El "método Gannal" de embalsamamiento humano aplicado a los animales.

Jean-Nicolas Gannal (4).
El químico, farmacéutico e inventor Jean-Nicolas Gannal (1) desarrolló alrededor de 1832 y patentó cinco años después un método de embalsamamiento humano que tuvo bastante repercusión tanto en Europa como en Norteamérica, consistente en inyectar a través de la arteria carótida, sin drenar la sangre, una solución de acetato y alumbre (2). Su procedimiento lo describió en su Histoire des embaumements (1838), librito de éxito que se reeditó en numerosas ocasiones y que se tradujo al inglés en 1840 (3). En 1839 fue acusado de emplear arsénico en su solución, y en 1844 perdió judicialmente el monopolio del procedimiento mediante la inyección en la carótida. En 1845 vendió a funerarias norteamericanas los derechos sobre el fluido empleado, composición conservante que volvió a patentar en 1847. No obstante su mezcla fue prontamente superada por la de J.-P. Sucquet, formulada a base de cloruro de zinc.


Portada del libro.
En 1840 se publicó en París la tercera edición del libro Procédés Gannal mis a la portée de tout le monde. Embaumement appliqué a la conservation indéfinie et sans mutilation des oiseaux, quadrupèdes, etc. Suivi de l’art de mégir, de parcheminer, d’empailler et de monter les peaux, una obra con un par de ilustraciones y que alcanza las setenta y cinco páginas. El nombre de su autor no aparece en la portada, aunque la Biblioteca Nacional de Francia lo atribuye al propio Gannal, cuyo retrato aparece en la litografía del frontispicio, obra de Louis Fourquemin. Tanto en la introducción como en el texto, las referencias a Gannal se hacen en tercera persona, y al final de la obrita se invita al lector interesado en procurarse aves "a visitar el rico almacén de aves del señor Brunet, profesor, naturalista-preparador, calle Neuve-Vivienne, 49, donde podrá encontrar bellos modelos" (5). Pocos meses antes, aquel mismo año 1840, se había publicado una segunda edición más limitada con tan sólo cuarenta y cinco páginas. La razón nos inclina a especular con que posiblemente el editor, en vistas del éxito de ventas del tratado con el procedimiento Gannal, lo adaptara, o quizá encargara al propio Brunet que lo ajustara para que pudiera ser incluido en su colección de manuales artísticos. Recordemos que en aquella época la práctica de la Taxidermia estaba en pleno auge. Afortunadamente, el libro del longevo bibliógrafo Joseph-Marie Quérard Les supercheries littéraires dévoilées (1847) nos descubre un buen número de plagios y adaptaciones de la obra de Gannal, entre ellas ésta. Quérard se refería a Gannal como "químico, farmacéutico en partibus mortuorum (6), príncipe titular de la carótida y calificado como Plutarco gracioso". Y antes de relacionar tanto sus obras como aquellas que se le atribuyeron, añadía:
   "Gannal se incluye en la categoría de la mayoría de sus colegas médicos tan atareados que no tienen tiempo para escribir y que cuando lo hacen escriben mal por falta de costumbre. Existen numerosos opúsculos atribuidos al señor Gannal, pero pocos son suyos. El Momificador no tiene ni el tiempo, ni el hábito de escribir, y además es alsaciano (7). Para convencerse no hay más que recurrir a un número de la Gaceta Médica donde se insertó una respuesta redactada ab irato (8) por el señor Gannal a un ataque del que fue objeto; los maliciosos redactores de la Gaceta en cuestión respetaron el estilo y la ortografía del señor Gannal con una fidelidad descorazonadora, donde por doquier se hacía necesario un sic, algo que no les agradó, y desafortunadamente la respuesta estaba llena. El señor Gannal remite ordinariamente sus notas y le escriben sus obras. Entre las personas encargadas de este cometido, citaremos entre otros a los señores Alphonse Sanson, el doctor Gaubert, cirujano, cercano al ministerio del Interior, o Saint-Edme, que ha revisado lo referente al estilo." 

Brunet, con barba, durante su estancia en Brasil.
Y sobre Procédés Gannal Quérard escribía que "las dos primeras ediciones, menos amplias que las siguientes, se publicaron en 1840. El señor Brunet redactó este libro a partir de la tercera edición, publicada también en 1840". Al año siguiente este volumen su publicó en Bélgica y la cuarta edición francesa en 1846. Lo más probable es que la editorial Desloges abonara sus derechos a Gannal por publicar una obra con sus métodos y encargara su redacción. Incluso una nota a pie de página se invitaba al lector a visitar el gabinete de anatomía comparada de Gannal de martes a viernes, de 10 a 12 horas de la mañana, en la rue des Grans-Augustins, 23, de París. Del taxidermista Brunet, responsable de la obra, apenas sabemos nada. Posiblemente se trate de Louis-Jacques Brunet, nacido en Moulins en 1811, naturalista, profesor de Historia Natural en Bazas,  que en 1852, recién enviudado, llegó a Pernambuco, Brasil, junto a su hijo Charles-Theobald, oficial retirado del ejército francés, con la intención de explorar la fauna y flora de la región, y que tras recorrer Paraiba, Pernambuco, Ceará, Rio Grande do Norte y Piauí, y volver a casarse en 1854, fue contratado en 1855 como profesor de Historia Natural en el Instituto provincial de enseñanza media de Recife, donde formó un museo que lleva su nombre, con numerosas piezas disecadas por él, y que aún hoy se puede admirar. 

