"La taxidermista", canción de Ós Bru.


La canción La taxidermista aparece en el álbum Ós Bru (2013, Zeppo Records), el primero de la banda barcelonesa de estilo folk y pop del mismo nombre. El tema es bastante sencillo, el lamento de un chico abandonado por su novia. La letra original en catalán es la siguiente:
"El cadàver del conill estava embolicat en un paquet molt elegant.
Davant de casa teva, va ser un detall dels meus,
com aquells que et feia quan t'estimava.

Somreies maliciosament.
Quina culpa jo tenia que fossis taxidermista?

El vas obrir primer en canal,
en treies tots els seus budells i els deixaves per fer-ne un brou.

Del meu drama en vas fer una obra d'art,
ja tens el lemur d'en Jordi
i un canitxe d'en Ricard."

Vídeo de La Taxidermista de Ós Bru (4'43"):

Ellos y Bestias. Parte 6.

La serie de fotografías y postales que he titulado Bellas y Bestias, donde aparecen actrices, cantantes y modelos notables junto a feroces animales disecados o alfombras, llega a su fin. Lo hace, sin embargo, aportando algo de humor dándole la vuelta al título de esta última entrega, Ellos y Bestias. Lo cierto es que ha sido más dificultoso que en el caso de las mujeres, encontrar hombres tumbados sobre una alfombra de piel o posando al lado de un oso, de un león o de un leopardo. Con esta temática me ha sido imposible alcanzar la tan deseada paridad entre sexos. Como comprobaremos ellos prefieren los osos.

Jean Rigaux sobre una alfombra de oso polar fotografiado por Frank Scherstel.

Jean Rigaux (1909-1991), hijo de director y productor de cine, además de actor cómico fue un célebre cantante francés, habitual de la sala parisina Théâtre des Deux Anes. Dirigió el cabaret Le Vernet, un lugar donde los actores se reían de los políticos, a pesar de lo cual le granjeó amistad con algunos de ellos. Su filmografía abarca más de una veintena de películas desde 1932 hasta 1980. También participó en una opereta en 1952.

Las instrucciones para naturalistas de 1795 de la Massachusetts Historical Society.

La Massachusetts Historical Society, fundada en Boston en 1791, editó en 1795 un volumen en el que, junto a sus estatutos y su régimen de funcionamiento interno, se adjuntaban, entre otros, unos breves apéndices con instrucciones a sus socios naturalistas sobre cómo recolectar y preservar animales, plantas, minerales y fósiles. Aquella publicación se reimprimiría años después, en 1835. Repasemos esos anexos que apenas ocupan ocho páginas.

Índice con el listado de apéndices con instrucciones.

Merecido reconocimiento a Joe Kish.

El pasado 8 de mayo de 2015, en el transcurso del tradicional banquete que tuvo lugar durante la celebración de los Campeonatos Mundiales de Taxidermia y Talla de Peces que se celebraron en el Missouri University Plaza Expo Center de Springfield, Illinois, Estados Unidos, se le concedió el Premio a la Trayectoria al veterano taxidermista Joe Kish, de Shiro, Texas.

Ante 640 asistentes, los taxidermistas Russel Knight (Anchorage, Alaska) como maestro de ceremonias y Larry Blomquist (Hammond, Luisiana), copropietario y organizador de los Campeonatos Mundiales y coeditor de la revista Breakthrough, glosaron la trayectoria y merecimientos de Joe Kish, creador y promotor de instituciones que han contribuido al reconocimiento y profesionalización de la Taxidermia, como son las competiciones, las normas profesionales, sus publicaciones y las regalías a los escultures de los maniquíes que suministra la industria proveedora. Tras las locuciones, se presentó un vídeo biográfico del personaje cuidadosamente preparado por Ken Edwards (1) (Monroe, Georgia). Después del discurso de aceptación por parte del homenajeado, Kathy Blomquist le sorprendió con un pastel de cumpleaños -justo ese día celebraba sus 73- y los asistentes entonaron el Cumpleaños Feliz.

Joe Kish, a la izquierda, recibe el premio de manos de Russell Knight, junto a Larry Blomquist (1).

El "Ensayo sobre la antropotaxidermia" del cirujano suizo Mathias Mayor.


