Nuevos hallazgos sobre el embalsamamiento en el Antiguo Egipto.


La revista Nature acaba de publicar un artículo titulado Biomolecular analyses enable new insights into ancient Egyptian embalming, en español, Análisis biomoleculares permiten nuevos hallazgos sobre el embalsamamiento en el antiguo Egipto, cuyos autores, un grupo de investigadores y egiptólogos coordinados por los profesores Maxime Rageot, del Departamento de Pre y Protohistoria de las universidades de Múnich y Tubinga, y Ramadan B. Hussein y Susanne Beck, del Departamento de Egiptología de la Universidad de Tubinga, analizaron el contenido de 121 vasijas y cuencos hallados en un taller funerario descubierto en la necrópolis de Saqqara, ubicado a escasos metros de la pirámide del rey Unas, datado entre los años 664 al 525 a.C., Dinastía XXVI, y formado por un wabet o sala de evisceración subterránea y varias estancias multifuncionales a nivel del suelo. Algunos recipientes incluso llevaban inscrito su contenido e instrucciones de cómo emplearlo en la preparación de momias, un proceso que en algunos casos alcanzaba los 70 días. Se conocía el uso de algunos materiales com el natrón (1), el aceite de cedro, la cera de abeja o el betún, pero el estudio ha permitido conocer cómo y cuándo se utilizaban y en qué proporción. Aplicando avanzadas técnicas de análisis de materiales como espectrometría de masas y cromatografía de gases se han descubierto además las sustancias concretas a que se referían los términos egipcios antiu y sefet, que aparecen frecuentemente en los documentos.
 
 
Las vasijas del taller funerario halladas en Saqqara (2).

 
Hasta el presente y basado únicamente en fuentes escritas, el término egipcio antiu se había asociado a la mirra (2), algo totalmente descartado ahora al menos en lo que se refiere al análisis de los restos de las vasijas de Saqqara. Cinco de ellas cuyo contenido estaba etiquetado como antiu habían contenido una mezcla de aceites de cedro y ciprés o enebro, y grasa animal, y se había empleado tanto en forma seca como mezclada con sefet. Tradicionalmente los egiptólogos han venido describiendo el sefet como un aceite no identificado, pero el análisis de tres recipientes etiquetados con ese término demuestra que habían contenido un ungüento perfumado compuesto de aceite de cedro o enebro, grasa animal adiposa o láctea procedente de rumiantes y elemí.
 
La investigación ha permitido conocer que tras el secado del cuerpo humano con natrón, se aplicaba a este un compuesto a base de aceite de ricino a modo de antiséptico y fungicida. Que tras retirar el cerebro el interior del cráneo se embadurnaba con una mezcla de resina de pistacho, brea de cedro y aceite de ciprés o enebro junto a esencia de elemí. También que el tercer día se untaba la piel del difunto con cera de abeja líquida mezclada con grasa animal. Algunos de los recipientes encontrados habían contenido sustancias para lavar el cuerpo, reducir el olor corporal o para devolver la tersura a la piel. Otras, compuestas a base de goma de dammar disuelta, se empleaban para barnizar la piel. Se ha conocido además que la tela de lino con la que se envolvían los cuerpos, se impregnaba con una mezcla de grasa animal y aceites de elemí, ciprés y oliva.
 
Finalmente el descubrimiento de este taller ha posibilitado conocer detalles de los intercambios comerciales, como que el betún procedía del mar Muerto; que la resina de pistacho o los aceites de cedro, ciprés, enebro u oliva, obtenidos de árboles ausentes de Egipto, procedían de la cuenca mediterránea o de Líbano; que el aceite de elemí, obtenido de árboles del género Canarium, procedía de África tropical y sur de Asia; mientras que la goma de dammar se extrae de árboles de la familia Dipterocarpaceae procedentes de zonas tropicales.

 
Notas.-
(1) Carbonato sódico.
(2) Fotografía de M. Abdelghaffar / Universidad de Tubingen / Saqqara Saite Tombs Project.
(3) Resina que se obtiene del árbol Commiphora myrrha.
 

© All rights reserved. ® Reservados todos los derechos.
Taxidermidades, 2023.
 
 
Bibliografía:
 
Recursos: