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| Togo y Balto, reunidos en Anchorage en 2017 (1). |
Nos trasladamos a Nome, Alaska, enero de 1925. Una epidemia de difteria, potencialmente mortal, se ceba con la población infantil de una localidad que por entonces contaba con 2.000 habitantes, y de su región, que sumaba unos 10.000. Algunos casos con resultado de fallecimiento se habían diagnosticado como amigdalitis, y finalmente Curtis Welch, el único médico del lugar, identificó ya el quinto como difteria. Se decretó la cuarentena. Las reservas locales de antitoxina diftérica estaban caducadas y resultaban ineficaces. Las primeras 300.000 unidades de suero que podrían servir para contener en un primer momento la epidemia se encontraban en Anchorage. Los puertos de la península de Seward estaban bloqueados por el hielo, y las cabinas abiertas de los dos únicos aviones disponibles no permitían volar con una temperatura de 23 grados bajo cero.
Aquellas primeras dosis de antitoxina llegaron en tren a Nenana el 27 de enero, pero Nome se encontraba a 1.085 km. Se propuso y aceptó la alternativa de transportar el suero mediante postas de trineos, que para el servicio ordinario de correo tardaban 25 días, aunque se había establecido el récord en nueve jornadas. La ruta atravesaba tierras yermas, bordeaba la costa de la península de Seward e incluía una etapa de 68 kilómetros a través de los hielos inestables del mar de Bering. Se convocaron a los mejores guías de trineo. El noruego Leonhard Seppala, ganador de varias carreras, fue el elegido para el viaje de ida y vuelta más largo de Nome a Nulato, la mitad del trayecto, de unos 1.014 kilómetros -incluyendo su relevo-. Seppala y su perro líder Togo, de 12 años, anteriormente habían logrado cubrir la distancia entre las dos poblaciones en cuatro días.
La primera posta, a cargo de Wild Bill Shannon y once perros liderados por Blackie, partió de Nenana la noche del 27 de enero con una temperatura de 46 grados bajo cero. A las tres de la mañana llegó a Minto. Shannon sufría hipotermia, tenía parte de la cara congelada, y tuvo que desenganchar a tres perros, que fallecerían antes de que regresara a recuperarlos. Tras descansar y calentarse, reemprendió el viaje llegando exhausto a Tolovana a las once de la mañana. Shannon fue relevado por Edgar Kalland que llegó a Manley Hot Springs a las cuatro de la tarde con las manos congeladas pegadas al trineo. Las siguientes postas, siguiendo el río Yukon, fueron cubiertas por nativos atapascos hasta que George Nolter le entregó las dosis, un paquete que pesaba unos 9 kilogramos y que se debía calentar en cada relevo para evitar que se congelara, a Charlie Evans en Bishop Mountain a las tres de la mañana del 30 de enero. Aquel día los casos de difteria diagnosticados en Nome ascendían ya a 27 y se contaba un fallecido más. La prensa de los Estados Unidos comenzó a hacerse eco.
Evans, que perdió dos perros por congelación al atravesar el río Koyukuk, fue relevado sucesivamente por Tommy Patsy, Jack Nicolai y Victor Anagick; este último llegó a Unalakleet a las 5 de la mañana del día 31. Myles Gonangnan, sin apenas visibilidad en parte de su tramo, alcanzó Shaktoolik a las tres de la tarde, sucediéndole Henry Ivanoff. Las postas organizadas desde el otro extremo, desde Nome, se encontraron con Ivanoff a unos 160 kilómetros de Shaktoolik. Leonhard Seppala recogió las dosis de suero al caer la noche y cubrió el tramo más peligroso, el atajo a través de la bahía congelada de Norton Sound. El hielo era inestable y los vientos podían alcanzar los 110 km/h. En total, Seppala y sus perros guiados por Togo cubrieron 420 kilómetros. A pesar de las condiciones adversas, Seppala decidió enfrentar a tormenta y a las 2 de la madrugada del día 1 de febrero retomó el camino de vuelta a través de Norton Sound. La temperatura era de unos 40 grados bajo cero y, con el viento, de 105 km/h, la sensación térmica era de -70 ºC. A las tres de la tarde, tras atravesar la montaña Little McKinley, de unos 1.500 m., pasó el testigo a Charlie Olsen en Golovin, quien llegó alas 7 de la tarde a Bluff con congelaciones y en bastante mal estado. Gunnar Kaasen y su tiro de perros de trineo, liderados por Balto, partieron a las 10 de la noche, desafiando una tormenta y sin apenas visibilidad. Kaasen debía detenerse en Solomon, pero pasó de largo sin darse cuenta y decidió continuar. Se cuenta que al cruzar el río Topkok, Balto se detuvo ante una placa de hielo, que se rompió, salvando la vida del guía y del resto de perros. Más adelante el trineo volcó y Kaasen tuvo que recuperar el suero con las manos desnudas, sufriendo heridas por congelación.
