El Museo Americano de Historia Natural de Nueva York.


El American Museum of Natural History (AMNH) nace del empeño de un estudiante de zoología, Albert Smith Bickmore, discípulo del reconocido naturalista Harvard Louis Agassiz, que soñaba con que la ciudad de Nueva York contara con un museo de Historia Natural. Su propuesta fue patrocinada por Theodore Roosevelt Sr., padre del presidente de los Estados Unidos, y una veintena de acaudalados industriales y banqueros filántropos entre los que se encontraban M. K. Jesup, R. Colgate o J. P. Morgan, por citar sólo a algunos de ellos. 
 

Fachada sur del AMNH (1).

 
Ese importante respaldo consiguió que el gobernador de Nueva York firmara un proyecto de ley, el 6 de abril de 1869, por el que se creaba oficialmente el Museo Americano de Historia Natural. Inicialmente el museo se instaló en el edificio Arsenal de Central Park, situado en la confluencia de la Quinta avenida con la calle 64. Entre las primeras adquisiciones se encontraba Correo árabe atacado por leones, una exitosa obra que Édouard Verreaux mostró en la Exposición Universal de París de 1867 y, tras la muerte de este en 1873, también parte de su numerosa colección ornitológica fue comprada por el AMNH. En 1874 se iniciaron las obras del nuevo edificio, situado entre las calles 76 y 77, de estilo gótico victoriano, y que se acabó en 1877. Pronto el museo se amplió hacia el sur. Se construyó un edificio de estilo neorrománico de piedra rojiza que con una fachada de 210 metros se extendía a lo largo de la calle 77 Oeste. La entrada de Central Park West, dedicada a Theodore Roosevelt, y que preside una fachada de 244 metros de longitud, se acabó en 1936.

Los primeros manuales de Taxidermia publicados en Estados Unidos.


Portada del libro de Samuel Kettell.
El primer manual de Taxidermia publicado en los Estados Unidos se editó en Boston en el año 1831. Se trata de Manual of the practical naturalist, or directions for collecting, preparing, and preserving subjetcts of Natural History, de autor anónimo. El libro tiene un tamaño de 11'5x17'5 cm., XXIV+214+II páginas, y una litografía en el frontispicio, obra de M.E.D. Brown. No se hicieron reediciones. Pese a que no aparece ningún autor en la portada, se atribuye a Samuel Kettell.

Samuel Kettell nació en Newburyport, Massachusetts, en el año 1800. Fue editor y traductor. Hablaba más de 14 idiomas. Vivió en Boston. Fue, además, colaborador bajo pseudónimo del Boston Courier, miembro de la cámara legislativa de Massachusetts entre los años 1851 y 1853 y del comité de educación de ese estado. Publicó numerosos artículos sobre ornitología en el New England Magazine a partir de información reunida por el botánico y ornitólogo inglés Thomas Nuttall (1786-1859), que vivió y trabajó en Estados Unidos entre los años 1808 a 1842, y a quien Kettell conoció en Boston. Las obras más conocidas de Samuel Kettell son Specimens of American Poetry, with Critical and Biographical Notices (1829), Personal Narrative of the First Voyage of Columbus (1827), y Records of the Spanish Inquisition (1828). Kettell falleció en Malden, Massachusetts, en el año 1855.

En realidad, Manual of the practical naturalist es una obra parcialmente original. Las partes originales del libro se limitan a la Introducción, con abundancia de citas a autores anteriores y poco análisis profundo, a la Descripción del Museo de Historia Natural de París, bastante ilustradora, y al Glosario. El resto, el verdadero manual de Taxidermia, no es más que una traducción de una exitosa obra francesa, el Manuel du Naturaliste Préparateur escrita por el naturalista Pierre Boitard, publicada en París en 1825, que se tradujo, además de al inglés en 1831, al alemán en 1827, al español en 1833, y al italiano en 1834, y que se ha ido reeditando y reimprimiendo. La última reedición conocida de este manual francés es del año 1981.

"El asedio" de Arturo Pérez-Reverte.


