"¿Esos animales son reales?", un libro divulgativo para niños.


El montaje de un pelícano.

Are Those Animals Real? How Museums Prepare Wildlife Exhibits, en español ¿Esos animales son reales? Cómo preparan los museos exposiciones de naturaleza, es un libro para niños que se publicó en 1984 y cuyas autoras son Judy Cutchins y Ginny Johnston, miembros entonces del equipo educacional del Fernbank Science Center de Atlanta, Georgia, Estados Unidos. En 1995 aparecería una segunda edición revisada que es a la que corresponden las ilustraciones de esta reseña.
 

"Guide du naturaliste préparateur" de Guillaume Capus.

Portada de Guide du naturaliste.
Guillaume Capus, un veinteañero luxemburgués estudiante en el Museo de Historia Natural de París, publicó en 1879 Guide du naturaliste préparateur et du naturaliste collectionneur pour la recherche, la chasse, la récolte, le transport, l’empaillage, le montage, et la conservation des animaux, végétaux, minéraux et fossiles, un manual de unas trescientas cincuenta páginas y un centenar de ilustraciones, que contenía instrucciones acerca de cómo recoger y preparar especímenes de Ciencias Naturales.

Dedica Capus la primera parte de su obra a los minerales y fósiles, y la segunda a los vegetales. Es en la tercera donde se ocupa de la preparación de animales. A su vez subdividida en capítulos, en el primero se refiere a la captura de sujetos, y en el segundo a la conservación de los animales empleando alcohol, cloruro de sodio, alumbre o éter. También se refiere a la acción curtiente del tanino (1) como reforzante del curtido en algunas preparaciones anatómicas, y al uso del aguardiente, la glicerina, o aceites. El autor particulariza comentando la conservación de zoófitos, gusanos, moluscos, larvas, arácnidos y crustáceos; la conservación en alcohol de reptiles, peces, tortugas y batracios; y mediante inyecciones, de aves pequeñas y grandes, y mamíferos. Capus explica la conservación "en seco" utilizando como preservativos el arsénico blanco (2), el arsénico rojo (3), el sublimado corrosivo (4), la caparrosa (5), el cardenillo (6), el jabón arsenical de Bécoeur (7), el alumbre en polvo (8), la esencia de trementina (9), el licor curtiente y la pomada jabonosa de Nicolas (10), el éter sulfúrico (11), el azufre, los aceites y las sustancias vegetales olorosas como el romero, la manzanilla, el ajo, la pimienta, el tabaco, la lavanda, etc… El autor opta no obstante por la utilización del jabón arsenical de Bécoeur y transcribe la fórmula que Léonard Dupont –lo cita- incluye en su libro. Describe las fumigaciones sulfurosas (12) o de arsénico, las inmersiones en agua hirviendo, el curtido -mezclando tanino y agua, o tanino, alcohol, alumbre y sal-, las maceraciones conservantes -cita un procedimiento de Gannal-. Describe los peligros que pueden afectar a las colecciones como los insectos destructores, el calor, la luz, el aire, la humedad.; y concluye aludiendo al embalsamamiento (13).

"Matar a Dios" (2017).




Una comedia negra más. Una familia se prepara para celebrar el fin de año en una aislada casa en medio del bosque -una mansión decorada con abundante Taxidermia- cuando irrumpe un misterioso vagabundo; es enano, dice ser Dios y amenaza con exterminar a la especie humana al amanecer. Sólo se salvarán dos personas, y la familia ha sido elegida para escoger a esos dos únicos supervivientes. El destino de la humanidad recae en cuatro desgraciados que, evidentemente, van a querer salvarse.

El Museo Morse de Warren.

Tarjeta postal del Museo Morse de Warren de alrededor de 1930.

 
Rebuscando en la caja de las postales antiguas escogí la anterior para intentar descubrir algo más sobre ella. Una imagen de los años treinta del pasado siglo del Morse Museum, de Warren, New Hampshire, Estados Unidos, en la que observamos una amplia y excesivamente luminosa sala repleta de trofeos de caza de mamíferos africanos, y abundantes pieles curtidas cubriendo las paredes. Entre la piezas disecadas que se exponen, numerosas cabezas, a la izquierda un par de rinocerontes, un búfalo, una gacela de Grant, un órice y un facochero; a la derecha algunas gacelas y antílopes, y una cabeza de jirafa debajo de su propia piel curtida. Sobre el suelo, entre las vitrinas que contienen objetos etnográficos también africanos, algunos animales enteros: tres hienas escoltando una pareja de leones en el centro de la sala; y junto a la puerta de la derecha un leopardo y algunos primates. Apenas una sombra, casi nos pasa desapercibido un personaje, su propietario, sentado junto a una mesita a la izquierda. En el reverso de esta tarjeta sin circular, sólo el crédito del fotógrafo, Putnam Photo, Antrim, N.H.