Afortunadamente el libro no tuvo mucho éxito. En él podemos leer algunas frases como las siguientes:
   "Y sin embargo, la piel humana difiere poco de la de la mayor parte del resto de animales, y es susceptible de ser colocada y montada, es decir, de ser preparada, conservada, y como todavía dicen, DISECADA (1), exactamente como la de estos últimos, de acuerdo con las reglas de este arte conservador al que los zoólogos han dado el nombre de TAXIDERMIA. O bien, pregunto yo, ¿qué ventaja no ofrecería este método para recordar la memoria de un pariente, de un amigo, de un bienhechor, de un gran hombre, para dejarlos como cuando vivían, y vivir junto a ellos?" (...) “Esta rama de la taxidermia constituye el medio más sencillo, el más seguro y el más natural de recordar los rasgos de los individuos de la especie humana que se deseen conservar como recuerdo”. (…) “Los animales son más privilegiados que los hombres; desde el elefante al avestruz, desde el ratón al colibrí, todos pueden pasar a la posteridad con sus propias formas, con el envoltorio que les perteneció y, por así decirlo, como si la vida no hubiera cesado de animarlos.” (…) “¿De dónde procede este singular contraste, ese estraño triunfo del bruto sobre la especie humana? Son, sin duda alguna, el resultado de ideas supersticiosas que hemos heredado desde el principio del mundo”.

Fragmento de Essai sur l'anthropo-taxidermie.

Jules Terrier, introductor de la técnica dermoplástica en el Museo de París.


Hasta entonces en el Museo Nacional de Historia Natural de París se habían montado las pieles de los grandes mamíferos directamente sobre una escultura de madera maciza o sobre una estructura de madera forrada también de madera: el antílope azul de El Cabo, un trabajo anterior a 1793; el rinoceronte indio de Luis XV por Félix Vicq d'Azyr en 1793; el cuaga de Luis XVI en 1798; el elefante Hans por Louis Dufresne en 1803; la elefanta Parkie (1817) y la jirafa enviada por la expedición de Le Vaillant en 1820, los dos obra de Pierre-Antoine Delalande; o un gorila (ca. 1842) y la jirafa hembra de Carlos X, actualmente conocida como Zarafa (1845), ambos trabajos de Théodore Poortman. En el caso del gorila Poortman modeló previamente una escultura a escala en arcilla, algo novedoso en el museo de la capital francesa. Algunos de aquellos montajes aún hoy pueden verse en los museos de París, de Bourges o de La Rochelle. 

Jules Terrier en 1894.

El primer anuncio de un taxidermista publicado en España.

El día 24 de junio de 1777 la Gaceta de Madrid publicaba un anuncio que decía así (1): 
    "Dase noticia como en la calle de Jacometrezo número 7 vive Luis Enequin, quien diseca y embalsama toda suerte de animales preservándolos de corrupción, y polilla, y dándoles bella postura natural: los vende para Gabinetes, como también otras cosas curiosas de historia natural. Es escultor de miniatura en marfil y piedra, y discípulo de la Real Academia de San Fernando." 

"Reconstitution du dodo à l'Atelier de Taxidermie" de Henry Coëylas.


Reconstitution du Dodo (1903) de Henry Coëylas.


El óleo Reconstitution du Dodo ou Dronte de l'Ile Maurice à l'Atelier de Taxidermie du Muséum, pintado hacia 1903 por Henry Coëylas, es una de las pinturas más populares de temática taxidermista, y también uno de los más reproducidos. La pintura refleja una escena que tuvo lugar en 1901 en la que aparecen los taxidermistas Jules Terrier, entonces jefe del Laboratorio de Taxidermia del Museo Nacional de Historia Natural de París, sentado junto a la escultura en yeso de un dodo, y de pie el profesor Émile Oustalet, naturalista del Museo. En el cuadro aparecen seis personajes más que no me atrevo a identificar. Por entonces, alrededor de 1900, trabajaban en el taller de Taxidermia del Museo de París, además de Terrier, A. Quentin, Liénard, Richard y Vallée, y posiblemente un joven Albert Boudarel, que sería discípulo de Terrier y que años más tarde escribiría un manual de Taxidermia donde expodría las técnicas de modelado en yeso de su maestro, que fue quien introdujo definitivamente las técnicas dermoplásticas en el Museo francés. 

"The Naturalist's Pocket-Book" de George Graves.

