Leon Luther Pray, divulgador del uso del bórax.

Leon Luther Pray, con su pipa, ultimando un pez luna en el Field Museum (1).

Hijo de Luther J. Pray, un negociante y veterano de la guerra civil, y de Ellen Cardey Pray, maestra de escuela, Leon Luther Pray nació en Dowagiac, un pueblo del suroeste de Michigan, Estados Unidos, el 28 de abril de 1882. Tenía tres hermanas más, una de ellas menor que él. Algunos de los detalles de su biografía los conocemos por los artículos que publicó en Modern Taxidermy, a los que pertenecen la mayoría de los fragmentos que se intercalarán en este texto. Su madre fue su primera maestra y con quien aprendió a leer. Amante de la naturaleza, paseaba frecuentemente por los parajes cercanos a su casa. Ya de niño destacó por su dominio del dibujo a lápiz. Sus primeros dibujos los hizo en la iglesia metodista a la que asistía la familia, donde su madre le daba lápiz y papel para que se entretuviera. Pray trasladaba al papel el mundo que le rodeaba, sobretodo animales. También aquellos que él mismo cuidaba en el patio trasero de su casa. Era extremadamente observador y copiaba a la perfección sus formas y detalles. Aquellas primeras inquietudes artísticas se ampliarían años más tarde a otros campos como la pintura, la escultura y, claro está, a la taxidermia, disciplina en la que llegaría a ser uno de sus más destacados exponentes en los Estados Unidos.
"Un día apareció por la puerta un compañero con una marmota disecada bajo el brazo, ofreciéndola a cambio de alguna otra cosa. Fue la primera oportunidad que se me presentó de tener un animal disecado, así que no perdí el tiempo y rebusqué entre los tesoros de mi bolsillo para intercambiarlos por la marmota. Como en ese momento había un excedente de trastos en el interior de casa, coloqué mi trofeo en la leñera."
Aquella marmota se convirtió en el primer animal de su colección. En su infancia, durante la celebración anual de la feria del condado, Leon Pray acudía a visitar la colección privada de trofeos disecados, aves, reptiles, mamíferos, conchas y corales de un "pintoresco cazador" -así lo describe él-, donde los animales se presentaban "como si fueran estatuas alineadas como soldados, en estantes dentro de grandes armarios con puertas correderas de vidrio". En el año 1893, acompañado de sus padres, visitó la Exposición Colombina Mundial de Chicago. Quedó impresionado por los animales de todo el mundo, disecados, expuestos en el Pabellón de Bellas Artes. Aquella visita lo marcó.
"Volví a casa con el deseo de poseer yo también algunos animales disecados. Aún era demasiado joven como para que me rondara la idea de convertirme en taxidermista. Esa idea fue creciendo como la espuma".
A partir de entonces salió a pasear de vez en cuando con una carabina de aire comprimido, con la que cazaba pajarillos, ardillas y topos. Los llevaba a disecar a un taxidermista local. Un mirlo alirrojo, cuya preparación le costó dólar y medio, fue el primero de su colección que él mismo cazó. Encargó disecar otros animalillos, pero al pequeño Leon le resultaba caro. Ya estaba decidido a aprender taxidermia por su cuenta cuando coincidió la llegada de un viejo amigo de la familia Pray, el reverendo I. B. Tallman, un predicador ambulante que se instaló durante una semana en el pueblo y que, además, practicaba la taxidermia. Cada noche Tallman cenaba en casa de los Pray. El niño de la casa le enseñó su pequeña colección de animales disecados. El reverendo empezó a manipularlos, mofándose de ellos, hasta acabar rompiéndolos. Pray escribió sobre aquel suceso:
"Por supuesto que tenía derecho a criticar a aquel taxidermista local que no era un reputado taxidermista, pero, por dios, ¿quién le dio derecho a estropear los especímenes que tanto me costaron? Los rompió diciendo que el hombre que los montó no sabía absolutamente nada acerca de la naturaleza. ¡Casi fue preciso que me atasen! "A mis compañeros taxidermistas no les será difícil imaginar la emoción de esos momentos mientras observaba cada movimiento de las expertas manos del anciano durante el montaje de aquel pájaro. Conservo en mi memoria cada fase de aquella escena."Cuando me recuperé, le conté a aquel viejo señor mi deseo de aprender a montar animales. Se ofreció a disecarme uno si se lo llevaba a la casa parroquial el sábado. 'Allí estaré, puede estar usted seguro, mataré una urraca el viernes por la tarde, al salir de la escuela'. A mis compañeros taxidermistas no les será difícil imaginar la emoción de esos momentos mientras observaba cada movimiento de las expertas manos del anciano durante el montaje de aquel pájaro. Conservo en mi memoria cada fase de aquella escena. Los siguientes años se iluminaron con la actividad en un pequeño taller que mi padre habilitó en un rincón del granero donde, en cada momento libre que tenía, montaba todas las aves y mamíferos que podía conseguir. Durante esa época mi pequeño 'zoo' me proporcionaba algún especimen cuando, de vez en cuando, había algún fallecimiento. En aquellos pocos años me aficioné tanto a la taxidermia que incluso soñé en que algún día trabajaría en el museo de Chicago, recién inaugurado tras la Exposición Mundial de 1893".
El 2 de junio de 1894 se inauguró el Field Museum de Chicago en el antiguo Pabellón de Bellas Artes de la Feria. Al leer aquella noticia en el periódico local, le dijo a su madre que algún día trabajaría allí. Leon Luther Pray contaba doce años.

