Bellas y Bestias. Parte 1. Hasta el año 1930.

La bella y la bestia es un tradicional cuento de hadas europeo que parece remontarse al siglo XVI, pero que no tiene nada que ver con el contenido de este artículo. Sólo nos serviremos de su afortunado título para ilustrar una sucesión de imágenes en las que,  mayoritariamente, modelos y actrices posan junto a un, o sobre un feroz animal tratado taxidérmicamente, imágenes que se repiten de forma recurrente en la historia de la fotografía, alimentando, estoy seguro de ello, más de una fantasía sexual. No cabe duda de que la belleza de una señorita enfrentada a un salvaje animal es una contraposición que ha estimulado el erotismo en el último siglo. Si alguien se atreve a sostener lo contrario, por favor, que me escriba.

Modelo posando en 1906 sobre una alfombra de oso.

   "Los muebles eran de laca blanca y azul, incrustada con filetes de plata; por todas partes veíanse pieles de oso blanco, tan numerosas que ocultaban las alfombras; era un capricho, un refinamiento de Naná, que no había perdido la costumbre de sentarse en el suelo para quitarse las medias."
                                                           Fragmento de Naná (1880), novela de Émile Zola.

Los grupos de Hornaday. El tránsito hacia una taxidermia científica en los Estados Unidos.


A Fight in the Tree-Tops (1).
William Temple Hornaday (Avon, Indiana, 1854-Stamford, Conneticut, 1937), taxidermista, naturalista y conocido sobretodo por su faceta como impulsor del conservacionismo del bisonte americano, durante siete años trabajó como taxidermista en el reconocido Henry Augustus Ward's Natural Science Establishment de Rochester, Nueva York, y durante nueve años (1882-1890) fue el responsable del Departamento de Taxidermia del National Museum of Natural History de Washington, puesto que abandonó por discrepancias con su director.  A partir de 1896 Hornaday sería nombrado responsable del recién inaugurado New York Zoological Park, puesto que conservó hasta su jubilación. Considerado como uno de los renovadores, y con cierto protagonismo en el cambio, hacia una taxidermia más científica, en 1891 escribió Taxidermy and Zoological Collecting, un manual de taxidermia donde dedica unos cuantos capítulos a los grupos de animales. Uno de ellos, de evidente valor como testimonio histórico, lo inicia así:

La reunión de los "Artistas Dermoplásticos" del año 1933 en Berlín.


Philipp Leopold Martin, considerado como uno de los iniciadores de la dermoplastia moderna, se instruyó de niño con el libro Taxidermie oder die Lehre Thiere aller Klassen am einfachsten und zweckmässigsten für Kabinette auszustopfen und aufzubewahren, praktisch bearbeitet (Taxidermia o enseñanza del disecado de toda clase de animales y mantenimiento de colecciones de Historia Natural, de una manera práctica y sencilla), publicado en 1815 por el ornitólogo Johann Friedrich Naumann. El libro de Naumann instruía de acuerdo con los usos de la época, rellenando los pequeños mamíferos con la ayuda de una baqueta para atacar el material de relleno hasta el último rincón de la piel, o fabricando un cuerpo articial para los de mayor tamaño. Al final del segundo capítulo aludía a los "nuevos sistemas de montaje" que se practicaban en el Museo de Berlín, utilizando un tablero central de madera donde se encajaban unos aros, también de madera, que iban dando forma al animal (1). Sin saberlo, Naumann empezó a dar a conocer la técnica que más tarde se llamaría Dermoplastia y que Martin difundió con mayor éxito bastante más tarde, a partir de 1870, fecha de la publicación de su Dermoplastik und Museologie oder das Modelliren der Thiere und das Aufstellen und Erhalten von Naturaliensammlungen (Dermoplastia y Museología, o el modelado de animales, y la creación y mantenimiento de las colecciones de animales).  
 

Parte de los asistentes a la reunión (2).

"Taxidermy and Zoological Collecting", el tratado de W. T. Hornaday.


