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¿Sabías que...? Preguntas y respuestas sobre Taxidermia. Segunda entrega.


¿Sabías que las primeras preparaciones taxidérmicas halladas datan de más de 7.000 años?
 
Se trata de las momias humanas de la cultura Chinchorro, descubiertas en el norte de Chile, datadas aproximadamente entre 3.600 y 7.800 años, siendo las más antiguas las que presentan un mayor grado de similitud con procedimientos taxidérmicos, la piel desollada, descarnada y secada al fuego, rellena con palos longitudinales las extremidades, fibras vegetales, lana, etc., y genitales y rasgos del rostro mocelados con arcilla.
 
Momias de Chinchorro (1).
 
 Artículo Las momias de Chinchorro en Taxidermidades.

El "Traité" del naturalista Sébastien Gérardin.


Comienzo del tratado taxidérmico en el Récueil de Planches de Gérardin. Reedición de 1822.


El naturalista y sacerdote Sébastien Gérardin publicó en 1803 Tableau Élémentaire d'Ornithologie, ou Histoire Naturelle des Oiseaux que l'on rencontre communément en France; précédé d'un Traité sur la manière de conserver leurs dépouilles pour en former collections, es decir, dos volúmenes en tamaño octavo que contenían un tratado ornitológico de aves francesas y un tercero, Récueil de Planches del Tableau, en tamaño cuarto, consistente en un atlas con cuarenta y un grabados, la mayoría de aves, comentados y dibujados por el propio autor, en el que incluyó además un tratado taxidérmico, no solamente de aves.

Artículo de 1843 sobre Taxidermia en el periódico "La Colmena".

Ángel Villalobos (1), por entonces profesor de Literatura Española en la universidad King's College, escribía y editaba desde Londres La Colmena, un periódico trimestral sobre Ciencias, Artes, Historia y Literatura. En el segundo tomo de 1843 insertó un artículo titulado Taxidermia que comenzaba con la siguiente introducción histórica:
   "Dase este nombre al arte de preservar toda clase de animales según los vemos en los museos y gabinetes de Historia natural. Este arte tan importante al progreso de la ciencia, y aún podemos decir indispensable al naturalista, ha sido sólo practicado con algun acierto durante los últimos sesenta años. Al principio de este periodo el célebre Réaumur (2) publicó una memoria sobre el modo de preservar la piel y plumaje de las aves para enviarlos a climas distantes, pero el método que empleaba resultó ser imperfecto e insuficiente.
Ilustración del artículo (3).

Las directrices para la conservación de objetos de Historia Natural de Vicq d'Azyr.


Portada de Instruction sur la manière.
El entonces profesor del Museo de Historia Natural de París, Félix Vicq d'Azyr, publicó en 1793, el año dos de la recién instaurada Primera República Francesa, Instruction sur la manière d'inventorier et de conserver, dans toute l'étendue de la République, tous les objets qui peuvent servir aux arts, aux sciences et à l'enseignement, en español Instrucción sobre la manera de inventariar y conservar, en el ámbito de la República, todos aquellos objetos que sirven a las artes, a las ciencias y a la enseñanza. El texto, de setenta páginas, fue encargado por la Comisión Temporal de las Artes tras la incautación de bienes bajo la Revolución, y adoptado por el Comité de Instrucción Pública de la Convención Nacional. En su sección dedicada a la Historia Natural, Vicq d'Azyr escribía (1):

La "Encyclopaedia Britannica", introductora de los métodos franceses en Inglaterra.

