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Pablo Neruda y el oso polar disecado del duque de Alba.


En sus memorias tituladas Confieso que he vivido publicadas en 1974, un año después de su muerte, el poeta Pablo Neruda se refiere en varias ocasiones a su afición por la malacología (1) y las Ciencias Naturales. En el capítulo titulado "Palacios reconquistados describe además con cierto humor su descubrimiento durante la Guerra Civil del oso polar disecado que el duque de Alba tenía en su residencia del Palacio de Liria de Madrid:
   (…) Fui invitado a Rumania y acudí a la cita. Los escritores me llevaron a descansar a su casa de campo colectiva, en medio de los bellos bosques transilvanos. La residencia de los escritores rumanos había sido antes el palacio de Carol (2), aquel tarambana cuyos amores extrarreales llegaron a ser comidilla mundial. El palacio, con sus muebles modernos y sus baños de mármol, estaba ahora al servicio del pensamiento y de la poesía de Rumania. Dormí muy bien en la cama de su majestad la reina y, al día siguiente, nos dimos a visitar otros castillos convertidos en museos y casas de reposo o vacaciones. (...)

 

Dos milicianos del 5º Regimiento entre obras de arte. A fondo a la derecha el oso polar (3).

El tiburón ballena de Charles H. Thompson.


El tiburón de Thompson ya disecado sobre una plataforma ferroviaria (1).


El tiburón ballena (Rhincodon typus) de la imagen fue capturado el 1 de junio de 1912 al sur de la isla Marathon en los Cayos de Florida, por Charles H. Thompson, patrón de la goleta Samoa, una embarcación chárter de pesca deportiva de treinta toneladas. A pesar de la petición de su cliente, Charles T. Brooks, un pescador de Cleveland, de renunciar a la presa, Thompson se empeñó y junto a su primer oficial Bob Denny tardó treinta y nueve horas, dos días y una noche, en doblegar al animal, que apenas ofreció resistencia. Empleó cinco arpones y ciento cincuenta y una balas, y resultaron dañados el timón y la hélice de su embarcación. La goleta tuvo que ser remolcada por un barco de línea hasta el puerto donde unas cinco mil personas acudieron a admirar aquella captura. Se creyó que aquel pacífico e inofensivo ejemplar de una especie desconocida en aquel lugar se trataba del mayor pez del mundo.

La marmota disecada del escritor Victor Tissot.

La anecdótica noticia la publicó el Diario Oficial de Avisos de Madrid el 9 de febrero de 1888:
Victor Tissot (1).
   "Victor Tissot, cazador furtivo.
   El célebre escritor francés Victor Tissot, viajante por Suiza hace unos doce años, compró a unos cazadores una marmota que hizo disecar y llevó consigo a París. Allí, en su casa, han tenido ocasión de verla mil veces casi todos sus amigos. Posteriormente la llevó al chalet que posee en Gruyères, donde suele pasar los veranos.
   Ahora el gendarme de la localidad, ha averiguado que Victor Tissot es cazador furtivo y se alimenta del fruto de sus excursiones nocturnas por los vedados de los alrededores. Pero ¿cómo probarlo? No había más que introducirse en su casa y registrarla. Así lo hizo el buen gendarme, sin encomendarse a Dios ni al diablo. Se apoderó de la marmota disecada, y con esta prueba del delito fue a dar parte al alcalde. La cosa siguió adelante, y hoy Victor Tissot tiene una causa criminal pendiente ante los tribunales de Suiza.
   La noticia de este incidente ha producido en toda Suiza gran hilaridad, y es el objeto preferente de todas las conversaciones; toda la prensa lo ha comentado en son de burla. Pero como a pesar de esto continúa la instrucción del sumario, el señor Tissot está reuniendo en París los testimonios de sus amigos que han tenido ocasión de ver la marmota."