Cubierta de El asedio.
El Asedio (2010, 725 páginas) es una novela escrita por Arturo Pérez-Reverte y ambientada en la ciudad de Cádiz en el año 1811 durante el asedio del ejército francés. Los gaditanos conviven con los cañonazos que a diario alcanzan la ciudad con mayor o menor fortuna. Casi siempre, en el mismo lugar donde cae cada bomba aparece, antes o después, el cadáver de una joven con la espalda desollada a a latigazos. Esas coincidencias se convierten en obsesión para el comisario Rogelio Tizón, que deberá resolver el enigma. A esa primera trama se superponen otras historias, entre ellas la de Lolita Palma, la soltera heredera de una familia de armadores que se dedican al comercio de ultramar y que amplía el negocio al armar un barco corsario, el Culebra, capitaneado por José Lobo, un mercenario sin escrúpulos. El resto de personajes principales se reparten entre Felipe Mojarra, un humilde salinero y guerrillero; Simon Desfosseux, el artillero francés responsable de los cañonazos que abaten Cádiz y obsesionado por resolver técnicamente la falta de alcance de las bombas; y Gregorio Fumagal, un taxidermista culto, afrancesado, misántropo y espía.

Repasamos algunos pasajes en los que el taxidermista cobra protagonismo. Al final de primer capítulo descubrimos a Gregorio Fumagal en su taller. Creo que vale la pena transcribir el fragmento para imaginarnos su taller, el ambiente, el personaje, sus herramientas...:

El gorila "Bobby", obra de Kästner y Schröder.


Detalle de Bobby  (1).


Bobby en el zoo berlinés.
Karl Kästner (1895-1983) y Gerhard Schröder (1896-1945), taxidermistas del Museo de Historia Natural de Berlín, recibieron en 1935 el encargo de disecar a Bobby, un popular y bonachón gorila del Zoologische Garten de Berlín que murió de apendicitis. Bobby fue comprado con dos años a un comerciante de animales de Marsella y llegó al zoo berlinés con 16 kilos el 30 de marzo de 1928. Durante su vida estuvo acompañado de un chimpancé como compañero de juegos. Murió el 1 de agosto de 1935, pesando 262 kilos. La autopsia reveló que su glándula pituitaria no se había desarrollado y que por ello no llegó a madurar físicamente. Su naturalización es una de las mejores muestras de la técnica dermoplástica.

Los Ward de Londres. Rowland Ward.


Rowland Ward en 1903.

   "Toda mi vida ha transcurrido alrededor del arte que amo, durante este periodo he formado un gran número de asistentes y a día de hoy la empresa es una de las mayores del mundo, y se ha ganado una reputación universal. He de añadir que todavia está creciendo y que, de seguir así, es razonable suponer que lo continuará haciendo en años venideros."
                                        Rowland Ward en A Naturalist's Life Study in the Art of Taxidermy, 1913.

Los Ward de Londres (1) fue una familia de reputados taxidermistas. Henry, Frederick y Jane habían aprendido el oficio en casa, con su padre John Herbert Ward, un "naturalista práctico" en palabras de su nieto Rowland Ward, el más famoso de la saga. 

Frederick Ward es casi un desconocido. Apenas sabemos que tanto él como su hermano Henry  llegaron a trabajar para grandes naturalistas como los ingleses John Gould y William Swainson o el estadounidense de origen francés John James Audubon.

José Manuel Caballero Bonald y la vecina del taxidermista.

Cubierta del libro.
En su autobiografía Tiempo de Guerras Perdidas (1995) el escritor José Manuel Caballero Bonald rememora un suceso de juventud. Durante su estancia de dos años en la Sevilla de la posguerra, describe su intento de relacionarse con Blanquita, la vecina de un taxidermista. Una muchacha que, según el escritor, le "ocasionó algún imprevisto transtorno". El fragmento que sigue lo encontrarán en el décimo capítulo:
   "(…) Esa Blanquita, que vivía en mi misma calle y a la que yo había andado tanteando algunas veces, se dedicaba al estúpido juego de prender y apagar la vela, practicado alternativamente con idéntica vehemencia. Era ayudante ocasional de un taxidermista a ratos perdidos, que ocupaba una accesoria en la misma casa de Blanquita y que sólo aceptaba encargos muy especiales. Nunca había disecado una cabeza de ciervo o de toro, sino pájaros de distinto exotismo, mientras más raros mejor. Yo hablaba con él de vez en cuando, no precisamente atraído por ese repelente hobby, sino porque era un tipo de lo más disparatado. Andaba todo el tiempo inventándose sermones jocosos y sustituciones equívocas de palabras. Aunque yo siempre he detestado esos malabarismos de la prosa narrativa, basados preferentemente en la paranomasia o la aliteración –al modo como lo hacen, por ejemplo, el monocorde guajiro britanizado Cabrera Infante o nuestro joyceano particular Julián Ríos-, en la tradición oral del taxidermista quedaban muy aparentes. Tenía también la costumbre de invertir el sentido de los refranes y de asustar a los niños con bromas de antropófago.

