Los tratados de Montagu Browne. Segunda parte. "Artistic and Scientific Taxidermy and Modelling".

Artistic and Scientific Taxidermy.
Alexander Montagu Browne, que mantenía su empleo como conservador del Museo de Leicester, que ya era miembro de la Zoological Society, de la Leicester Literary and Philosophical Society, la Leicestershire Archaeological Society y de la Geological Society, que hacia pocos años había publicado Practical Taxidermy (1878), su primer tratado sobre este arte, una obra que se reeditó en 1884, y más recientemente The Vertebrate Animals of Leicestershire and Rutland (1889) y A Contribution to the History of the Geology of the Borough of Leicester (1993), publicó su obra definitiva sobre Taxidermia en 1896. Se trata de un libro muy bien editado. Artistic and Scientific Taxidermy and Modelling tiene un formato de octavo mayor, 463 páginas, once ilustraciones intercaladas entre el texto y otras veintidós a página completa, encuadernado en tela editorial, con el corte superior dorado y cinta de registro. Montagu Browne era consciente de que se trataba de una obra ambiciosa, no sólo por su presentación y extensión, ni porque lo dedicara a William Henry Flower, el entonces director del Museo de Historia Natural de Londres -¿quizá pretendiera una plaza?-, sino por su contenido, puesto que no se trataba de una simple reescritura y puesta al día de Practical Taxidermy, que como el autor se sincera en el prefacio de Artistic era bastante "elemental". La extensa bibliografía, una lista que alcanza las treinta y dos páginas, que se convierte en un recurso inestimable para el historiador de la Taxidermia, demuestra el afán de Browne por intentar redactar una obra de referencia. La reseña que publicó la revista norteamericana Popular Science en su número de diciembre de 1896 es la siguiente:

   "El libro del señor Brown (*) (sic) es una revisión de su Practical Taxidermy, publicado hace ya algunos años, más los resultados de su trabajo en el Museo de Leicester, en el que incluye "nuevos métodos, muchos de los cuales son absolutamente novedosos y hasta el presente confinados en el Museo de Leicester" (1). A pesar de que muchos de los procesos presentan alguna dificultad, el objetivo ha sido adaptar la obra para que la aplicación práctica por el alumno sea simple y factible. La introducción trata del origen y progreso de la taxidermia, y ubica a su creador en la era del Pleistoceno, afirmando que debió ser el hombre que empleó la piel de un animal como vestimenta, y puesto que las pieles requieren cierto tipo de preparación, puede llamársele justamente taxidermia. Las herramientas y métodos empleados en taxidermia, y el modelado y recogida de especímenes, ocupan los cuatro primeros capítulos. Prosigue con capítulos particulares, uno sobre mamíferos, uno sobre aves, y otro sobre reptiles. Los últimos tres capítulos tratan del modelado y montaje artístico. Un número de excelentes ilustraciones y una bibliografía sobre el tema añaden mérito al volumen.
   (*) Artistic and Scientific Taxidermy and Modelling. Por Montague Brown (sic). Pp. 452, 8vo. Nueva York: MacMillan and Co. Londres: A. y C. Black. Precio, $6'50."