Grabado del frontispicio del manual de Hornaday.
Si limitamos su biografía a su faceta como taxidermista, William Temple Hornaday (1854-1937) empezó a acariciar la idea disecar animales al ver unos algunos en el escaparate de una armería de Indianápolis. Aprendió el oficio con un zoólogo práctico mientras estudiaba en el College de Ames, Iowa. Trabajó siete años en el famoso Henry Augustus Ward's Natural Science Establishment de Rochester, Nueva York, que, además de para clientes particulares, proveía de objetos de Historia Natural a numerosos museos de todo el mundo. Aquella estancia le permitió visitar, junto a Henry Ward, los principales museos europeos y establecer contactos, y además participar en varias expediciones. Durante los años 1877 y 1878 recorrió Asia recogiendo especímenes. A su vuelta montó un diorama con orangutanes de Borneo (1879), una pieza que tuvo una notable acogida y que supuso, además, un punto de inflexión hacia una representación más científica de los animales disecados. Años más tarde realizó su pieza más emblemática, el Grupo de Bisontes (1888). En 1880 cofundó la National Society of American Taxidermists. Trabajó como jefe del Departamento de Taxidermia del U.S. National Museum of Natural History de Washington entre los años 1882 y 1890. Abandonó su puesto por sus desavenencias con el entonces director de la institución. Al año siguiente, en 1891,  publicó Taxidermy and Zoological Collecting, un tratado que llegó a reeditarse hasta en 1943. El lector interesado en una biografía más completa de Hornaday la encontrará aquí.

William T. Hornaday, taxidermista y conservacionista del bisonte americano.

William Temple Hornaday nació en Avon (Indiana, Estados Unidos) el 1 de diciembre de 1854. Fue zoólogo, cazador y más tarde conservacionista, autor, poeta y compositor. Revolucionó la museografía al mostrar la vida silvestre en sus entornos naturales. Sobre todo es conocido por su empeño en salvar de la extinción el bisonte americano.

Retrato de W. T. Hornaday en 1926.
Hijo de William Temple Hornaday senior y de la segunda esposa de este, Martha Varner Miller, emigró junto a sus padres en 1856 a Knoxville, Iowa, en busca de mejores tierras para la agricultura. Hornaday junior perdió a su madre con once años y a su padre con catorce. En su infancia pasó largas temporadas en Indiana con la familia de su madre. En 1870, durante una de esas estancias fue a Indianápolis donde vio unos ánades disecados que se exponían en el escaparate de una armería. La idea de conservar unos animales por tiempo indefinido le cautivó. Regresó a Iowa y estudió en el Colegio Oskaloosa y en el Iowa State Agricultural College en Ames, donde aprendió Taxidermia, fuera de horario, con el zoólogo práctico encargado del museo, y donde no llegó a graduarse. En noviembre de 1873 se empleó en el famoso Henry Augustus Ward's Natural Science Establishment de Rochester, Nueva York, uno de los mayores proveedores de objetos de Historia Natural del mundo y donde empezaron o desarrollaron parte de su carrera otros reconocidos taxidermistas como Carl Akeley, Jeness Richardson, Frederic A. Lucas, John W. Critchley, John Wallace, Robert H. Rockwell, o los hermanos Santens, por citar algunos de los más conocidos. Allí permanecería durante siete años.

El Grupo de Abejarucos, obra de José María Benedito Vives.

En la visita a un museo de ciencias naturales suelen llamarnos más la atención los grandes montajes o la presencia del gran mamífero disecado que parece presidir una estancia. Es inevitable. Es fácilmente apreciable cuando nos detenemos a observar la circulación de los visitantes por las salas. Pero de esa tendencia natural, los que nos dedicamos a practicar la taxidermia tampoco escapamos. Quizá por ello haya preferido fijarme, en esta ocasión, en un grupo de aves que, aunque bastante conocido, merece su espacio. Se trata del Grupo de Abejarucos (Merops apiaster) que José María Benedito Vives realizó para el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid y del que, lamentablemente, no se dispone de mucha información.

Grupo de Abejarucos del Museo Nacional de Ciencias Naturales (1).

Postales humorísticas inglesas sobre taxidermistas.

De un género y de un país, y sobre taxidermistas. Las que aparecen en este artículo son postales humorísticas inglesas, todas dibujadas, en las que un taxidermista es el protagonista. En mi defensa -ya verán porqué- he de declarar que no encontré postales con mujeres taxidermistas.