En agosto de 1898 el padre de Leon vendió su negocio y fue a hacer fortuna siguiendo la llamada de una de las últimas fiebres del oro, la de Klondike (Alaska). Dos años más tarde regresó más pobre de lo que marchó y volvió a emprender una nueva empresa. Durante su ausencia, la familia alojó inquilinos. La madre trató de que su hijo también contribuyera a la economía familiar, pero a éste no le interesaba ni la escuela ni el trabajo. En noviembre de 1901, a iniciativa de una profesora que confiaba en el talento artístico de Pray, asistió en Bentor Harbor a una conferencia del artista y escultor Lorado Taft. Al finalizar el acto enseñó a Taft una carpeta repleta de dibujos de animales y el escultor le sugirió que escribiera a Carl Akeley del Field Museum. Lo hizo y recibió una invitación de Akeley para que, durante su próxima estancia en Chicago, lo visitara.
"Ese fue el gran salto. Lionel Barrymore dijo: 'Nadie llega lejos sin saltar', ¡Fue cierto!. Sin ello, probablemente hubiera creado un taller de taxidermia en mi casa, criando conejos en un cubierto lateral, y nunca habría salido de la región en la que nací. Donde sea que nos haya llevado ese salto, honremos siempre nuestros orígenes."
Así fue. Akeley, que en aquellos momentos estaba realizando el proyecto de un grupo de antílopes, le ofreció a Pray treinta dólares a cambio de un mes de prueba. Su trabajo consistiría en especializarse en el montaje de pequeños mamíferos. Leon Pray escribió:
"Imagínese el lector a un joven de pueblo, con diecinueve años, de pie y mirando alrededor los innumerables y perfectos especímenes montados para las series africanas de Akeley."
El taller de Akeley en el Field, dibujado por Pray (2).

