Joan Grau-Bassas Torà.

Portada de Nociones de Taxidermia (1849).
No disponemos de mucha información acerca de la biografía de Joan Grau-Bassas Torà, el primer autor español que publicó un manual de taxidermia. Miembro de una familia de farmacéuticos y médicos, su padre, Josep Grau-Bassas tenía su botica en el número 10 de la calle del Carmen de Barcelona, donde permaneció entre 1831 y 1836, y más tarde en la calle Santa Ana esquina con Canuda. El primogénito, Josep Miquel Grau-Bassas Torà, asimismo boticario, tras el traslado del padre permanece como titular de la botica familiar de la calle del Carmen. Josep Miquel se trasladaría a las Islas Canarias a principios de los años cincuenta. Otro hermano de Joan, Agustí Grau-Bassas Torà, médico y cirujano, cambió de domicilio en tres ocasiones en veinte años. Se estableció primero en la calle Baños, más tarde en la calle Sant Pau, y finalmente en el número 5 de la calle Santa Ana. Finalmente, Joan Grau-Bassas Torà, nuestro protagonista, que había nacido en Barcelona en 1819, seguramente el menor de los hermanos, aparece en la Guía General de Barcelona de 1849 y de 1854 como médico-cirujano, con domicilio en la calle del Carmen número 10, justo donde su hermano mayor regentaba la primigenia botica familiar.

"El esqueleto de la señora Morales" de Rogelio A. González.

Arturo de Córdova es el taxidermista Pablo Morales, protagonista de El esqueleto (1).

"Pablo Morales, el taxidermista.- "¿Qué, mucho trabajo?"
Padre Artemio Familiar, el cura.- "Si es ironía, sepa usted que trabajo es también mi ministerio, y bastante más difícil que el suyo!"
P. Morales.- "¿Pero quién lo duda? Salvar el alma de un pecador debe ser mucho más complicado que disecar una iguana."
                               Fragmento del primer encuentro entre el taxidermista y el cura.
 
¿Existe el crimen perfecto? Esa es una pregunta que se hace y a la que da respuesta el protagonista, taxidermista de profesión, de esta comedia negra, una de las películas mejor consideradas de la cinematografía mexicana.

La “Historia Natural de la Guayana" de Edward Bancroft.

Edward Bancroft, médico y negociante, y con una biografía bastante agitada, publicó An Essay on the Natural History of Guiana in South America (Ensayo sobre la Historia Natural de la Guayana en América del Sur) en Londres en el año 1769. Como describe la portada del libro, de 402 páginas más las hojas de cortesía, este contiene "una descripción de muchas producciones curiosas de los sistemas animales y vegetales de ese país, con anotaciones sobre religión, costumbres de las varias tribus de indios que lo habitan, intercaladas con una variedad de observaciones literarias y médicas".

Portada del libro.
Poco antes del ecuador del libro, en la segunda carta donde se describen los animales que se encuentran en aquel país, encontramos el pasaje donde, tras referirse al bello plumaje de algunas aves exóticas, Bancroft dedica tres páginas a una descripción no muy detallada de los métodos de conservación de las aves que se practicaban en la Guayana británica. El autor se refiere a la gran cantidad de personas de esa colonia que, juntamente con sus esclavos y sus empleados, se dedicaban a matar y a conservar aves destinadas a los gabinetes de naturalistas europeos. Al ser distinto que en el Viejo Continente, y sin citar autor alguno, primero describe el modo europeo de preservar los cuerpos de las aves, eviscerando y haciendo incisiones en "diferentes partes del cuerpo" y rellenando la cavidad del tórax y el abdomen con una mezcla de sal y alumbre que "en su momento fue publicada en una revista mensual, el nombre de cuyo autor no recuerdo" (1). En cambio, el método de conservación de las aves en la Guayana consistía en introducirlas en recipientes de vidrio, cubrirlas con alcohol de alta graduación, y mantenerlas sumergidas durante veinticuatro o más horas, dependiendo de su tamaño, para que el alcohol penetrara en todo el cuerpo. Pasado ese tiempo se sacaba el ave del tarro, se ordenaban las plumas y se colocaban la cabeza, patas, alas, cuello, etc., tal y como los tenía en vida. Una vez todo en su lugar, se dejaba secar en un lugar ventilado para que mantuviera su posición natural, sin peligro de putrefacción. Bancroft advertía, no obstante, de que este método quizá resultara demasiado caro para ser practicado en Inglaterra.