Lo cierto es que el procedimiento Gannal nada tiene que ver con la Taxidermia, se trata de un método tanatopráctico, no invasivo, que no llegó a prosperar. Intentaré resumir el contenido del libro. En la introducción histórica Brunet se refiere a las preparaciones en alcohol; nombra a Georges Cuvier, profesor del Museo de París, personaje a quien atribuía el progreso de la Historia Natural y de la anatomía comparada; y a Antoine Baumé, quien en su gabinete conservaba pieles de animales (9). Brunet se refería a la momificación egipcia, y a la de guanches, galos, griegos y romanos, y subrayaba que el método de embalsamamiento de cadáveres de Gannal no requería mutilación alguna. Bastaba con una simple incisión en el cuello para buscar la arteria carótida, y practicar una inyección a través de esa arteria que "neutraliza las materias animales putrescibles y conserva el cadáver en toda su integridad". Tras exponer las ventajas del procedimiento, más económico y breve y sin extracción de órganos, Brunet citaba el caso de monseñor Hyacinthe-Louis de Quelen, arzobispo de París, fallecido el último día de 1839, que quiso ser embalsamado por Gannal, que estuvo nueve días expuesto en la iglesia de Nôtre Dame, y que "parecía una figura de cera". 

Entrando en materia, Brunet proponía lavar el espécimen con agua y jabón. Si se trataba de un mamífero de un tamaño entre una ardilla y el elefante, éste se debía inyectar por la arteria carótida derecha. Para llegar a ella bastaba con practicar un corte de cinco a seis centímetros, separar los músculos y practicar a la arteria un pequeño corte con la punta del escalpelo. Con la ayuda de una jeringa se inyectaba una cantidad de líquido "proporcional al tamaño del animal". Este fluido estaba compuesto por 1 kilogramo de sulfato de aluminio y ½ litro de agua caliente. Esta mezcla debía marcar 32 grados en el areómetro (10) de Baumé. A modo de ejemplo, una liebre precisaba ½ litro de solución. Para evitar el ataque de insectos se podían añadir 100 gramos de cloruro de cobre o 50 de ácido arsénico por cada kilogramo de sulfato (11). Los mamíferos más pequeños se debían inyectar en "la base del corazón" y las aves por la laringe. Una vez inyectada el ave, ésta se suspendía, pasándole un hilo por los orificios de la nariz, durante 24 horas. Si los ojos del ave no se conservaban, se extraían, se rellenaban los orificios de algodón, y se colocaban los ojos de cristal; o bien se colocaban una vez seco el animal. En el supuesto de un mamífero al cabo de 48 horas se podía dar al animal la posición deseada. Para dotar al ejemplar de su posición natural durante el secado se debía sujetar mediante alambres o astillas de madera. Si un animal era voluminoso o se deseaba acelerar el secado, éste se podía eviscerar por el ano o a través de una obertura en el abdomen, y a continuación rellenarlo de algodón. El autor desarrollaba finalmente en esta sección la forma de preparar animales para estudio y piezas de anatomía comparada, y la preparación de cueros y pieles con pelo. 

Invitación al lector para que visitase la tienda del autor.

En la segunda mitad del manual se abordaba el procedimiento propiamente taxidérmico. Brunet ofrecía dos alternativas para la incisión inicial del desollado, la más extendida desde el pecho hasa el ano, o por la espalda -también las aves- (12). Sin profundizar en el proceso de desollado y descarnado, que salvo alguna particularidad como la anterior era el ordinario en cuadrúpedos y aves, Brunet proponía embadurnar los huesos en yeso para que éste actuara como absorbente de la grasa; tratar la piel con el jabón arsenical de Jean-Baptiste Bécoeur; y rellenarla con estopa cortada los mamíferos o con algodón las aves, después de alambrar las patas, es decir, sin confeccionar un cuerpo ficticio. Una vez montado el animal, aplicaba esencia de trementina (13) a las zonas sin pelo, y proponía insertar los ojos de vidrio una vez seco el ejemplar, humedeciendo previamente los párpados. Brunet aconsejaba además acerca de cómo proceder con las pieles que provenían secas de otros países, y sugería soluciones para superar algunas dificultades accidentales. 