Robert Boyle. Primeras instrucciones para viajeros.


Robert Boyle pintado por Johann Kerseboom.
Sir Robert Boyle (Lismore Castle, Irlanda, 1627- Londres, 1691), decimocuarto hijo del Conde de Cork, fue físico, químico, naturalista, teólogo e inventor. Durante un tiempo dirigió la Compañía de las Indias Orientales. Perfeccionó la máquina neumática y el termómetro de Galileo. Estudió la evaporación de los líquidos en el vacío. Enunció la ley de compresibilidad de los gases o Ley Boyle-Mariotte. Descubrió el punto de fusión del hielo y la imposibilidad del vacío absoluto. En su obra The Sceptical Chymist definió el concepto de elemento químico y compuesto. Utilizó por vez primera colorantes reactivos para la investigación de ácidos y bases. Aisló el hidrógeno. Descubrió el hidrógeno fosforado, el sulfuro de mercurio, la acetona y el alcohol etílico. Contribuyó a fundar la Royal Society de Londres, que presidió en 1680.

Uno de los principales objetivos de la Royal Society se basaba en fundamentar la Filosofía en el mayor número de observaciones y experimentos posibles. El descubrimiento de nuevos territorios ampliaba la posibilidad de efectuar esas observaciones y se hizo necesaria estructurar la Historia Natural y facilitar unas primeras pautas. Robert Boyle cumplió con el encargo de contribuir a ese objetivo escribiendo un artículo de cuatro páginas, General Heads for a Natural History of a Country, great or small, publicado en abril del año 1666 en Philosophical Transactions, en el que proponía a viajeros y navegantes que, de acuerdo con aquellas instrucciones muy generales, dieran testimonio de lo que hubieran visto. Las referidas a la fauna son las siguientes:

Alfred Hitchcock presenta "La cápsula del tiempo de West Warlock".

George Tiffany y Charlie en el taller.

La cápsula del tiempo de West Warlock (Alfred Hitchcock Presents: The West Warlock Time Capsule) es uno de los capítulos pertenecientes a la serie de televisión Alfred Hitchcock presenta. De una duración de 24´25”, este mediometraje de suspense, dirigido por Justus Adiss, se emitió por primera vez en Estados Unidos el 26 de mayo de 1957. Era el episodio 35 de la segunda temporada de la serie. El guion es de J.P. Cahn y la adaptación para televisión de Marian B. Cockrell.


Alfred Hitchcock en la presentación de La cápsula del tiepo de West Warlock.

"Instructio Musei Rerum Naturalium", de David Hultman

Instructio Musei en la edición de Erlangen.
Instructio Musei Rerum Naturalium fue un trabajo dirigido por Carl von Linné, a quien generalmente se le suele atribuir, pero redactado y leído por David Hultman el 14 de Noviembre de 1753 en Upsala, y publicado ese mismo año. Esta tesina, de diecinueve páginas, escrita en latín, tenía como objetivo instruir a los expedicionarios a las colonias sobre cómo debían preparar los objetos de Historia Natural con la finalidad de que llegasen al Museum Rerum Naturalium -que el mismo Linné fundó en Upsala en 1744- en condiciones de ser estudiados por los naturalistas. Los cuadernos con instrucciones escritos por y para viajeros naturalistas fueron bastante frecuentes. Instructio Musei es uno de los primeros escritos conocidos, con finalidad evidentemente científica, destinados a dar instrucciones a los viajeros recolectores de objetos de Historia Natural. Instructio Musei se reeditó en un par de ocasiones incluído en Amoenitates Academicae (Amenidades Académicas), una publicación creada por Carl von Linné para publicar los trabajos de sus alumnos. Linné dirigió 189 tesis y tesinas.
    "Las Ciencias Naturales, que abarcan el conocimiento de los tres reinos de la naturaleza, es la más útil de todas las ciencias, y sobre todo una necesidad para el género humano."
Instructio Musei Rerum Naturalium comienza con unas consideraciones iniciales que justifican el beneficio que para la ciencia significa el estudio de los objetos de Historia Natural y la existencia de los museos, que facilitan ese estudio. 