La primera tarjeta está firmada por Donald McGill (1875-1962), un artista que dibujó más de 12.000 postales a partir de 1904 y hasta su muerte, con una tirada total estimada en unos 200 millones de copias. Fue conocido como "el rey de la postal descarada", pues los protagonistas de sus dibujos eran jóvenes atractivas, parejas en luna de miel, borrachos, curas.... Durante la Primera Guerra Mundial dibujó propaganda antialemana, también en clave de humor. El escritor George Orwell publicó un ensayo en 1945 sobre la obra de McGill. En 1954, Donald McGill, víctima de la censura, fue condenado a una multa económica por transgredir la Ley de Publicaciones Obscenas, una ley de 1857. Fue un duro revés para la industria de este tipo de postales. Años más tarde se modificó esa ley -McGill declaró ante un Comité del Parlamento- y la censura se relajó. En la postal, fechada en 1947, aparece un taxidermista en la puerta de su establecimiento, al que se acerca un niño con un tirachinas en una mano y un pájaro muerto en la otra. El texto es el siguiente: 
"-¿Usted sabe todo sobre el relleno de aves, señor? 
-¡Ciertamente hijo! 
-¡Entonces, usted sabrá dónde se puede rellenar este!" 

Leon Luther Pray, divulgador del uso del bórax.


Leon Luther Pray, con su pipa, ultimando un pez luna en el Field Museum (1).


Hijo de Luther J. Pray, un negociante y veterano de la guerra civil, y de Ellen Cardey Pray, maestra de escuela, Leon Luther Pray nació en Dowagiac, un pueblo del suroeste de Michigan, Estados Unidos, el 28 de abril de 1882. Tenía tres hermanas más -una cuarta falleció-, una de ellas menor que él. Descendía de indios Ottawa. Algunos de los detalles de su biografía los conocemos por los artículos e historias que publicó en Modern Taxidermist, algunas más tarde reunidas en el libro The Old Taxidermist (1971), a los que pertenecen la mayoría de los fragmentos que se intercalarán en este texto. Su madre fue su primera maestra y con quien aprendió a leer. Amante de la naturaleza, paseaba frecuentemente por los parajes cercanos a su casa. Ya de niño destacó por su dominio del dibujo a lápiz. Sus primeros dibujos los hizo en la iglesia metodista a la que asistía la familia, donde su madre le daba lápiz y papel para que se entretuviera. Pray trasladaba al papel el mundo que le rodeaba, sobretodo animales. También aquellos que él mismo cuidaba en el patio trasero de su casa. Era extremadamente observador y copiaba a la perfección sus formas y detalles. Aquellas primeras inquietudes artísticas se ampliarían años más tarde a otros campos como la pintura, la escultura y, claro está, a la Taxidermia, disciplina en la que llegaría a ser uno de sus más destacados exponentes en los Estados Unidos.
   "Un día apareció por la puerta un compañero con una marmota disecada bajo el brazo, ofreciéndola a cambio de alguna otra cosa. Fue la primera oportunidad que se me presentó de tener un animal disecado, así que no perdí el tiempo y rebusqué entre los tesoros de mi bolsillo para intercambiarlos por la marmota. Como en ese momento había un excedente de trastos en el interior de casa, coloqué mi trofeo en la leñera."

El Pájaro Loco en "Woody Dines Out".

Corría el año 1945 y se aproximaba el final de la Segunda Guerra Mundial, lo que sucedería a principios de mayo. Un mes antes, el 1 de abril de 1945 se estrenó Woody Dines Out (El Pájaro Loco almuerza fuera), un cortometraje (6'41") de dibujos animados, protagonizado por Woody Woodpecker, al que en los países hispanohablantes conocimos como El Pájaro Loco o simplemente Loquillo. La película era la número 14 de la serie Woody Woodpecker. La dirigió James Shamus Culhame, la produjo Walter Lantz y la distribuyó Universal Studios. 

El taxidermista se predispone a rellenar el estómago de Loquillo (1).

La Taxidermia como Arte. Orígenes de esa relación.