"El taxidermista", obra teatral de Ángel García Pintado

El 24 de mayo de 1982 se estrenó en el Teatro María Guerrero del Centro Dramático Nacional de Madrid la obra El taxidermista, escrita por Ángel García Pintado en 1979. El montaje fue dirigido por Jordi Mesallés e interpretado por Nicolás Dueñas (Pablo), Magüi Mira (Virginia) y Juan José Otegui (Amador, el taxidermista), y permaneció un mes en cartelera. El recordado crítico Ángel Fernández-Santos, con motivo de la presentación de la temporada del Centro Dramático Nacional, escribió el 31 de enero de 1982 en el periódico El País:
   "El taxidermista es una obra de una sola situación, desdoblada en muchas variantes, con sólo tres personajes. Es una parodia y un homenaje a formas teatrales tradicionales, que se disuelven en una nueva, que las asimila y destruye. Hay alta comedia, vodevil, realismo fantástico, farsa, surrealismo, estética pop, teatro mágico, acumulación de objetos según las fórmulas del teatro del absurdo, en una especie de almoneda de formas, estilos teatrales unificados por el propio estilo del escritor y una técnica de apisonadora que las neutraliza al mismo tiempo que las usa."
Caricatura de José Luis Dávila alusiva a la obra publicada en ABC (1).

"The Bird Stuffer", grabado publicado en "The Illustrated London News"


The Bird Stuffer, grabado a partir de un dibujo de W.Rainey.


El anterior grabado titulado The Bird Stuffer, en español, El disecador de aves, lo publicó el 15 de noviembre de 1884 la revista The Illustrated London News. De un tamaño aproximado de 32 por 22 centímetros -ocupa toda la página- el dibujo es obra del artista inglés William Rainey y fue tallado sobre madera. El texto que lo acompañaba es el siguiente:

"Taxidermy without a Teacher" de Walter Porter Manton.

Taxidermy without a Teacher.
Es este un manual con un título ciertamente más original y comercial que los que habían aparecido hasta aquel momento, Taxidermy without a Teacher de Walter Porter Manton, en español Taxidermia sin maestro, se publicó en South Framingham, Massachussets, Estados Unidos, en 1876. En octubre de aquel año la revista The American Naturalist recogía la siguiente crítica:
   "A pesar de que cincuenta céntimos sea un precio elevado para este librito, y de que las ilustraciones consistan en tres toscos diagramas, es lo suficientemente explícito como para permitir aprender cómo disecar un pájaro o un mamífero si no se pueden tomar algunas lecciones de un maestro."

Crítica del libro en The American Naturalist.

Dos instantáneas del fotoperiodista Pepe Encinas.


Miratge (1987) de Pepe Encinas (1).

Las imágenes que acompañan este texto fueron tomadas por el fotoperiodista Pepe Encinas en 1987 desde el interior de la tienda de Taxidermia Palaus de la Plaza Real de Barcelona. Aquella era una época de cierta decadencia y degradación de la plaza. En ellas se ve a una joven punk fumando, con su camiseta de tirantes y cinturón de estoperoles plateados, observando las piezas que se exponen en uno de los escaparates, algunos minerales y esculturas africanas talladas en madera, una mandíbula de tiburón, un par de patos, un leopardo, una cobra y una grulla coronada que compite en estética tras el vidrio con la chica. La que encabeza este texto, titulada en catalán Miratge, en español Espejismo, ilustró un artículo que el diario El Periódico dedicó a dicho establecimiento. La siguiente, titulada Miratge Reial, en español Espejismo Real, jugando con el nombre de la plaza, el fotógrafo la tomó cerrando el ángulo y desde la misma posición. Esta segunda, más próxima y en la que la imagen de la grulla llega a reflejarse en el cristal, sea posiblemente más evocadora.

El abejaruco disecado de "Viejas historias de Castilla la Vieja" de Miguel Delibes.

