La técnica de la plastinación. Gunther von Hagens.

Empecemos aclarando que la Plastinación nada tiene que ver con la Taxidermia (1). Desde que surgió esa técnica a menudo me he visto en la obligación de hacer esa aclaración a más de un interlocutor. ¿Se acuerdan de aquel chiste que preguntaba en qué se diferenciaba un taxidermista de un abogado? La respuesta era que el taxidermista únicamente se contentaba con tu piel (2). Pues ésa es exactamente la diferencia. 

Pareja humana plastinada presentada abrazándose (3).

La plastinación es un proceso para conservación de material biológico inventado en 1977 y patentado dos años después por el médico -considerémoslo también showman y sobre todo avispado hombre de negocios- alemán Gunther von Hagens, entonces colaborador científico en el Instituto Anatómico de la Universidad de Heidelberg.

Von Hagens posa junto a un gorila en 2010 (4).
La técnica de la plastinación, tal y como von Hagens la describe en la página web de su empresa, comienza deteniendo la descomposición del cadáver bombeando una solución de formalina a través de las arterias. Ese proceso actúa como bactericida además de evitar la desintegración de los tejidos. También le confiere al cuerpo cierto grado de rigidez. A partir de dibujos previos se decide qué estructuras anatómicas se conservarán y cómo se presentarán al espectador. Físicamente, con la ayuda de pinzas, bisturí y tijeras se procede a eliminar la grasa y el tejido conjuntivo. Según la representación escogida esta segunda fase tomará entre 500 y 1000 horas de trabajo y precisará además el empleo de una sierra circular o de cinta. La técnica propiamente de plastinación se inicia en una tercera etapa en la que el agua del cuerpo humano es sustituida por acetona. La eliminación del agua de los tejidos y su sustitución por el disolvente se efectúa mediante un baño de acetona en estado de congelación que puede durar entre dos semanas y tres meses. Después ese baño se dejará a temperatura ambiente para conseguir eliminar además las grasas solubles. La llamada impregnación forzada es la fase esencial de la técnica de plastinación y consiste en sustituir la acetona por algún polímero líquido, lo que se consigue sumergiendo el cuerpo en un baño de silicona, resina o poliéster, en condiciones de vacío. Al hervir ese baño, y a medida que la acetona se va evaporando, el espacio de los tejidos que ocupaba ésta ahora va siendo ocupado por el polímero plástico hasta alcanzar la última célula. Esta impregnación forzada se prologa de dos a cinco semanas. Una vez plastinado el cadáver se mantiene flexible. Se procede a colocar el cuerpo en la postura deseada, algo que se conseguirá -en eso sí se asemeja a la Taxidermia- por medio de bloques de espuma de poliuretano, alambres, alfileres y grapas, dejándolo secar durante algunas semanas o meses. El secado y endurecimiento se consigue mediante la aplicación de gas, calor o luz ultravioleta, según los polímeros empleados. Los cadáveres plastinados se mantendrán así a salvo de las polillas. 

Cuerpo plastinado como gimnasta (5).
La preocupación por la preservación de cadáveres ha sido una constante desde hace miles de años. Excluyendo las momificaciones naturales, multitud de culturas milenarias se afanaron en conservar a sus muertos. Por destacar solamente un par de ellas, recordemos la cultura Chinchorro (3.600-7.800 años) del norte de Chile, con técnicas muy similares a las taxidérmicas, o las momificaciones egipcias tanto de animales como de personas (5.000- 2.600 años). Durante el siglo XVI aparecen publicadas algunas instrucciones de preparación de animales que podemos calificar como pretaxidérmicas. La conservación con finalidades científicas de órganos humanos o pequeños especímenes animales sumergidos en diferentes alcoholes empezaron a proponerse a finales del siglo XVII. El taxidermista parisino Léonard Dupont preparó en 1825 al español disecado del Museo d'Allard de Montbrison. Los hermanos Verreaux disecaron en 1831 el cadáver de un indígena bechuana. El farmacéutico francés Jean-Nicolas Gannal ensayó a partir de aquel año 1831 un método de conservación de cadáveres humanos inyectando a través de las arterias carótidas una mezcla compuesta por acetato y cloruro de aluminio. El cirujano suizo Mathias Mayor publicó en 1838 un libro que llevaba por título Ensayo sobre la antropotaxidermia. Durante los años veinte del pasado siglo se experimentó con éxito la técnica de la parafinización consistente en sucesivos baños del cadáver en alcoholes disolventes de grasas y baños de parafina líquida. La parafinización se utilizó para la preservación de algunas personalidades como Vladímir Ilich Uliánov Lenin (1824), Maria Eva Duarte de Perón (1952) o Mao Zedong (1976), y en 1935 se empleó en Taxidermia en el Museo de Berlín por Karl Kästner y Gerhard Schröder para disecar al gorila Bobby. Los cadáveres también pueden conservarse simplemente congelados o bien criocongelados en nitrógeno líquido a -196 grados centígrados. Otros procedimientos similiares a la plastinación, utilizando polímeros, se emplean igualmente en la actualidad para la conservación de muestras de órganos y tejidos.