Artículo sobre Taxidermia en la Encyclopaedia.
Louis Dufresne, jefe del laboratorio de Taxidermia del Museo Nacional de Historia Natural de París había afirmado en su influyente artículo Taxidermie, publicado en el Nouveau Dictionnaire d'Histoire Naturelle (1803), que “los ingleses emplean los mismos medios para conservar sus animales; pero los montan con menos perfección que nosotros. (...) Parece que los ingleses y los holandeses no tienen, en su lengua, obra alguna que trate sobre la forma de montar los animales con algunos principios". Tenía razón. Se habían publicado tan sólo unas breves y primarias instrucciones de John Woodward (1696), de Edward Bancroft (1769), de Johann Reinhold Forster (1771), de Edward Donovan (1794), o el librito de instrucciones de William Swainson (1808). Lo más aproximado al arte de disecar lo contenían las cartas que enviaron a Philosophical Transactions Tesser Samuel Kuckhan (1770) o el capitán Thomas Davies (1771), y el libro para viajeros de John Coakley Lettsom (1773), basado en las técnicas de los dos anteriores.

"L'Art de préparer, monter et conserver les Oiseaux" de P. Évans.

Portada de L'Art de préparer.
P. Évans (1) homenajeaba a su maestro Louis Dufresne en la introducción de su L’Art de préparer, monter et conserver les Oiseaux, suivi de la manière de prendre, préparer et conserver les Papillons et autres Insectes (1841), en español El arte de preparar, montar y conservar las aves, seguido del método de capturar, preparar y conservar las mariposas y otros insectos. De tamaño octavo, con ochenta y ocho páginas más las de cortesía, y sin ilustraciones, Évans no obstante recordaba en la obra en dos ocasiones que el lector podía adquirir "chez l'auteur", en casa del autor, una litografía en la que se podía observar el proceso de las diversas operaciones de preparación y montaje.

En cuanto al procedimiento para disecar aves propuesto, es el usual en cuanto al desollado. El preservativo empleado lo cita solamente al final del tratado. Évans se refiere a él como "Preservativo de Bécoeur, perfeccionado por el señor Arrault, fabricante de productos químicos" (2). El porqué de esa mejora lo justificaba con las siguientes palabras: 
   "El preservativo de Bécoeur, excelente por lo demás, tiene, como todo el mundo sabe, el inconveniente de secarse prontamente, lo que causa problemas y pérdidas de tiempo al preparador. 
   Habiendo pedido al señor Arrault si, manteniendo en este preservativo sus propiedades conservantes, no se podría eliminar el inconveniente antedicho. El señor Arrault me remitió un compuesto del que me serví durante tres meses para preparar todas mis piezas, y que, durante este lapso de tiempo, conservó siempre la misma consistencia suave y cremosa que tenía el día en que me lo remitió. 
   No creo que los hechos me desmientan, si digo que el uso de este preservativo perfeccionado evitará al preparador tantos problemas y pérdidas de tiempo. Hablo por experiencia, puesto que después de un año no he empleado otro para preparar todas mis piezas. 
   El señor Arrault me confió un depósito de su preservativo." 

"On Taxidermy", carta publicada en 1833 en "The Mechanics' Magazine".


En julio del año 1833 M. Salmon, editor de la revista londinense The Mechanics' Magazine, publicó un artículo titulado On Taxidermy, que en realidad consistía en la reproducción literal del extracto “de una carta a un amigo suyo” quien debió solicitar a un experto algunas directrices para comenzar a disecar pájaros. El remitente, cuya identidad desconocemos, firmaba desde Ashton upon Ribble, un pueblo cercano a Preston, al norte de Manchester. 

El texto de On Taxidermy, que ocupaba cuatro páginas y no se acompañaba de dibujos o grabados, nos revela que su autor era conocedor de algunos tratados franceses e ingleses, puesto que citaba a René Antoine Ferchault de Réaumur, a Louis Dufresne, a Charles Waterton y a Tesser Samuel Kuckahn. Había visitado además los museos de Historia Natural de Londres y Manchester, que también citaba e incluso compararaba. Mientras elogiaba la buena preparación de los especímenes del Museo de Manchester, “sin rival en el país”, lamentaba la deficiente preparación de los excelentes especímenes del Museo de Historia Natural de Londres, “algunos parecen caricaturas”, escribía. 
 

Principio de la carta publicada en The Mechanics' Magazine en 1833.

"Taxidermy", obra de la naturalista e ilustradora Sara Bowdich Lee.