Poco antes de acabar aquel mes, Pray montó una ardilla zorro rascándose el hombro con una pata trasera, un trabajo que convenció a Akeley. El periodo de pruebas se prolongó a pesar de las no excelentes relaciones entre Akeley y la dirección del museo. El sueldo que se le asignó también era escaso, hasta tal punto que solamente le servía para mantenerse. Por aquel entonces, el salario anual de Carl Akeley era de unos 3.000 dólares. Leon L. Pray permaneció en el Field Museum durante tres años y medio, aprendiendo junto a Akeley y estudiando su método de montaje de grandes mamíferos.
"Carl Akeley era una persona inspiradora para quienes trabajaban a su lado. Siempre estaba alegre y era una fuente inagotable de historias y anécdotas. Nunca le oí presumir. Nunca criticó a personas o trabajo alguno. Sostenía que en taxidermia todavía no se había conseguido la pieza perfecta. Una actitud muy diferente de aquella del egoísta con pocas luces que se pavonea. Un día, junto al señor Akeley y ante uno de sus antílopes, le comenté que parecía perfecto. Me respondió que 'todavía quedaba margen para mejorarlo'. Él mismo sabía y reconocía sus propios defectos, y se esforzaba para conseguir la perfección, que él sabía que era una parte de su testamento. Digno todavía de ser seguido. Con una actitud nada complaciente con un 'es suficientemente bueno'."
En la primavera de 1905 Akeley emprendía su segundo viaje a África y el taller de taxidermia del museo cerró temporalmente. En marzo de ese año, Pray volvió a Dowagiac, para más tarde, en mayo, coger el tren en dirección a Newcastle, California, un camino hacia el oeste que siguieron muchos jóvenes con ánsias de prosperar. Allí trabajó en una fábrica de conservas propiedad de amigos de la familia. El 13 de agosto de 1905, en el condado de El Dorado, Pray cazó el único ciervo de su vida. De esa época se conservan algunos bocetos y acuarelas. También trabajó en un hotel de Santa Bárbara, y visitó San Francisco en un par de ocasiones. Tras cinco meses, en octubre de 1905, abandonó su aventura del oeste y volvió a su pueblo natal. Un año más tarde, en noviembre de 1906, se trasladó a Mandam, Dakota del Norte, para trabajar en el taller de J. D. Allen, un reconocido taxidermista comercial. Allí se encargaba de montar las aves mientras su jefe se dedicaba a las piezas de mayor tamaño. Durante ese periodo Pray anotó sus impresiones en un diario que conservan sus descendientes.

Durante la primavera de 1907, Pray regresó de nuevo a Dowagiac. Una tía lo apuntó a un curso en el Instituto de Arte de Chicago. Durante aquel curso recibió la noticia de que la plaza de artista del Field Museum había quedado vacante a causa del fallecimiento de su titular. Se presentó para ocuparla y fue aceptado.  Leon Pray compatibilizó su trabajo en el museo con sus clases en el Instituto de Arte hasta 1909, año en que Akeley empezó a trabajar para el Museo Americano de Historia Natural (National Museum of Natural History) de Nueva York. En aquellos momentos, Julius Friesser, que había trabajado junto a Akeley y que, por tanto seguía sus avanzados métodos, le sustituiría como taxidermista en el Field. En 1908 se casó con Marie "Peepsie" Sauter (1886, Balingen, Alemania), copropietaria del Café Parkside, donde Pray comía a diario. Al año siguiente nació Ellen Karlena, su única hija. Leon Luther Pray permaneció en el Field Museum hasta 1948. En Chicago Pray complementaba su sueldo trabajando como comercial -habilitó una habitación vacía de su domicilio- para una empresa de artículos deportivos. En 1913 publicó Taxidermy, un libro con 45 ilustraciones propias que obtuvo bastante éxito, que fue reeditado sucesivamente, y que se revisó y reescribió en 1943. Las 43 nuevas ilustraciones a página completa de esa edición revisada, también las dibujó Pray. Del manual de 1943 se conocen reediciones hasta el año 1979. Como ilustrador, dibujó por encargo, entre otros trabajos, también para diccionarios universitarios.

Pray trabajando en su réplica de Mesembriornis en el Field (1).

En 1939 fue nombrado Preparador de peces en el Field Museum. La Sala de Peces es, casi enteramente, obra suya, incluyendo el grupo del Arrecife de las Bahamas que él mismo recolectó en 1929, en una de las nueve expediciones que realizó. Modeló magistralmente a tamaño natural un Mesembriornis y un Celacanto. También aprendió a tallar sílex y fabricó las herramientas y armas que aparecen en el diorama de los nativos americanos.
 