El responsable de la anterior nota fue bastante benevolente. No lo criticó, aunque no pudo evitar referirse a ese chocante primer párrafo de la introducción histórica del volumen donde se encontraba esa más que dudosa explicación asimilando la preparación de pieles de animales al origen de la Taxidermia. Otra crítica del libro, la que publicó el londinense The Spectator el 15 de mayo de 1897, no exenta de valoraciones personales, era algo distinta:
   "Artistic and Scientific Taxidermy and Modelling.
   El Sr. Montagu Browne incluye en este hermoso libro capítulos sobre el modelado de peces, juncos floridos, flores y todos los accesorios para el adecuado montaje de diversos animales y aves. Sus instrucciones sobre la preparación de moldes y modelos realistas, y precisa en cuanto al disecado de aves y animales, nos parecen muy valiosas. El alumno obtendrá de ellas orientaciones muy útiles. El señor Browne, por supuesto, representa la escuela de la taxidermia moderna y artística, y para quien los métodos y resultados de los taxidermistas ordinarios son simplemente grotescos. Muchos de los jóvenes disecadores de pájaros se preguntarán el porqué no se había ideado mejora alguna para el anticuado método de desollar un ave, que comienza cortando la piel del pecho, más difícil después de mantener lisa y firme. Al mismo tiempo, las ideas notablemente mejoradas que este volumen propone requieren tiempo y dinero en la forma de montar especímenes con complementos naturales. El taxidermista aficionado con inclinación artística precisará de una gran casa, aunque haría buen uso de una habitación. Hemos de lamentar un hecho; y es que cuando un aficionado se convierte en un naturalista científico de este género, se convierte también en una persona absolutamente despiadada respecto a las criaturas que mata. Para obtener aves en su plumaje de cría, etc., perpetra no horribles, sino repugnantes crímenes. De hecho, el coleccionista es mucho más destructivo para las especies que el muy desacreditado cazador, que al fin y al cabo presta atención a los tiempos de veda. Esto al coleccionista ni se le pasa por la cabeza. El señor Browne habla con mucha sensibilidad de las aves marinas y, por supuesto, es un hombre humano, pero este estudio de la taxidermia, de la cual es un admirable exponente, es terriblemente derrochador, puesto que la búsqueda de la perfección significa hecatombes de víctimas emplumadas. A pesar de todo es un libro admirable, muy completo, y también bellamente impreso e ilustrado."

Portada del libro.
Como hemos comprobado, Browne se remonta muy atrás al relacionar, creo que desacertadamente, los inicios de la Taxidermia con la necesidad de preparar las pieles de animales con las que se abrigaban los pueblos primitivos. En Practical Taxidermy invirtió algunas páginas en la descripción de las diferentes técnicas de embalsamamiento en el Antiguo Egipto, en cambio en Taxidermy and Modelling dedica tan sólo seis líneas en la introducción histórica para referirse a los "probablemente, los primeros 'preservadores de animales'". Citando al norteamericano Robert Wilson Shufeldt, autor de Scientific Taxidermy for Museums (1892) y conservador honorario del Museo Smithsonian de Washington, Browne se refería al periplo de Hanón (2) y a las tres pieles de gorila que aquella expedición trasladó a Cartago; a la colección del inglés Hans Sloane (1725); y al hipopótamo (3) que se expone en el Museo de Historia Natural de la Universidad de Florencia, que data del siglo XVII, y que se trata del animal disecado más antiguo que se conserva. Citando a Oliver Davie, autor de Methods in the Art of Taxidermy (1894) (4), Browne  contaba que los holandeses del siglo XVI quizá fueran los primeros en disecar las aves exóticas que provenían de las Indias Orientales. Referencias al tratado de René-Antoine Ferchault de Réaumur (1748), al del abad Denis Joseph Manesse (1787), al de Charles Waterton (1825) y al del capitán Thomas Brown (1833). Más citas de Shufeldt, alguna de hasta tres páginas, y el reconocimiento como pioneros de este arte a italianos, franceses y alemanes. Como también hacía en su anterior obra, Browne mencionaba la Exposición Universal de Londres de 1851 como la cita que "marcó una nueva era en la Taxidermia británica". En aquella muestra se pudieron admirar los "grupos cómicos" del alemán Hermann Ploucquet, como el que ilustraba el Roman de Renart (5). A partir de entonces "los ingleses y otros evolucionaron a la par, y Edwin Ward creó su Lion and Tigger Struggle (León y tigre luchando); John Wallace, A Horseman attacked by Tigers (Jinete atacado por tigres); y Jules Verreaux, An Arab Courier attacked by Lions (Correo árabe atacado por leones)". Browne prosigue con referencias al grupo de ciervos The Combat (El combate, 1871) de Rowland Ward, y a The Trophy of Kooch Behar (El trofeo de Kooch Behar) y The Jungle (La Jungla) que el mismo autor presentó en una exposición colonial londinense en 1886. Menciona a algunos museos ingleses -ensalzando la tarea del entonces director del de Londres (6)-, al Grupo de bisontes de  1880 que William Temple Hornaday montó para el Smithsonian, y al hecho de que "América, la más avanzada de todas las naciones, está curiosamente atrasada en cuanto conocimiento taxidérmico". "Por otra parte, en cuanto a peces y reptiles modelados, especialmente los invertebrados, los americanos parecen haber logrado éxito", añadía. Browne concluye este primer capítulo introductorio aludiendo a la creación en 1880 de la Sociedad de Taxidermistas Americanos (Society of American Taxidermists) y a sus exposiciones.

