La momificación egipcia. Técnica y materiales. Primera parte.

¿Dónde se tiene su origen el arte de la Taxidermia? En el Antiguo Egipto no. En un artículo anterior pudimos comprobar que las momias de Chinchorro, descubiertas en Chile, son bastante anteriores a las egipcias y que, además, presentan un tratamiento más taxidérmico. No obstante, la cultura egipcia siempre ha acabado seduciendo a quien se ha acercado a ella, y son los autores clásicos quienes nos han permitido conocer las técnicas y los materiales empleados.

El historiador griego Heródoto (484-430 a.C.) en su Historiae, Libro II, Euterpe, nos describe los tres tipos de embalsamamiento dependiendo de la clase social a la que pertenecía el muerto:
Anubis embalsamando el cuerpo de un Faraón.
"LXXXVI. Allí tienen oficiales especialmente destinados a ejercer el arte de embalsamar, los cuales, apenas es llevado a su casa algún cadáver, presentan desde luego a los conductores unas figuras de madera, modelos de su arte, las cuales con sus colores remedan al vivo un cadáver embalsamado. La más primorosa de estas figuras, dicen ellos mismos, es la de un sujeto cuyo nombre no me atrevo ni juzgo lícito publicar. Enseñan después otra figura inferior en mérito y menos costosa, y por fin otra tercera más barata y ordinaria, preguntando de qué modo y conforme a qué modelo desean se les adobe el muerto; y después de entrar en ajuste y cerrado el contrato, se retiran los conductores. Entonces, quedando a solas los artesanos en su oficina, ejecutan en esta forma el adobo de primera clase. Empiezan metiendo por las narices del difunto unos hierros encorvados, y después de sacarle con ellos los sesos, introducen allá sus drogas e ingredientes. Abiertos después los ijares con piedra de Etiopía aguda y cortante, sacan por ellos los intestinos, y purgado el vientre, lo lavan con vino de palma y después con aromas molidos, llenándolo luego de finísima mirra, de casia, y de variedad de aromas, de los cuales exceptúan el incienso, y cosen últimamente la abertura. Después de estos preparativos adoban secretamente el cadáver con nitro durante setenta días, único plazo que se concede para guardarle oculto, luego se le faja, bien lavado, con ciertas vendas cortadas de una pieza de finísimo lino, untándole al mismo tiempo con aquella goma de que se sirven comúnmente los egipcios en vez de cola. "Allí tienen oficiales especialmente destinados a ejercer el arte de embalsamar, los cuales, apenas es llevado a su casa algún cadáver, presentan desde luego a los conductores unas figuras de madera, modelos de su arte."Vuelven entonces los parientes por el muerto, toman su momia, y la encierran en un nicho o caja de madera, cuya parte exterior tiene la forma y apariencia de un cuerpo humano, y así guardada la depositan en un aposentillo, colocándola en pie y arrimada a la pared. He aquí el modo más exquisito de embalsamar los muertos.
LXXXVII. Otra es la forma con que preparan el cadáver los que, contentos con la medianía, no gustan de tanto lujo y primor en este punto. Sin abrirle las entrañas ni extraerle los intestinos, por medio de unos clísteres llenos de aceite de cedro, se lo introducen por el orificio, hasta llenar el vientre con este licor, cuidando que no se derrame después y que no vuelva a salir. Adóbanle durante los días acostumbrados, y en el último sacan del vientre el aceite antes introducido, cuya fuerza es tanta, que arrastra consigo en su salida tripas, intestinos y entrañas ya líquidas y derretidas. Consumida al mismo tiempo la carne por el nitro de afuera, sólo resta del cadáver la piel y los huesos; y sin cuidarse de más, se restituye la momia a los parientes. 
LXXXVIII. El tercer método de adobo, de que suelen echar mano los que tienen menos recursos, se deduce a limpiar las tripas del muerto a fuerza de lavativas, y adobar el cadáver durante los setenta días prefijados, restituyéndole después al que lo trajo para que lo vuelva a su casa. 
LXXXIX. En cuanto a las matronas de los nobles del país y a las mujeres bien parecidas, se toma la precaución de no entregarlas luego de muertas para embalsamar, sino que se difiere hasta el tercero o cuarto día después de su fallecimiento. El motivo de esta dilación no es otro que el de impedir que los embalsamadores abusen criminalmente de la belleza de las difuntas, como se experimentó, a lo que dicen, en uno de esos inhumanos, que se llegó a una de las recién muertas, según se supo por la delación de un compañero de oficio."
Embalsamador eviscerando un cadáver.