Su aportación a la evolución de la taxidermia destaca sobretodo por la difusión del uso del bórax (3), un producto preservativo que sustituiría con éxito al tóxico arsénico, que se empezó a popularizar siglo y medio antes a partir del uso generalizado del jabón arsenical de Bécoeur. También destacó por el modelado de réplicas de peces, de un realismo tal que permitía sustituir en los museos a los peces disecados. Por el contrario, algunas supuestas innovaciones que se le atribuyen no son tales. Por poner algunos ejemplos, el rellenado de peces con arena fina durante su secado, para luego vaciarlos, era una técnica que ya describía el francés Mauduyt en 1773. Otro ejemplo es su propuesta para el desollado de tortugas, que se explica más adelante y que, si bien era un método nuevo, no resultó innovador al no ser seguido por los taxidermistas de las siguientes generaciones. La misma suerte siguió el sistema de un plafón silueteado, de madera, que marcaba la forma de las patas a los mamíferos de mayor tamaño.

Pray explica su concienciación sobre la peligrosidad del arsénico a partir de un hecho: 
"Durante mi estancia de 1906 en el oeste, me encontré con un viejo taxidermista que fue uno de los que habían trabajado para el dueño de la colección que se exponía durante las ferias en mi ciudad natal. Aquel viejo era muy fibroso y nervioso. Nunca me encontré a nadie como él con tanto miedo al arsénico. Me contó cómo el arsénico afectaba a sus nervios y que un médico le había advertido del peligro de manipular arsénico. Aquel médico le avisó de que se dirigía a una muerte temprana si utilizaba ese tipo de tratamiento antipolilla. Pero él estaba sumido en la taxidermia sin preocuparse por encontrar un sustituto del arsénico. Utilizó jabón arsenical para abandonar el arsénico pulverizado. Aún así, se envenenó. Tras escuchar todo lo que me explicó, DECIDÍ QUE SI QUERÍA CONTINUAR EN EL ARTE DE LA TAXIDERMIA, PRECISABA BUSCAR UN SUSTITUTO AL ARSÉNICO [las mayúsculas son del mismo Pray]. Lo que conseguí en 1916 tras largos y arduos estudios y experimentaciones"
Frecuentemente he podido leer que la innovación del uso del bórax se atribuye a Pray. El testimonio anterior de Pray nos puede inducir a ese error, pero lo cierto es que, como conservante preservativo, el bórax es utilizado en taxidermia desde mediados del siglo XIX.A pesar de no ser su descubridor, consideremos a Leon Pray un exitoso apóstol del uso del bórax. Montagu Browne, en su libro Practical Taxidermy (1878), se refiere a la preparación con bórax que usa mister Robottom, un taxidermista de Birmingham, quien lo utiliza tanto para tejidos animales como vegetales, y también para curtir pieles. Consideremos pues a Pray como un exitoso apóstol del uso de ese producto. No pensemos mal, es el propio Leon Pray quien en un artículo publicado en Modern Taxidermy en septiembre de 1941, reconoce que durante un encuentro en 1900 con Franck Raldapooch y Jim Hurtpatz, también taxidermistas, conoció la obra del inglés Browne. Su amigo Franck le dijo en aquella ocasión: "Llega un nuevo enfoque a la taxidermia. Hace una semana compré un libro que debería haber comprado en cuanto se publicó". Más tarde, en 1956, Pray publicó Borax, the Modern Taxidermy Mothproofer (Bórax, el moderno antipolillas para Taxidermia) un librito de 32 páginas.

