Aquellos taxidérmicos sombreros de señora.


 Kate Fearing Strong en 1883 como gatita en el baile de disfraces de los Vanderbilt.


La moda cambia con el tiempo, digamos que afortunadamente. Ciertos eventos, como por ejemplo la cita anual de las carreras de Ascot, se mantienen como escaparate de la la artesanía sombrerera extravagante. Se busca llamar la atención. En la actualidad todavía son habituales algunos tocados luciendo plumas de aves. No obstante la excentricidad se manifestó sin duda sin complejos durante las épocas victoriana, eduardiana y los felices años veinte, cuando se emplearon piezas de Taxidermia como adorno de los sombreros. Algunas actrices de los años cuarenta también los lucieron. Las siguientes imágenes son una muestra.

McFadden & Son de Denver.


C. L. McFadden & Son en el 412 de la 17th Street de Denver, hacia  finales de 1910 (1).


Las cuatro fotografías que dan origen a este artículo, de autor desconocido, se conservan en la Biblioteca Pública de Denver, Estados Unidos, y corresponden al negocio C. L. McFadden & Son. Taxidermists & Furriers. La información que proporciona el archivo es que aquella tienda se encontraba en el número 412 de la 17th Street de Denver, y databa las imágenes aproximadamente hacia 1910. Sólo eso. Nuestras pesquisas nos permitirán conocer algo más sobre los McFadden.
 

Instrucciones del Museo de París sobre conservación y transporte de especímenes.


Primera página de Instruccion sur les Recherches.
Insertas en el cuarto volumen de Mémoires du Muséum (1818) el Museo de París publicó unas primeras e imprecisas instrucciones de preparación de objetos de Historia Natural destinadas a viajeros. El ministro de la Marina había ofrecido al Museo los medios a su alcance para ordenar a los administradores de las colonias y a los comandantes de los barcos estatales su colaboración para el engrandecimiento de las colecciones. Tituladas Instruction sur les Recherches qui pourroient être faites dans les Colonies, sur les objets qu'il seroit possible d'y récueillir, et sur la manière de les conserver et de les transporter, ocupan cuarenta y siete páginas y fueron redactadas por los profesores de la institución, en aquel momento, entre otros, Geoffroy-Saint-Hilaire (mamíferos y aves), Lacépède (reptiles y peces), Lamarck (invertebrados), Cuvier (anatomía), Jussieu y Desfontaines (botánica) y Haüy (minerales).
 

Décimo aniversario de "Taxidermidades".


 

   "Estimado lector,

   Taxidermidades cumple 10 años.
 
   En junio de 2012 comencé a escribir y publicar sobre Taxidermia en mi empeño de dar a conocer la historia de mi oficio.
 
   Durante esta década he venido publicando con regularidad artículos históricos y biográficos, sobre tratados, o acerca de la evolución técnica, e incluso he hecho numerosos descubrimientos. Preocupado por no aburrir en exceso he ido intercalando otros más ligeros mostrando aspectos como la relación de la Taxidermia con otras artes como la literatura, la pintura, el grabado, la fotografía, el cine, y también algunas curiosidades.
 

Manuscrito alemán de un taxidermista de finales del XIX con una fórmula conservante.



La cuartilla, manuscrita en alemán por las dos caras, la encontré entre las páginas del volumen Taxidermie (1869) de Philipp Leopold Martin. Desconozco quien la escribió, con seguridad algún disecador que en cierto momento poseyó el libro. Su pulcritud sugería que el texto fuera copiado, y el título "Wilh. Meves Konservierungssalbe", en español "Pomada conservante de Wilh. Meves", apenas dejaba margen para la duda.

"Handbook of Instructions for Collectors", editado por el Museo Británico.