Portada de la primera edición de Taxidermy.
En 1820 se publicó en Londres Taxidermy: or the art of collecting, preparing and mounting objects of Natural History. En aquellos momentos la naturalista inglesa Sarah Bowdich, autora del libro, se encontraba en París junto a su marido, el también naturalista Edward Thomas Bowdich. Allí permanecieron entre 1820 y 1823, mantuvieron contacto con Alexander von Humboldt, asistieron a las clases de Historia Natural y estudiaron las colecciones de Georges Cuvier, profesor del Museo Nacional de Historia Natural. Fue en aquel periodo cuando Sarah Bowdich conoció las más avanzadas técnicas de montaje de animales que se practicaban en el Museo de París, y también el influyente texto Taxidermie (1803), que Louis Dufresne (1753-1832), director del laboratorio de Taxidermia de la institución, publicó como artículo en el Nouveau Dictionnaire d'Histoire Naturelle. De hecho se atribuye a Dufresne tanto la creación de la nueva denominación de Taxidermia como la divulgación de la secreta fórmula del popular jabón arsenical de Jean-Baptiste Bécoeur. Louis Dufresne comparaba precisamente en Taxidermie la situación del arte de disecar tanto en Francia como en Inglaterra:

El "Traité de Taxidermie" de Léonard Dupont.

Grabado 1 del Traité de Taxidermie de Dupont.

Léonard Dupont publicó en 1823 Traité de Taxidermie (1), un manual en formato octavo mayor con ciento dieciocho páginas y cuatro grabados. El libro reproduce casi al pie de la letra los procedimientos contenidos en el compendio Taxidermie de Louis Dufresne, jefe del laboratorio de Taxidermia del Museo de París. 

Dupont comienza su tratado explicando cómo se cazarán los ejemplares que deberán ser disecados y relacionando el material y los instrumentos que se precisarán. Al abordar el tema de los productos preservativos, Dupont no ahorra críticas al abad Denis-Joseph Manesse, al boticario Pierre-François Nicolas y al naturalista Jacques-Marie Philippe Mouton-Fontenille, autores que desconfiaron del jabón arsenical de Jean-Baptiste Bécoeur por su posible peligrosidad, quienes proporcionaban, afirma, unas fórmulas “insuficientes”. “El jabón arsenical solamente podría ser peligroso en manos de imprudentes”, declaraba Dupont, que se alineaba así con Louis Dufresne que en su Taxidermie lo recomendaba como el único conservante efectivo. Dupont detalla la fórmula del jabón arsenical y también la del baño curtiente, compuesta esta segunda por 4 pintas (2) de agua, 1 libra (3) de alumbre (4) y un puñado de sal marina, una mezcla que he podido comprobar en la actualidad siguen empleando algunos taxidermistas.

Pierre-François-Marie Bourdet, su tratado de Taxidermia y su elefante.

Pierre-François-Marie Bourdet de la Nièvre nació el 25 de abril de 1785 en Saint-Parize-le-Châtel, departamento de la Nièvre, Francia. En su infancia comenzó a interesarse por las Ciencias Naturales. Apenas con catorce años reunió una completa colección con los minerales y fósiles de su región. Estudió Historia Natural en la escuela central de Nevers con el abad Gilbert Troufflaut, botánico. En 1800 se trasladó a París para proseguir sus estudios. Alternó el liceo con las clases de Georges Cuvier y André-Marie-Constant Duméril en Sainte-Geneviève. Al acabar la enseñanza secundaria siguió con asiduidad los cursos que en el Museo de Historia Natural impartían Cuvier, Bernard-Germain de Lacépède, Étienne Geoffroy Saint-Hilaire, Jean-Baptiste Lamarck, René-Louiche Desfontaines, André Thouin, Antoine-Laurent de Jussieu, y con especial interés los del mineralogista René Just Haüy y del geólogo Barthélemy Faujas de Saint-Fond. En 1805 sus estudios se interrumpieron a causa del servicio militar obligatorio. Durante aquella época simultaneó la milicia con el estudio de la naturaleza, sobre todo observaciones geológicas, durante su escaso tiempo libre. Como escribió su biógrafo en el texto panegírico que tras su muerte apareció en Mémoires de la Société Linnéenne de Paris "una flor, un insecto, una piedra le distraían de las más rudas fatigas".
 

