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Postal de 1922 de la escuela Saint-Nicolas de Igny.

En la postal, escrita el 5 de noviembre de 1922, leemos:
   "Queridos amigos,
   Creía que recibiría una carta suya antes de Todos los Santos. Si no he pasado a verles ha sido porque mamá tenía trabajo y he debido ayudarla.
   Termino estas pocas palabras abrazándoles muy fuerte."

Postal del gabinete de Física e Historia Natural de la escuela Saint-Nicolas de Igny.

 
El remitente, un alumno de la escuela Saint-Nicolas de Igny, una población a unos quince kilómetros de París, la enviaba a unos parientes o amigos de la familia que vivían en Levallois Perret, un municipio vecino a la capital. El colegio, como otros muchos religiosos de la época, albergaba un gabinete de Física e Historia Natural, que es el que aparece en nuestra imagen. En ocasiones las piezas más exóticas que contenían estas colecciones eran remitidas por misioneros, o bien eran los padres cazadores de algunos alumnos quienes donaban sus capturas, aunque la mayoría de ejemplares se solían comprar en los comercios de Historia Natural que abundaban durante el siglo XIX.

Henry A. Ward. El "Ward's Natural Science Establishment", semillero de taxidermistas.


Henry Augustus Ward.
Henry Augustus Ward nació el 9 de marzo de 1834 en Rochester, Nueva York, Estados Unidos, en el seno de una familia acomodada. Tenía una hermana seis años mayor. En la biografía que escribió su nieto Roswell Howell Ward, este contaba que su abuelo Henry comenzó a leer la Biblia con tan sólo tres años, que tenía una memoria privilegiada, y que a tan temprana edad comenzó a coleccionar minerales. Su interés por la Historia Natural le facilitó que, con sólo diez años de edad, el profesor Chester Dewey le permitira participar en las excursiones campestres con los estudiantes de la escuela secundaria de Rochester. Incluso en una ocasión llevó a la escuela un fósil que encontró. Cuando tenía doce años su padre abandonó el domicilio familiar y con quince años Henry ingresaría en la Middlebury Academy de Wyoming, Nueva York, para continuar su formación, rechazando así de plano los deseos de su beata madre que pretendía que estudiase para sacerdote. Dos años después Dewey, su mentor, convencería al abuelo de Ward para que le pagara los estudios en el Williams College de Williamstown, Massachusetts. Allí estudió Geología y Paleontología, una ciencia que colisionaba con las creencias religiosas familiares, aunque no tardaría mucho tiempo en abandonar las aulas y trasladarse a Chicago. Hizo el camino en buena parte a pie, aprovechando para visitar las minas de plomo de Galena, Illinois. Un tío suyo consiguió que Ward ingresara en la Temple Hill Academy de Geneseo, Nueva York, donde proseguiría sus estudios de Geología y donde se amistó con Charles Wadsworht, hijo del entonces comerciante de trigo, político y, más tarde durante la Guerra Civil, general James Samuel Wadsworth, un filántropo aficionado a recolectar minerales. Ward clasificó una colección de minerales que el padre de su amigo decidió donar a la Academia. Aquello le valió para que, por cuenta del general, explorara y recogiera rocas junto a su amigo Charles desde el río San Lorenzo hasta la región canadiense de Maritimes.

Los alumnos de las clases de Taxidermia de la Real Academia de Barcelona

En alguna otra ocasión nos hemos referido a las clases de Taxidermia que tuvieron lugar en la Real Academia de Ciencias Naturales y Artes de Barcelona (RACNAB) entre los años 1835 y 1839. Desconocemos tanto el temario como otros detalles de aquel curso, pero la curiosidad por conocer además a los alumnos que asistieron, y averiguar también si sacaron provecho de ello, es lo que me ha llevado a rebuscar o intentar reconstruir sus biografías. La suerte, como usted podrá comprobar, querido lector, ha sido desigual.

Lista de inscritos en el curso 1835-36 (1).

Efectivamente en octubre de 1835 la Real Academia de Ciencias Naturales y Artes de Barcelona encomendó al médico, entomólogo y naturalista aficionado, y recién admitido miembro de la Academia Mariano de la Paz Graells Agüera, la recién creada Cátedra de Entomología. Aquel mismo año académico 1835-36 Graells impartiría un primer curso de Zoología y Taxidermia auspiciado por la propia Academia. Los alumnos matriculados, como consta en el Libro de Matrículas de Estudios (2), fueron dieciséis, entre paréntesis la población de procedencia y su edad: Ventura Llombart (Valdomà, 24), Mariano Llombart (Valdomà, 20), José Maluquer (Alentorn, 30), Pedro Marsá (?, 22), Antonio Xarrié (Barcelona, 19), José Marcer Pallarols (Caldes de Montbui, 17), Antonio Costa (Valencia, 18), Joaquín Marcer Pallarols (Caldes de Montbui, 21), Rafael Cisternas (Barcelona, 17), José Liendo (Barcelona, 17), Juan Servós (Pla de Seu d'Urgell, 26), Mariano Masferrer (Peralada, 21), Juan Golobardes (Barcelona, 25), José Ferrer (Pratdip, 25), Miguel Guitart Buch (Calella, 17) y Francisco Lafont (Barcelona, 17).

La Northwestern School of Taxidermy


Encabezamiento de una carta de la Northwestern de 1924.


La Northwestern School of Taxidermy fue la responsable de despertar el interés por la Taxidermia en todos los rincones de los Estados Unidos. Durante décadas, casi un siglo, esta institución dedicada a la enseñanza por correspondencia inició a varios centenares de miles de estadounidenses en su práctica. 

J. W. Elwood en 1910 (1).
James William Elwood (Iowa, ca.1875- Omaha, 1945), el fundador de la empresa, a finales de siglo vivía en la aldea de Oto, Iowa, donde era el director de la escuela secundaria local. Casado con Louie Estele Butler, tuvieron al menos un par de hijos, Rex Butler Elwood (Oto, Iowa,1899-Omaha, 1980) y Samuel Harold Elwood (Holstein, Iowa,1900- Detroit, Michigan,1951). J. W. Elwood, además de profesor posiblemente no fuera más que un taxidermista aficionado, pues no se conocen trabajos suyos. Como comprobaremos más adelante, poseía un par de buenos libros de Taxidermia, y posiblemente disecara para sí mismo o para sus amigos. Aquel docente y taxidermista a tiempo parcial debió ver una oportunidad de negocio y la aprovechó. En algún momento la familia abandonó Iowa y se trasladó a Omaha, Nebraska, donde Elwood se estrenaría como empresario de éxito fundando la Northwestern School of Taxidermy. Según sus propios anuncios, la escuela llegó a ocupar integramente un edificio de seis plantas en el distrito histórico de Old Market, en el 1202 de Howard Street esquina con la calle S12, originalmente un hotel que se construyó en 1890 y que en 1900 se convertiría en el edificio de oficinas de alquiler GAHM Block Building, que todavía hoy puede verse, con construcciones añadidas y reconvertido en la actualidad en un edificio de apartamentos, pero todavía reconocible. En la publicidad de la Northwestern se le denominaba Elwood Building. En 1928 Rex, el hijo mayor, que había estudiado en las universidades de Colorado y de Harvard y que había trabajado en el U. S. National Bank, fue nombrado vicepresidente y director de la compañía. No conocemos mucho más de la saga. A Rex le sucedió Alfred V. Burkley (1929- Omaha, 1994) que presidiría el penúltimo periodo de la empresa durante los años sesenta, setenta y ochenta. 

Los inicios de la Taxidermia en Barcelona.

Los primeros taxidermistas profesionales aparecieron en Barcelona avanzado el siglo XIX. Hasta ese momento solamente había sido practicada como afición por cirujanos, médicos y boticarios, aprovechando las habilidades adquiridas con su profesión.

Médicos, cirujanos y boticarios, los primeros taxidermistas.

La renovación de los estudios médicos en Barcelona tuvo lugar la segunda mitad del siglo XVI con el establecimiento de varias cátedras como la de anatomía o la de cirugía en el marco de los estudios de medicina que se impartían en el Estudio General de la ciudad y en el Hospital de la Santa Creu. Así, los estudios anatómico-quirúrgicos del siglo XVII ya incluían prácticas de disección tanto en cadáveres de personas como de animales, una habilidad que algunos alumnos aprovecharían para dedicarse parcialmente a la Taxidermia.
 

Real Colegio de Cirugía de Barcelona (s. XVIII). Fotografía de Josep Renalias.

"Tableau du Préparateur de Zoologie". Théodore Poortman.


Los lectores de este blog estarán familiarizados con la siguiente imagen. Un detalle de ella sirve de fondo para la cabecera de este blog.
 

Tableau du Préparateur de Zoologie. Art d'empailler les animaux (1860).

 
Se trata de una cromolitografía, con unas medidas de 545x710 mm., con el título Tableau du Prépapateur de Zoologie. Art d'empailler les animaux. Los dibujos son obra de Théodore Poortman, preparador del Muséum Nacional d'Histoire Naturelle de París, y el litógrafo es Oudard. Está impresa por la Maison Basset de París en el año 1860.

Este grabado contiene todo un tratado de Taxidermia: dibujos con utensilios, procesos paso a paso para la preparación de mamíferos, aves, peces, reptiles, crustáceos, moluscos, insectos..., con explicaciones breves junto a cada dibujo, y algo más extensas al pie, y con la fórmula del jabón arsenical de Bécoeur como preservativo recomendado.

La enseñanza de Taxidermia por correspondencia.

La enseñanza de Taxidermia por correspondencia tuvo su auge en España en las décadas de los años 50 y 60 del pasado siglo XX. 

Cuadernos del Instituto Jungla
Fue en 1947 cuando se editaron por primera vez los cuadernos del Instituto Jungla de la calle de Goya, 118, de Madrid, "centro autorizado por el Ministerio de Educación Nacional". La primera edición se imprimió en Gráficas Faure y las posteriores ediciones en la Imprenta E. Cruces. Consistía en entregas periódicas de nueve cuadernos de estudio que completaban un total de 45 lecciones. El Instituto Jungla enviaba junto a los cuadernos el catálogo con los productos necesarios (bórax, ojos, utensilios...) para empezar. También proporcionaba el material.


Eran muy populares los anuncios en periódicos y revistas con su "Aprenda a disecar". En esos años de posguerra, el curso se vendía como una forma de obtener ingresos suplementarios. El cuaderno publicitario del Instituto Jungla, que se enviaba a los que se interesaban por el curso, contenía párrafos como los siguientes:
Anuncio en La Vanguardia, 20 de enero de 1948.
   "Si usted conoce los altos precios que cobran los taxidermistas profesionales por disecar cualquier ave u otro animal, seguramente pensará que se trata de una operación costosa. Sin embargo es todo lo contrario."

    "Si tiene usted la suerte de no necesitar ganar dinero, puede estudiar Taxidermia sólo por entretenimiento y , mientras se divierte, aprenderá una profesión que, si algún día lo necesita, le permitirá obtener magníficos ingresos durante sus horas libres."