En Viejas historias de Castilla la Vieja el escritor Miguel Delibes describe a Isidoro un joven campesino que a principios del siglo XX emigra a América y que finalmente, cuarenta y ocho años después, regresa a su pueblo. En el primer capítulo, el protagonista recuerda los paisajes de su niñez:
   “Con el tendido de la luz, aparecieron también en el pueblo los abejarucos. Solían llegar en primavera volando en bandos diseminados y emitiendo un gargarismo cadencioso y dulce. Con frecuencia yo me tumbaba boca arriba junto al almorrón, sólo por el placer de ver sus colores brillantes y su vuelo airoso, como de golondrina. Resistían mucho y cuando se posaban lo hacían en los alambres de la luz y entonces cesaban de cantar, pero a cambio, el color castaño de su dorso, el verde iridiscente de su cola y el amarillo chillón de la pechuga fosforescían bajo el sol con una fuerza que cegaba. Don Justo del Espíritu Santo, el cura párroco, solía decir desde el púlpito que los abejarucos eran hermosos como los Arcángeles, y que los Arcángeles eran hermosos como los abejarucos, según le viniera a pelo una cosa o la otra, lo que no quita para que el Antonio, por distraer la inercia de la veda, abatiese uno un día con la carabina de diez milímetros. Luego se lo dio a disecar a Valentín, el secretario, y se lo envió por navidades, cuidadosamente envuelto, a la tía Marcelina, a quien, por lo visto, debía algún favor.
   (...)

Artículo de 1949 sobre Taxidermia en la revista italiana "Le Vie d'Italia".

En la revista mensual Le Vie d'Italia, editada por el Touring Club Italiano, apareció publicado en 1949 un artículo de cinco páginas titulado La Tassidermia, arte di preparare gli animali da museo. El texto lo firmaba Paola Manfredi, y las abundantes fotografías eran de agencia, causa por la cual quizá las imágenes en las que aparece trabajando un taxidermista anónimo no están directamente relacionadas con el texto, rico al principio en vaguedades, algo entendible por el público al que iba dirigido, como por ejemplo las siguientes, correspondientes al segundo y tercer párrafo:
   "El del embalsamador no es un misterio, es un arte, que incluso tiene un nombre difícil, taxidermia, y que requiere, además de pericia, paciencia a prueba de todo, buen conocimiento anatómico y naturalista, y aguda facultad de observación. 
   Los grandes Museos, a los que a diario llegan materiales de todo género, tienen (o deberían tener!) cierto número de taxidermistas variadamente especializados. Puesto que es evidente que, para preparar un grupo de girafas en la sabana, o una familia de perdices entre los rastrojos, o una caja de espléndidas mariposas o de mosquitos microscópicos, precisan conocimientos y aptitudes muy diversas, y es difícil que tales conocimientos y aptitudes se reúnan en un único taxidermista."

Folleto divulgativo sobre Taxidermia del Ministerio de Agricultura español.


Primera página del folleto.
   "Estas Hojas se remiten gratis a quien las pida a la Sección de Publicaciones, Prensa y Propaganda, del Ministerio de Agricultura."

Efectivamente, Taxidermia. Preparación y conservación de animales (1947) se trataba de un sencillo pliego de dieciséis páginas sueltas, promocionado por el Gobierno, que era para quien lo solicitaba un primer y muy elemental acercamiento al disecado de animales. La colección de Hojas Divulgadoras, a las que pertenecían estas, suponían un intento de modernización de la agricultura y la ganadería en un país donde el sector primario era el mayoritario. El autor del texto era un joven veterinario que ejercería en Las Palmas de Gran Canaria, Sebastián Hernández Hernández (?-2012), que con el tiempo llegó a ejercer como Inspector Jefe Veterinario de la isla, y cofundó y presidió el colegio de veterinarios provincial. Desconozco qué relación llegó a tener Hernández con la Taxidermia, si en algún momento la tuvo. Las ilustraciones, seis dibujos de trazos muy elementales, debemos sospechar que son del propio responsable del texto.

Artículo autobiográfico de Frederic S. Webster, taxidermista del Carnegie.


