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Taxidermia antropomórfica, parte 3 y última.

The Prize Fight de Edward Hart (1).
La Taxidermia antropomórfica se popularizó a partir de la participación del disecador alemán Hermann Ploucquet (1816-1878) en la Exposición Universal de Londres de 1851, donde este mostró sus novedosas escenas cómicas con animales disecados imitando comportamientos humanos. La excelente acogida que obtuvo posiblemente incitara a otros taxidermistas a emularlo. Diez años después el inglés Walter Potter (1835-1914) comenzó a crear y mostrar escenas igualmente protagonizadas por decenas de pequeños animales, vestidos y acicalados hasta el último detalle. Inclusó fundó en 1880 un exitoso museo en su Bramber natal, próximo al centro vacacional de Brighton, protagonizado por sus grupos cómicos. A cada uno de ellos les hemos dedicado un artículo. 


Encontramos algunos ejemplos más de disecadores del siglo XIX que en algún momento flirtearon con la Taxidermia antropomórfica. Edward Hart (1847-1928), excelente taxidermista de Christchurch, Hampshire, Inglaterra, especializado sobre todo en aves y que también llegó a inaugurar su propio museo de Historia Natural, de acuerdo con la moda de la época preparó asimismo un buen número de batracios y mamíferos, sobre todo ardillas, imitando a humanos. Entre los más destacados de sus "grupos grotescos", como él los llamaba, se encuentran el más conocido The Prize Fight, seis escenas de ardillas en un combate de boxeo (2), Leap Frog y The Barber. 

Taxidermia antropomórfica, parte 2. Walter Potter.

The Death and Burial of Cock Robin, el primer diorama antropomórfico de Potter (1)


Walter Potter.
El taxidermista inglés Walter Potter nació el 2 de julio de 1835 en la aldea de Bramber, Steyning, West Sussex, donde su familia regentaba el White Lion Inn. Aprendió por su cuenta a disecar con catorce años, tras abandonar la escuela. Su primer trabajo consistió en inmortalizar a su canario (2). A continuación seguiría montando animales con el propósito publicitario de decorar la posada familiar, llamar la atención y aumentar la clientela. Parece que lo consiguió. Con diecinueve años, e inspirado por un libro de canciones de cuna ilustrado propiedad de su hermana Jane, comenzó a naturalizar animales hasta completar un diorama que bautizó como The Death and Burial of Cock Robin, en español Muerte y entierro de Cock Robin. Se trata una tradicional nana inglesa en la que un gorrión mata a un petirrojo y multitud de animales de ofrecen para colaborar en el entierro. Aquel montaje, primigenio en cuanto a la Taxidermia antropomórfica británica, que contiene 98 especies de aves inglesas y la miniatura de un toro, lo concluyó en 1861 instalándolo en el cenador del jardín de la posada (3). Diez años antes había tenido lugar la Exposición Universal de Londres, una cita donde las escenas con animales disecados caracterizados como humanos que presentó el alemán Hermann Ploucquet habían causado sensación. Quizá a Potter, que contaba por entonces dieciséis años, le llegaran noticias sobre aquel acontecimiento.

Taxidermia antropomórfica, parte 1. Hermann Ploucquet.

Las seis escenas de Reineke Fuchs (1).
La Taxidemia antropomórfica, la práctica de disecar animales dotándolos de características o imitando comportamientos humanos, a menudo rodeándolos de un escenario ambientado para conseguir un mayor efecto, fue popularizada por Hermann Ploucquet, taxidermista del Real Gabinete de Historia Natural de Stuttgart.

Ploucquet nació el 12 de abril de 1816 en Stuttgart. Su padre descendía de hugonotes y su madre era hija del duque de Wurtemberg y hermana del constructor Eberhard von Etzel. Las penosas condiciones en las que vivía la familia propiciaron que el tío Eberhard diera cobijo a sus parientes en su propia casa del número 61 de la Lange Strasse, y además se encargara de la educación del joven Hermann, que recibió clases de dibujo y pintura mientras cursaba la enseñanza secundaria. Aprendió además por sí mismo a disecar animales quizá con el objetivo de ayudar económicamente a su familia. A pesar de estar dotado para la pintura y la escultura, Ploucquet no tuvo más remedio que comenzar a ganarse la vida. Lo hizo como aprendiz de jardinero en la Corte, empleo que simultaneó con el ejercicio de la Taxidermia.