Le cavalier, preparación anatómica de H. Fragonard de aproximadamente 1760-1770. (6).

Quizá la mayor similitud con los trabajos de Gunther von Hagens la encontremos en otro personaje que en su tiempo fue tildado de loco, nos referimos al cirujano y anatomista francés Honoré Fragonard (1732-1799) algunos de cuyos écorchés o figuras desolladas -veintiuna- se conservan en el Museo de la Escuela Veterinaria de Alfort, Francia. Fragonard ingresó como profesor de la Escuela de Veterinaria de Lyon en 1762, la primera que se fundó en todo mundo, y poco después, en 1765, en la recién creada por Luis XV Escuela Nacional de Veterinaria de Francia de París, escuela que se trasladaría al año siguiente a Alfort. Durante aquellos años Fragonard preparó miles de piezas anatómicas, entre ellas "cuadrúpedos y aves de las cinco partes del mundo" (7) y unos cincuenta écorchés, la mayor parte de estos últimos dispuestos en posturas más teatrales que científicas, lo que le valió ser expulsado de su puesto en 1771. Fragonard, no obstante, prosiguió preparando sus trabajos en su domicilio e incluso los vendía a la aristocracia. Más tarde Fragonard, que acabó sus años ingresado en un psiquiátrico, sería rehabilitado con su nombramiento como director de anatomía de la recién creada École de Santé de Paris. Su técnica, bastante parecida a la practicada por su contemporáneo Jean-Joseph Sue, difería de la de éste en que la mezcla de sus inyecciones vasculares, en vez de cera líquida contenían sebo de oveja fundido. Además barnizaba sus piezas con trementina de Venecia o de alerce (Larix redicua), lo que ha permitido que estén a salvo de las polillas, incluso de los temibles Dermestes bacon. La imagen anterior es una muestra del paralelismo entre las puestas en escena de Fragonard y las de von Hagens.

Otro cuerpo presentado en una postura deportiva (3).

Como ya he comentado von Hagens patentó en 1979 su proceso que, como hemos visto, se inspira claramente en algunas de las técnicas conocidas anteriormente. Un año antes creó la empresa Biodur Products para comercializar polímeros y asesorar técnicamente sobre la plastinación. Sin duda vio una oportunidad de negocio. Durante los primeros años se dedicó a preparar muestras para estudios médicos y también a ensayar con animales. Más tarde, hacia 1990 empezaría a experimentar con cuerpos humanos completos. En 1993 fundó el que bautizó como Instituto de Plastinación (Institut für Plastination) en Heidelberg. Dos años después dio un paso más exhibiendo por vez primera en Japón sus cuerpos plastinados, una exposición temporal que atrajo a más de tres millones de curiosos. A partir de ahí proliferaron las exposiciones Körperwelten o Body Worlds, de cuerpos enteros en movimiento mostrando distintas estructuras y sistemas de la anatomía humana. Incluso se ofreció para plastinar al papa Juan Pablo II, un acto sin duda propagandístico. En el instante en que escribo este texto son alrededor de una decena las exposiciones, permanentes o itinerantes, que la empresa de Gunther von Hagens tiene abiertas en diferentes lugares del mundo. La última de las permanentes la abrió hace pocos meses en Berlín, lugar desde donde escribo este texto, en un espacio de 1.200 metros cuadrados que ha llamado Menschen Museum, algo así como Museo de los Seres Humanos, ubicado en el icónico edificio de la torre de comunicaciones Fernsehturm, al lado de Alexanderplatz. La sede central de la empresa se encuentra desde 2006 en Guben, Brandeburgo, Alemania, donde compró una vieja nave textil que también alberga la exposición permanente Plastinarium. Tiene además una subsede en Dalian, China, dedicada según su web a la producción de animales. El animal de mayor tamaño plastinado por la empresa de Hagens ha sido un elefante hembra adulto. En sus empresas trabajan más de trescientos empleados, la mitad en Alemania.

Gunther von Hagens en 2008 (5).
La mayoría de los detalles biográficos de este autodenominado "Robin Hood de la anatomía" y que algunos medios han bautizado como "doctor muerte" (Der Spiegel en portada) o "el especulador de los muertos" (Time), que estuvo un par de años encarcelado en la República Democrática Alemana por motivos políticos, se los ahorraré al lector, aunque quien esté interesado los podrá encontrar tanto en las enciclopedias de internet como en la web de su corporación. Gunther Gerhard von Hagens nació en 1945 en Alt-Skald, la actual Skalmierzyce, Poznan, región de la actual Polonia entonces dominada por Alemania. Estudió medicina en Jena (RDA) y en Lübeck (RFA) y se doctoró en Heidelberg. Casi sus únicos reconocimientos científicos internacionales están relacionados con sus actividades como empresario: desde 1996 es profesor visitante de la facultat de Medicina de la Universidad de Dalian, China, y director de plastinación de la Academia Estatal de Medicina de Bishkek, Kirguistán. Además es profesor visitante de la facultad de Odontología de la Universidad de Nueva York. Afectado por la enfermedad de Parkinson, desde 2011 sus empresas las dirige su hijo varón.

