"El Taxidermista de la plaça Reial", perpetuando su recuerdo.


Cubierta del  libro.
Se acaba de publicar El Taxidermista de la plaça Reial (Ed. Alpina, 2021). El volumen, escrito en catalán y financiado mediante suscripción popular, de formato cuarto mayor, de 166 páginas, abundantemente ilustrado y bien editado, repasa la historia del popular establecimiento de Taxidermia que permaneció abierto en la plaza Real de Barcelona durante buena parte del siglo XX: su fundación por Lluís Soler Pujol en 1899, su traslado a la plaza Real en 1919, los miembros de la saga familiar Soler Palaus, clientes y personajes famosos que lo frecuentaban, trabajos destacados, hasta llegar al definitivo cierre.
 
El volumen se divide en tres partes. Una primera titulada Olors a cargo de Núria Viladevall Palaus,  bisnieta de Lluís Soler e impulsora de la iniciativa, que revive recuerdos personales de la tienda y conversaciones familiares. Una segunda escrita por Miquel Carandell Baruzzi, especialista en Historia de la Ciencia, que reconstruye la historia del establecimiento a partir de la documentación familiar. Mientras que la última reúne el testimonio de personas ajenas a la saga pero que en algún momento tuvieron relación con ella, bien como clientes o como visitantes de la tienda.
 
Para quienes no la conozcan, la crónica comienza con el traslado de Lluís Soler desde el pueblo de Santpedor a Barcelona con el propósito de estudiar Ciencias Naturales en la Universidad. Soler trabaja en una barbería y poco después se emplea como aprendiz taxidermista en el taller de Francesc Darder. Tras establecerse por su cuenta y casarse diez años después, localizamos su tienda-taller en 1900 en la confluencia de las calles Rauric y Heures. En 1908 Soler es nombrado preparador del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona. Aquel mismo año publica Manual de Taxidermia. En 1919 traslada el negocio al número 10 de la plaza Real, un local grande, de tres plantas y con mayor visibilidad. A partir de la creación en 1836 de los primeros institutos de enseñanza secundaria, pero sobre todo a partir de la promulgación en 1857 de Ley Moyano, surge la necesidad de dotarlos de colecciones de Historia Natural: los primeros especímenes disecados se importaron de París, Darder comenzaría también a proveerlos, y Soler, continuador natural del Darder, no dejó pasar la oportunidad de seguir vendiendo a centros educativos -sus mejores clientes junto al colectivo de cazadores- tanto Taxidermia como miles de cajas pedagógicas con muestras temáticas. En aquel tiempo la empresa daba trabajo a medio centenar de trabajadores, entre empleados directos e indirectos. En 1923 fallece Soler, el único taxidermista de la saga, y tres años más tarde Carme Boix Valls, su viuda, traslada el negocio al número 8 de la plaza, menos visible y con un alquiler menor. La denominación oficial de la empresa es Viuda de Soler y Pujol y la popular Museu de les Bèsties. Comienza un lento declive. Poco después el negocio pasa a ser gestionado por su yerno Josep Palaus Seigi, marido de Anna Soler Boix, que durante la Guerra Civil pasaría dos años en la cárcel. Durante la posguerra algunos personajes famosos como el pintor Salvador Dalí o el escritor Josep Maria de Segarra visitan el establecimiento, otros más tímidos como Joan Miró se detienen con frecuencia a observar los escaparates. En los sesenta los empleados directos e indirectos son una veintena. En 1979 fallece Josep Palaus y es su viuda quien regentará la empresa hasta su propia muerte en 1986. Una mayor competencia, el abandono de las colecciones en escuelas e institutos y la aprobación de legislación de protección de las especies acelera la decadencia. En 1986 la denominación del establecimiento, gestionado ahora por los hermanos Carme, Frederic e Ignasi Palaus Soler es Antigua Casa Soler Pujol. En la fachada permanece el rótulo que reza Museo Pedagógico de Ciencias Naturales (1). Se abrieron y cerraron pronto algunas pequeñas sucursales en lugares turísticos. La plaza Real se había convertido en los ochenta en un lugar marginal. Los Juegos Olímpicos de 1992 acabarían con la emblemática tienda. Barcelona se revitalizó, el precio del suelo se disparó, oportunidad que favoreció en 1991 la venta del local y la separación del menguante negocio de Frederic e Ignasi. Carme Palaus y su esposo Ignasi Viladevall pasaron a regentar un pequeño local en la plaza de las Palmeras del barrio de San Andrés. La tienda se llamaba ahora Carme Palaus, Ciencias Naturales y, a la vez que aceptaban algunos encargos que preparaban exempleados, iban liquidando las existencias. Carme falleció en 2008. Su esposo mantuvo abierta la tienda hasta su muerte en 2010. Ambos, Carme e Ignasi, ya jubilados mantuvieron el comercio abierto los últimos años para estar ocupados.


Ilustraciones de un grupo de gorilas y de una elefanta preparados en el taller de Lluís Soler.

 
No cabe duda que valía la pena perpetuar la historia del aquel singular comercio, y los promotores del libro creo que lo han conseguido con nota. Esperemos además que el éxito les acompañe y se animen a editarlo también en castellano.

 
Notas.-
(1) En la actualidad, cuarenta años después del cierre de la tienda en aquella ubicación, considerado un rótulo singular, el letrero sigue en su lugar en el número 8 de la plaza Real. El local fue ocupado por una cervecería y más tarde por un restaurante.


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Taxidermidades, 2021.
 
 
Bibliografía:
Miquel Carandell Baruzzi y Núria Viladevall Palaus   El Taxidermista de la plaça Reial , Editorial Alpina, Granollers, 2021.
 
Recursos: 
Artículo Soler y Palaus: 121 años de Taxidermia en Taxidermidades. 
Artículo Salvador Dalí y la Taxidermia en Taxidermidades.