Cubierta del libro.
Algunos de los grandes museos de Historia Natural editaron manuales con instrucciones básicas destinadas a viajeros recolectores de especímenes de interés para sus propias colecciones. Es el caso de la sección de Historia Natural del British Museum (1), que en 1902 publicó Handbook of Instructions for Collectors, un práctico libro de bolsillo con cantos redondeados, de un tamaño de 17'5x13 cm., de 137 páginas, y con ilustraciones, algunas de ellas a página completa o extraídas de otros tratados. El director de la institución, el naturalista Edwin Ray Lankester, afirmaba en el prefacio que los capítulos habían sido redactados por personal del propio Museo de Londres.

Los leones devoradores de hombres del Museo Field de Chicago.


Los leones devoradores de hombres de Tsavo (1).


Entre marzo y diciembre de 1898 dos leones de Tsavo, subespecie cuya una de sus características es la ausencia de melena, mataron y devoraron a decenas de trabajadores durante las obras de construcción de un puente ferroviario sobre el río Tsavo, a medio camino entre Mombasa y Nairobi, en la entonces denominada África Oriental Británica, la actual Kenia, de la línea Uganda Railway promovida por la Compañía Británica Oriental de África del Este. La obra estaba a cargo del ingeniero y teniente coronel de la Armada británica John Henry Patterson
 

El Museo Field de Historia Natural de Chicago.


Fachada principal del Museo Field de Historia Natural de Chicago (1).


El Museo Field de Historia Natural de Chicago abrió al público el 2 de junio de 1894, al año siguiente de la celebración de la Exposición Mundial Colombina conmemorativa del cuarto centenario del primer viaje de Colón a América. Por dicho motivo hasta 1905 de denominó Museo Colombino de Chicago. El cambio de nombre, además de remarcar el carácter de Historia Natural, rendía homenaje al empresario Marshall Field, el mayor benefactor de la institución. Field había donado un millón de dólares para la adquisición de las primeras colecciones, y tras su fallecimiento en 1906 donaría ocho millones más. La ubicación inicial del Museo fue en Jackson Park, y en 1921 se inauguraría el actual edificio neoclásico situado en el 1400 South DuSable Lake Shore Drive, junto al lago Michigan.
 

"Sargento Stubby", héroe de la Primera Guerra Mundial.


Durante su entrenamiento militar en los alrededores del campus de la Universidad de Yale, Connecticut, Estados Unidos, en julio de 1917, el cabo J. Robert Conroy encontró y se encariñó de un cachorro de Boston bull terrier que merodeaba por allí. Conroy bautizó aquel perro con el nombre de Stubby (1) y pronto se convirtió en la mascota del Regimiento 102 de Infantería, integrado en la 26ª División conocida como Yankee.
 

Stubby (2).

La Taxidermia durante el siglo XX. Visión general.


El auge que vivió la Taxidermia durante el siglo XIX prosiguió hasta la década de los setenta del siglo XX. A partir de entonces su práctica, coincidiendo con los gustos sociales, se estabiliza e incluso comienza un lento declive. Por otra parte, si bien Francia lideró el crecimiento de la Taxidermia desde mediado el siglo XVIII hasta mitad del XIX, tomando Alemania el relevo, es Estados Unidos durante el siglo XX el país que concentra los mayores progresos.
 
 
El grupo de elefantes iniciado por Akeley en el Akeley Hall of African Mammals del Museo de Nueva York (1).

"El taxidermista de Pisa", relato de Jesús Ferrero.


"Su taller estaba situado al final de un grupo de apretadas y ruinosas casas, entre el muro izquierdo de un cementerio judío y la plaza del mercado, y tenía dos puertas. Una daba a una calle en la que se amontonaban los detritos y por la que corría un hilo de agua rojiza que olía a animales muertos, y otra a un largo zaguán que comunicaba con la plaza del mercado. Como para acceder a la primera puerta era necesario bordear el cementerio, la gente no solía utilizarla y prefería entrar por la segunda. Nada más sobrepasarla, lo primero que veía el visitante era un pequeño jardín rectangular en el que se apiñaban en situación de acecho, entre los cipreses y las higueras, cientos de animales disecados. De noche, todos aquellos ojos de vidrio se abatían sobre el recién llegado a la casa de Saulo Vasilum, indicándole que entraba en esa sinagoga interior, que acaso todos llevamos dentro del alma, en la que la muerte cobraba vida y en la que la vida tenía todas las características de la muerte."
 