Los gabinetes privados de Historia Natural en la Barcelona del siglo XIX.


Vitrina del Gabinete de Hª Natural de los Mercader en 1974 (1).


El Gabinete de Historia Natural de los Mercader.


De la importancia del Gabinete de Historia Natural de los Mercader da fe el periódico Diario de Barcelona, en cuya edición de tarde del martes 19 de febrero de 1856, y describiendo la visita a Barcelona del ornitólogo Charles Lucien Bonaparte, príncipe de Canino y Musignano y sobrino de Napoleon, se podía leer:
"Ayer visitó S. A. la catedral, el archivo de la corona de Aragón y la colección de pájaros de nuestro paisano el señor Mercader. El príncipe de Canino ha hecho estudios importantísimos en este ramo de las ciencias naturales, que ha cultivado con mucho provecho, y forma parte de la Academia de París.
Aunque no sea más que de paso diremos que la pobreza de nuestros museos públicos debe chocar á viajeros tan ilustrados como S.A., y requiere que se remedie una falta que no se nota en el estrangero en poblaciones mucho menos importantes que Barcelona".

Bellas y Bestias. Parte 2. Años 30 y 40.


Veronica Lake en los primeros cuarenta.
Seguimos con la serie Bellas y Bestias. Tras el crack del 29 llegamos a las convulsas décadas de los años treinta y cuarenta, años de recesión económica y de guerra. Después de seleccionar algunas imágenes de esa veintena de años percibo algunas diferencias respecto a décadas anteriores. La primera de ellas es que la edad de oro de las tarjetas postales está pasando. No hay ninguna. Casi la totalidad son retratos promocionales de actrices de Hollywood y de fotógrafos a sueldo de las productoras. Se crea el Star System. La sociedad en crisis se refugia en el cine y los estudios sacan brillo a sus estrellas. Otra diferencia apreciable es que han desaparecido los desnudos y que, aún continuando con la misma temática de modelos posando sobre fieras -por cierto, la mayoría son osos polares- total o parcialmente disecadas, todas ellas, aunque insinuantes, aparecen totalmente tapadas. Eso sí, las fotografías son más glamourosas que las de pasadas decádas, y bastante más de lo que serán en décadas posteriores. Lo comprobamos a continuación.

El loro de Gustave Flaubert. Los loros de Julian Barnes.


Gustave Flaubert publicó Tres cuentos (Trois contes) en 1877. Fue todo un éxito. Contó con cinco ediciones en dos años. Un corazón sencillo (Un coeur simple) (1) es el título de uno de esos cuentos. Es el mismo Flaubert quien en una carta a Madame Roger des Genettes le resume el argumento:
   "Un corazón sencillo es el relato de una vida oscura, la de una pobre chica de campo, devota pero mística, sacrificada sin exaltación y tierna como el pan fresco. Ama sucesivamente a un hombre, a los niños de su ama, a su sobrino, a un viejo al que cuida, finalmente a un loro; cuando muere el animal, lo manda disecar, y cuando ella misma va a morir, confunde al loro con el Espítitu Santo. No es en modo alguno un cuento irónico, como supone, sino al contrario muy serio y triste. Quiero compadecerme, hacer llorar a las almas sensibles, pues yo mismo soy una de ellas."

Félicité y Loulou (2).

 
Para la redacción de Un corazón sencillo, Flaubert utilizó un loro disecado que, según cuenta él mismo, mantuvo en su mesa de trabajo todo el tiempo que duró su redacción. Quería "llenarse el alma de loro, para pintar al natural".  

"Aurora Chymica" por Edward Bolnest.

Portada de Aurora Chymica.
El médico inglés Edward Bolnest escribió el tratado Aurora Chymica: or a rational way of preparing animals, vegetables ans minerals, for a Physical Use; … (Aurora Química: o método racional para preparar animales, vegetales y minerales, para su uso médico; ...) en 1672. Tres años más tarde se reeditaría en latín. En su libro, Bolnest, seguidor de la medicina paracélsica, describe diversos procesos como la putrefacción, la destilación, la calcinación o la sublimación, para la preparación de diversos animales con fines medicinales. El autor define un método general de preparación y describe cómo obtener la quintaesencia y cuáles son las virtudes de los preparados obtenidos a partir de algunos animales como el cangrejo marino, el oso, el ciervo, la serpiente, la lombríz terrestre, la golondrina, etc. Eso es todo. 