Elefante montado por Dufresne en 1803, dibujado por Bourdet, entonces estudiante.

El capitán Thomas Brown y su "The Taxidermist's Manual".


Así se publicitaba el libro en el Dublin University Magazine en enero de 1833:
   "En este Trabajo encontrará descritos los métodos de Conservación y Disecado, etc., creados en el célebre establecimiento del Jardín de Plantas de París; junto con los medios empleados con éxito por los más eminentes Conservadores, con completas instrucciones para Coleccionistas y Viajeros, dando cuenta de todos los instrumentos y aparatos necesarios para Viajeros y Disecadores, etc."

Anuncio de The Taxidermist's en el Dublin University Magazine (1833).

El periplo del elefante "Hans".


Nació en Negombo, en la costa oeste de Ceilán, la actual Sry Lanka, alrededor de 1783. Al año siguiente sería capturado junto a una hembra y embarcados ambos rumbo a Holanda. La pareja de elefantes era el regalo que la poderosa Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales ofrecía a su soberano. En 1784, año del fin de la Cuarta Guerra Anglo-Holandesa, arribaron al puerto de Vlissingen y fueron trasladados a Kleine Loo, palacete de recreo de la familia real holandesa, distante un kilómetro de La Haya, en la Holanda Meridional. Durante aquella corta estancia, según nos cuenta el escritor, dibujante, grabador y naturalista francés Jean-Pierre Houel (1) en su Histoire naturelle des deux éléphans mâle et femelle du Muséum de Paris venus de Hollande en France en l’an VI (1803), la pareja de elefantes serían bautizados con los nombres de Hans y Parkie. En varias ocasiones recorrieron el camino entre Het Kleine Loo y La Haya para que fueran admirados tanto por la corte como por los habitantes de la ciudad. Houel cuenta que los dos jóvenes elefantes caminaban con libertad por los jardines del palacete, y que incluso entraban en él, recorriendo apartamentos y subiendo y bajando escaleras, y asistiendo a los almuerzos donde los comensales les ofrecían bebida y comida que los paquidermos prendían con la trompa.
 

Hans y Parkie. Frontispicio de una obra alusiva de Vignier publicada en 1798 (2).

"Taxidermie", el influyente tratado de Louis Dufresne.


Louis Dufresne forma parte, sin duda alguna, de la decena de autores más influyentes de la historia de la Taxidermia. Su trabajo como ayudante-naturalista y jefe del laboratorio de Taxidermia del Museo Nacional de Historia Natural (MNHN) de París, el mejor museo de la época; su condición de autor que popularizó el término Taxidermia; de ser el gran divulgador del jabón arsenical de Bécoeur y el primero en dar a conocer su formulación a través del profesor Félix Vicq d'Azyr; y su visión crítica de técnicas contemporáneas o anteriores, como las hasta entonces desconocidas de Jean-Baptiste Bécoeur, de gran valor para el historiador; contribuyeron a que Dufresne se convirtiera muy pronto en todo un referente.

 
Principio de Taxidermie en el Nouveau Dictionnaire d'Histoire Naturelle (1803).

Louis Dufresne, jefe del laboratorio de Taxidermia del Museo de París.