Frontispicio del tratado.
La estructura de este libro es similar a la de la mayoría de tratados. El segundo capítulo está dedicado a las herramientas de trabajo, y el tercero, bastante extenso -sesenta y nueve páginas-, a relacionar de formas prolija la composición de cincuenta y nueve preservativos,  más otras veinticinco recetas más de cementos, pastas para modelar, etc. El gran número de fórmulas que contiene me obliga a ser superficial (7), aunque por otra parte la inmensa mayoría de esas recetas ya han ido apareciendo en Taxidermidades. Soluciones a base de alcohol para inmersiones; a partir de bicloruro de mercurio (8) para aplicar a pincel a las pieles; mezclas líquidas a base de varios ácidos -láctico, carbólico, sulfúrico, crómico, pícrico, ósmico, bórico-, bicromato potásico (9) o sal, para preservar, piquelar y curtir, y también para inmersiones (10). Browne en su anterior obra ya se refirió al bórax (11) -fue uno de los primeros autores en mencionarlo-, y en ésta acerca de este prometedor conservante escribió "una preparación de bórax la vende la Patent Borax Company, del que afirman tiene tiene especiales propiedades preservativas, y a lo que se añade su importancia como curtiente de pieles".

En cuanto a los preservativos en forma de jabón, y recurriendo a los testimonios de Hornaday, Waterton, Charles Johnson Maynard, William Swainson o Louis Dufresne, Browne, antaño defensor del arsénico (12), aprovecha esta obra para, ahora, denunciar en cambio los daños que su continuada manipulación pueden causar en la salud del taxidermista. No obstante, reproduce las fórmulas del célebre jabón arsenical de Jean-Baptiste Bécoeur, el jabón arsenioso de Swainson, el jabón arsenical y mercurial de James Gardner (13), y la del polvo preservativo de Bullock (14), que igualmente contenía arsénico. A continuación Montagu Browne presentaba su "jabón preservativo no venenoso" -una reformulación de su anterior "jabón preservativo de Browne"-, compuesto por libra y media (15) de carbonato de calcio, media libra de jabón blanco, media onza de hipoclorito cálcico (16) y otra media onza de solución de almizcle (17); su "polvo preservativo no venenoso", indicado para aves y pequeños mamíferos, con la misma fórmula de su anterior "polvo preservativo de Browne" (una onza de tanino puro (18), una onza de pimienta roja, otra de alcanfor (19) y ocho onzas de alumbre en polvo (20)); y finalmente el "preservativo para mamíferos" (4 partes de alumbre en polvo y 1 parte de nitrato potásico), que se corresponde con el que años antes, con las proporciones cambiadas, denominó "polvo preservativo para pieles de animales". Como avanzaba, el resto de fórmulas de este capítulo corresponden a masillas y ceras para modelar, y lo concluye con las pinturas al óleo, al agua, los aceites y los barnices indispenables.

El cuarto capítulo trata acerca de los métodos para obtener o recoger todo tipo de especímenes, y el quinto se consagra al desollado y montaje de mamíferos. En esta ocasión Browne propone un conejo pequeño para que el principiante comience a practicar, una especie común y que "puede comprarse por pocos peniques". El desollado es el ordinario a partir del corte longitudinal de la piel del vientre, separando la piel del cuerpo, desollando, cortando y descarnando las articulaciones, y empleando escayola como desecante de fluidos. Empieza el proceso sobre la mesa y lo prosigue con el ejemplar colgado de un garfio para facilitar el trabajo. Desuella hasta la nariz, mantiene el cráneo unido a la piel, separa la cabeza del resto del cuerpo, descarna ésta, separa el cartílago de las orejas delpellejo que lo recubre y aplica preservativo al interior de la piel y a los huesos descarnados del cráneo y de las articulaciones. Más tarde en las orejas introducirá una cartulina recortada "pintada de color rosa", o bien una lámina de estaño o zinc. Alambra las patas y forma los músculos con estopa y arcilla. Browne describe el método "muy empleado por taxidermistas extranjeros", dice, de un alambre central de cabeza a cola, al que se fijan los alambres de las articulaciones, para a continuación "literalmente ir 'rellenando'" la piel con "estopa suelta". También alude a "otro y mejor sistema", confeccionando un cuerpo ficticio, que con el paso del tiempo es el que acabaría imponiéndose. No obstante Browne se decanta por un tercero, combinación de los dos anteriores y menos práctico, que precisa añadir estopa o arcilla para el "modelado final" antes de comenzar a coser.