Algun autor incluye este libro en los listados de bibliografía taxidérmica. Un ejemplo es el inglés Montagu Browne, autor de Practical Taxidermy (1879), que cita al de Bolnest como "el primer tratado sobre esta materia". Tras leer a Bolnest, sinceramente, no comparto la opinión de que sus métodos de obtención de esencias naturales a partir de los animales deban ser considerados como taxidérmicos, o que se trate de técnicas o aportaciones coadyuvantes a la historia de la Taxidermia (1).


Los taxidermistas pintados por John Templeton Lucas.

The Taxidermist (1874) de John Templeton Lucas.

El pintor y escritor John Templeton Lucas nació en Londres en 1836. Era el hijo mayor del reconocido pintor y retratista londinense John Lucas (1807-1874). J. T. Lucas pintó sobre todo paisajes y escenas costumbristas y, como su padre, también hizo retratos. Expuso en la Royal Academy y en la British Institution. Escribió la comedia Browne the Martyr que se representó en el Royal Court Theatre, un pequeño volumen de cuentos de género fantástico titulado Prince Ubbely Bubble's new Story Book (1871), y se conocen unos versos de homenaje póstumo al también artista Edwin Landseer. Lucas murió en Whitby, Yorkshire, en septiembre de 1880, a la edad de 44 años. Su cuadro más conocido es The Taxidermist, pintado en 1874. Se trata de un óleo sobre tela de 50,8x40,6 cm. Se desconoce dónde esta colgado, pero aparece como subastado en Christie's por unos 8.600 dólares.

Los inicios de la Taxidermia en Barcelona.

Los primeros taxidermistas profesionales aparecieron en Barcelona avanzado el siglo XIX. Hasta ese momento solamente había sido practicada como afición por cirujanos, médicos y boticarios, aprovechando las habilidades adquiridas con su profesión.

Médicos, cirujanos y boticarios, los primeros taxidermistas.

La renovación de los estudios médicos en Barcelona tuvo lugar la segunda mitad del siglo XVI con el establecimiento de varias cátedras como la de anatomía o la de cirugía en el marco de los estudios de medicina que se impartían en el Estudio General de la ciudad y en el Hospital de la Santa Creu. Así, los estudios anatómico-quirúrgicos del siglo XVII ya incluían prácticas de disección tanto en cadáveres de personas como de animales, una habilidad que algunos alumnos aprovecharían para dedicarse parcialmente a la Taxidermia.
 

Real Colegio de Cirugía de Barcelona (s. XVIII). Fotografía de Josep Renalias.

El Grupo de Bisontes de Hornaday.


El taxidermista estadounidense William Temple Hornaday (1854-1937) dedicó una parte de su vida a salvar al bisonte americano (1) de su extinción. En 1879, mientras trabajaba para el Ward's Natural Science Establishment montó un grupo de orangutanes de Borneo que trajo consigo de su expedición de 1877-1878 a Asia. Aquel primer diorama, conocido como A Fight in the Tree-Tops fue adquirido en 1883 por el United States National Museum of Natural History de Washington. En 1880 Hornaday había preparado por encargo otro grupo de orangutanes para el American Natural History Museum de Nueva York. Aquellos primeros grupos contribuyeron a cambiar el papel de la taxidermia en los museos que, a partir de entonces, comenzaron a encargar la construcción de dioramas con grupos y siempre con un criterio inexcusablemente científico. Hornaday sería contratado en el National de Washington, donde ejerció  como jefe del recién creado Departamento de Taxidermia desde 1882 y hasta 1890.
 

El Grupo de Bisontes en 1889 (2).

Bellas y Bestias. Parte 1. Hasta el año 1930.

La bella y la bestia es un tradicional cuento de hadas europeo que parece remontarse al siglo XVI, pero que no tiene nada que ver con el contenido de este artículo. Sólo nos serviremos de su afortunado título para ilustrar una sucesión de imágenes en las que,  mayoritariamente, modelos y actrices posan junto a un, o sobre un feroz animal tratado taxidérmicamente, imágenes que se repiten de forma recurrente en la historia de la fotografía, alimentando, estoy seguro de ello, más de una fantasía sexual. No cabe duda de que la belleza de una señorita enfrentada a un salvaje animal es una contraposición que ha estimulado el erotismo en el último siglo. Si alguien se atreve a sostener lo contrario, por favor, que me escriba.

