La hidra de Lerna de Hamburgo.

Tras su expedición a Laponia, el célebre naturalista Carl von Linné se trasladaría en 1735 a los Países Bajos para hacer su doctorado. En aquella época los estudiantes suecos solían viajar a Holanda para estudiar Historia Natural o doctorarse. Linné además aceptó la oferta del padre del estudiante Claes Sohlberg para que este lo acompañara a Holanda y recibiera además clases suyas a cambio de un sueldo. De camino a la Universidad de Harderwijk, Linné y Sohlberg hicieron parada en Hamburgo. El alcalde de la ciudad les mostró una de las maravillas que guardaba su museo. Se trataba de una Hidra de Lerna de siete cabezas disecada.
 
 
Grabado de la Hidra de Lerna de Hamburgo en el Tesauro de Albertus Seba.

En la mitología griega la Hidra de Lerna era un monstruo acuático con forma de serpiente policéfala que tenía su guarida en el lago Lerna, en el golfo Argólico. Su número de cabezas podía variar, desde tres hasta diez mil, su aliento era venenoso, y poseía la virtud de que por cada cabeza amputada regeneraba dos más. Era madre de Quimera, otro animal fantástico. Heracles (1) y su sobrino Yolao fueron quienes se enfrentaron y acabaron con ella. Aquella fue la segunda prueba de un ciclo de doce que tuvo que acometer el héroe. Protegiéndose del aliento del monstruo la nariz y la boca con un paño, Heracles disparó flechas de fuego para obligar a la hidra a salir de su guarida. Se enfrentó a ella con su espada y, efectivamente, por cada cabeza que cortaba crecían dos más. Su sobrino le ayudó abrasando los cuellos seccionados evitando así su regeneración. Descabezada, la hidra pereció, y Heracles aprovechó para impregnar sus flechas con la sangre del monstruo y convertirlas en mortíferas.
 
En las primeras ediciones de su Systema Naturae, en el apartado Animalia Paradoxa, animales contradictorios o paradójicos, de su tabla del Regnum Animale, Linné incluiría la hidra con la siguiente descripción:
   "HIDRA. Cuerpo de serpiente, dos pies, siete cabezas y el mismo número de cuellos, sin alas, conservada en Hamburgo, parecida a la Hidra descrita en los capítulos 12 y 13 del Apocalipsis de San Juan. Mencionada frecuentemente como especie animal, pero erróneamente. La naturaleza jamás ha producido de forma natural varias cabezas en un cuerpo. Cuando la vimos descubrimos con facilidad el fraude y artificio, al observar la dentadura de una comadreja en vez de la de un anfibio."

 

Tabla de Regnum Animale de la primera edición de Systema Naturae.

 
Se cuenta que aquella hidra hamburguesa había sido saqueada de una iglesia de Praga en 1648 por el conde Hans Christoff von Königsmark, durante la batalla que puso fin a la Guerra de los Treinta Años. Pues bien, tras examinarla Linné dictaminó, que aquello se trataba de un engaño, que se había recompuesto a partir de pieles de serpiente y mandíbulas y patas de comadreja. Que quizá había sido confeccionada por monjes para representar la bestia descrita al principio del capítulo 13 del Apocalipsis. Linné hizó públicas sus observaciones y, temiendo la reacción del alcalde, que esperaba obtener de ella rendimiento económico, marchó presto de la ciudad junto a su pupilo y prosiguió su viaje. La publicista Cecilia Lucy Brightell en A Life of Linnaeus (1858), relata aquel suceso de Hamburgo del siguiente modo, algo novelado:
   "En el museo del burgomaestre Andersen había un monstruo de siete cabezas que había sido considerado como una obra maestra de la naturaleza y que Seba había representado en su Tesauro (2). Se estimaba tan valioso, que incluso se comprometió como garantía de un préstamo de 10.000 marcos (750 libras). Linné manifestó que se sentiría muy dichoso si pudiera admirar aquella curiosidad, y pudo verla en el lugar donde se encontraba, una caja de aproximadamente codo y medio de largo (3), disecada de manera perfecta. Contempló con gran asombro aquel prodigio y, sin poder observarlo bien, finalmente se inclinó para inspeccionar aquel maravilloso fenómeno y, aguzando la vista, examinó las bocas abiertas de la bestia, algunas de las cuales estaban arrugadas, desgastadas por el paso del tiempo, mostrando los dientes que, según le pareció, ¡tenían gran semejanza con los de las comadrejas! ¡Dientes de comadreja en cabeza de serpiente! ¡Algo extraño y totalmente incompatible con las leyes del Reino Animal! Algo no encajaba. Y a pesar de la situación embarazosa y de las imprevisibles reacciones, el joven naturalista declaró que la famosa Hidra de siete cabezas -aquella rara obra maestra de la naturaleza, que anteriormente se había exhibido en el altar de una iglesia católica de Praga- ¡era un engaño, compuesto por mandíbulas de comadreja cubiertas con piel de serpiente! Es fácilmente imaginable que aquel descubrimiento de ninguna manera mejoró el valor del prodigio; y finalmente Linné descubrió que lo más inteligente era seguir el consejo del doctor Joenisch (4), quien le sugirió marchar de la ciudad a la mayor celeridad para evitar interminables retrasos o litigios. "Solo tengo un amigo en Hamburgo" solía decir años después, "es el doctor Joenisch y, ciertamente ¡es un amigo verdadero!". Sin demora, por tanto, Linné se dirigió a Amsterdam, (...)"

En la segunda, cuarta y quinta ediciones de Systema Naturae, Linné incluiría también la sirena en Animalia  Paradoxa, otro ser mitológico objeto de parecido fraude taxidérmico. Sobre ella el naturalista escribió: "Artedi , Género 81. Sirena Bartholin: Mientras no se vea viva o muerta, ni descrita fiel y perfectamente, se pone en duda". Linné remitía pues a la descripción de la sirena del naturalista sueco Peter Artedi (5) y transcribía la opinión del profesor Thomas Bartholin. En este punto recomiendo al lector interesado el artículo Sirenas, criaturas legendarias y "reales". La "Sirena de Fiji" publicado en Taxidermidades.
 

Descripción de la hidra.



Notas.-
(1) Hércules en la mitología romana.
(2) El farmacéutico y naturalista Albertus Seba incluyó el grabado representando la hidra de Hamburgo en el segundo volumen de su Tesauro, editado precisamente en 1735.
(3) El codo es una antigua unidad de longitud que rondaba el medio metro.
(4) El médico Gottfried Jacob Jaenisch (?-1784).
(5) El ictiólogo Peter Artedi falleció precisamente en 1735 ahogado en un canal de Amsterdam cuando se encontraba catalogando las colecciones de Albertus Seba.
 
 
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Taxidermidades, 2021.
 
 
Bibliografía:
Cecilia Lucy Brightwell   A Life of Linnaeus , John van Voorst, Londres, 1858. 
Albertus Seba  Locupletissimi rerum naturalium thesauri accurata descriptio, et iconibus artificiosissimis expressio, por universam physices historiam. Opus cui, in hoc rerum genere, nullum par exstitit. Ex toto terrarum orbe collegit, digessit, descripsit et depingendam curavit Albertus Seba Etzela Ostfrisius , 4 vols., Janssonio Waesbergios, J. Wetstenium y Gul. Smith, Amsterdam, 1734-1765.

Recursos:
Artículo El gabinete de Albertus Seba en Taxidermidades.