La taxidermia, antes que Taxidermia, fue Arte.

Hace unos 7.800 años en el desierto de Atacama, al norte de Chile, la cultura Chinchorro ya preparaba cadáveres utilizando técnicas taxidérmicas. Más tarde, en Egipto, se practicaba la momificación de cuerpos humanos y de animales. Otras culturas usaron también técnicas parecidas. Durante el Renacimiento, los Gabinetes de Curiosidades acumulaban objetos de Historia Natural que llegaban de tierras lejanas recién descubiertas y que precisaban cierta preparación para su conservación. La primera bibliografía -llamemósle así- taxidérmica, aunque escasa, apareció en los siglos XVI y XVII. "Modo de conservar", "preservar", "instrucciones para la conservación" fueron los términos y expresiones más usados durante los siglos XVII y XVIII.
 

Detalle de la portada del libro de Hénon y Mouton-Fontenille.

"Corrección" de Thomas Bernhard.


Portada del libro.
Para el lector, el estilo de Thomas Bernhard, escritor austríaco, no es nada fácil y la temática de sus obras es una constante. Es crítico con el ser humano que, sin ideas propias, sigue al rebaño. Considera que el trabajo intelectual conduce a la locura y que la ignorancia origina violencia. Sus temas más recurrentes son la incomunicación del ser humano, la obsesión, la locura, la enfermedad, la destrucción y la muerte. Su estilo de escritura, reiterativo, minucioso, sin puntos y aparte, es obsesionante. Bernhard escribió Corrección (Korrektur), una de sus novelas más conocidas, en el año 1975. La sinopsis de la obra que aparece en la contraportada del libro es la siguiente:
   “Tras el suicidio de su amigo Roithamer, el anónimo narrador de la novela llega a la casa del taxidermista Höller, en cuya buhardilla el suicida ha permanecido durante seis años entregado a la tarea de planear y construir, en el centro geométrico exacto del bosque de Kobernnauss, un Cono que, desafiando las leyes de la construcción tradicional, estaba destinado a ser residencia y “felicidad suprema” de su hermana. Urdida en torno a un proceso obsesivo de creación y destrucción que se plasma en un afán de constante corrección, la novela es una reflexión sobre los problemas del hombre contemporáneo, enfrentado a la deshumanización, el desamor y la soledad.”
La lectura de algunos párrafos de la novela nos servirán para comprobar esa progresión obsesiva, también la del protagonista narrador anónimo. Seleccionamos solamente algunos pasajes que guardan cierta relación con la taxidermia. Así, estas son sus impresiones al llegar a casa de los Höller:

El "jackalope", "Wolpertinger" o lebrílope.

Grabado del Tableau Encyclopédique Métodique de Panckoucke (1789).

Artistas actuales crean esculturas de animales desconocidos a partir de partes de varios animales. El único mérito para algunos de ellos ha sido el conseguir ingresar en el circuito del arte y lograr unas cotizaciones de sus obras nada despreciables. Pero esas creaciones de animales mitológicos o inexistentes han sido para muchos taxidermistas una travesura que hemos practicado en alguna ocasión y que, desde sus principios, siempre se ha dado en la historia de la taxidermia: montar las alas o patas de ave a un mamífero, o la cabeza de un mamífero a un ave, o combinar varios animales para crear otro.

El gabinete de Francesco Calzolari.

Retrato de Francesco Calzolari.
Francesco Calzolari o Calceolari nació en Verona el 10 de julio de 1522, donde Giacomo, su padre, regentaba la farmacia conocida como Alla campana d'oro en la plaza Erbe. Francesco, conocido por su resistencia a alejarse de su ciudad natal, tuvo como maestro al médico, filósofo y humanista Girolamo Fracastoro, un veronés al que ya en 1517 sus observaciones de fósiles marinos le llevaron a afirmar que algunas montañas se habían formado bajo el mar, lo que anticipaba teorías que se enunciarían siglos más tarde. Predestinado a continuar con la farmacia familiar, sabemos que en los años 1548 y 1549 Calzolari asistió a la Universidad de Padua, donde recibió las enseñanzas de Luigi Anguillara, encargado del Orto botanico, y donde trabó amistad con el naturalista boloñés Ulisse Aldrovandri, con quien mantuvo abundante correspondencia científica durante más de cuarenta años (1), y quien le presentó a Luca Ghini, maestro de multitud de naturalistas de la segunda mitad del siglo XVI, y con quien colaboró herborizando y escribiendo algunos trabajos.