Los libros que escribió y publicó Pray.
Entre 1939 y 1970 colaboró en la revista Modern Taxidermy publicando artículos que, más tarde y a modo de homenaje, se recopilaron en el libro The Old Taxidermist, ilustrado con sus propios dibujos, y publicado en diciembre de 1971, y que tras su muerte en 1975, se reimprimiría como homenaje póstumo. En 1948, Leon Luther Pray se jubiló de su trabajo en el Museo de Chicago y se trasladó a San Diego, California, donde colaboró en la rehabilitación del Museo de Historia Natural de aquella ciudad, que había sido utilizado como Hospital Naval durante la Segunda Guerra Mundial. A partir de 1950 se instaló en Aurora, Illinois, cerca del domicilio de su hija. Hasta su muerte, continuó como asesor del Field Museum, instruyendo sobre técnicas taxidérmicas y pintura artística para los paisajes de los dioramas, o aconsejando sobre la manipulación y protección de los elefantes de Akeley durante los trabajos de restauración del Stanley Hall, en los años sesenta, tarea que compaginó con el negocio de venta de modelos de mamíferos a tamaño natural y de cartas de colores para peces. En esa misma década vendió su negocio de venta de maniquíes. En el verano de 1967 Pray enviudó, una pérdida que le afectó, también físicamente. Durante 1970 enfermó. Cinco años más tarde, el 18 de septiembre de 1975, a la edad de 93 años, falleció en su domicilio de Aurora Leon Luther Pray, uno de los taxidermistas profesionales más completos e influyentes del siglo veinte.

Ilustración de Taxidermy (1913).
Un repaso al contenido de los libros que escribió nos da una idea de la evolución de nuestro protagonista. En Taxidermy (1913), un manual muy sencillo de 114 páginas, Pray proponía el arsénico en polvo como preservativo, aunque "es más efectivo cuando se usa en solución", el arsénico disuelto en alcohol y agua en forma de solución saturada, y añade que el bote cerrado con tapa se etiquetará como "Veneno" y se situará fuera del alcance de los niños. Era perfectamente consciente de la toxicidad del arsénico. Otro producto químico que proponía era el ácido carbólico (4) disuelto en agua para el ablandado de las pieles secas, un producto que aún hoy se sigue usando. El desollado y montaje de aves lo hacía tal y como se practica en la actualidad. Usaba viruta para construir el cuerpo y el cuello artificiales, o algodón para las aves pequeñas y para formar los músculos de las patas y de las alas. Fijaba los alambres de las extremidades al cuerpo articial, etc. El montaje de pequeños mamíferos es más llamativo. Primero alambraba las patas, formaba los músculos y rellenaba el cráneo. Los alambres de las extremidades los fijaba a un alambre central mediante un sistema de anillos que ya era utilizado cien años antes. Eso, en cierto modo, suponía un paso atrás. Pray lo usaba -así se justificaba- para poder dar una forma natural al animal y no depender de un cuerpo rígido que dificultara la consecución de la forma deseada. Luego rellenaba la piel de algodón o estopa fina, y la cosía. En el caso de los peces, explicaba sucintamente la técnica de moldeo y desmoldeo para la obtención de una réplica. Y en el supuesto del disecado de un pez, el cuerpo lo formaba construyendo un perfil central de madera, fijado a una peana mediante dos alambres, y rellenando los laterales del perfil con fibra de Manila (5) envuelta en hilo, hasta conseguir la forma deseada, para acabar aplicando a la superficie una fina capa de escayola mezclada con fibra de Manila -teniendo en cuenta las cavidades donde encajan "las raíces de las aletas"- y conseguir un fino acabado sobre el que, una vez seco, se montará la piel. Las tortugas las vaciaba sin separar la totalidad del peto, practicando solamente una obertura en forma de cuadrado, a modo de trampilla. Los reptiles los preparaba como los mamíferos pequeños, primero alambrando y luego rellenando. Leon Pray explicaba cómo montar una cabeza de ciervo: un perfil central unido a otro posterior de madera revestido de viruta formando el cuello, con el cráneo encajado en el perfil, y con la superficie revestida de escayola mezclada con fibra, hasta conseguir un fino acabado en el que se habrán modelado los músculos del cuello y de la cabeza, la naríz, los párpados..., para finalmente colocar, fijar y coser la piel. Acababa su manual abordando el montaje de un mamífero mediano a partir del ejemplo de un coyote, y lo hace como los pequeños mamíferos -sin un cuerpo artificial- pero sustituyendo el alambre central por un perfil de madera.

