Retrato de estudio de niña con cordero disecado.

Una niña de pie, con coletas, vistiendo abrigo largo, con el cuello envuelto y calzada con botas, posa en el estudio de un fotógrafo ante un fondo pintado algo suntuoso -una chimenea y un arrimadero de estilo neoclásico-, junto a un cordero disecado y una mesilla de té sobre la que hay una jaula sin pájaros. Llama la atención que ni siquiera se halla desabrigado para la foto. La cartulina mide poco más de 6x10 cm. y la imagen ovalada 5x7 cm. No hay más. Desconozco la procedencia, aunque presumo que quizá sea de finales del siglo XIX, y posiblemente española.

Los animales disecados estuvieron muy presentes en los estudios de los retratistas desde mediados del siglo XIX hasta las primeras décadas del siglo XX. En ese periodo coinciden el inicio y desarrollo de la técnica fotográfica con un auge de la Taxidermia. Es muy frecuente encontrar retratos y tarjetas postales de esa época de contenido erótico con modelos desnudas o semidesnudas posando junto a tigres o  leones disecados, o sobre alfombras de oso o leopardo; de temática amorosa, de modelos pensativas sosteniendo palomas blancas disecadas; o las más candorosas de niños posando junto a pajarillos o, como en el ejemplo de hoy, junto a un cordero, símbolo de inocencia o pureza. No son pocos los animales que tienen su correspondiente representación simbólica.

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Taxidermidades, 2016.