A pesar de que el método Gannal se quedó en un intento de aportar un nuevo procedimiento de conservación, más relacionado con el embalsamamiento que con la práctica taxidérmica, no obstante algunos autores se refierieron a él en sus obras, como por ejemplo Adolphe Bobierre (1846) que en su Nouveaux procédés de conservation des substances animales propuso otro sistema alternativo que mejoraba, decía, el de su antecesor. Guillaume Capus (1879), Le Roye y Santini (1912) o Manuel Llofriu (1885) también se hicieron eco del procedimiento Gannal. Joan Grau-Bassas en sus Nociones de Taxidermia (1849) se refirió al método aunque sin citar al autor. Un caso curioso fue el del barcelonés Francesc Darder Llimona, que compatibilizó su actividad como taxidermista y veterinario con el negocio de embalsamamiento de cadáveres humanos, en el que precisamente empleaba el procedimiento de inyección en la carótida de Jean-Nicolas Gannal, que publicitaba como si de una invención propia se tratase. 


Notas.- 
(1) Nacido en Sarrelouis, departamento del Mosela, en 1791, fue el menor de once hermanos, hijos de un carpintero y arquitecto. Comenzó como farmacéutico y sirvió en el ejército durante las guerras napoleónicas entre 1808 y 1812. Estuvo en Metz, Hannover y Lübeck. Su ascendencia austríaca le valió para trabajar además como intérprete en el cuartel general del mariscal Davout. Fue capturado por las tropas rusas tras la batalla de Berézina, Bielorrusia, en diciembre de 1812. Entre 1815 y 1818 trabajó en el laboratorio de Química de la Escuela Politécnica de París, y después en el laboratorio de Química de la Académie des Sciences. Durante aquel tiempo desarrolló ceras, tintas, colas y gelatinas a partir de subproductos animales. Investigó la reproducción de diamantes y cómo descubrir la falsificación de papel timbrado. A partir de 1831 Gannal comenzó a ensayar procedimientos de conservación de cadáveres humanos. Falleció en París en 1852.
(2) Sulfato de aluminio.
(3) Dicha traducción de Richard Harlan contenía adiciones sobre conservación de especímenes de Historia Natural y facilitaba además fórmulas de autores de tratados taxidérmicos como Bécoeur, Mouton-Fontenille, Nicolas o Naumann.
(4) Grabado del frontispicio de Procédés Gannal.
(5) La parisina calle Neuve-Vivienne, prolongación de la rue Vivienne, se urbanizó precisamente alrededor de 1840. Por aquella fecha se debió establecer Brunet en París, quizá procedente de Bazas.
(6) "En partes muertas".
(7)  El cliché en Francia dice de los alsacianos que "tienen un acento cortado a cuchillo". 
(8) "Por un enojado".
(9) Antoine Baumé (1728-1804), químico y farmacéutico francés, inventor del areómetro que lleva su nombre, perfeccionó la fabricación de la sal de amoníaco, del cloruro de estaño, del acetato de plomo y de las sales mercuriales, así como la manufactura de la porcelana. Brunet afirmaba que Baumé conservaba solamente las pieles de los animales puesto que la práctica de la Taxidermia, el relleno y montaje de éstas, se generalizó más tarde.
(10) Instrumento que sirve para medir la densidad de un líquido.
(11) Esta fórmula aún no incluía el acetato.
(12) El farmacéutico Pierre-François Nicolas ya propuso en 1800 en su Méthode de préparer et conserver les animaux el desollado de mamíferos por la espalda.
(13) Vulgarmente conocido como aguarrás.



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Taxidermidades, 2016.


Bibliografía:
Adolphe Bobierre   Nouveaux procédés de conservation des substances animales, applicables a l'embaumement des corps, a la préparation des pièces anatomiques et a la taxidermie, précedés d'un exposé des procédés d'embaumenent des anciens égyptiens et d'un examen critique de quelques méthodes modernes , Méquignon-Marvis Fils, París,1846. 
[Louis-Jacques?] Brunet  Procédés Gannal mis a la portée de tout le monde. Embaumement appliqué a la conservation indéfinie et sans mutilation des oiseaux, quadrupèdes, etc. Suivi de l’art de mégir, de parcheminer, d’empailler et de monter les peaux , Collection du Petit Manuel des Arts, Desloges, París, 1840.
Guillaume Capus  Guide du Naturaliste Préparateur , Baillière et fils, Paris, 1879. 
Joan Grau-Bassas Torà   Nociones de taxidermia. Manual de disecar y embalsamar los animales, Imprenta de A. Frexas, Barcelona, 1849. 
Richard Harlan  History of embalming and of preparations in anatomy, pathology, and natural history; including an account of a new process for embalming , Judah Dobson, Filadelfia, 1840.
Le Roye y E. N. Santini Traité de Taxidermie, ou l’art d’empailler les oiseaux et les mammifères , Bibliothèque Artistique, Le Bailly et S. Bornemann, Paris, 1912.
Manuel Llofriu  Taxidermia. Manual Práctico del disecador de animales y plantas , Librería de Cuesta, Madrid, 1885. 
Joseph-Marie Quérard Les supercheries littéraires dévoilées galerie des auteurs de la littérature française pendant les quatre derniers siècle , tomo 2, volumen 2, Paris, 1847.


Recursos:
Artículo Pierre Adolphe Bobierre, autor de "Nouveaux Procédés de Conservation" (1846) en Taxidermidades.