a observar la circulación de los visitantes por las salas. Pero de esa tendencia natural, los que nos dedicamos a practicar la taxidermia tampoco escapamos. Quizá por ello haya preferido fijarme, en esta ocasión, en un grupo de aves que, aunque bastante conocido, merece su espacio. Se trata del Grupo de Abejarucos (Merops apiaster) que José María Benedito Vives realizó para el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid y del que, lamentablemente, no se dispone de mucha información.

Grupo de Abejarucos del Museo Nacional de Ciencias Naturales (1).