Abordemos su contenido. Dependiendo de la naturaleza de los cuerpos y de la región de procedencia, las especies animales se podrán conservar “per se” (sin preparación previa alguna), “siccata” (secados), “excoriata” (la piel), o “in vasculis vitreis” (sumergidos en licor en recipientes de vidrio).

Los Verreaux, naturalistas y taxidermistas.


Fue en plena edad dorada de la Taxidermia. En el año 1803 Pierre-Jacques Verreaux, taxidermista, abrió una tienda en la Place des Vosges de París. Verreaux se había casado con Joséphine Delalande, hermana de Pierre-Antoine Delalande, taxidermista en el Museo Nacional de Historia Natural de París, e hija de Adrien Delalande, que fue preparador primero en el Museo de Versalles y después en el Jardin de Plantas. Verreaux y su esposa Joséphine tuvieron tres hijos, Jules, Édouard y Alexis. Los dos mayores siguieron las pasos de su padre e hicieron de la Maison Verreaux un lugar obligado para coleccionistas y museos de todo el mundo. Pierre Boitard, autor de manuales de taxidermia, escribía en 1825 que el el señor Verreaux era "uno de los pocos taxidermistas con tienda, honestos, con talento y digno de estimación".

Jules Verreaux en 1860.
Jules-Pierre Verreaux (París, 14 de agosto de 1807- Londres, 7 de septiembre de 1873), el hermano major, además de taxidermista fue botánico y ornitólogo. El ambiente familiar favoreció que Jules fuera naturalista. En 1818, cuando contaba once años, acompañó a su tío Pierre-Antoine Delalande a una expedición a Sudáfrica. Regresó a París tres años más tarde habiendo recolectado para el Museo de París más de 13.000 especímenes, sobretodo plantas, pero también unos 300 mamíferos, unas 2.000 aves, unas 4.000 conchas y caracoles, unos 1.000 insectos, etc. Asistió a las clases de los naturalistas George Cuvier y Géoffroy Saint-Hilaire. Tras la muerte de su tío Delalande en el año 1825, por encargo de su padre el joven Jules regresó a Ciudad del Cabo donde permaneció durante trece años. De 1829 a 1838 trabajó como taxidermista en el Museo del South African Literary and Scientific Institution que cofundó junto al zoólogo Andrew Smith, y que albergaba las colecciones del barón Carl Ludwig, la del mismo Smith y, en calidad de préstamo, la colección privada de Jules Verreaux. Durante todos aquellos años en África Jules acumuló y envió grandes cantidades de animales que abastecieron la tienda familiar. En 1827, la Maison Verreaux cobraba 3.000 francos por un elefante o un hipopótamo, 500 por un rinoceronte, 200 por un tigre ó 40 francos por una mangosta. Con el propósito de hacer los preparativos del envío de las colecciones a París, llamó a su hermano Édouard, para que lo ayudara. Este y Alexis llegaron a Sudáfrica en 1830.

"L'Empailleur", un óleo de Léon Brunin.

Léon Brunin (1).
Léon de Meutter Brunin, pintor flamenco, nació en Amberes (Bélgica) el 20 de noviembre de 1861. Practicó la escultura, disciplina que abandonó para dedicarse a la pintura bajo la dirección de los reconocidos pintores, también amberinos, Polydore Beufaux y Charles Verlat, que influyeron en la obra de Brunin, como más tarde lo hizo Henri De Braekeleer. Fue profesor de la Academia de Amberes a partir de 1886. Además de pintura al óleo utilizó la técnica del aguafuerte y del grabado. Admirador de Rembrandt, sus interiores y paisajes se inspiran en el siglo XVII holandés. A menudo pinta escenas de género con artesanos en un contexto histórico. Fue miembro fundador del movimiento Als Ik Kan, (lo mejor que pueda), que defendía la virtud del trabajo duro como manera de acercarse a la perfección aún sabiendo que nunca se conseguiría. Léon Brunin murió el 13 de marzo de 1949. Parte de su obra se expone en el Museo Real de Bellas Artes de Amberes.

