"Museographia" (1727) de Caspar Friedrich Neickel. La disposición ideal de una colección.

Portada de Museographia.
El comerciante hamburgués Caspar Friedrich Neickel [Jenckel] publicó en Leipzig en 1727 la obra Museographia, oder Anleitung zum rechten Begriff und nützlicher Anlegung der Museorum oder Karitäten-Kammer, en español Museografía u orientación para la adecuada presentación y conveniente ordenación de los museos o cámaras de curiosidades. Dicho volumen, de cuatrocientas sesenta y cuatro páginas, un intento por ofrecer algunos consejos acerca de cómo se debía inventariar y mostrar una colección, está considerado como uno de los primeros tratados museográficos o museológicos de la historia (1). La obra está claramente influida por otras anteriores que describían el contenido de algunas cámaras de curiosidades privadas de los dos siglos anteriores; la contemplación del grabado que contiene Museographia nos recuerda inevitablemente a las ilustraciones de los gabinetes de Francesco Calzolari, Ferrante Imperato, Ole Worm, Manfredo Settala o Ferdinando Cospi, por citar algunos.

Sin más preámbulos, la siguiente es la descripción de Neickel de la disposición ideal de una colección en la que no pueden faltar, entre otros, algunos especímenes animales disecados (2): 
   "Una vez que se ha reunido un número considerable de todo tipo de objetos raros, elíjase para ellos un local que esté orientado al sureste por el viento apacible, cuyas paredes estén secas, el piso arqueado y la luz del día bien distribuida y que en todo caso esté protegido contra cualquier contratiempo. A las paredes, muros y bóvedas no habría darse ningún otro adorno que una pintura blanca clara. Este local de objetos raros imaginados por mí es aproximadamente dos veces más largo que ancho, está orientado a la luz del día, para que en él pueda apreciarse hasta el más pequeño detalle. La entrada al mismo está justamente en el centro, y nada más entrar, a ambos lados se ven de abajo arriba repositorios semejantes a los estantes de libros corrientes o anaqueles, cuyas baldas de separación están instaladas de forma que en la parte baja se dé el espacio más amplio, por ejemplo, un codo o codo y medio, acortándose esta altura progresivamente hasta llegar a la parte superior, que se reduce poco a poco hasta llegar aproximadamente a un palmo: tales repositorios pueden rodearse a continuación por delante con una galería o arco y pintarse con una pintura graciosa pero prudente. Se distinguen seis diferentes repositorios de este tipo, a ambos lados de las dos puertas, de los cuales cuatro están dedicados a los naturalibus o rarezas naturales. En el primero y más elevado se ven simples animales cuadrúpedos y aves, de los cuales, los más grandes, que están más o menos disecados, se colocan abajo en los estantes más espaciosos, mientras que los más pequeños se disponen progresivamente hacia arriba, hasta la última fila, donde pueden colocarse para mayor seguridad los conservados en espíritu de vino (3), eso siempre de forma que todo se presente con igual decoro y el espíritu o los sentidos gocen con ello. En el segundo repositorio se ve toda clase de peces, serpientes, lagartos, etc., ordenados al estilo anterior. De la misma forma, en el tercero se encuentran todo tipo de vegetales, de minerales o de fósiles, de los cuales también los de mayor tamaño ocupan el espacio inferior, mientras que las cosas más pequeñas se reparten hacia arriba guardando las proporciones; el cuarto y último de esta sección comprende una gran variedad de plantas marinas, conchas, caracolas, etc., inteligente y decorativamente dispuestos para deleite tanto del espíritu como de los ojos. Ahora debemos detenernos todavía a ambos lados del local. "Arriba en la cúpula podrían colocarse algunos animales descomunales, como por ejemplo, un ballenato, un cocodrilo grande, una foca, una serpiente, etc., a la entrada de las puertas se podrán colocar, disecados, dos terribles leones, osos o tigres."En el que está delante se ven solamente objetos anatómicos, especialmente humanos, como momias, niños pequeños embalsamados y diseccionados, cuyos esqueletos están expuestos, al igual que los de personas adultas, junto a otras partes humanas o de animales seccionados y conservadas artificialmente con bálsamo u otro medio. En el repositorio situado al otro extremo del local y de frente, se encuentran solamente los curiosa artificialia, u objetos artísticos, en los cuales hay que hacer una diferenciación fundamental entre los antiguos y los modernos, pero todos ellos instalados de forma que pueda apreciarse en ellos tanto arte como la finalidad de las cosas. Este local mentalmente representado por mí tiene ventanas de cuatro hojas, situadas enfrente de cada uno de los repositorios citados de la entrada, por lo que todavía tenemos espacio libre para tres entrepaños entre dichos cuatro huecos de ventana. De los tres, el central viene a estar situado justo frente a la entrada o la puerta; a éste adosaría yo un gabinete de medallas y monedas barnizado con gusto o pulcramente recubierto de madera. Este último debería estar instalado de tal forma, que en la parte superior del mismo pudiera colocarse otro gabinetito reducido en el que habría pequeños cajones donde guardar todos los objetos más preciosos y diminutos, que de otro modo pudieran perderse o extraviarse; asimismo debería establecerse un orden entre ellos, y respecto a los naturalibus, como por ejemplo bezoar (4), bezoar de puerco espín (5), piedras de testículo de castor (6), lágrimas de ciervo (7), minerales preciosos, oro, diamantes, etc., e igualmente respecto a los objetos artísticos, los de gran valor, como por ejemplo, un anillo con un castillo artístico y torres de piedras talladas, y cosas por el estilo, respecto a todo esto digo que me gustaría que ocupara a ambos lados aproximadamente la mitad del pequeño gabinete y se dispusiera siguiendo un orden adecuado. A ambos lados de este entrepaño central todavía nos quedaría otro vacío en cada frente, cada uno de los cuales debería esar ocupado por los mismos libros sobre estantes o repositorios primorosamente realizados para este fin, libros que deberían versar sobre museos o depósitos de objetos raros, para lo cual pudiera servir de ayuda el catálogo añadido como apéndice al final de la segunda parte. Para concluir, bajo las cuatro jambas de las ventanas y también en el centro de la habitación podría colocarse una mesa alargada y estrecha donde se expusieran y examinaran los objetos raros apartados para la especulación o donde también pudieran hojearse y leerse por encima libros que hubieran sido solicitados, por poner un ejemplo. Estos libros podrían estar encuadernados todos sin excepción, para ofrecer el mejor aspecto, con cubiertas francesas y doradas, lo cual resultará tanto más fácil por cuanto que su número habrá de ser reducido: a ambos extremos de la mesa podrían colocarse un par de globos grandes, mientras que arriba en la cúpula podrían colocarse algunos animales descomunales, como por ejemplo, un ballenato (8), un cocodrilo grande, una foca, una serpiente, etc., a la entrada de las puertas se podrán colocar, disecados, dos terribles leones, osos o tigres. El espacio que todavía quedase disponible sobre las ventanas o repositorios debería ocuparse o adornarse con cuadros raros de famosos maestros. Y este sería mi museo, ciertamente instalado en espíritu y en ideas, pero que me ofrezco en cualquier momento a poner por obra también en la práctica." 
Desconozco si el bueno de Neickel recibió algún encargo para llevarlo a cabo.

Grabado de Museographia correspondiente con la descripción.


Notas.-
(1) El primero fue Inscriptiones vel Tituli Theatri Amplissimi (1565) de Samuel Quiccheberg.
(2) Traducción de la obra de Neickel tomada prestada de la de Julius von Schlosser Las cámaras artísticas y maravillosas del Renacimiento tardío (1988). 
(3) Sumergidos en tarros con alcohol etílico.
(4) El bezoar es una acumulación con forma de piedra de sustancias no digeribles, que se encuentra en el estómago o intestinos de algunos animales. Antiguamente se creía que actuaban como antídoto contra los venenos, y algunos boticarios las alquilaban o vendían a un alto precio.
(5) "Pedro del Porco" en el original.
(6) La materia líquida, de color amarillo y olor fétido, que segregan los órganos piriformes del castor, tanto macho como hembra, conocida como castoreo, que se secaba y endurecía adquiriendo un carácter resinoso, se conocía antiguamente como piedras de testículo de castor, debido a su proximidad a las partes genitales y a que los testículos del castor se ocultan en la región inguinal, confundiendo ambos. Al castoreo o piedras de testículo de castor se le atribuían propiedades curativas.
(7) Mucho antes de la época romana la lágrima de ciervo, secreción amarillenta de los ojos de los ciervos solidificada, estaba consideraba como uno de los mejores antídotos.
(8) Cría de ballena.

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Taxidermidades, 2018.

Bibliografía: 
Caspar Friedrich Neickelio   Museographia, oder Anleitung zum rechten Begriff und nützlicher Anlegung der Museorum oder Karitäten-Kammern... , Michael Hubert, Leipzig, 1727. 
Julius von Schlosser   Las cámaras artísticas y maravillosas del Renacimiento tardío , Akal Universitaria, Los Berrocales del Jarama, 1988. 

Recursos:
Artículo Los Gabinetes de Curiosidades en Taxidermidades.
Artículo El gabinete de curiosidades de Ulisse Aldrovandi en Taxidermidades.
Artículo El gabinete de Francesco Calzolari en Taxidermidades.
Artículo El "Teatro de la Naturaleza" de Ferrante Imperato en Taxidermidades.
Artículo El Museo de Ole Worm en Taxidermidades.
Artículo El gabinete de curiosidades de los Tradescant en Taxidermidades.
Artículo El gabinete de Manfredo Settala en Taxidermidades.
Artículo El Museo Kircheriano en Taxidermidades.
Artículo El Museo Cospiano en Taxidermidades.
Artículo El gabinete de Albertus Seba en Taxidermidades.
Artículo La "Kunstkámera" de Pedro el Grande. El Museo Zoológico de San Petersburgo en Taxidermidades.