Louis Dufresne, hijo de familia numerosa, nació en Champien, una aldea de la Picardía francesa, el 18 de enero de 1752. Tras asistir a la escuela local marchó para estudiar Historia Natural y aliviar a su familia. Ornitólogo y disecador, comenzó temprano a reunir sus colecciones personales. En 1793, fecha oficial de creación del Museo de Historia Natural de París, continuador del Jardin Royal des Plantes, Dufresne fue nombrado ayudante-naturalista incorporándose al laboratorio común de las cátedras de Zoología y Anatomía. Tres años después estuvo al servicio de la cátedra del entomólogo Jean-Baptiste Lamarck. En 1802 fue elegido tesorero de la Sociedad de Historia Natural de París y en 1806 nombrado jefe de los trabajos zoológicos -jefe del laboratorio de Taxidermia- del Museo. Fue además responsable de clasificar y ordenar las colecciones de vertebrados e invertebrados.
 

El elefante Hans montado por Dufresne y su compañero Desmoulins en 1803 (1).

El naturalista Daudin, el primer autor en emplear el término "Taxidermia".

Portada del libro de Daudin.
El zoólogo francés François Marie Daudin publicó en el año 1800 su Traité élémentaire et complet d'Ornithologie, ou Histoire Naturelle des Oiseaux, en español Tratado elemental y completo de ornitología o historia natural de las aves, que contenía un capítulo titulado Sur l'art de la Taxidermie considéré par rapport aux Oiseaux; c'est-à-dire, sur l'art de dépouiller, de droguer, de conserver et de monter les Peaux d'Oiseaux, Sobre el arte de la Taxidermia considerada en comparación a las aves; es decir, sobre el arte de desollar, drogar, conservar y montar las pieles de aves. En el prefacio de su tratado Daudin agradecía a Georges Cuvier y a André Marie Constant Duméril su colaboración, y también a Louis Dufresne que, además de amigo suyo, era ayudante naturalista y jefe del laboratorio de Taxidermia del Museo de París, de quien decía que "el ciudadano Dufresne me ha proporcionado todas las principales indicaciones sobre la manera de desollar, de conservar y de montar las aves". Y añadía, "con gran placer aprovecho para agradecerles, como a los demás naturalistas distinguidos que he tenido el placer de conocer, la favorable y amistosa acogida que se han dignado concederme". Unas páginas más adelante, volvía a reconocer la colaboración de Dufresne: "El ciudadano Dufresne, miembro de la sociedad de Naturalistas, poseedor desde hace veinte años de un gabinete de historia natural preparado por él mismo, y que continua ampliando, ha tenido a bien darme las indicaciones y notas que componen el capítulo." Aquel capítulo sobre la preparación de aves, de veintitrés páginas, que ya en sí constituía un tratado, comenzaba de la siguiente forma:
   "El arte de arreglar, conservar las pieles, y de disecar (1) o más bien montar los animales muertos, o la TAXIDERMIA (2), puede tener un origen muy remoto; pero realmente no ha empezado a progresar hasta hace aproximadamente un siglo."

Mauduyt, defensor de las fumigaciones sulfurosas.


Médico, físico y naturalista, Pierre Jean-Claude Mauduyt de la Varenne (1), hijo de François Pierre Mauduyt de la Varenne, abogado del Parlamento y de Marie Jeanne Loverjat, nace en París hacia 1732 (2). Durante la Guerra de los Siete Años, entre 1758 y 1760, Mauduyt es un joven estudiante bachiller de Medicina. Prueba el camino de la literatura escribiendo L'étude de la nature, épitre à Madame... (1771), que presenta al premio de la Academia Francesa, aunque sin demasiada fortuna. Doctor regente de la Facultad de Medicina de París, en 1776 es elegido miembro de la recién creada Société Royale de Médecine, sociedad que llegaría a dirigir. Por aquel entonces la Sociedad de Medicina estaba empeñada en frenar las enfermedades epidémicas y estudiar la correlación de estas con las fluctuaciones meteorológicas y climáticas. En ese escenario, a Mauduyt se le asignó el estudio de la influencia de los fenómenos eléctricos sobre la salud. Ese encargo le llevó a colaborar con la Académie Royale des Sciences, algunos de cuyos miembros también se sentaban en la de Medicina, como por ejemplo el naturalista Félix Vicq d'Azyr. Como veremos en breve, para nosotros será precisamente esa época, en la que Mauduyt se volcó en el estudio y la preparación de las aves y la conservación de las colecciones, la que centrará nuestro interés. Pero antes un párrafo más para resolver su biografía y no perder el hilo. 
 