Grupo con maniquíes modelados por Browne en pasta de papel.

Montagu Browne aborda el montaje de grandes mamíferos a partir de un maniquí confeccionado en madera. Transcribe el texto (21), que Louis Dufresne, taxidermista jefe del Museo de París, incluyó en su tratado Taxidermie (1803) (22), reseñando el montaje del popular elefante Hans. A continuación, basándose también en la descripción del propio Henry Augustus Ward (23), propietario del Ward's Natural Science Establisment de Rochester, Nueva York, Browne se refiere al método empleado en el montaje del popular elefante Jumbo, que incorporaba una estructura de madera y acero. Y finalmente, mediante el testimonio de Rowland Ward (24), al método para grandes mamíferos consistente en un perfil central de madera al que se fijan los gruesos alambres que sostendrán patas, cabeza y cola, estructura que se envuelve con estopa o viruta hasta dar forma al cuerpo. A continuación Browne relata al detalle -veinte páginas y cuatro ilustraciones a página completa- el proceso que llevó a cabo con el tigre Tippoo Sahib que falleció en 1885 en un zoológico de Norwich. Una vez completamente desollado extrajo un molde de escayola del cuerpo, y a la cara interior de cada mitad de ese molde aplicó una capa de pasta de papel, por partes, separando las patas del cuerpo con la intención de modificar la postura a conveniencia. Ese sistema de moldeo y desmoldeo es similar al que pocos años después emplearía Carl Akeley para su The Fighting  African Elephants en el Museo Field de Chicago. Las partes carnosas como lenguas y paladares las restituyó con cera coloreada a partir de moldes también extraídos previamente. Browne siguió el mismo proceso con un segundo tigre, y con un pequeño elefante, dando como resultado el grupo que aparece en la imagen anterior. Al relatar brevemente el proceso del elefante Browne obsequia al lector dos fórmulas más, la del "baño preservativo para elefantes y otras pieles gruesas" (40 libras de sal, 2 onzas de ácido carbólico (25) y 20 galones (26) de agua), y la del "baño preservativo para lo mismo" (32 libras de alumbre en polvo, 8 libras de nitrato potásico, 4 onzas de bicromato potásico, y 16 galones de agua). El autor prosigue narrando el modelado en papel de un muflón, similar al del tigre; y a continuación el desollado y montaje de una cabeza de ciervo y la fabricación de un maniquí de ésta en papel maché. Este apartado dedicado a los mamíferos concluye con la preparación de esqueletos y aportando un par de fórmulas alternativas para curtir pieles.

El capítulo sexto trata acerca de la preparación de las aves. Browne se muestra reticente a iniciar el desollado con la incisión tradicional desde el esternón hasta el ano. "Nada hay más equivocado en la teoría que en la práctica; recomendarlo no aporta ventaja alguna, mientras que cuenta con incontables desventajas", afirma (27). Browne defiende, "con la esperanza de que sustituya por completo la crudeza del antiguo método", comenzar a desollar las aves con una incisión por el lateral, bajo una de las alas. Empeño inútil como ha demostrado el tiempo. El preservativo aplicado a la piel es el jabón preservativo no venenoso y, aunque explica el sencillo y "más antiguo sistema" de alambrado y posterior henchido, al que llama "de cuerpo blando", prefiere montar el ave con un "cuerpo duro", es decir, confeccionando a medida un "falso cuerpo" con la ayuda de un alambre, viruta e hilo. La fase final del montaje y acabado no se aparta de la tradicional. Browne se refiere como "modelado y montaje de aves según criterios científicos" a la confección de un cuerpo artificial de papel a partir de moldear el original y al acierto a la hora colocar las patas en su lugar correcto, ni muy avanzadas ni muy atrasadas. Explica además el montaje de un espécimen con media piel con el fin de dejar a la vista el esqueleto completo. Instrucciones para superar algunas dificultades como el desollado de los pájaros con la cabeza muy grande, el empleo de pieles y plumas con propósitos decorativos y el coloreado de picos y patas, concluyen este apartado.

