Belka y Strelka, las perras cosmonautas que orbitaron la Tierra.

Belka II (1).
Laika, una perra callejera cuyo nombre en español sería Pequeña de pelo rizado, y que originalmente se llamaba Kudryavka, fue el primer ser vivo que orbitó la Tierra. Lo hizo a bordo del Sputnik 2 lanzado el 3 de noviembre de 1957, y murió a las pocas horas de vuelo a causa del sobrecalientamiento de la nave. Después de ella y hasta 1966 la URSS envió doce perras más al espacio, de las cuales cinco regresaron con vida a la Tierra. A éstas les habían precedido unas pocas decenas más en las etapas de investigación preliminares, aunque a bordo de cohetes balísticos y geofísicos que alcanzaban una altitud de entre 100 y 450 kilómetros. Algunas sobrevivieron y otras no. En ocasiones viajaban acompañadas por conejos, ratas o ratones. La República Popular China tomaría el relevo de las pruebas lanzando en 1966 dos perras más en cohetes geofísicos a una altitud de 100 kilómetros, animales que regresaron sin daños.

Strelka (2).
El 19 de agosto de 1960 se lanzó desde el cosmódromo de Baikonur el que popularmente se conoció como Sputnik 5, aunque su nombre oficial era Koralb-Sputnik 2, en español Barco-Satélite 2. En su cápsula viajaban dos perras, Belka II y Strelka, cuyos nombres traducidos serían Ardilla II y Flecha. El satélite aterrizó en la Tierra al día siguiente, después de un vuelo de unas 25 horas que completó 17 vueltas al planeta. Ambos animales se convirtieron en los primeras perras que se recuperaron sanas y salvas. Menos de un año después, en abril de 1961, el cosmonauta Yuri Gagarin, a bordo del Vostok 1, se convertiría en el primer humano en orbitar la Tierra.

Los ejemplares que se seleccionaron y entrenaron para participar en el programa espacial soviético no sobrepasaban los seis kilos de peso, los 35 centímetros de altura y su edad oscilaba entre los dos y los seis años. Todos hembras, puesto que era más fácil desarrollar para ellas un dispositivo para evacuar sus excrementos, y de color claro, para que pudieran distinguirse a través de los monitores y en las filmaciones. Belka II, la más sociable y activa, cuyo nombre original era Drop, era una mestiza de color blanco y se le encomendó la tarea de líder. Durante la fase de entrenamiento fue la primera en acercarse al plato de comida -una masa gelatinosa- y ladrar si algo no iba bien. Strelka, cuyo nombre anterior era Vilna, era en cambio un animal de raza, de color blanco con manchas marrones, algo más tímida pero amistosa. Ambas rondaban los dos años y medio de edad.

Belka y Strelka en su cápsula (3).


Su adiestramiento incluía, además de acostumbrarse a una nueva alimentación, el empleo de máquinas dispensadoras, su adaptación a un espacio cerrado y estrecho, y el uso de vestimenta con sensores durante periodos de hasta ocho días. Las dos perras viajaron en compartimentos individuales paralelos, pero podían verse y escucharse. A diferencia del vuelo anterior, el Koralb-Sputnik 2 disponía de una cápsula de eyección en caso de que surgiera algún contratiempo. En ella viajaban, además de Belka y Strelka, una docena de ratones y numerosas plantas e insectos. Fuera de la cápsula de se colocaron 24 ratones y dos ratas de laboratorio.

Durante la rueda de prensa al día siguiente del aterrizaje (4).


Durante el inicio del vuelo se observó en las perras una respiración y un pulso acelerados, pero durante el vuelo orbital se calmaron y comieron con apetito. Se controló la presión, la temperatura, la humedad y la calidad del aire que respiraban, que se purificaba periódicamente. Comían y bebían dos veces al día, experimentando además con gravedad cero. Se les filmó, y se les controló el pulso, la respiración, su temperatura corporal y su telemetría, y se les realizaron electrocardiogramas y fonocardiogramas. Belka y Strelka, tras recorrer unos 700.000 kilómetros, regresaron a la Tierra cuando realizaban su decimoctava órbita, y lo hicieron aterrizando con éxito a unos diez kilómetros del punto calculado, el triángulo entre Orsk, Kostanay y Amangeldy. Los técnicos que las recogieron comprobaron que las perras se encontraban en buen estado, incluso mejor que después de alguno de los entrenamientos. Como resultados del vuelo se comunicó que tras el estrés inicial, sus constantes fueron las normales y que tampoco hubo cambios en su metabolismo; que Belka se inquietó e incluso ladró e intentó deshacerse de los arneses durante la cuarta órbita, mientras que Strelka siempre mantuvo la calma.

Belka y Strelka expuestas en el Museo de la Cosmonáutica de Moscú (1).


El vuelo demostró que era posible descender con seguridad desde la órbita a la Tierra, creándose un servicio especial de búsqueda y rescate. Al día siguiente del rescate se organizó una rueda de prensa para la agencia de noticias soviética TASS en la que Belka y Strelka estuvieron presentes. Poco tiempo después Strelka pariría seis cachorros, uno de los cuales el lider soviético Nikita Jrushchov envió como regalo a Jacqueline y Caroline Keneddy, esposa e hija del presidente de los Estados Unidos. Belka y Strelka vivieron el resto de sus días en el Instituto Estatal de Investigación y Pruebas Aeronáuticas y Medicina del Espacio. Cuando fallecieron a causa de la edad, fueron disecadas. Actualmente se pueden ver en el Museo de la Cosmonáutica de Moscú (Prospekt Mira, 111), expuestas flanqueando la cápsula en la que viajaron.

Tarjeta postal de Belka y Strelka.


Su historia a modo de homenaje se ha llevado al cine en películas y series de dibujos animados, ha inspirado un musical, y el servicio postal de Rusia les dedicó un sello con motivo del quincuagésimo aniversario.


Vídeo de SciNews sobre Belka y Strelka (2'21").





Créditos.-
(1) Fotografías de Laika ac/Wikimedia Commons.
(2) Fotografía de Arnael/Wikimedia Commons.
(3) Imagen de la Agencia Espacial Soviética.
(4) Imagen de la agencia TASS.


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Taxidermidades, 2019.


Recursos:
Página web de Belka y Strelka en Wikipedia. (en ruso) 
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