Otras momificaciones naturales y artificiales.


En artículos anteriores me referí a las momificaciones más conocidas, las egipcias, tanto de personas como de animales. También escribí sobre las momias de Chinchorro, las más antiguas y taxidérmicas, datadas en más de 7.000 años. Ambos tipos de momificación son artificiales, es decir, intervino el ser humano en el proceso de conservación. En el presente artículo conoceremos otras formas de momificación, tanto naturales como artificiales, y además lo haremos cronológicamente. Las momias naturales se han conservado al enterrar los cadáveres en suelos porosos y secos, como sucede en el caso de las momias blancas del Sáhara; o bien a causa de un ambiente frío y seco, como sucedió en los Andes; o debido a la composición mineral del suelo, formado por tierras salinas, o con alumbre o nitratos; o a causa de una erupción, como la del año 79 en Pompeya, Italia, donde una capa de lapilli momificó no sólo a sus habitantes, sino a la ciudad entera.

Mundialmente conocido como Iceman, el hombre de hielo es una momia natural, seca por congelación, encontrada en 1991 en los Alpes, en la frontera entre Austria y Alemania, a 3.155 metros de altitud, y datada en unos 5.000 años. Recibió el nombre de Ötzi. Se trata de un cazador que vestía pieles de animales, que vivió en la Edad de Cobre y que murió por causas desconocidas. Los rayos X revelaron que tenía los huesos de un brazo fracturados. Está considerada como una de las momias más antiguas y mejor conservadas. A modo de ejemplo, la momia de Tutankamon es unos 1.000 años posterior. Un artículo aparecido en junio de 1993 en National Geographic criticó el procedimiento de rescate, realizado con demasiada rapidez y de una forma más que discutible, rompiendo el hielo con palos de esquí, lo que a su vez provocó la rotura de parte de la piel. El primer arqueólogo que examinó la momia lo hizo cinco días más tarde, tras haberla sometido a flashes fotográficos, etc. El maltrato de los hallazgos arqueológicos es una constante. Tutankamon sufrió hasta amputaciones tras ser descubierta.
 

Ötzi, momia datada en unos 5.000 años (1).

Una carta manuscrita de Jacques Marie Mouton-Fontenille.

Anverso de la carta.

Lo conté en un artículo anterior. Entre las páginas del Traité élémentarire d'Ornithologie, suivi de l'art d'empailler les oiseaux, un libro escrito por Jacques Marie Philippe Mouton-Fontenille de la Clotte y publicado en Lyon en 1811, encontré una carta manuscrita del autor, fechada el 10 de mayo de 1802. En realidad, el libro no era más que una reedición del tratado de taxidermia de aves que había escrito con su amigo, recientemente fallecido, Jacques Marie Hénon, y que el autor había completado con un tratado de ornitología, compilado en parte de las obras de Linné y Buffon. Tanto el libro como la biografía se comentan en artículos aparte.

El texto de la carta, traducido del francés, es el siguiente:

"El hombre que sabía demasiado" de Alfred Hitchcock.

Alfred Hitchcock filmó El hombre que sabía demasiado (The Man Who Knew Too Much) en dos ocasiones. La primera en el año 1934 y fue una de las mejores películas de Hitchcock en su etapa inglesa. El remake lo filmó en 1956, en su etapa norteamericana. Contó con un mayor presupuesto, actores de Hollywood y, por lo tanto, de las dos, es la más conocida. 

La sinopsis del argumento de El hombre que sabía demasiado (1) es la siguiente. Ben y Jo McKeena (James Stewart y Doris Day) se disponen a pasar unos días de vacaciones en Marruecos con su hijo Hank e, inesperadamente, se ven envueltos en una trama internacional de espionaje y asesinatos. Hank es secuestrado. Durante la búsqueda de su hijo, Ben, médico de profesión, sigue una posible pista que le conduce hasta el taller del taxidermista londinense Ambrose Chappell. 
 