Frederic S. Webster hacia 1900 (2).
El taxidermista especializado en aves Frederic S. Webster (1850-?) comenzó hacia 1868 a construir efímeros dioramas con pájaros disecados con el propósito de fotografiarlos y vender las imágenes esteoroscópicas. Se convirtió así en uno de los primeros disecadores de los Estados Unidos en preparar grupos ambientados (1). En 1878 se empleó en el Henry A. Ward's Natural Science Establishment de Rochester, Nueva York, empresa fundada en 1862 por el naturalista y profesor de Ciencias Naturales de la Universidad de Rochester Henry Augustus Ward, un lugar que se convertiría en un semillero de taxidermistas que surtió de excelentes preparadores a los grandes Museos de Historia Natural estadounidenses. Allí permaneció hasta 1882 y coincidió con Jules François Desiré Bailly, Johannes Martens, John Wallace, Thomas Rowland, Nelson Rush Wood, John William Critchley, Frederic Augustus Lucas y William Temple Hornaday. Como él mismo contaría años más tarde, en marzo de 1880 se celebró precisamente en el Ward's la asamblea constituyente de la Sociedad de Taxidermistas Americanos (Society of American Taxidermists) en la que Webster resultó elegido presidente. En diciembre de aquel mismo año tuvo lugar un concurso-exposición organizado por dicha asociación, que de entre sus aproximadamente cuarenta socios, al menos una decena eran o habían sido empleados del Ward's. Durante algunos años, Webster ejerció como taxidermista privado en Washington, instalando su taller en el 401 de Seventh Street Northwest, próximo a Pennsylvania Avenue, no muy lejos del Museo Smithsonian de Historia Natural; y finalmente entre 1897 y 1908 lo hizo como taxidermista jefe en el recién creado Carnegie Natural History Museum de Pittsburgh. Hacia 1890, mientras permanecía en Washington, se asoció con George H. Sowdon, propietario de una tienda de peletería ubicada en el número 738 de Broadway Avenue, para vender sus trabajos en Nueva York.
 

"Portrait d'une femme regardant un oiseau empaillé", de Alfred Stevens.

Retrato de una mujer mirando un pájaro disecado.
En una primera época el pintor Alfred Stevens (Bruselas, 1823, París, 1906) reflejó en sus pinturas la pobreza de las calles de París y su trabajo llamó la atención en la Exposición Universal de 1855. Durante un tiempo hizo algunas incursiones en temas históricos y orientalistas, pero fue a partir de 1860, cuando se dedicó a pintar escenas de interior de familias burguesas, con mujeres frecuentemente jóvenes y vestidas a la moda, cuando alcanzó mayor éxito. La ley del mercado.

A este segundo periodo pertenece Portrait d'une femme regardant un oiseau empaillé (Retrato de una mujer mirando un pájaro disecado), un óleo sobre tela no datado y bastante discreto, alejado del detallismo y de la suntuosidad de otras obras suyas contemporáneas. Como se puede apreciar en la imagen, una mujer sentada en un sillón, en la penumbra, observa a través de unos anteojos a un pájaro disecado -parece un críalo-, montado con las alas abiertas y emplazado sobre un pedestal de madera. Poco más. El cuadro tiene un tamaño de 92'5x65 centímetros y desde 1994 se encuentra depositado en los Museos Reales de Bellas Artes de Bruselas, fruto de la donación de una descendiente del pintor.

El breve manual de preparación de aves de Richard Avis.


Ilustraciones de herramientas y de "una rama de laurel recién cortada en diciembre".


Un manual tan breve como lo será el espacio que aquí le dedicaremos. De las cuarenta y ocho páginas de Bird-Preserving, Bird-Mounting and the Preservation of Birds’ Eggs. Whith a chapter on Bird-Catching (1870), un librito escrito por el británico Richard Avis cuyo título (1) deja más que claro objeto y sujeto, solamente dieciséis se ocupan de los procedimientos taxidérmicos.

"Hare Conditioned" (1945), corto de dibujos animados de Bugs Bunny.

"Qué hay de nuevo, viejo?"


"Ta-xi-der-mia?"  lee  un despistado Bugs al cruzar la puerta de su nueva sección (1).


Bugs Bunny está empleado como reclamo publicitario en la sección de cámping de los grandes almacenes Stacey's (2). Tras la hora del cierre, cuando Bugs se dispone a zamparse una bien merecida zanahora, su jefe le comunica que, finalizada la campaña de verano, ha decidido trasladarlo a otra sección, la de Taxidermia. El gerente le aclara a un desconcertado Bugs que lucirá espléndido... una vez disecado. Bugs ensaya una posible pose en la peana que le tienen reservada e inmediatamente comienza la tradicional persecución, esta vez con escopetas, disfraces y ascensores.

El "Gigante Extremeño" y el Museo del doctor Velasco.