El cuadro que nos ha invitado a hablar de Brunin es L'Empailleur (El taxidermista), un óleo sobre lienzo, de 80x65,5 cm., no datado, firmado en el anverso con "Léon Brunin Anvers" y en el reverso sobre una vieja etiqueta pegada que dice "Léon Brunin je soussigne declare avoir peint le tableau ci-contre L'Empailleur". La última ocasión que L'empailleur pudo verse en público fue en la exposición de los lotes que la empresa Christie's subastó el 15 de junio de 1999 en Nueva York. El óleo, estimado entonces entre 3.000 y 5.000 dólares, se remató por 9.200.

L'Empailleur de Léon de Meutter Brunin (1).

"Correo árabe atacado por leones" de Édouard Verreaux.


El Correo árabe atacado por leones (1867) es una de las obras maestras de la Taxidermia creada por la Maison Verreaux de París, atribuida a Jean-Baptiste Édouard Verreaux (París, 1810-1868).
 

El Correo árabe en el Museo de Pittsburgh (1).


La Maison Verreaux, ubicada en la Place des Vosges, fue fundada en el año 1803 por Pierre-Jacques Verreaux, pero fueron sus hijos Jules, Édouard y Alexis quienes hicieron de ella un lugar indispensable para coleccionistas y museos de Historia Natural de todo el mundo. A partir de 1834 Édouard se hizo cargo de un boyante negocio que más tarde se trasladaría al número 6 del Boulevard Montmartre y al número 9 de la Place du Collège de France, también en París. Se cuenta que aquel inmenso almacén de objetos de Historia Natural llegó a disponer, en su momento de mayor esplendor, de más de 3.000 mamíferos disecados y de 40.000 aves. A la muerte de Édouard Verreaux su viuda fue liquidando las existencias, hasta el cierre del establecimiento en 1899.

Herman H. ter Meer, el dermoplástico más reconocido.


Retrato de Herman H. ter Meer de alrededor de 1930 (2).
Hermanus Hendrikus ter Meer júnior (Leiden, Países Bajos, 1871- Leipzig, Alemania 1934), miembro de una larga saga de taxidermistas, como sus antepasados, comenzó como aprendiz en el Museo Real (Rijksmuseum) de Historia Natural de Leiden, junto su padre, entonces jefe del taller de Taxidermia. Durante los años en los que coincidieron el padre se dedicó casi exclusivamente al montaje de aves y Ter Meer jr. se centró en la preparación de mamíferos. Al cumplir los 18 años, Ter Meer sénior envió a su hijo a Stuttgart, para que trabajara como ayudante y aprendiera nuevos métodos en el taller de un conocido suyo, el taxidermista alemán Friedrich Kerz. Hans Völkel, el biógrafo de Ter Meer, asegura que la elección de Kertz no fue casual. Kerz, discípulo del taxidermista de Mainz Wilhelm Nikolaus que practicó la Dermoplastia, era uno de los más reputados y avanzados preparadores europeos, que había sucedido en el puesto de taxidermista jefe en el Real Gabinete de Historia Natural de Stuttgart a Philipp Leopold Martin, considerado como uno de los iniciadores a mediados del siglo XIX de dicha técnica y autor de manuales que ya en 1870 (1) la divulgaban.


La dinastía ter Meer.

Herman H. ter Meer júnior, taxidermista dermoplástico que desarrolló su trabajo entre Leiden (Países Bajos) y Leipzig (Alemania), es el último y más conocido miembro de una dinastía de taxidermistas holandeses de larga tradición. Conozcamos algo más de esta saga de orígenes humildes.