Kaasen llegó a Point Safety a las 3 de la mañana del día 2 de febrero, antes de lo previsto. Como su relevo Ed Rohn estaba durmiendo y pertrechar el equipo iba a tomar tiempo, Kaasen decidió cubrir los 40 kilómetros restantes hasta Nome, donde llegó a las cinco y media de la mañana. Aquella decisión indignaría a Rohn quien le acusaría de querer alcanzar para sí la gloria. Los diferentes equipos recorrieron la distancia en 127 horas y media, unos cinco días y medio, en condiciones meteorológicas muy adversas y con numerosas bajas de perros. Toda una hazaña.
El 3 de febrero la epidemia comenzó a estar bajo control, aquellas 300.000 unidades de antitoxina sí fueron eficaces. Un segundo relevo de postas de trineo llegaría con más dosis de suero el 15 de febrero. Tras la arribada de la antitoxina a Nome, se diagnosticaron y trataron de forma favorable cuarenta y tres casos más. La cifra oficial de muertos oscila entre cinco y siete, pero se calcula fueron un centenar entre los campamentos de nativos, quienes acostumbraban a enterrar a sus hijos sin reportarlos.
Todos los guías, más de una veintena, fueron felicitados por el presidente Calvin Coolidge y condecorados. A pesar de que se considera a Seppala y Togo, quienes mejor representaron la heroicidad, al haber recorrido la etapa más larga y peligrosa, fue el musher Gunnar Kaasen, Balto y su tiro de perros, protagonistas de la última posta, quienes en un primer momento se convirtieron en celebridades, recibiendo homenajes a lo largo de la costa oeste de los Estados Unidos durante un año. Incluso protagonizaron el mediometraje Balto's Race to Nome. El alcalde de Los Ángeles entregó a Balto una llave con forma de hueso y la actriz Mary Pickford le colgó del cuello una corona de flores. En diciembre de 1925 una escultura de bronce de Balto se colocó en Central Park de Nueva York. A pesar de ello, con el tiempo Balto y sus compañeros de tiro se convirtieron en una atracción de feria, viviendo en duras condiciones, hasta que una campaña de recogida de fondos en Cleveland los rescató, instalándolos en el zoológico de la ciudad. Debido a su edad, 14 años, Balto enfermó y falleció en 1933 y su cuerpo fue disecado. En la actualidad se expone en el Museo de Historia Natural de Cleveland.
Por su parte, Seppala, Togo y su tiro de huskies realizaron una gira en octubre de 1926 desde Seattle a California, y atravesando el Medio Oeste, se presentaron en el Madison Square Garden de Nueva York durante diez días. Roald Amundsen otorgó a Togo una medalla de oro. En los estados de Nueva Inglaterra compitió y derrotó a los tiros de chinooks locales. Del resto de guías, la mayoría nativos atapascos, sólo Shannon hizo alguna gira con Blackie. Para ellos, como afirmarfía Kalland, "fue una cosa de todos los días". Balto, Sye y Togo fueron los únicos perros, de entre los ciento cincuenta que participaron en la Carrera del Suero, que pasaron a la posteridad disecados. En la actualidad, la Iditarod Trail Sled Dog Race es una carrera de trineos de perros que homenajea aquella hazaña.
De Balto se conoce poco. En su genoma se secuencian varias razas, pero era mayormente un husky siberiano. Nació en 1919 en Nome en las perreras de Leohnard Seppala, criador de perros de trineo, guía de tiro y competidor de carreras. Su nombre honra a Samuel Balto, un sami que formó parte de la exploración a Groenlandia de Fridtjof Nansen en 1888, a quien Seppala admiraba. Cuando contaba medio año de edad Seppala comenzó a considerarlo no apto para las carreras y lo relegó a carreras cortas y como perro de carga. Gunnar Kaasen, también noruego y cercano a Seppala, creyó en el potencial del perro a pesar de su baja estatura. Tras la Carrera del Suero, las diferencias entre Seppala y Kaasen resultaron en que tanto Balto como sus compañeros fueran vendidos a Sam Houston, propietario de un circo ambulante y más tarde revendidos a un dime museum (3) de Los Ángeles. Balto y el resto de perros se exhibían encadenados a un trineo, desnutridos y con el único cometido de andar por el patio trasero del museo. El periódico Oakland Tribune denunció aquella situación.