Portada del libro.
En 1825 un joven Charles Darwin compró en Londres un ejemplar de The Naturalist's Pocket-Book para utilizarlo durante los paseos que a partir de octubre de ese año planeaba dar junto a su hermano Erasmus, ambos estudiantes en la Universidad de Edimburgo. Efectivamente, durante los domingos del siguiente invierno los hermanos Darwin recorrieron las orillas del estuario del río Forth recolectando especímenes y anotando sus hallazgos en un cuaderno. Durante el siguiente curso Charles se convertiría en miembro activo de las sociedades de estudiantes naturalistas y continuaría recogiendo muestras en las orillas de la ría. Se puede afirmar, pues, que ese libro influyó de alguna manera en la formación del celebrado Darwin.

La primera edición de The Naturalist’s Pocket-Book, or Tourist’s Companion: being a brief introduction to the different branches of Natural History: with approved methods for collecting and preserving the various productions of Nature, ese es su título completo, se publicó en Londres en 1817. El libro, de tamaño octavo mayor, tiene 335 páginas más las de cortesía y ocho láminas dibujadas y grabadas por el propio autor, George Graves. Al año siguiente aparecería una segunda edición. Algunas referencias a este Libro de bolsillo del naturalista se refieren a él como una obra que sigue el método científico de Francis Bacon (1561-1626), personaje que consolidaría el método inductivo y daría paso al empirismo, y que justificaba el estudio de la Historia Natural por los beneficios que la naturaleza podía aportar a los seres humanos. De hecho, el libro, además de métodos de recolección y preparación de especímenes animales, vegetales y minerales, y de su clasificación y características, reproduce a modo de ejemplo algunas páginas del cuaderno de campo del propio Graves, con anotaciones de datos ordenados en columnas. Se suele subrayar ese último detalle como algo que animaría a numerosos naturalistas, como ocurrió con Darwin, a ir siempre acompañados de una libreta donde registraban observaciones y descripciones.

"El guateque" con Peter Sellers, o cuando todo puede ir a peor.

Bakshi buscando urgentemente un aseo (1).

Hrundri V. Bakshi (Peter Sellers), actor de origen indú sin mucha fortuna, sólo ha conseguido participar como extra en algunas películas. Durante el descanso de su último rodaje destruye involuntariamente el decorado, es despedido y el productor de General Federal Studios lo declara además como actor proscrito en Hollywood. Días más tarde Bakshi será invitado por error a la fiesta de cumpleaños de la esposa del productor, a pesar de lo cual decide acudir a la mansión de los Clutterbuck donde, esta vez sí, se convertirá inintencionadamente en protagonista, pero de una sucesión de desastres. En cierto momento Bakshi buscará urgentemente un aseo y se topa, al abrir la puerta de un despacho, con la boca abierta de un desafiante tigre convertido en alfombra que lo observa desde el suelo. Luego pasará junto a la cabeza disecada de un lince americano. Ese par de escenas son las que justifican la presencia de El Guateque, una película mítica del cine de humor, en este blog.

El capitán Thomas Brown y su "The Taxidermist's Manual".


Así se publicitaba el libro en el Dublin University Magazine en enero de 1833:
   "En este Trabajo encontrará descritos los métodos de Conservación y Disecado, etc., creados en el célebre establecimiento del Jardín de Plantas de París; junto con los medios empleados con éxito por los más eminentes Conservadores, con completas instrucciones para Coleccionistas y Viajeros, dando cuenta de todos los instrumentos y aparatos necesarios para Viajeros y Disecadores, etc."

Anuncio de The Taxidermist's en el Dublin University Magazine (1833).

Mujeres posando con un águila disecada.

Una mujer joven sosteniendo un ratonero común (Buteo buteo) disecado junta a otra que sujeta dos cachorros, uno en cada brazo. La fotografía es de pequeño formato y mide 62x87 mm. En el reverso está impreso el sello del laboratorio que la reveló en el que leemos Tucht en el interior de un triángulo con los vértices redondeados y bajo este Edelbraun. Posiblemente se trate de una fotografía alemana. El papel fotográfico es Agfa Lupex, fabricado en Berlín, con un logo de la marca y tipo de papel que se distribuyó durante los años treinta y hasta 1945. La imagen nos ofrece pocos datos. Se trata de la mañana soleada de un día festivo. La sombra nos indica que se tomó a primera hora. Suponemos que se trata de un domingo puesto que las dos mujeres lucen collares de perlas y pulsera, y la de la derecha, algo mayor y más arreglada, un vestido con adornos florales además de bolso. Se encuentran en el patio de una casa, y posan delante de la puerta de madera que cierra un jardín acotado con tela metálica. El postigo de la ventana está abierto. Al fondo un arbolado. La fotografía apenas nos aporta ninguna información más.