El taller del taxidermista Ambrose Chappell (2).

El Museo de Historia Natural de Berlín en imágenes.

Las imágenes de este artículo han sido tomadas en agosto de 2013. Esta nota introductoria se hace indispensable a sabiendas de que desde hace años el museo se encuentra en fase de rehabilitación. Salas que visité en el año 2004 se encuentran ahora cerradas. He descubierto otras que se han inaugurado en este intervalo. Alguna sala de las que aparecen en este reportaje se cerrará para ser reconstruída, y algunas de las que ahora están cerradas, se reabrirán en 2014. La dirección del Museo de Historia Natural de Berlín prevé que el Museo esté totalmente rehabilitado en el año 2016.

Fachada del Naturkunde Museum.

El Museo se encuentra en el número 43 de la Invalidenstrasse.

Una cita de Mark Twain.

"What is the difference between a taxidermist and a tax collector? The taxidermist takes only your skin."    
"¿Cuál es la diferencia entre un taxidermista y un recaudador de impuestos? El taxidermista sólo se lleva tu piel."

La cita es bastante conocida y corresponde a una anotación que Mark Twain hizo en 1902 en su cuaderno.

La cita ha sido utilizada en varias ocasiones. Mortimer Caplin, Comisionado de los Estados Unidos para los Impuestos Internos, lo hizo en la revista Time el 1 de febrero de 1965. Mortimer la varió ligeramente: 
“There is one difference between a tax collector and a taxidermist- the taxidermist leaves the hide.”
También la pronunció el congresista republicano por Michigan Joe Knollenberg en el Congreso de los Estados Unidos en la sesión del 25 de marzo de 1998 en la que se debatía la reforma de los impuestos.

Hénon y Mouton-Fontenille: sus biografías.


En el año 1801 apareció Observations et experiences sur l'art d'empailler et de conserver les oiseaux, un tratado de Taxidermia escrito a medias por Jacques Marie Hénon y Jacques Marie Philippe Mouton-Fontenille de la Clotte. El primero era un profesor de la Escuela Veterinaria de Lyon y el segundo, veinte años más joven, un botánico y naturalista que años más tarde sería profesor de historia natural en la Facultad de Ciencias de Lyon. El trabajo, una obra clave en la historia de la Taxidermia, se reeditó al año siguiente con el título L’art d’empailler les oiseaux, contenant des principes nouveaux et sûrs pour leur conserver leurs formes et leurs attitudes naturelles, avec la méthode de les classer d’après le Systeme de Linné. En 1811, volvió a aparecer una tercera edición, firmada por Mouton-Fontenille -Hénon había fallecido un par de años antes-, titulada Traité élémentaire d'ornithologie, suivi de l’art d’empailler les oiseaux. Las tres ediciones se comentan en un artículo aparte. 
 

Firma de Jacques Marie Mouton-Fontenille de la Clotte.

"L'art d'empailler les oiseaux" de Hénon y Mouton-Fontenille.

Portada de la edición de 1801.
En el año 1801 se publicó Observations et experiences sur l’art d’empailler et de conserver les oiseaux, Observaciones y experiencias sobre el arte de disecar las aves. El tratado, escrito a medias por Jacques Marie Hénon, profesor de la Escuela Veterinaria de Lyon, y Jacques Marie Philippe Mouton-Fontenille de la Clotte, un botánico que más tarde ejercería como profesor de historia natural en la Facultat de Ciencias de esa ciudad, en tamaño octavo y sin grabados, tiene 98 páginas más las preliminares. Los autores, en la introducción de su obra, explican que esta fue analizada y leída en el Athénée de Lyon, del que eran miembros, y que suponía la contribución anual que se les exigía. Afirman, además, de forma preventiva para aplacar futuras críticas, que sus experiencias se basan en más de tres mil aves montadas siguiendo diferentes métodos. Al final del libro se adjunta un extracto del proceso verbal, donde el secretario del Ateneo afirma que los métodos se han ensayado con éxito, y que entre las aves disecadas se encuentran dos perdices, un faisán dorado, etc.