Christoffel Termeer (1)
Christoffel Termeer (2).
(Leeuwarden?, ?-Leiden, 1803), el tatarabuelo, era taxidermista aficionado. Tenía un taller-gabinete de creación artística. Se ganaba la vida en la calle explicando historias para adultos y cuentos infantiles, manipulando marionetas y muñecos de cera que él mismo construía y explicando noticias ayudado por cuadros que pintaba. Esos conocimientos sirvieron, sin duda, a sus sucesores para desarrollar la técnica dermoplástica. En el Rotterdamse courant del 27 de agosto de 1799 encontramos un anuncio que dice "se anuncia que llegó CHRISTOFFEL TERMEER con el hermoso nuevo GABINETE
de WASSEBEELDKN, que se muestra en la Vlasmarkt". Durante algunos años vivió con su familia en Ámsterdam. Tuvo seis hijos.

Hermanus Hendricus Ter Meer (3).
El segundo de los hermanos, el primer varón, fue Hermanus Hendricus Ter Meer (Leiden, 1774-1819), el bisabuelo del Herman ter Meer de Leipzig.  La taxidermia la aprendió en su niñez.
En un principio siguió los pasos de su padre, trabajando como titiritero, pero no ganaba lo suficiente para mantener una familia. Fue maestro de profesión y trabajó como taxidermista por su cuenta. Se pluriempleó como bombero y jefe de los serenos de su ciudad, empleos no muy bien considerados y mal pagados. Algunos de sus trabajos de taxidermia, entre los que se incluían algunos animales del zoológico local, formaron parte de la primera colección permanente del recién creado Museo Real (Rijksmuseum) de Historia Natural de Leiden. Hans Völkel, biógrafo de los Ter Mer, especula en que quizás Hermanus ter Meer fuera el primer taxidermista profesional que hubo en los Países Bajos.
 

El Museo de Historia Natural de Londres.


Fachada del Natural History Museum de Londres (fotografía de David Iliff).


Retrato de Sir Hans Sloane.
El irlandés Sir Hans Sloane (1660-1753) fue médico, naturalista y consumado coleccionista. Siendo niño se interesó por la Historia Natural. Se licenció en Medicina y más tarde se doctoró en Física. Ingresó en la Royal Society en 1685. Dos años más tarde aceptó el puesto de médico personal del entonces Gobernador de Jamaica. Tras quince meses de estancia en la colonia regresó a Londres con centenares de plantas y animales. Durante su estancia en Jamaica probó una bebida curativa local hecha a base de cacao, que consideró "nauseabunda". Mezcló el cacao con leche y azúcar y patentó su fórmula, que luego vendió a los hermanos Cadbury. Aunque su primer uso fue medicinal, el éxito del chocolate con leche, permitió a su creador una vida holgada (1). Sloane fue el sucesor de Isaac Newton en la Presidencia de la Royal Society, puesto que ocupó entre 1727 y 1741. A su muerte, su colección llegó a los 80.000 objetos y libros, no sólo de Historia Natural, sino también antigüedades, manuscritos, cuadros, etc. Su testamento establecía que su colección sería donada al Estado.

Las cuatro cartas de Kuckahn.


Las cuatros cartas en Philosophical Transactions.
Tesser Samuel Kuckahn envía a mediados de 1770 cuatro cartas a Philosophical Transactions, publicación editada por la Royal Society de Londres, en las que expone sus métodos de conservación de aves. Esas cartas lo convierten en un autor indispensable en la historia de la Taxidermia. Abordemos su contenido.