Ejemplo de modo de sujeción del plumaje para su secado.

Montagu Browne prefiere las reproducciones de peces a los especímenes disecados puesto que éstos, afirma, no mantienen ni las proporciones ni el color y que, por contra, los peces modelados no se alteran con el tiempo, "no causan olor desagradable" y permiten "la reproducción exacta del pez, escama a escama". Como hemos podido comprobar hasta este punto, desde que publicó Practical Taxidermy Browne debió descubrir y seguramente practicó con profusión el modelado y reproducción de especímenes y maniquíes, su privilegiado puesto en el Museo de Leicester se lo permitía, y aprovechó para difundir en este manual lo aprendido, rellenar ese vacío en la materia, y actualizar su anterior obra. No obstante ello, el autor describe el proceso de desollado y montaje, lo que "se lleva a cabo mediante dos o tres métodos, todos ellos objetables y no científicos, pero como son los únicos procedimientos conocidos por los usuarios del arsénico y por los ignorantes de las líneas de la belleza y de las formas naturales, los damos quí, esperando que el rellenador (28) se convierta con el tiempo en un modelador, y progrese así gradualmente desde lo infinitamente malo a lo realmente bueno". El humillante Browne marcaba así el camino que él precisamente siguió. Para las pieles de los peces sugiere el jabón preservativo no venenoso, y para su relleno el empleo de un alambre central al que se sujetan el par de alambres que sostendrán al ejemplar, y el simple rellenado con viruta o estopa; o bien, la inserción de un cuerpo artificial fabricado con estopa o papel, rellenando los huecos con serrín y arcilla. Siguen el cosido, el fijado a la tabla, la sujeción de las aletas, el coloreado y el barnizado. Browne describe un par más de alternativas de montaje en las que se emplea el yeso, una de ellos patentada "por el doctor H. E. Davidson de Boston", que en mi opinión no debió reportarle muchas regalías. La explicación del desollado de anfibios y serpientes a través de la boca, el de lagartos y tortugas, su rellenado y su montaje, le ocupa a Browne justo una página.

El bueno de Browne mantiene su tono cuando escribe que "sea como fuere, la mayoría de personas de buen juicio prefieren un sujeto tan perfecto como sea posible, y el modelado de un pescado recién capturado es el único método que permite un resultado satisfactorio". Hasta el final de este capítulo séptimo, dedicado fundamentalmente a los peces, y los dos siguientes capítulos, dedicado el octavo a confeccionar "varios sujetos entre ellos invertebrados", y el noveno a realizar réplicas de hojas, flores, frutos, hongos, algas, etc., en suma unas sesenta páginas notoriamente influidas como ya se ha apuntado por las ya citadas obras de Davie y Shufeldt, Browne se postula como "taxidermista científico" y se explaya pormenorizando técnicas de modelado y materiales. La técnica de la caja de Leuckart, de madera con los laterales extensibles, que permite verter yeso líquido y sumergir la mitad de un objeto simple, y tras encerar o aceitar, verter más yeso líquido y obtener el otro medio molde. La confección de moldes de yeso de más de dos piezas, de moldes de cola -detalla su composición-, de gutapercha (29) y cola, de cera y de parafina. Las "reproducciones en papel por varios métodos", donde relata minuciosamente la reproducción de un tiburón y de un pez lobo y su coloreado. También las recetas para fabricar la pasta de papel y el cartón piedra y el proceso de aplicación capa a capa a la cara interna del molde; las fórmula para elaborar "composiciones elásticas para moldear" y su modo de empleo, especialmente en peces, reptiles y anfibios.