El controvertido von Hagens ha estado envuelto en varias ocasiones en contenciosos legales que han ensombrecido notablemente su carrera empresarial. En 2002 fue llamado a juicio como testigo por haber comprado irregularmente 56 cadáveres procedentes de Siberia. Ese mismo año realizó una autopsia en público en un teatro de Londres a pesar de que sólo disponia de autorización para efectuarla con fines educativos. Aquel show se retransmitiría poco después por televisión. Al año siguiente fue interrogado por una comisión parlamentaria de Kirguistán acusado de haber recibido y tratado centenares de cadáveres procedentes de cárceles, psiquiátricos y hospitales, que no disponían del indispensable consentimiento familiar. Von Hagens alegó que sólo recibió nueve cadáveres y que no los mostró en exposiciones. Algunos medios de comunicación han apodado a Gunther von Hagens como "el doctor Muerte" o "el especulador de los muertos".Ese mismo año se le acusó de plastinar un gorila procedente del zoológico de Hannover sin los correspondientes permisos. También tuvo problemas legales en su país, donde las autoridades se negaron durante largo tiempo a autorizar sus exposiciones. La respuesta de von Hagens fue amenazar con abandonar Alemania. Por aquellas fechas, en enero de 2004 la revista Der Spiegel lo llevó a su portada con el titular "Dr. Muerte" y a sus páginas interiores en un artículo titulado "El mercader de la muerte" en el que, con testimonios, correos electrónicos, fechas y datos, se le acusaba de que su empresa en Dailan -30.000 metros cuadrados, 170 trabajadores por entonces, y fuertes medidas de protección-, estaba comprando cadáveres  de presos ejecutados, preferentemente jóvenes, a un precio de entre 200 y 300 euros. En dos meses llegó a hacerse con 180. Precisamente en Dailan, donde la empresa tiene su subsede, existen tres campos de trabajos forzados. El artículo también demostraba prácticas ilegales en Kirguistán. Der Spiegel desveló además que dos pequeñas sociedades con sede en el paraíso fiscal de Gibraltar y en Suiza formaban parte del entramado empresarial de von Hagens. Para contrarrestar estas afirmaciones, el propio Instituto de Plastinación afirma que en veinte años unas 10.000 personas -el noventa por ciento alemanes, se afanan en añadir- han firmado su consentimiento para donar su cuerpo a la empresa.

Las reservas éticas de quienes creen que se han sobrepasado los límites son comprensibles. Algunos representantes de la iglesia católica y del judaísmo también se han mostrado contrarios a la exhibición pública de cadáveres. En mi opinión, dejando de lado convicciones religiosas, creo que no es objetable la preparación de órganos o cuerpos destinados a facilitar el conocimiento científico y médico. Por el contrario, la exhibición de cuerpos humanos o animales troceados, seccionados, o enteros en posturas aparentando cuerpos con vida, y el gran lucro que se obtiene derivado de estas exposiciones, no dista mucho de aquel otro que se conseguía exhibiendo rarezas o personas con deformidades en casetas de feria hace más de cien años. El morbo es intrínseco a la raza humana. Y si en algún momento usted, querido lector, dudara si preguntarme si yo también he pagado por ver una de las exposiciones de von Hagens, le respondería que no. Tampoco aceptaría una invitación.


Notas y créditos.- 
(1) He podido comprobar que muy frecuentemente se relacionan ambas técnicas, como hacen incluso los anónimos redactores de la más consultada y no del todo fiable enciclopedia en internet.
(2) El chiste tiene su origen en una cita de Mark Twain. Ello se comenta en el artículo Una cita de Mark Twain en Taxidermidades.
(3) Fotografías de Sugar Rau Banister para Wikimedia Commons tomadas en 2014 en la exposición Körperwelten de Núremberg.
(4) Fotografía de Pawel Marynowsky para Wikimedia Commons.
(5) Fotografías de Nick J. Webb para Wikimedia Commons.
(6) Fotografía propiedad del Musée de l'École Veterinaire d'Alfort.
(7) Según el taxidermista Albert Boudarel en un artículo en la revista Atomes de julio de 1952.


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Taxidermidades, 2015. 

Recursos web: 
Web de Körperwelten, la empresa de Gunther von Hagens. (en alemán)
Biografía de Gunther von Hagens en Wikipedia.(en inglés)
Artículo "El mercader de la muerte" publicado en Der Spiegel en 2004. (en alemán)
Página web del Museo de la Escuela Veterinaria de Alfort dedicada a los écorchés de Honoré Fragonard. (en francés) 
Artículo El "Ensayo sobre la antropotaxidermia" del cirujano suizo Mathias Mayor en Taxidermidades. 
Artículo El "español disecado" del Museo d'Allard de Montbrison en Taxidermidades. 
Artículo Crónica del "negro de Banyoles" en Taxidermidades.
Artículo El "método Gannal" de embalsamamiento humano aplicado a los animales en Taxidermidades.