Grabado de Mémoire sur les differentes manières d'administrer l'électricité (1784).

La Taxidermia como Arte. Orígenes de esa relación.


La taxidermia, antes que Taxidermia, fue Arte.

Hace unos 7.800 años en el desierto de Atacama, al norte de Chile, la cultura Chinchorro ya preparaba cadáveres utilizando técnicas taxidérmicas. Más tarde, en Egipto, se practicaba la momificación de cuerpos humanos y de animales. Otras culturas usaron también técnicas parecidas. Durante el Renacimiento, los Gabinetes de Curiosidades acumulaban objetos de Historia Natural que llegaban de tierras lejanas recién descubiertas y que precisaban cierta preparación para su conservación. La primera bibliografía -llamemósle así- taxidérmica, aunque escasa, apareció en los siglos XVI y XVII. "Modo de conservar", "preservar", "instrucciones para la conservación" fueron los términos y expresiones más usados durante los siglos XVII y XVIII.
 

Detalle de la portada del libro de Hénon y Mouton-Fontenille.

Réaumur, precursor de la Taxidermia.


René Antoine Ferchault de Réaumur.
René Antoine Ferchault de Réaumur (La Rochelle, 1683- Saint Julien de Terroux, 1757), matemático, físico y naturalista francés. Estudió con los jesuítas, primero en Poitiers y más tarde en Bourges. Parecía destinado a estudiar leyes, pero finalmente sus inclinaciones le llevaron al estudio de las ciencias naturales. A los veinte años marchó a París. En 1708 ingresó en la Académie des Sciencies donde leyó un trabajo sobre geometría. Durante una década se centró en el estudio de los invertebrados marinos. En 1714 fue nombrado director de la Academia, cargo que alternaría con el de subdirector hasta poco antes de su muerte. En 1722 publicó su Traité sur l’Art de convertir le Fer en Acier, et d’adoucir le Fer fondu, trabajo que facilitó a Francia dejar de importar acero. En agradecimiento por los beneficios que su trabajo reportó a la nación, el duque de Orleans, le concedió una pensión de 12.000 libras. Inventó el termómetro de alcohol con su división en 80 grados, que rápidamente se extendió y se adoptó en el sur de Europa. También mejoró el proceso de fabricación de la porcelana. En su faceta como naturalista, Réaumur publicó obras destacadas como sus Mémoires pour servir à l'histoire des insectes (1734-1742) en seis volúmenes, u Observations sur la digestion des oiseaux (1752), además de decenas de artículos sobre insectos, aves y moluscos. Fue miembro de la Royal Society de Londres, de la Academia de Ciencias del Instituto de Bolonia, de la Academia Imperial de Ciencias de San Petersburgo, de la Academia de Berlín y de la de Estocolmo.

El día 21 de mayo de 1744 Réaumur escribía a Abraham Trembley, naturalista suizo residente en los Países Bajos:
   "(...) De las aves se derivan grandes utilidades, son unos de los más bellos adornos de la naturaleza y generalmente resultan agradables a todas las miradas. Durante tiempo he lamentado no poder conservar las aves muertas. Desconocíamos que empajándolas o rellenándolas, lo que requiere tiempo y práctica, no sería un método perfecto y duradero. Durante años creí que debía encontrar algo mejor para conservarlas en toda su belleza y, tras unas cuantas tentativas, he conseguido poner a salvo a las aves de la descomposición. Antes solamente se podían secar y, por elevación, me las arreglé para conservar las aves secas con un aspecto de vida, como lo son cuando están prestas a volar o caminar. Es un pequeño arte fácil, que puede realizarse hábilmente en menos de media hora, que contribuirá al progreso de la ornitología, y que ayudará a crear grandes colecciones de aves. Hará aproximadamente siete meses que comencé una y ya ocupa todo un gabinete, del cual no hay nadie que lo haya visto y no haya quedado impresionado por el agradable aspecto que presenta. (...)" 