El Gigante Extremeño disecado, entre dos maniquíes (1).
Como suele suceder con algunos personajes singulares, alrededor de la figura de Agustín Luengo Capilla (1849-1875), el que se conoció como el Gigante Extremeño, se fue creando y alimentando una leyenda, en buena parte sin elementos contrastables que permitan confirmar muchas de las circunstancias que la conforman. Dicha leyenda, construida y mantenida a partir de la tradición oral, y aumentada por algunas notas sensacionalistas publicadas en prensa y dadas por válidas, se referiría a un personaje efectivamente muy alto, que se ganó la vida permitiendo ser exhibido en circos y barracas de ferias andaluzas, bebedor y mujeriego, que viajó a Madrid -se afirma que el rey le regaló un par de botas-, y que llegó a un acuerdo en vida con el siniestro y famoso doctor Pedro González de Velasco, por el que este se comprometía a abonarle una renta vitalicia a cambio de disponer del cuerpo de Agustín cuando falleciera, lo que ocurrió meses después. El doctor Velasco acabaría mostrando un año más tarde el cuerpo disecado de Agustín Luengo -eso sí es cierto, nos encontramos en el siglo XIX- en un lugar preferente de su museo.

Edith Dietze ter Meer, la "sobrinita" holandesa de Luis Benedito.


Edith posa sobre una escultura de su padre (1).


 
En el reverso de la fotografía su protagonista, bastantes años más tarde, escribiría a lápiz:
   "Edith Dietze (con 11 años)
Leipzig ca. 1915.
Encima de una morsa dermoplástica (2) (todavía sin piel)
de H. H. ter Meer
en su estudio."

Testimonio de agradecimiento de Luis Benedito a Ter Meer por su hospitalidad.

 "Si tuviera que expresar todo el sentimiento de admiración, gratitud y cariño que guarda mi alma por la noble y hospitalaria familia del Señor Ter Meer podría llenar este libro elogiando, sincera y justamente, su elevada caballerosidad y su exquisita cortesía. Pero mi profundo agradecimiento llegaría al egoísmo, si, al escribir más de lo que discretamente debo, privara del derecho a los que detrás de mí podrán, también, dar fe de la generosidad de sentimientos y del espíritu delicado y culto de esta hidalga familia.
   Cinco meses he vivido en este hogar de harmonía y de felicidad. Las bondades y las atenciones con que aquí me distinguieron han sido tantos y tan delicados, que llegaron a no hacerme sentir la nostalgia de mi Patria, ni el sufrimiento que siempre me produjo el estar separado de los míos.
   A la virtuosa y distinguida Señora de Ter Meer, ejemplo de esposa buena y de madre celosa y tierna, todo mi respeto e intenso reconocimiento por los solícitos y maternales cuidados que tuvo con este impertinente huésped.
  
Agradecimiento manuscrito de Luis Benedito a la familia Ter Meer (1).

"Down in the Cellar" (1952), historieta de terror de Marvel.

Primera página de Down in the Cellar.

El cómic Down in the Cellar, en español Abajo en la bodega, apareció publicado per vez primera en el número 10 de septiembre de 1952 en el tebeo mensual de terror y misterio Adventures into Weird Worlds (Aventuras en mundos extraños) editado por Atlas, el nombre que durante los años cincuenta tuvo la antecesora de Marvel Comics. La historieta, de cinco páginas, de principio a final, trata de un siniestro taxidermista amante de los pájaros que asesina y diseca a los cazadores que le traen ejemplares, y los coloca en su particular salón de trofeos del sótano.

La revelación de la fórmula secreta del jabón arsenical de Bécoeur.

Página de Instruction donde se revela la fórmula.
Tras cinco años de pruebas, Jean-Baptiste Bécoeur (1718-1777) creó en 1748 el jabón arsenical, uno de los productos preservativos más conocidos de la historia de la Taxidermia. Una exitosa y efectiva mezcla, aunque nociva para la salud del disecador, que el boticario de Metz mantuvo siempre en secreto, lo que le valió ser criticado en numerosas ocasiones y acusado de querer lucrarse con ello. La mayor polémica la mantuvo durante varios meses de 1773 y 1774 con el médico Pierre Jean-Claude Mauduyt de la Varenne en las páginas del Journal de Physique del abad Rozier y en el Journal Encyclopédique editado por Rousseau. Mauduyt defendía sus fumigaciones sulfurosas como el mejor método de conservación de las colecciones de animales disecados a la vez que, "por el bien de la ciencia", conminaba a Bécoeur a hacer pública su fórmula (1). A aquella controversia se sumó el químico, y también boticario y taxidermista de Nancy, Pierre-François Nicolas.