Mujeres posando con un águila disecada.

Sirenas, criaturas legendarias y "reales". La "Sirena de Fiji".


Mermaid, óleo de J. W. Waterhouse (1901).
Durante el Imperio Medio Asirio, antes del año 1000 a.C., la deidad Atargatis se representaba como un pez con cabeza y cuerpo y brazos de mujer. Se le consagraban los peces, se le rendía culto en templos que tenían estanques, y representaba las fuerzas fecundas de la naturaleza. Su antagonista masculino asirio era Dagan, protector de los cultivos e inventor del arado. En la antigua Grecia Atargatis era conocida con el nombre de Derceto. Según escribió Diodoro Sículo (siglo I a.C.), Derceto ofendió a la diosa Venus, que le inspiró al amor hacia un pastor, cuyo fruto fue una niña llamada Semíramis que llegaría a gobernar Babilonia. Tras nacer su hija por obra de Venus, Derceto la abandonó, mandó matar al pastor que había amado, y se arrojó al mar con intención de morir, algo que los dioses impidieron dándole naturaleza anfibia. Por su parte Dagón en el pueblo filisteo y fenicio era el dios del mar.

El periplo del elefante "Hans".


Nació en Negombo, en la costa oeste de Ceilán, la actual Sry Lanka, alrededor de 1783. Al año siguiente sería capturado junto a una hembra y embarcados ambos rumbo a Holanda. La pareja de elefantes era el regalo que la poderosa Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales ofrecía a su soberano. En 1784, año del fin de la Cuarta Guerra Anglo-Holandesa, arribaron al puerto de Vlissingen y fueron trasladados a Kleine Loo, palacete de recreo de la familia real holandesa, distante un kilómetro de La Haya, en la Holanda Meridional. Durante aquella corta estancia, según nos cuenta el escritor, dibujante, grabador y naturalista francés Jean-Pierre Houel (1) en su Histoire naturelle des deux éléphans mâle et femelle du Muséum de Paris venus de Hollande en France en l’an VI (1803), la pareja de elefantes serían bautizados con los nombres de Hans y Parkie. En varias ocasiones recorrieron el camino entre Het Kleine Loo y La Haya para que fueran admirados tanto por la corte como por los habitantes de la ciudad. Houel cuenta que los dos jóvenes elefantes caminaban con libertad por los jardines del palacete, y que incluso entraban en él, recorriendo apartamentos y subiendo y bajando escaleras, y asistiendo a los almuerzos donde los comensales les ofrecían bebida y comida que los paquidermos prendían con la trompa.
 

Hans y Parkie. Frontispicio de una obra alusiva de Vignier publicada en 1798 (2).

"Los triunfos de un taxidermista", un cuento de H. G. Wells.


Primera edición del libro.
El cuento del escritor Herbert George Welles titulado Los triunfos de un taxidermista, en el original inglés Triumphs of a Taxidermist, apareció publicado en dos partes, los días 3 y 15 de marzo de 1894 en el periódico Pall Mall Gazette, sin atribución a su autor. Al año siguiente se incluiría en la colección de relatos The Stolen Bacillus and Other Incidents (1), El bacilo robado y otros incidentes, que publicó la editorial Methuen and Co., esta vez sí con el nombre del escritor. El bacilo robado agrupa quince historias cortas de género fantástico y de ciencia ficción que, al igual que Los triunfos, se habían publicado previamente en periódicos. 


El texto completo de Los triunfos de un taxidermista es el siguiente:

El gabinete de Manfredo Settala.