Modelo posando en 1906 sobre una alfombra de oso.

   "Los muebles eran de laca blanca y azul, incrustada con filetes de plata; por todas partes veíanse pieles de oso blanco, tan numerosas que ocultaban las alfombras; era un capricho, un refinamiento de Naná, que no había perdido la costumbre de sentarse en el suelo para quitarse las medias."
                                                           Fragmento de Naná (1880), novela de Émile Zola.

Los grupos de Hornaday. El tránsito hacia una taxidermia científica en los Estados Unidos.


A Fight in the Tree-Tops (1).
William Temple Hornaday (Avon, Indiana, 1854-Stamford, Conneticut, 1937), taxidermista, naturalista y conocido sobretodo por su faceta como impulsor del conservacionismo del bisonte americano, durante siete años trabajó como taxidermista en el reconocido Henry Augustus Ward's Natural Science Establishment de Rochester, Nueva York, y durante nueve años (1882-1890) fue el responsable del Departamento de Taxidermia del National Museum of Natural History de Washington, puesto que abandonó por discrepancias con su director.  A partir de 1896 Hornaday sería nombrado responsable del recién inaugurado New York Zoological Park, puesto que conservó hasta su jubilación. Considerado como uno de los renovadores, y con cierto protagonismo en el cambio, hacia una taxidermia más científica, en 1891 escribió Taxidermy and Zoological Collecting, un manual de taxidermia donde dedica unos cuantos capítulos a los grupos de animales. Uno de ellos, de evidente valor como testimonio histórico, lo inicia así:

La reunión de los "Artistas Dermoplásticos" del año 1933 en Berlín.


Philipp Leopold Martin, considerado como uno de los iniciadores de la dermoplastia moderna, se instruyó de niño con el libro Taxidermie oder die Lehre Thiere aller Klassen am einfachsten und zweckmässigsten für Kabinette auszustopfen und aufzubewahren, praktisch bearbeitet (Taxidermia o enseñanza del disecado de toda clase de animales y mantenimiento de colecciones de Historia Natural, de una manera práctica y sencilla), publicado en 1815 por el ornitólogo Johann Friedrich Naumann. El libro de Naumann instruía de acuerdo con los usos de la época, rellenando los pequeños mamíferos con la ayuda de una baqueta para atacar el material de relleno hasta el último rincón de la piel, o fabricando un cuerpo articial para los de mayor tamaño. Al final del segundo capítulo aludía a los "nuevos sistemas de montaje" que se practicaban en el Museo de Berlín, utilizando un tablero central de madera donde se encajaban unos aros, también de madera, que iban dando forma al animal (1). Sin saberlo, Naumann empezó a dar a conocer la técnica que más tarde se llamaría Dermoplastia y que Martin difundió con mayor éxito bastante más tarde, a partir de 1870, fecha de la publicación de su Dermoplastik und Museologie oder das Modelliren der Thiere und das Aufstellen und Erhalten von Naturaliensammlungen (Dermoplastia y Museología, o el modelado de animales, y la creación y mantenimiento de las colecciones de animales).  
 

Parte de los asistentes a la reunión (2).

"Taxidermy and Zoological Collecting", el tratado de W. T. Hornaday.


Grabado del frontispicio del manual de Hornaday.
Si limitamos su biografía a su faceta como taxidermista, William Temple Hornaday (1854-1937) empezó a acariciar la idea disecar animales al ver unos algunos en el escaparate de una armería de Indianápolis. Aprendió el oficio con un zoólogo práctico mientras estudiaba en el College de Ames, Iowa. Trabajó siete años en el famoso Henry Augustus Ward's Natural Science Establishment de Rochester, Nueva York, que, además de para clientes particulares, proveía de objetos de Historia Natural a numerosos museos de todo el mundo. Aquella estancia le permitió visitar, junto a Henry Ward, los principales museos europeos y establecer contactos, y además participar en varias expediciones. Durante los años 1877 y 1878 recorrió Asia recogiendo especímenes. A su vuelta montó un diorama con orangutanes de Borneo (1879), una pieza que tuvo una notable acogida y que supuso, además, un punto de inflexión hacia una representación más científica de los animales disecados. Años más tarde realizó su pieza más emblemática, el Grupo de Bisontes (1888). En 1880 cofundó la National Society of American Taxidermists. Trabajó como jefe del Departamento de Taxidermia del U.S. National Museum of Natural History de Washington entre los años 1882 y 1890. Abandonó su puesto por sus desavenencias con el entonces director de la institución. Al año siguiente, en 1891,  publicó Taxidermy and Zoological Collecting, un tratado que llegó a reeditarse hasta en 1943. El lector interesado en una biografía más completa de Hornaday la encontrará aquí.