Ilustración a doble página de su tratado de 1943.

En España la revista Alrededor del Mundo publicaba en agosto de 1915 un artículo titulado Nuevo método de disecar, en el que se hacía eco de la "invención" de un nuevo procedimiento a cargo de "un disecador del Museo de Chicago, Mr. León L. Pray":
"Como en el método corriente, la piel se quita del animal dejándola cerrada, es decir, con una abertura única á lo largo del vientre, y se le da interiormente una mano de jabón arsenical ó cualquier otra pasta preservativa contra los insectos. Inmediatamente se pone la armazón de alambre que ha de sostener la piel, y se reviste todo el interior de ésta con una gruesa capa de una pasta capaz de ser  modelada. Una de las fórmulas para hacer esta pasta consiste en engrudo, agua, blanco de España y estopa muy finamente picada, más un poco de arsénico blanco, todo ello muy bien mezclado para que forme un todo homogéneo, fácil de modelar y, sin embargo, algo pegajoso. Con esta pasta se llenan las patitas y demás sitios profundos y estrechos, pero en la cavidad del cuerpo sólo se aplica una capa espesa y en seguida se extiende sobre ésta una tela fina y se llena toda la cavidad con serrín.
Todo esto hay que hacerlo sin dar tiempo á que la pasta se seque, para poder modelar en seguida exteriormente con los dedos. Se va dando al animalito su forma natural, se le coloca en la actitud que se desee y se le deja secar. Antes, se habrá tenido la precaución de dejar abierto en la parte posterior del cuerpo el orificio natural que hay bajo la cola, tapándole sólo provisionalmente con un taponcito de madera. Mientras el ejemplar va secándose, se retocan sus formas y se le colocan en su actitud natural las orejas, los bigotes, etc.. manteniendo los pliegues de la piel con ayuda de alfileres de los que se usan para clavar insectos. Cuando el ejemplar está completamente seco, se le quitan estos alfileres, no tirando para desclavarlos, sino cortándolos á ras de la piel, y se quita el tapón para que salga todo el serrín. Si se quiere, por el mismo agujero puede meterse en el animal un poco de naftalina ó de cualquier polvo insecticida, pero aun sin esta precaución, la falta de relleno de estopa o algodón disminuye considerablemente les posibilidades de que el ejemplar sea atacado por los parásitos, y además, como está hueco resulta muy ligero.
Hay que advertir que en la cola del animal no debe ponerse pasta ni serrín, sino sólo un alambre forrado de algodón bien impregnado de jabón arsenical."
Como cabe suponer, éste método, bastante impracticable, no prosperó.

El tratado de 1913 se reeditó en sucesivas ocasiones, pero nos detendremos brevemente en la reescritura de Taxidermy, cuya primera edición apareció en 1943, para conseguir hacernos una idea de esa evolución como taxidermista de nuestro personaje. La introducción de ese libro empieza así:
"La Taxidermia, en estos tiempos modernos, con el tratamiento antipolilla del bórax como su último y mayor avance, puede ser un pasatiempo fascinante (...)"
Y más adelante, en la misma introducción, al referirse a su experiencia:
"Si yo hubiera conocido el bórax como antipolilla, tal y como se ha desarrollado y perfeccionado durante los últimos treinta años, mi primera experiencia hubiera sido completamente satisfactoria. Así las cosas, los métodos arsenicales me sirvieron para conseguir mi meta."
Efectivamente, el uso del arsénico desaparece del manual. Nos encontramos con nuevas y más detalladas ilustraciones del mismo autor, pero con unos métodos similares a los que proponía treinta años antes. Con alguna salvedad, como el uso de perfiles de madera para la formación de las patas durante la confección de los maniquíes de las mamíferos de mayor tamaño. Y claro está, ahora las pieles de mamíferos se curten sumergiéndolas en una solución saturada de bórax. 

Ilustración de Pray publicada en Modern Taxidermy (2).
Al recapitular su biografía y su obra, advertimos que Pray, en un encuentro con compañeros taxidermistas en 1900, conoció el libro de Montagu Browne, escrito más de veinte años antes, en el que el autor inglés advertía sobre los efectos peligrosos sobre la salud del arsénico y daba a conocer un producto llamado bórax. No obstante, a partir de esa fecha Pray continuó usando arsénico. Comprobamos, además por su propio testimonio, que en 1906 conoció de primera mano los efectos nocivos del arsénico sobre el sistema nervioso de un viejo taxidermista -seguramente Allen, con quien trabajó- que lo había usado. Aún así, en su manual de taxidermia de 1913, Pray propuso el arsénico como producto preservativo, y escribió más tarde que dio con el bórax como preservativo "en 1916 tras largos y arduos estudios y experimentaciones". A pesar de lo cual, en la reedición (reimpresión) de su manual de 1916 continuaba proponiendo el arsénico. Bastante tiempo después, en 1943, reescribió su manual donde finalmente, ahora sí, proponía el uso del bórax, y en 1956 publicó un librito defendiendo el uso del novedoso producto. A pesar de esas incongruencias, pero gracias a sus esfuerzos, aunque tardíos, publicitándolo, consideremos a Leon Luther Pray como el mayor divulgador del uso del bórax. Ése es, sin duda, uno de sus mayores méritos.

Notas:
(1) Fotografías propiedad del Field Museum de Chicago.
(2) Imágenes propiedad de la editorial Greenfield Center, de Nueva York.
(3) Bórax es el nombre comercial del tetraborato de sodio. 
(4) El ácido carbólico, también tóxico, es además fungicida y bactericida y comercialmente se conoce como Fenol.
(5) La fibra de Manila es una fibra natural que se obtiene del Abacá (Musa textilis), un árbol parecido a un platanero, originario de Filipinas.
Nota final.- Los posibles errores de traducción, como suelo recordar de vez en cuando, son responsabilidad única de quien escribe estas líneas. Espero su benevolencia.

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Taxidermidades, 2014.

Bibliografía: 
---  Nuevo procedimiento para disecar   , en Alrededor del Mundo, nº 848, Madrid, 30 de agosto de 1915. 
Montagu Browne  Practical Taxidermy. A Manual of Instruction to the Amateur in Collecting, Preserving, and Setting up Natural History Specimens of all Kinds  , Ed. The Bazaar, Londres, 1878.
Lee Goewey y Betty Goewey   Leon L. Pray: Taxidermist And Artist Extraordinaire , Ed. Rosedog Books, Pittsburgh, 2013. 
Pierre Jean-Claude Mauduyt de la Varenne  Mémoire sur la manière de se procurer les differentes espèces d’Animaux, de les préparer et de les envoyer des Pays que parcourent les Voyageurs , Extraída del volumen 2 de Observations sûr la Physique, sûr l’Histoire Naturelle et sûr les Arts ,  Paris, diciembre de 1773.
Leon Luther Pray Borax, the Modern Taxid
ermy Mothproofer  , para Modern Taxidermy, Ed. Greenfield Center, Nueva York, 1956.
Leon Luther Pray   Taxidermy  , en Outing Handbooks, Ed. Outing Publishing Company, Nueva York, 1913.
Leon Luther Pray   Taxidermy  , en Outing Handbooks, Ed. Outing Publishing Company, Nueva York, 1916. (libro electrónico)
Leon Luther Pray   Taxidermy  , Ed. The Macmillan Company, Nueva York, 1943.
Leon Luther Pray   The old taxidermist  , Ed. Greenfield Center, Nueva York, 1975.

Recursos:
Artículo Carl Akeley, padre de la taxidermia moderna en los Estados Unidos en Taxidermidades.