Así comenza El taxidermista de Pisa, relato de Jesús Ferrero contenido en la antología Cuentos de Terror
(Grijalbo, 1989), que recoge catorce relatos más de otros tantos autores.
 
A modo de sinopsis, Saulo Vasilum, taxidermista con taller en el gueto judío de Pisa en 1539, recibe la visita de la joven Sara Farías, que desea disecar su jilguero muerto. Sara desaparece. Justo cuatrocientos años más tarde, Paul Vasilum, joyero judío y taxidermista aficionado con residencia en Toronto, tras ser enjuiciado y condenado por asesinato, es ingresado en un sanatorio y más tarde se suicida colgándose de un árbol. Mató en sueños a la Sara del siglo XVI, y mató a la Sara que yacía junto a él.

La taxidermista Zipporah J. Shaw de Hampton.


Zipporah J. Shaw hacia 1892.

"El hermoso plumaje fue lo que primero atrajo a la niña Zipporah J. Shaw. Su hermano solía cazar charas azules (1) en el maizal y, a veces, guardaba las plumas; y ella le suplicaba que le proporcionara alguna para disecar. Finalmente le dio un pajarillo azul y le enseñó a desollarlo. Lo hizo tan bien que él pronto le proporcionó todo lo que precisaba y frecuentemente le proporcionaba aves. Más adelante, la gente comenzó a llevarle trabajo. Estudió manuales de taxidermia y practicó tan bien las lecciones que hace ya tiempo se convirtió un una famosa taxidermista conocida en todas partes y que, sin publicidad, alcanza un promedio anual de cien aves, disecadas y montadas con sus propias manos en primavera y otoño, trabajo que se extiende al invierno con los búhos. De estos, la señora Jenness (2) disecó treinta y cuatro en el invierno de 1889-90, dieciséis de ellos árticos, cazados en Hampton."

Viñeta de la serie "Funny Business" de Ralph Hershberger.




"El taxidermista estaba asando un bistec mientras los disecaba"


La viñeta, perteneciente a la serie Funny Business, es obra del dibujante estadounidense Ralph Hershberger y apareció reproducida en la revista Modern Taxidermist en enero de 1947. De ella no cabe más que destacar la habilidad del taxidermista, que no descuidó su barbacoa mientras trabajaba.
 

La Taxidermia en la obra del pintor Charles Spencelayh. Tercera parte.


Proseguimos con la obra pictórica de Charles Spencelayh que incluye Taxidermia. Uno de los montajes que aparece en varios de sus cuadros es la vitrina que contiene un macho de cerceta. En His Old Wedding Hat (1943) aparece sobre la mesa, justo detrás de la chistera y el sombrerero.
 
 
His Old Wedding Hat (1943).

La Taxidermia en la obra del pintor Charles Spencelayh. Segunda parte.


Siguiendo con la obra del pintor inglés Charles Spencelayh en la que aparecen trabajos de Taxidermia, nos detenemos ante A Rare Find (1937). En el cuadro observamos a un anciano revisando un libro perteneciente a un lote que acaba de comprar. Al fondo un fanal de cristal contiene dos martines pescadores disecados.
 
 
A Rare Find (1937).

La Taxidermia en la obra del pintor Charles Spencelayh. Primera parte.


La obra del pintor inglés Charles Spencelayh es abundante y la presencia de la Taxidermia en sus cuadros muy numerosa como comprobaremos en las imágenes que reproducimos en las tres entregas de este artículo, unas cuarenta.
 
 
The Final Feather (1929).

La preparación de especímenes en el manual de Ernst Bade.