En la primera carta de fecha 22 de mayo de 1770, Kuckahn revisa tres métodos utilizados hasta ahora para preservar las aves. Objeta sobre la utilización de la mezcla de alumbre, sal común y pimienta negra que, según el autor, generalmente se utilizaba como relleno de la cavidad ventral y en el cuello, en el método de evisceración del ave. El autor objeta que la sal favorece la humedad y la corrosión de los alambres que dan una forma natural a las aves. Los ojos si son de vidrio conservan su vivacidad, pero el resto del cuerpo se deforma, se pierden las actitudes, el color... Kuckahn afirma que "la experiencia ha demostrado que las aves así conservadas se corrompen tarde o temprano, y que son pasto de insectos". Sobre el método de inmersión en licor, Kuckahn dice que es bueno desde el punto de vista de la preservación, pero que no mantiene las proporciones, actitudes, las “gracias”, y por tanto, el ave no tiene vida y movimiento. El tercer método consiste en desollar las aves y preservar la piel con alumbre, sal y pimienta. El autor comenta que es el practicado en Alemania y Holanda, y el más generalizado en Francia desde hace bastante tiempo. Kuckahn admite que no es un mal método, pero plantea tres objeciones: que presenta gran dificultad, sobre todo en el desollado de pequeños pájaros muertos con arma; que una vez desollada la piel, muchas personas no guardan bien las proporciones del ave a la hora de montarla, especialmente el cuello, que desollado dobla su longitud; y que estos métodos no llegan a descarnar las alas y los cuartos traseros y que, consecuentemente, no se pueden aplicar productos preservativos. Finalmente, el autor propone su método como mejor, enfatizando que no sólo lo es desde el punto de vista de preservación del ave, sino también en lo referente a guardar las proporciones y las actitudes naturales. Y anuncia que lo tratará en futuras cartas. 

"Le peuple des endormis", un cómic de Tronchet y Richaud.

El cómic Le peuple des endormis (Gente durmiente) se publicó en Francia y Bélgica en dos volúmenes, en septiembre de 2006 y enero de 2007, por la editorial belga Dupuis, en su colección Aire libre. Los dibujos son de Didier Tronchet y el texto se basa en la novela La ménagerie de Versailles de Frédéric Richaud, que se publicó en español en el año 2008 con el titulo Un zoológico para el Rey Sol. Los libros tienen un tamaño de 23,5x31 cm., con 56 y 64 páginas, respectivamente.

Cubierta del primer tomo.
En el tomo 1 nos encontramos en el París del siglo XVIII. El joven Jean recibe una estricta educación de mano de su madre y de un tutor. Su cuaderno de dibujo es su única vía de escape. Su padre es, para él, un ser extraño. La família, por sorpresa, descubre su afición secreta. El padre de Jean convierte el consejo de familia al que se enfrenta el joven en un guiño a su hijo. Esa misma noche  el padre lo arrastra por calles y callejones hasta un sótano donde le descubre su afición: la taxidermia. A partir de ese momento Jean se convierte en colaborador de su padre, obsesionado con encontrar el conservante perfecto que alargue la vida de sus trabajos. Es en ese sótano donde conoce al marqués de Dunan, mecenas de su padre, jovial, fanfarrón y seductor, a quién le gusta explicar las historias de la corte del rey y quien planea, además, una expedición a África. A la muerte  de su padre, Jean, gracias a su talento como dibujante, consigue embarcar rumbo a África junto al marqués.

Carl Akeley, padre de la Taxidermia moderna en los Estados Unidos.


Carl E. Akeley.
Clarence Carl Ethan Akeley (Claredon, Nueva York, 1864-Virunga National Park, R. D. Congo, 1926), además de taxidermista fue escultor, naturalista, inventor y fotógrafo. Creció en una granja y asistió a la escuela durante tres años. Su primer contacto con la taxidermia lo tuvo con doce años cuando visitó la exposición de unos cincuenta pequeños mamíferos y aves disecados que un pintor, decorador de interiores y taxidermista aficionado inglés llamado David Bruce mostró en la ciudad vecina de Brockport. En su autobiografía Akeley cuenta que con dieciséis años "anunció al mundo que sería taxidermista". Se compró un manual por un dólar y comenzó a disecar. A partir de 1883, con diecinueve años, ingresó como aprendíz de David Bruce, persona afable, que enseñó al joven Carl todo lo que podía enseñarle. Aquel año ingresó como miembro en la Sociedad de Taxidermistas Americanos, coincidiendo con la Tercera Exposición que se celebró en Nueva York, en la no presentó ningún trabajo. Sus ansias de progresar en el arte de la taxidermia le llevaron a tomar una determinación: "Una mañana caminé tres millas hasta la estación para tomar el tren con destino a Rochester". En aquella ciudad se presentó en el reconocido establecimiento que Henry A. Ward, "una de las grandes autoridades de la taxidermia" según Akeley, fundó en 1862. Carl Akeley recuerda el encuentro con aquel hombre "brusco y fiero" al que entregó su tarjeta de visita y que le preguntó sobre sus conocimientos. Ward lo aceptó y le asignó un salario de tres dólares y medio por semana. Akeley descubrió que sus gastos de manutención eran de cuatro dólares semanales. La jornada de trabajo era de 7 de la mañana a 6 de la tarde, sin cobertura por enfermedad ni vacaciones.