William T. Hornaday, taxidermista y conservacionista del bisonte americano.

William Temple Hornaday nació en Avon (Indiana, Estados Unidos) el 1 de diciembre de 1854. Fue zoólogo, cazador y más tarde conservacionista, autor, poeta y compositor. Revolucionó la museografía al mostrar la vida silvestre en sus entornos naturales. Sobre todo es conocido por su empeño en salvar de la extinción el bisonte americano.

Retrato de W. T. Hornaday en 1926.
Hijo de William Temple Hornaday senior y de la segunda esposa de este, Martha Varner Miller, emigró junto a sus padres en 1856 a Knoxville, Iowa, en busca de mejores tierras para la agricultura. Hornaday junior perdió a su madre con once años y a su padre con catorce. En su infancia pasó largas temporadas en Indiana con la familia de su madre. En 1870, durante una de esas estancias fue a Indianápolis donde vio unos ánades disecados que se exponían en el escaparate de una armería. La idea de conservar unos animales por tiempo indefinido le cautivó. Regresó a Iowa y estudió en el Colegio Oskaloosa y en el Iowa State Agricultural College en Ames, donde aprendió Taxidermia, fuera de horario, con el zoólogo práctico encargado del museo, y donde no llegó a graduarse. En noviembre de 1873 se empleó en el famoso Henry Augustus Ward's Natural Science Establishment de Rochester, Nueva York, uno de los mayores proveedores de objetos de Historia Natural del mundo y donde empezaron o desarrollaron parte de su carrera otros reconocidos taxidermistas como Carl Akeley, Jeness Richardson, Frederic A. Lucas, John W. Critchley, John Wallace, Robert H. Rockwell, o los hermanos Santens, por citar algunos de los más conocidos. Allí permanecería durante siete años.

El Grupo de Abejarucos, obra de José María Benedito Vives.

En la visita a un museo de ciencias naturales suelen llamarnos más la atención los grandes montajes o la presencia del gran mamífero disecado que parece presidir una estancia. Es inevitable. Es fácilmente apreciable cuando nos detenemos a observar la circulación de los visitantes por las salas. Pero de esa tendencia natural, los que nos dedicamos a practicar la taxidermia tampoco escapamos. Quizá por ello haya preferido fijarme, en esta ocasión, en un grupo de aves que, aunque bastante conocido, merece su espacio. Se trata del Grupo de Abejarucos (Merops apiaster) que José María Benedito Vives realizó para el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid y del que, lamentablemente, no se dispone de mucha información.

Grupo de Abejarucos del Museo Nacional de Ciencias Naturales (1).

Postales humorísticas inglesas sobre taxidermistas.

De un género y de un país, y sobre taxidermistas. Las que aparecen en este artículo son postales humorísticas inglesas, todas dibujadas, en las que un taxidermista es el protagonista. En mi defensa -ya verán porqué- he de declarar que no encontré postales con mujeres taxidermistas.

La primera tarjeta está firmada por Donald McGill (1875-1962), un artista que dibujó más de 12.000 postales a partir de 1904 y hasta su muerte, con una tirada total estimada en unos 200 millones de copias. Fue conocido como "el rey de la postal descarada", pues los protagonistas de sus dibujos eran jóvenes atractivas, parejas en luna de miel, borrachos, curas.... Durante la Primera Guerra Mundial dibujó propaganda antialemana, también en clave de humor. El escritor George Orwell publicó un ensayo en 1945 sobre la obra de McGill. En 1954, Donald McGill, víctima de la censura, fue condenado a una multa económica por transgredir la Ley de Publicaciones Obscenas, una ley de 1857. Fue un duro revés para la industria de este tipo de postales. Años más tarde se modificó esa ley -McGill declaró ante un Comité del Parlamento- y la censura se relajó. En la postal, fechada en 1947, aparece un taxidermista en la puerta de su establecimiento, al que se acerca un niño con un tirachinas en una mano y un pájaro muerto en la otra. El texto es el siguiente: 
"-¿Usted sabe todo sobre el relleno de aves, señor? 
-¡Ciertamente hijo! 
-¡Entonces, usted sabrá dónde se puede rellenar este!" 