Otro historiador griego, Diodoro Sículo o de Sicilia (80-20 a.C.), en su Bibliotheca Historica, nos amplia la información:
"Existen tres clases de entierro, el más caro, el medio y el más humilde. Si se opta por el primero dicen que el coste es de un talento de plata, si por el segundo, veinte minas, y si se escoge el último, dicen que el precio es muy bajo. Los hombres que se ocupan de los cuerpos son habilidosos artesanos que reciben todos sus conocimientos artesanales de sus antepasados, ya que es una tradición familiar; éstos exponen a los parientes del difunto una lista de precios de cada producto empleado para el enterramiento y les preguntas de qué manera quieren que se trate el cuerpo. "Los hombres llamados embalsamadores son tratados con la mayor consideración y reciben muchos honores parecidos a los que reciben los sacerdotes."Cuando llegan a un acuerdo para cada uno de los detalles, se quedan con el cadáver y lo confían a unos hombres designados para tal servicio, especialistas en la materia. El primero es el escriba, como se denomina la persona que, una vez que el cuerpo es depositado en el suelo, señala la longitud que ha de tener la incisión en el costado izquierdo; después otro, llamado el cortador, practica la incisión, como la ley ordena, con una piedra etíope, y enseguida echa a correr y todos los presentes le persiguen y le arrojan piedras, le insultan, tratando de castigar tal profanación, pues a sus ojos todo aquel que se comporta violentamente o hiere a otro de la misma tribu, merece el odio general.
Sin embargo, los hombres llamados embalsamadores son tratados con la mayor consideración y reciben muchos honores parecidos a los que reciben los sacerdotes, e incluso entran y salen sin problemas de los templos, como si estuvieran por encima de toda sospecha. Después de que el cuerpo ha sido abierto, uno de ellos introduce su mano a través de la abertura del cadáver y lo extrae todo excepto los riñones y el corazón, y otro limpia las vísceras una a una, lavándolas con vino de palma y especias. Generalmente aplican cuidadosamente al cadáver durante treinta días en primer lugar aceite de cedro y otras preparaciones, después mirra, canela y otras especias que tienen la facultad no sólo de preservaar el cuerpo durante mucho tiempo, sino también de conferirle un fragante olor. Después de tratar el cuerpo lo devuelven a los parientes."
Plutarco (46-120 d.C.) afirma que las vísceras de los difuntos eran tiradas al Nilo. En cambio, Porfirio (233.305 d.C.)  en su De Abstinencia, Libro IV, escribe: 
"Existe un punto que no debe ser pasado por alto, es decir, cuando se embalsaman los cuerpos de la clase rica, entre otros cuidados prestados al cadáver, en privado se extraen los intestinos y se colocan en un cofre, para que sean los primeros en presentarse lo antes posible ante el sol, mientras que uno de los que están ocupados en el embalsamamiento del cadáver recita una oración."
Grabado de la Description de l'Univers de Manesson (1683).
Durante el período de las Dinastías III-VIII (2.300-2.600 a.C.), se usaron primitivos métodos de momificación, como la aplicación de yeso sobre los huesos para dotar de rasgos físicos a los cuerpos descarnados, característica que presenta la momificación en Chinchorro. El arte de momificar cadáveres se perfeccionó gracias a un largo proceso, que se culminó con el descubrimiento del natrón como secante natural. El natrón es una mezcla de sales de sodio (carbonato sódico, bicarbonato sódico, sulfato sódico y cloruro sódico), que afloran de forma natural en Wadi-el-Natrôn y en el-Kab, al noroeste de El Cairo. La palabra natrón significa divino y puro, por lo que durante años se llamó sal divina