Portada del libro.
El doctor Ernst Bade (1869/70-1952), pionero del acuarismo en Alemania y de quien apenas conocemos más detalles biográficos, publicó entre 1896 y 1907 poco más de media docena de libros acerca de las aves y peces de Centroeuropa, sobre la construcción de terrarios y acuarios, y en 1899 el manual Naturwissenschaftliche Sammlungen. Das Sammeln, Pflegen und Präparieren von Naturkörpern, cuyo título aproximado en español sería Colecciones de Ciencias Naturales. Recogida, cuidado y preparación de especímenes naturales. El volumen, de poco más de doscientas páginas, con medio centenar de ilustraciones, cuatro grabados coloreados, y con la torturante tipografía gótica empleada en Alemania a finales del XIX, es en definitiva un tratado general sobre preparación de sujetos de Historia Natural que apenas dedica siete páginas a la técnica taxidérmica.
 

"Taxidermista", relato de Antonio Mingote


El relato Taxidermista en la revista Blanco y Negro (1).

"-Quiero a Jaime embalsamado, pero de manera que pueda volar -dijo la gordita pizpireta mientras depositaba suavemente el cadáver del periquito sobre la mesa del adusto taxidermista.
   "Dr. Tortuera. Disecador de Aves, Reptiles y Mamíferos", rezaba la placa del portal. Le preguntaban por qué no disecaba también insectos, siendo tan minucioso y hábil. Lo explicaba: había excluido a los insectos de su quehacer profesional desde el día en que embalsamó a un mosquito que le había llamado la atención por su robustez y hermosura, después de haber recibido de él un vigoroso picotazo. Lo embalsamó sin rencor, pulcra y delicadamente. Lo dejó en una postura, la definitiva, de fingida naturalidad, como vivo y lleno de salud. Tanto así que la casa se llenó de mosquitos atraídos por el excelente aspecto del difunto y dispuestos a quedarse a vivir en aquel lugar donde se disfrutaba de un clima y ambiente tan beneficiosos."

Una mascota disecada, víctima colateral en la película "Buenos vecinos".


En la trama secundaria Atli (Steinþór Hróar Steinþórsson) que vive en pareja con Agnes (Lára Jóhanna Jónsdóttir),  con quien comparte una hija, se ve obligado a abandonar el domicilio tras ser acusado de adulterio, volviendo durante un tiempo a casa de sus padres. En la principal sus padres, Baldvin (Sigurður Sigurjónsson) e Inga (Edda Björgvinsdóttir) mantienen un enfrentamento con sus vecinos Konrad (Þorsteinn Bachmann) y Eybjorg (Selma Björnsdóttir) a causa de un gran árbol que ensombrece casi por completo el jardín de los segundos. Atli, en plena lucha por la custodia de su hija, es testigo de la escalada de la disputa vecinal de sus padres, una riña que desemboca en una escalada que comprende agresiones verbales, pinchazos en las ruedas, sugerentes gnomos que aparecen, mascotas que desaparecen, instalación de cámaras de seguridad, y hasta una motosierra poco antes del brutal desenlace.
 

Konrad, con su perro disecado bajo el brazo, pide explicaciones a su vecino Baldvin (1).

El manual de conservación de Leopold Eger.


El comerciante de objetos de Historia Natural Leopold Eger publicó en Viena en 1876 Der Naturalien-Sammler. Praktische Anleitung zum Sammeln, Präpariren, Konserviren organischer und unorganischer Naturkörper”, en español El coleccionista de Historia Natural. Instrucciones prácticas para la recogida, preparación y conservación de objetos naturales orgánicos e inorgánicos, un volumen de 160 páginas que contiene dos grabados litografiados. Eger, además de vender especímenes zoológicos, botánicos, mineralógicos y numismáticos, ofrecía en su tienda todo tipo de utensilios y productos químicos imprescindibles para coleccionar, preparar y disecar animales. Ello nos lleva a pensar el autor promovió la edición de un tratado también ofrecía a la clientela.
 

Los grabados de Der Naturalien-Sammler.