El "Traité sur la manière d'empailler" del abad Manesse.


En un artículo anterior revisamos la biografía del abad Denis Joseph Manesse, autor de Traité sur la manière d'empailler et de conserver les animaux, les pelleteries et les laines, publicado en 1787. En este comentaremos el contenido de su libro, un volumen de XVI+193+III páginas, sin grabados, de un tamaño de 10,5x17 cm., y que no llegó a reeditarse.

Portada del Traité del abad Manesse. 
Como nos encontramos ante el primer tratado de taxidermia de la historia, lo que con seguridad, no nos volverá a suceder, aprovecharemos la ocasión para extendernos en conocer su contenido, a sabiendas que la longitud del artículo superará lo deseado. Y lo haremos siguiendo el texto original, aunque al lector nos parezca desordenado.

En lo referente al aspecto técnico de su manual, el mismo Manesse afirma que, después de haberlo experimentado, el arsénico, el sublimado corrosivo (1), el alcanfor, la trementina, la mirra, el aloe, etc., no garantizan la conservación de los animales disecados durante largo tiempo, ya que estas drogas no penetran en el tejido celular y en los folículos grasos. Tras observar piezas en las que se utilizan los mismos compuestos, unas se degradaban antes que otras. El autor relaciona acertadamente esa degradación con la cantidad de grasa de los animales, afirmando que se descomponen antes los animales o las partes de estos que contienen más grasa, y que esta descomposición se acelera con el calor.

Manesse utiliza dos fórmulas de curtido para conservar las pieles. La primera se basa en un ácido, el alumbre de roca puro, y lo utiliza para pieles frescas; la segunda en un álcali, la soda (2), y lo propone para las pieles secas.

El Abad Manesse, autor del primer tratado de Taxidermia.

El abad Denis Joseph Manesse nace en Landrecies (Nord, Francia) en 1743. Fue canónigo en la abadía de Saint-Jean-des-Vignes de Soissons, y párroco y prior de Branges o, según otras fuentes, de Beaugies-sous-Bois (Oise). Ejerció la medicina gratuitamente y con éxito hasta el fin de sus días, lo que le valió la obtención de dos pensiones del rey Luis XVI. Tras el triunfo de la Revolución, marchó a Alemania y luego a Rusia. Ingresó como miembro en la Academia de Erfurt en 1795 y en la Academia Imperial de San Petersburgo en 1801. Vuelve a Francia tras la primera restauración, en 1814, y reprende sus trabajos como naturalista. Falleció en el castillo de Soupir (Aisne) -ahora destruido-, propiedad de su amigo M. de La Villeurnois, el 24 de septiembre de 1820.

Abadía de Sant Jean-des-Vignes de Soissons.

Él mismo escribe en su Traité sur la manière d'empailler et de conserver les animaux, les pelleteries, et les laines (1787) que su interés por la Historia Natural lo tiene desde su primera juventud y que, en el momento de escribir esta obra, contaba con más de veinte años de experiencia en la preparación de animales. Y es precisamente su Traité sur la manière d'empailler el que está considerado como el primer tratado de Taxidermia conocido. Hasta esa fecha sólo se habían publicado artículos en revistas, cartas, algún capítulo o párrafos sueltos, o los libros publicados se limitaban a dar unas instrucciones básicas para las primeras preparaciones de los animales que debían ser enviados a Europa desde otros continentes. Louis Dufresne, jefe del laboratorio de Taxidermia del Museo de París, en el año 1803 afirma:  
   “Parece que los ingleses y los holandeses no tienen, en su lengua, obra alguna que trate sobre la forma de montar los animales con algunos principios. En 1801, no estábamos más avanzados que ellos. (...) Solamente teníamos la obra del abad Manesse, pero la duración de los procedimientos que indicaba espantaba a aquellos que deseaban formarse en la taxidermia."