Otros materiales que se usaban durante el proceso de momificación son el incienso para fumigar el cuerpo; la sal común para desecar, durante el período cristiano; durante el Imperio Nuevo se usaba la mirra y el frankincienso como fragancia, tanto para el interior como para el exterior del cuerpo; diferentes variedades de resinas se usaban para rellenar cavidades del cuerpo, como el cráneo, y para cubrir el ataúd; el aceite de cedro o de enebro servía para masajear el cadáver y aplicar al vendaje; el vino de palma se usaba para esterilizar; del lino se fabricaba el tejido y se extraía aceite; algunos autores clásicos comentan que la casia y la canela se usaban como fragancia; en algunos períodos la cera de abejas se usaba para taponar las fosas nasales, la boca y otros orificios; con la cebolla, por sus propiedades antisépticas, se rellenaban cavidades, los ojos, o se colocaba cerca de los piés; los líquenes se usaron como relleno; y el serrín, la paja, trapos o arena también sirvieron de relleno en la Dinastía XXI.

En la actualidad, en algún comercio del laberinto de El Cairo, todavía se pueden encontrar unos trozos cristalinos de color gris, el natrón. También se pueden encontrar aceites, trozos resinosos de incienso y algunos otros productos de los que se usaban en el proceso.

En 1996, cerca del oasis de Bahariya, a unos 320 kilómetros al suroeste de El Cairo, se encontró en 1.996 una de las mayores concentraciones de momias egipcias, unas 200, que Zahi Hawass, director del yacimiento, bautizó como El Valle de las Momias. Está datado en unos 2.300 años y se ubica en el período de denominación greco-romana. La primera momia encontrada, Mister X, estaba envuelta en gasa de lino impregnada en resina. Nueve de las momias encontradas fueron enterradas junto a vasos canopios que contenían vísceras, estómagos, intestinos e hígado. Pero la gran mayoría no estaban acompañadas de esos vasos, lo que hace creer que los embalsamadores estaban presionados y con exceso de trabajo.

En la segunda parte de este artículo nos centraremos en el conocimiento de las momias de animales en el Antiguo Egipto.

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Taxidermidades, 2012.
 
Bibliografía:
Zahi Hawass   Egypt's Hiddden Tombs Revealed   National Geographic, vol. 200, nº 3, Washington, septiembre, 2001.
Zahi Hawass   Egypt's Forgotten Treasures   National Geographic, vol. 203, nº 1, Washington, enero 2003.
David Roberts   Egypt's Ols Kingdom   National Geographic, vol. 187, nº 1, Washington, enero 1995.
Donovan Webster   Valley of the Mummies    National Geographic, vol. 196, nº 4, Washington, octubre 1999.
A. R. Williams   Death on the Nile   National Geographic, vol. 202, nº 4, Washington, octubre 2002.

Recursos:
Artículo Las momias de Chinchorro. Taxidermia primigenia en Taxidermidades.
Artículo La momificación egipcia. Momias de animales. Segunda parte en Taxidermidades. 
Artículo Otras momias naturales y artificiales en Taxidermidades.
Egiptologia.com,web sobre la momificación en el Antiguo Egipto. 
Artículo La técnica de la "plastinación". Gunter von Hagens en Taxidermidades.
Artículo El "Ensayo sobre la antropotaxidermia" del cirujano suizo Mathias Mayor en Taxidermidades. 
Artículo El "español disecado" del Museo d'Allard de Montbrison en Taxidermidades.