Manfredo Settala (1).
Algunos de sus notables antepasados fueron un obispo de Milán en el siglo V; Passaguado Settala, el cónsul que dirigió las labores de reconstrución de la ciudad tras haber sido arrasada por Federico I Barbarroja en 1162; Enrico I da Settala (?-1230), arzobispo milanés que participó en 1220 en las Cruzadas y consagró la abadía de Clervaux, Luxemburgo; el beato Manfredo Settala (?-1217), ermitaño en el Monte San Giorgio, Suiza; y el beato Lanfranco Settala (1201-1264), prior del convento agustiniano anexo a la iglesia de San Marco. Su padre, Ludovico Settala (1552-1633), médico y político, además de senador llegó a ser el protomédico responsable de la salud pública de la ciudad, entonces posesión española, un personaje que uno de los mayores escritores italianos, Alessandro Manzoni, incluyó en su novela más conocida, Los novios (1842), o Los desposados o Los prometidos esposos según qué traducciones, que se desarrolla en parte con la terrible epidemia de peste de 1630 de fondo. Su cada vez más extensa familia, tuvo dieciocho hijos, obligó a Ludovico a construir un palacio más amplio en la entonces plaza de San Ulderico, más tarde número 26 de la calle Pantano, que pudiera acoger además de a los suyos y a sus  numerosos sirvientes, su extensa biblioteca y su importante colección de pintura.

"Taxidermie", el influyente tratado de Louis Dufresne.


Louis Dufresne forma parte, sin duda alguna, de la decena de autores más influyentes de la historia de la Taxidermia. Su trabajo como ayudante-naturalista y jefe del laboratorio de Taxidermia del Museo Nacional de Historia Natural (MNHN) de París, el mejor museo de la época; su condición de autor que popularizó el término Taxidermia; de ser el gran divulgador del jabón arsenical de Bécoeur y el primero en dar a conocer su formulación a través del profesor Félix Vicq d'Azyr; y su visión crítica de técnicas contemporáneas o anteriores, como las hasta entonces desconocidas de Jean-Baptiste Bécoeur, de gran valor para el historiador; contribuyeron a que Dufresne se convirtiera muy pronto en todo un referente.

 
Principio de Taxidermie en el Nouveau Dictionnaire d'Histoire Naturelle (1803).

Louis Dufresne, jefe del laboratorio de Taxidermia del Museo de París.


Louis Dufresne, hijo de familia numerosa, nació en Champien, una aldea de la Picardía francesa, el 18 de enero de 1752. Tras asistir a la escuela local marchó para estudiar Historia Natural y aliviar a su familia. Ornitólogo y disecador, comenzó temprano a reunir sus colecciones personales. En 1793, fecha oficial de creación del Museo de Historia Natural de París, continuador del Jardin Royal des Plantes, Dufresne fue nombrado ayudante-naturalista incorporándose al laboratorio común de las cátedras de Zoología y Anatomía. Tres años después estuvo al servicio de la cátedra del entomólogo Jean-Baptiste Lamarck. En 1802 fue elegido tesorero de la Sociedad de Historia Natural de París y en 1806 nombrado jefe de los trabajos zoológicos -jefe del laboratorio de Taxidermia- del Museo. Fue además responsable de clasificar y ordenar las colecciones de vertebrados e invertebrados.
 

El elefante Hans montado por Dufresne y su compañero Desmoulins en 1803 (1).

Fragmento de "El guardián entre el centeno" de J. D. Salinger.


Pájaros volando sobre los visitantes en el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York en 1927 (1).


El protagonista de la novela, el adolescente Holden Caulfield va a ser expulsado de la escuela preparatoria y recuerda sus experiencias en la ciudad de Nueva York, entre ellas sus visitas al Museo Americano de Historia Natural, que se relatan en el capítulo dieciséis:

El Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid.


Fachada del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid (1).


El Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid (MNCN) tiene su origen en los fondos cedidos a la corona española en 1771 por el comerciante español residente en París Pedro Franco Dávila. Aquella colección, compuesta por una biblioteca y miles de especímenes de minerales, plantas, y animales, además de piedras bezoar, objetos artísticos, medallas y cuadros de célebres pintores, entre otros, dio origen al año siguiente a la creación por el rey Carlos III del Real Gabinete de Historia Natural. El donante, Franco Dávila, sería nombrado director vitalicio con un sueldo anual de 1.000 doblones sencillos. El Gabinete, que se instaló en 1773 en el segundo piso del Palacio de Goyeneche, en el número 13 de la calle de Alcalá, edificio compartido con la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, abrió al público en 1776.