Imagen del libro con algunos de los moldes y piezas resultantes.

El título del décimo y último capítulo resume perfectamente su contenido, Montaje de animales de una manera artística, con piedras modeladas, árboles, etc., hierbas naturales, helechos, musgo, algas, etc., y follaje modelado, es decir, la construcción de dioramas ambientados. Browne lo acompaña gráficamente con dos láminas con sendas fotografías de un grupo de garzas reales con nidos y polluelos, y otro grupo de aves acuáticas en una vitrina.  Como he avanzado Browne remata su obra, a lo largo de la cual se mencionan algunos autores más o menos conocidos como Pierre Boitard, Guillaume Capus, Albert GrangerRaffaelle Gestro, Sarah Bowdicht Lee, o Frederic S. Webster, con un listado con algunos centenares de referencias bibliográficas sobre Taxidermia y "conservación de diversos objetos naturales". 

Montagu Browne permanecería en su puesto de conservador del Museo de Leicester hasta 1907, fecha en que lo abandonó a causa de sus diferencias con la Dirección. Durante aquella larga estancia modernizó las exposiciones, y como taxidermista destacaría sobre todo por su preparación de dioramas de grupos de aves, con sus nidos, huevos y pollos. Los motivos de la marcha de Browne del Museo de Leicester y sus últimos años nos los cuenta Christopher Frost en su A History of British Taxidermy (1987):
   "Después de su dimisión de nuevo se reavivó el conflicto con ellos [con la Junta del Museo] a causa de la eliminación de parte de la colección del museo que él consideraba como propia. Se llegó a un acuerdo por el cual él vendió una parte al Museo, y a la vez éste le vendió a él la otra, tras lo cual le fue prohibido el acceso al edificio una vez expirado su contrato. Para empeorar las cosas, en aquella época circulaban escandalosos chismes acerca de su relación con las mujeres (30). Browne se mudó al sur después de abandonar Leicester, viviendo primero en Whitstable, Kent, y luego, a partir de alrededor de 1911, en Brighton. Ingresó en la Brighton and Hove Natural History Society, y en 1918 fue nombrado Conservador (31) del Folkestone Museum and Art Gallery, cargo que mantuvo hasta el 29 de noviembre de 1923, fecha de su muerte. Había cambiado su nombre por el de Alexander Montagu Browne-Anderson (32), presumiblemente para evitar cualquier asociación con Leicester. Parte de su obra todavía se halla en el Museo de Leicester y actualmente no se suele encontrar a la venta, puesto que la mayor parte de su vida no desarrolló la taxidermia comercial."
Simplemente como curiosidad, uno de los últimos poseedores del ejemplar de esta obra de que dispongo fue un naturalista de Wrightington, Lancarshire, Inglaterra, que a finales de 1970 ingresó como miembro en la Royal Entomological Society de Londres. Es una de esas búsquedas que uno no puede evitar hacer cuando se encuentra con un ejemplar firmado.