George Kimble, empresario de Cleveland, visitó el museo de Los Ángeles y se ofreció a comprar los perros a Houston, que pidió por ellos 2.000 dólares. Finalmente accedió a desprenderse de ellos por 1.500. El 1 de marzo de 1927 arrancó una campaña de recaudación de fondos y el zoológico de Cleveland se ofreció a alojarlos. Promovida por radios y prensa, y protagonizada en buena parte por niños con huchas, aquella campaña recaudó 2.245'88 dólares, logrando adquirir los siete perros: Balto, Alaska Slim, Fox, Tillie, Billie, Old Moctoc y Sye. El 16 de marzo llegaron al zoo local y tres días más tarde se organizó un desfile al que acudieron miles de personas a pesar del mal tiempo. El 20 de marzo, el primer día de visita al zoo, se contaron 15.000 visitantes. En los inviernos nevados los perros incluso tiraban de un trineo en el recinto. La permanencia de los perros en el zoológico no estuvo exenta de algunas críticas por las condiciones de vida de los animales. Balto reaparecería ocasionalmente en actos públicos.
Cuatro días antes de su muerte el 14 de marzo de 1933 saltó a la prensa la noticia de su delicado estado de salud. Había perdido la vista y disminuido su movilidad. En este punto se presentan dos versiones, la que afirma que el animal fue sacrificado para evitarle sufrimiento, y la que defiende que el animal tuvo una muerte natural debido a su corazón y vejiga agrandados debido al estrés sufrido en vida. Al día siguiente el Museo de Historia Natural de Cleveland acordó que mostraría a Balto disecado. Su preparación, que costó 50 dólares reunidos mediante donaciones, concluyó en mayo. Sye, el último perro superviviente de aquel tiro, murió el 25 de marzo de 1934, y también fue disecado y expuesto en el zoológico, aunque más tarde sus restos se extraviaron.
Balto fue exhibido en el museo; poco después almacenado; más tarde, en marzo de 1940, reexpuesto con ocasión de una exposición canina. Sus reapariciones fueron intermitentes. En 1975 con ocasión del 50 aniversario de la Carrera del Suero; y a partir del año 2000 de forma permanente. En 2023, coincidiendo con la renovación del edificio, Balto se colocó en el salón de entrada junto a otros siete especímenes emblemáticos del museo.
A principios de 1998 se organizó en Alaska una campaña para que Balto regresara a Alaska de forma permanente o bien se compartiera su custodia. En agosto de 1998 fue prestado durante medio año al Museo de Historia y Arte de Anchorage. En 2017 se exhibió de nuevo durante tres meses en el mismo museo, en aquella ocasión junto a Togo. Como se ha comentado, fue Balto el perro que recibió mayores honores, el más mediático recién terminada la hazaña. No obstante, el paso del tiempo iría colocando a Togo en el lugar que merecía.
Togo nació en 1913 en la perrera de Viktor Anderson y fue adquirido por Seppala. Su dueño lo bautizó primero como Cugu [tso`go], que significa cachorro en idioma sami del norte, y más tarde como Togo en honor del almirante Tōgō Heihachirō, héroe naval japonés. Cachorro alborotador y enfermizo, con medio año de vida Seppala lo regaló como mascota. Pocas semanas después, Togo se escapó y recorrió varios kilómetros para regresar a la perrera de Seppala. En principio se mostró agresivo con el resto de perros, pero con ocho meses comenzó a demostrar ya su valía como perro de tiro. En su primer día con arnés recorrió 120 kilómetros. Seppala declararía años después que aquel día vio en aquel poco más que cachorro un líder natural.