"Tableau du Préparateur de Zoologie". Théodore Poortman.


Los lectores de este blog estarán familiarizados con la siguiente imagen. Un detalle de ella sirve de fondo para la cabecera de este blog.
 

Tableau du Préparateur de Zoologie. Art d'empailler les animaux (1860).

 
Se trata de una cromolitografía, con unas medidas de 545x710 mm., con el título Tableau du Prépapateur de Zoologie. Art d'empailler les animaux. Los dibujos son obra de Théodore Poortman, preparador del Muséum Nacional d'Histoire Naturelle de París, y el litógrafo es Oudard. Está impresa por la Maison Basset de París en el año 1860.

Este grabado contiene todo un tratado de Taxidermia: dibujos con utensilios, procesos paso a paso para la preparación de mamíferos, aves, peces, reptiles, crustáceos, moluscos, insectos..., con explicaciones breves junto a cada dibujo, y algo más extensas al pie, y con la fórmula del jabón arsenical de Bécoeur como preservativo recomendado.

Soler y Palaus: 121 años de Taxidermia.


Lluís Soler Pujol.
Lluís Soler Pujol nac en 1871 en Santpedor, Barcelona. Fue el segundo de nueve hermanos y, como mandaba la tradición, estaba destinado a la carrera eclesiástica. La comenzó, pero dejó los hábitos por falta de vocación. Lluís Soler se trasladó a Barcelona donde comenzó trabajando de barbero mientras estudiaba en la Universidad, donde acabó la carrera de Ciencias Naturales. Discípulo del taxidermista Francesc Darder, fue el continuador natural de su actividad. Se estableció por su cuenta en 1889. Soler, que aún no había cumplido los treinta años, se casó en 1899 con Carme Boix Valls, la hija del propietario de la Imaginería Boix del Portal de l'Àngel. Tuvieron nueve hijas.

A finales del siglo XIX había unos cuantos comerciantes en Europa que, como se decía entonces, "proveían de objetos de Historia Natural": Ward en Londres, Deyrolle, Verreaux y Dreyfus en París, Darder en Barcelona, Benedito en Valencia. Se solía vender por catálogo y se enviaba a cualquier rincón de la geografía.

En el prólogo de su Manual de Taxidermia (1908) que autoeditó, en la exposición de motivos que justificaban la escritura y publicación del libro, Soler nos cuenta algunos detalles de su biografía:
   "Por lo que a mí se refiere, puedo afirmar, desde luego, que joven todavía comencé a dedicarme a las labores taxidérmicas, luchando con la gravísima dificultad de carecer por completo de todo elemento que pudiera orientarme en el cultivo de lo que eran entonces meras aficiones, ya que no tenía a mi alcance una persona a quien consultar mis primeros pasos, ni un tratado donde poder ilustrarme; de suerte que anduve vacilante e inexperto hasta tanto que logré ser admitido en los talleres de un distinguido naturalista de esta capital (1) , de donde salí algunos años después, cuando aquel puso fin a su comercio, para ejercer la profesión en cuyo desempeño han venido favoreciéndome diferentes corporaciones y sociedades de toda la Península, juntamente con gran número de familias de la sociedad barcelonesa que han confiado a mis modestos trabajos la disecación de ejemplares, formación de colecciones anatómicas, zoológicas, etc., etc.
   Durante este tiempo, obedeciendo a las inclinaciones de mi voluntad y haciendo caso omiso de toda suerte de sacrificios, he visitado los museos de París, Londres, Berlín, Leipzig y los de otras poblaciones de menor importancia, admirando las interesantes colecciones que en aquellos se contienen, la manera de disponer los ejemplares… siéndome posible estudiar los sistemas seguidos en los talleres extranjeros para dar a aquellas simples pieles de mamíferos, aves, reptiles… la forma que tenían en su estado vital."
(1) Mi particular amigo, D. Francisco de A. Darder, Director de la Colección Zoológica del Parque de Barcelona.