Leon Luther Pray, divulgador del uso del bórax.


Leon Luther Pray, con su pipa, ultimando un pez luna en el Field Museum (1).


Hijo de Luther J. Pray, un negociante y veterano de la guerra civil, y de Ellen Cardey Pray, maestra de escuela, Leon Luther Pray nació en Dowagiac, un pueblo del suroeste de Michigan, Estados Unidos, el 28 de abril de 1882. Tenía tres hermanas más -una cuarta falleció-, una de ellas menor que él. Descendía de indios Ottawa. Algunos de los detalles de su biografía los conocemos por los artículos e historias que publicó en Modern Taxidermist, algunas más tarde reunidas en el libro The Old Taxidermist (1971), a los que pertenecen la mayoría de los fragmentos que se intercalarán en este texto. Su madre fue su primera maestra y con quien aprendió a leer. Amante de la naturaleza, paseaba frecuentemente por los parajes cercanos a su casa. Ya de niño destacó por su dominio del dibujo a lápiz. Sus primeros dibujos los hizo en la iglesia metodista a la que asistía la familia, donde su madre le daba lápiz y papel para que se entretuviera. Pray trasladaba al papel el mundo que le rodeaba, sobretodo animales. También aquellos que él mismo cuidaba en el patio trasero de su casa. Era extremadamente observador y copiaba a la perfección sus formas y detalles. Aquellas primeras inquietudes artísticas se ampliarían años más tarde a otros campos como la pintura, la escultura y, claro está, a la Taxidermia, disciplina en la que llegaría a ser uno de sus más destacados exponentes en los Estados Unidos.
   "Un día apareció por la puerta un compañero con una marmota disecada bajo el brazo, ofreciéndola a cambio de alguna otra cosa. Fue la primera oportunidad que se me presentó de tener un animal disecado, así que no perdí el tiempo y rebusqué entre los tesoros de mi bolsillo para intercambiarlos por la marmota. Como en ese momento había un excedente de trastos en el interior de casa, coloqué mi trofeo en la leñera."

El Pájaro Loco en "Woody Dines Out".

Corría el año 1945 y se aproximaba el final de la Segunda Guerra Mundial, lo que sucedería a principios de mayo. Un mes antes, el 1 de abril de 1945 se estrenó Woody Dines Out (El Pájaro Loco almuerza fuera), un cortometraje (6'41") de dibujos animados, protagonizado por Woody Woodpecker, al que en los países hispanohablantes conocimos como El Pájaro Loco o simplemente Loquillo. La película era la número 14 de la serie Woody Woodpecker. La dirigió James Shamus Culhame, la produjo Walter Lantz y la distribuyó Universal Studios. 

El taxidermista se predispone a rellenar el estómago de Loquillo (1).

La Taxidermia como Arte. Orígenes de esa relación.


La taxidermia, antes que Taxidermia, fue Arte.

Hace unos 7.800 años en el desierto de Atacama, al norte de Chile, la cultura Chinchorro ya preparaba cadáveres utilizando técnicas taxidérmicas. Más tarde, en Egipto, se practicaba la momificación de cuerpos humanos y de animales. Otras culturas usaron también técnicas parecidas. Durante el Renacimiento, los Gabinetes de Curiosidades acumulaban objetos de Historia Natural que llegaban de tierras lejanas recién descubiertas y que precisaban cierta preparación para su conservación. La primera bibliografía -llamemósle así- taxidérmica, aunque escasa, apareció en los siglos XVI y XVII. "Modo de conservar", "preservar", "instrucciones para la conservación" fueron los términos y expresiones más usados durante los siglos XVII y XVIII.
 

Detalle de la portada del libro de Hénon y Mouton-Fontenille.