Tras algunos años de entrenamiento, comenzó a ocupar el puesto de perro guía, a menudo solo. A pesar de sus solamente 22 kilogramos, en varias ocasiones demostró su capacidad para evitar accidentes ante placas de hielo agrietadas y resolver situaciones adversas. Togo se convirtió pronto en uno de los perros más queridos de Seppala. En el momento de la histórica Carrera del Suero, el animal contaba 12 años y sumaba 7 años como perro guía. Como ya se ha relatado, Togo y Seppala cubrieron la etapa más larga y peligrosa en las peores condiciones, y a pesar de ello fue Balto, el perro guía del último relevo, el más aclamado. Tuvo que pasar más de un año, y ver como Balto alcanzaba popularidad, para que Togo y Seppala fueran invitados a comenzar una gira.
En enero de 1927 Seppala coincidió en una carrera de trineos en Poland Springs, Maine, con Elizabeth Ricker, una atleta y criadora de perros que participaba. Ambos se asociaron para la cría de huskies y Seppala regaló Togo a Ricker, cuyas perreras llegaron a albergar hasta 160 ejemplares. La peripecias de Togo seguían interesando a los periodistas. Ricker había manifestado más de una vez que cuando el perro muriera sería incinerado, pero más tarde cambiaría de opinión y decidió que, llegado el momento, lo sacrificaría sin dolor y que conservaría su cuerpo. A principios de diciembre de 1929, ya enfermo, Togo fue transportado en tren desde Poland Springs hasta New Haven, Connecticut. Su destino final, el Museo de la Universidad de Yale. Se cuenta que Seppala viajó para despedirse de Togo.
Togo fue sacrificado el 5 de diciembre de 1929. Contaba 16 años y padecía neuritis y dolencias articulares. Ralph Morrill, preparador jefe de zoología del Museo Peabody de Historia Natural de la Universidad de Yale, fue el encargado del trabajo de taxidermia, quien además aprovechó el esqueleto como montaje osteológico. A partir de noviembre de 1930 y durante décadas Togo estuvo expuesto en el museo universitario junto a otros perros. En 1960 Seppala acudió al museo reencontrarse con él. Pocos años después el Peabody decidió retirarlo de la exhibición. Morrill, para evitar que el animal disecado acumulara polvo en cualquier almacén, contactó con Lorna Demidoff, célebre guía de carreras de trineos y criadora de perros, que lo guardó en su garaje a la espera de encontrarle nuevo destino.
El lugar elegido fue el Museo Shelburne de Shelburne, Vermont, donde Togo llegó en mayo de 1964. Allí se expuso hasta 1979, cuando de nuevo fue relegado al almacén. Ed Blechner, un carpintero que trabajaba en el museo, aficionado a las carreras de trineos, lo redescubrió sobre un congelador. El director del museo, desconocedor de la historia del animal, contactó con instituciones de Alaska para hallarle un nuevo destino. En la última frontera comenzó una campaña que promovía su retorno. Entre las propuestas que recibió, el director del museo de Shelburne consideró en 1983 como la mejor la del Iditarod Trail Comitee de Wasilla. A su llegada, Togo fue restaurado durante dos años por Joe Romero empleado del negocio de taxidermia de Nelson Stimaker de Anchorage. Durante un par de años se expuso de forma provisional en una vitrina en la tienda del Iditarod Trail en el Northway Mall de Anchorage, hasta que en 1987 se ubicó en el recién terminado Iditarod Trail Headquarters Museum de Wasilla. Su esqueleto sigue en el museo de Yale.
En 1997 se le honró con su primera estatua de bronce, que se ubicó en el zoo de Cleveland, junto a la de Balto; a partir de 2001 con una segunda en Lower East Side de Nueva York, trasladada después a Seward Park; y a partir de 2002 con una tercera en Poland Springs. Nuestros protagonistas han inspirado algunos libros y películas, entre estas últimas, las adaptaciones Balto (1995), película de animación; Togo (2019) producida por Disney, en la que el actor Willem Dafoe encarna a Seppala; y La Gran Carrera de Alaska (2019).
Notas y créditos:
(1) Fotografía de Erik Hill/Anchorage Daily News.
(2) Wikimedia Commons.
(3) Museo de entrada barata, generalmente diez entavos, para entretenimiento de las clases populares.
(4) Fotografía de Nathan Obral/Wikimedia Commons.
(5) Fotografía de Leblancjt/Atlas Obscura.
(6) Imagen propiedad del Yale Peabody Museum, MAM-007243.
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Taxidermidades, 2026.
Recursos:
Artículos sobre Perros y Taxidermia en Taxidermidades.