Notas.-
(1) El redactor cita el prefacio del propio libro.
(2) El periplo de Hanón es un escrito que describe el viaje del rey cartaginés Hanón en el año 425 a. C. La expecición fenicia de sesenta barcos y treinta mil personas salió de Cartago, la actual Túnez, y llegó al golfo de Guinea, donde cazó tres “mujeres peludas” que sus intérpretes llamaron "gorilas". Las desollaron y se llevaron las tres pieles a Cartago. La mitología llega a identificar estas tres pieles, que se afirma que se llegaron a exponer en el templo de Melkart, con las diosas griegas llamadas Gorgonas.
(3) Browne abunda en el error de Schufeldt al referirse a este hipopótamo florentino como "rinoceronte".
(4) Como comprobaremos a lo largo de la obra, el artículo de Robert Wilson Schufeldt y el libro de Oliver Davie inequívocamente inspiraron a Montagu Browne para escribir su Artistic and Scientific Taxidermy.
(5) Popular fábula antropomórfica en forma de conjunto de relatos en verso, datado en Francia en los siglos XII y XIII.
(6) Recordemos que a él dedicaba Browne el libro.
(7) Invito al lector interesado en dichas fórmulas a acceder a este libro en formato electrónico. 
(8) Conocido comúnmente en la época como corrosivo sublimado.
(9) Dicromato potásico.
(10) La mayoría de las fórmulas para inmersiones son las que el italiano Salvatore Lo Bianco recogió en su Metodi usati nella Stazione Zoologica per la conservazione degli animali marini, Nápoles, 1890.
(11) Nombre comercial del tetraborato bórico. El empleo del bórax se extendió a principios del siglo XX, siendo el norteamericano Leon Luther Pray su principal publicista.
(12) Dedicó dos páginas de Practical Taxidermy a defenderlo, e incluso formuló su "jabón arsenical de Browne".
(13) John Gardner, autor de Bird Animal And Fish Stuffing And Preserving (ca. 1867).
(14) William Bullock (ca. 1773-1849), naturalista y coleccionista londinense de Historia Natural.
(15) 1 libra equivale a 16 onzas o 453'59 gramos, y 1 onza  a  28'35 gramos.
(16) Cal clorada.
(17) Sustancia de fuerte olor que segrega la glándula de ciertos animales y que también se encuentra en el reino vegetal en el almizcle común (Mimulus inoschalus).
(18) El tanino es una sustancia curtiente que se obtiene de la corteza de ciertos árboles.
(19) Sustancia con propiedades antisépticas que se obtiene del árbol alcanforero (Cinnamomum camphora).
(20)  El alumbre de roca o sulfato de aluminio y potasio tiene propiedades curtientes.
(21)  Browne toma la traducción al inglés de Sarah Bowdich Lee del tratado de Louis Dufresne, Taxidermy. The Art of Collecting, Preparing..., publicado en 1821.
(22) Insertado como artículo en el Nouveau Dictionnaire d'Histoire Naturelle.
(23) Ward's Natural Science Bulletin, 1 de mayo de 1886.
(24) The Sportsman's Handbook, 1880.
(25) Fenol o ácido acético.
(26) 1 galón equivale aproximadamente a 4'55 litros.
(27) A pesar de que en su anterior obra era su opción preferida.
(28) En inglés stuffer, que generalmente suelo traducir por disecador, lo hago aquí como  rellenador puesto que Browne le imprime esa connotación negativa e incluso insultante.
(29) Goma o látex que se obtiene de varias especies de árboles.
(30) Se sabe que Browne estaba casado, aunque desconozco si en aquella época vivía su esposa.
(31) En realidad fue el primer Director del Folkestone Museum, durante cuya estancia comenzó a excavar en 1919 y descubrió los primeros restos de las villas romanas de Folkestone East Cliffs.
(32) También se camufló frecuentemente como A. M. Browne-Anderson, Alexander M. Anderson o A. M. B. Anderson.


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Taxidermidades, 2017.


Bibliografía:
-- Mr. Brown's book. Artistic and Scientific Taxidermy and Modelling , en la sección Scientific Literature, en Appleton's Popular Science Monthly, diciembre de 1896.
--  Artistic and Scientific Taxidermy and Modelling. By Montagu Browne , en The Spectator, Londres, 15 de Mayo de 1897.
Montagu Browne  Practical Taxidermy. A Manual of Instruction to the Amateur in Collecting, Preserving, and Setting up Natural History Specimens of all Kinds , The Bazaar, Londres, 1878.
Montagu Browne   Practical Taxidermy. Manual of Instruction to the Amateur in Collecting, Preserving, and Setting up Natural History Specimens of all Kinds. To Which is added a Chapter upon the Pictorial Arrangement of Museums , L. Upcott Gill, Londres, 1884.
Oliver Davie   Methods in the Art of Taxidermy , Hann and Adair y H. T. Booth, Columbus y Londres, 1894.
Christopher Frost   A History of British Taxidermy , The Lacenham Press, Lavenham, 1987. 
Robert Wilson Shufeldt   Scientific Taxidermy for Museums (Based on a study of the United States Government collections) , extraído del Report U.S. National Museum, Smithsonian Institution, Washington, 1892.

Recursos: