En el Musaeum Tradescantianum de Londres según su catálogo se exhibía a mediados del siglo XVII un grifo, criatura legendaria mitad águila mitad león. El Jackalope, la liebre con cornamenta, es una marca registrada en 1965 en el estado de Wyoming, y allí la tienen como algo muy norteamericano, reclamo y negocio, pero sus orígenes se remontan al siglo XVI centroeuropeo, también en forma de leyenda con el nombre de Wolpertinger, aunque las primeras evidencias taxidérmicas de montajes de liebres con cuernos ensamblados son del siglo XIX, unas creaciones que debieron llegar a los Estados Unidos con la emigración alemana. Un caso parecido es el de las sirenas, cuyo origen más lejano es la representación de una deidad asiria de hace 3.000 años, que tuvo continuidad en la Antigua Grecia, y así hasta hoy, cuando las sirenas siguen protagonizando algunas historias, y cuyos primeros testimonios claros de montajes parataxidérmicos se remontan también a mediados del siglo XIX en Japón, donde algunos pescadores las confeccionaban empleando el torso de monos y la parte trasera de algún pescado y las vendían, frecuentemente a viajeros occidentales. Numerosos museos exponen en la actualidad algunas de aquellas sirenas, aunque la más famosa fue sin duda la Sirena de Fiji que expuso a partir de 1842 en su Museo de Nueva York el empresario del espectáculo P. T. Barnum.
