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"Taxidermia. Manual práctico del disecador de animales y plantas" de Manuel Llofriu.

Portada de la primera edición.
Según afirmaba su autor Manuel Llofriu en el prólogo de la obra, el mayor mérito de Taxidermia. Manual práctico del disecador de animales y plantas (1885) era que pretendía aportar "…no solamente un procedimiento de disección suficiente al aficionado, sino todos aquellos que emplean los más renombrados preparadores, así de España como del extranjero, y al mismo tiempo nuestra sincera opinión sobre las ventajas e inconvenientes de cada uno de ellos, a fin de que el operador o principiante pueda compararlos y adoptar aquel que más le agrade".

El Manual práctico del disecador, de unas 240 páginas y con 58 ilustraciones entre el texto, se trataba del segundo de la Historia de la Taxidermia de autor español, dejando aparte traducciones, manuscritos no publicados o artículos; el primero fue Nociones de Taxidermia de Joan Grau-Bassas que apareció en 1849. No se conoce que Llofriu practicara la Taxidermia, y sospechamos que desconocía su historia puesto que igualmente en el prólogo afirmaba erróneamente que "el arte de disecar puede decirse que es nuevo, pues apenas contará sesenta años", cuando en realidad se venía practicando por entonces regularmente desde hacía más de siglo y medio. La obra está basada en gran parte en el Manuel du Naturaliste Préparateur (1825) de Pierre Boitard, a quien cita en un par de ocasiones.

"Nociones de Taxidermia" de Joan Grau-Bassas.

Grabado de Nociones de Taxidermia (1849).
Joan Grau-Bassas Torà publicó Nociones de Taxidermia. Manual de disecar y embalsamar los animales en 1849. El libro, de un tamaño de 11x16 cm., tiene 144 páginas, varias ilustraciones en nueve láminas recogidas en un pliego y una ilustración entre el texto. Nociones, que tuvo una segunda edición ese mismo año, es el primer manual de Taxidermia publicado por un autor español. En 1817, Juan Mieg publicó en Madrid Instrucción sobre el arte de conservar los objetos de Historia Natural, pero en aquella ocasión, el autor era suizo y el texto en francés fue traducido al español por un discípulo suyo. El tratado de Mieg, publicado más de treinta años antes que el de Grau-Bassas, como no podía ser de otra manera, era un tratado con unas instrucciones más primitivas. Las técnicas, sobre todo en Francia y en esas tres décadas, evolucionaron notablemente. En 1833 se había publicado en Madrid Manual del Naturalista Disector, una traducción de Santiago de Alvarado de la segunda edición del exitoso original en francés Manuel du Naturaliste Préparateur (1825) de Pierre Boitard y Emmanuel Canivet. Finalmente, en 1842, Alberto José Pulido, en Riquezas de Bellas Artes y Oficios, dedicó un apéndice al Método completo de disecar en general, que no era más que una copia incompleta de la traducción de Alvarado.

Joan Grau-Bassas Torà.

Portada de Nociones de Taxidermia (1849).
No disponemos de mucha información acerca de la biografía de Joan Grau-Bassas Torà, el primer autor español que publicó un manual de taxidermia. Miembro de una familia de farmacéuticos y médicos, su padre, Josep Grau-Bassas tenía su botica en el número 10 de la calle del Carmen de Barcelona, donde permaneció entre 1831 y 1836, y más tarde en la calle Santa Ana esquina con Canuda. El primogénito, Josep Miquel Grau-Bassas Torà, asimismo boticario, tras el traslado del padre permanece como titular de la botica familiar de la calle del Carmen. Josep Miquel se trasladaría a las Islas Canarias a principios de los años cincuenta. Otro hermano de Joan, Agustí Grau-Bassas Torà, médico y cirujano, cambió de domicilio en tres ocasiones en veinte años. Se estableció primero en la calle Baños, más tarde en la calle Sant Pau, y finalmente en el número 5 de la calle Santa Ana. Finalmente, Joan Grau-Bassas Torà, nuestro protagonista, que había nacido en Barcelona en 1819, seguramente el menor de los hermanos, aparece en la Guía General de Barcelona de 1849 y de 1854 como médico-cirujano, con domicilio en la calle del Carmen número 10, justo donde su hermano mayor regentaba la primigenia botica familiar.

Los inicios de la Taxidermia en Barcelona.

Los primeros taxidermistas profesionales aparecieron en Barcelona avanzado el siglo XIX. Hasta ese momento solamente había sido practicada como afición por cirujanos, médicos y boticarios, aprovechando las habilidades adquiridas con su profesión.

Médicos, cirujanos y boticarios, los primeros taxidermistas.

La renovación de los estudios médicos en Barcelona tuvo lugar la segunda mitad del siglo XVI con el establecimiento de varias cátedras como la de anatomía o la de cirugía en el marco de los estudios de medicina que se impartían en el Estudio General de la ciudad y en el Hospital de la Santa Creu. Así, los estudios anatómico-quirúrgicos del siglo XVII ya incluían prácticas de disección tanto en cadáveres de personas como de animales, una habilidad que algunos alumnos aprovecharían para dedicarse parcialmente a la Taxidermia.
 

Real Colegio de Cirugía de Barcelona (s. XVIII). Fotografía de Josep Renalias.