Los "Dioramas" del Museo de Nueva York fotografiados por Hiroshi Sugimoto.

   "La primera vez que llegué a Nueva York en 1974, hice lo que todos los turistas. Con el tiempo visité el Museo de Historia Natural donde hice un curioso descubrimiento: los animales disecados situados ante fondos pintados parecían completamente falsos, sin embargo, echando un rápido vistazo con un ojo cerrado, toda perspectiva se desvanecía y de repente parecían muy reales. Había encontrado una manera de ver el mundo tal y como lo hace una cámara. Un objeto falso, una vez fotografiado, es tan auténtico como el real."
                                                                                                       Hiroshi Sugimoto.

Polar bear  (1976), el primer trabajo de la serie Dioramas de Hiroshi Sugimoto (1).


El fotógrafo japonés Hiroshi Sugimoto (Tokio, 1948) comenzó a trabajar en su serie Dioramas en el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York en el año 1976. A su primera fotografía, la del diorama del oso polar sobre una placa de hielo observando a su presa recién muerta, le siguieron un buen número más. Más tarde, en los años 1982, 1994 y 2012, repetiría sus visitas al museo para seguir fotografiándolos.

El "español disecado" del Museo d'Allard de Montbrison.

El español disecado de Montbrison (1).
El periodista Miquel Molina publicó el 23 de abril de 2006 un artículo en el periódico La Vanguardia titulado El último prisionero de Napoleón donde daba cuenta de la existencia del cadáver disecado de una persona de raza blanca en los almacenes del Musée d'Allard de la villa de Montbrison, Francia. La historia de este sujeto se recompone  en buena medida a partir de la tradición oral y se remonta a entre 1808 y 1812, durante la Guerra de la Independencia Española. En aquella fecha mil seiscientos presos españoles fueron recluídos por las tropas de Napoleón en el cuartel de Vaux de Montbrison. Finalizada la guerra en 1814 y decretado el armisticio, un buen número de supervivientes permanecieron en el pueblo. Durante su confinación algunos de aquellos presos fueron subcontratados por el barón Jean-Baptiste d'Allard (1769-1848) al Gobierno francés como obreros para la construcción de su hôtel particular, que se concluiría en 1812. D'Allard, que llegó al grado de subteniente en el decimosexto regimiento de caballería de dragones de Orleans y que participó en la guerra en España, fue un personaje volcado con el coleccionismo de objetos de Historia Natural como animales disecados, insectos, conchas de moluscos, fósiles o herbarios, pero también de monedas, medallas, libros, antigüedades, cuadros, esculturas y otros objetos artísticos. D'Allard llegó incluso a mantener correspondencia con los naturalistas Georges-Louis Leclerc Buffon y Jean-Baptiste Lamarck. Su legado, acumulado en su mansión más tarde transformada en museo, se convertiría en el primer Museo de Historia Natural fundado en el departamento del Loire. 

El "Traité de Taxidermie" de Léonard Dupont.

Grabado 1 del Traité de Taxidermie de Dupont.

Léonard Dupont publicó en 1823 Traité de Taxidermie (1), un manual en formato octavo mayor con ciento dieciocho páginas y cuatro grabados. El libro reproduce casi al pie de la letra los procedimientos contenidos en el compendio Taxidermie de Louis Dufresne, jefe del laboratorio de Taxidermia del Museo de París. 

Dupont comienza su tratado explicando cómo se cazarán los ejemplares que deberán ser disecados y relacionando el material y los instrumentos que se precisarán. Al abordar el tema de los productos preservativos, Dupont no ahorra críticas al abad Denis-Joseph Manesse, al boticario Pierre-François Nicolas y al naturalista Jacques-Marie Philippe Mouton-Fontenille, autores que desconfiaron del jabón arsenical de Jean-Baptiste Bécoeur por su posible peligrosidad, quienes proporcionaban, afirma, unas fórmulas “insuficientes”. “El jabón arsenical solamente podría ser peligroso en manos de imprudentes”, declaraba Dupont, que se alineaba así con Louis Dufresne que en su Taxidermie lo recomendaba como el único conservante efectivo. Dupont detalla la fórmula del jabón arsenical y también la del baño curtiente, compuesta esta segunda por 4 pintas (2) de agua, 1 libra (3) de alumbre (4) y un puñado de sal marina, una mezcla que he podido comprobar en la actualidad siguen empleando algunos taxidermistas.

Monumento a Adolph Diesterweg, en el centro de Berlín.

A la salida de una librería especializada en Arte, donde casualmente compré tres volúmenes relacionados con la Taxidermia, me topé con ella. La escultura se encuentra en una esquina del James Simon Park, en la Burgstrasse, en pleno centro de Berlín, cerca de la estación de Hackescher Markt, justo donde comienza el puente sobre el río Spree que traslada al visitante a la turística Isla de los Museos. Se trata de un monumento de homenaje al pensador, educador y político liberal progresista alemán Friedrich Adolph Wilhelm Diesterweg (1790-1866), que propugnó la secularización de las escuelas y fue precursor en la reforma de los métodos pedagógicos. La inscripción dice "Lebe im Ganzen!", que traducido vendría a ser algo así como "Vive en su conjunto!" o "Vive como un todo!" (1). Una de las frases más conocidas de Diesterweg es aquella que dice que "Se ha de educar a los hombres en primer lugar, antes de preocuparse por su formación profesional o de clase, [puesto que] el proletario y el campesino deben por tanto ser educados para convertirse en seres humanos". La escultura data de 1990 y es obra del artista berlinés Robert Metzkes (1954).

Detalle de la escultura.

Lo que llama la atención de un taxidermista, fue mi caso, son el ave -se asemeja a una paloma- y el armadillo disecados sobre la mesa en la que se apoya el escolar. No sorprende, en cambio, si la contextualizamos históricamente y ubicamos esa escena en una de aquellas aulas de Historia Natural que había en casi todas las escuelas o institutos europeos a mediados del siglo XIX.

Los taxidermistas privados de Madrid durante el siglo XIX.

Uno de los primeros disecadores privados que ejercieron en Madrid, de entre los que tenemos noticia, es Luis Enequin, que vivía en el número 7 de la calle de Jacometrezo y que a mediados del año 1777 publicó un anuncio en la Gaceta de Madrid. Cabe la posibilidad de que Enequin fuera compañero en la Real Academia de San Fernando del disecador del Real Gabinete de Historia Natural Juan Bautista Bru de Ramón (1740-1799), sucesor de Francisco de Eguía y Arrese (1754-1777) como preparador de la colección real. Un segundo anuncio temprano lo hallamos en el Diario de Madrid del 25 de julio de 1797: "Se halla en esta Corte un mozo de nación francés, llamado Pascual, (...); diseca con la misma perfección toda clase de pájaros, y tiene el secreto de conservarlos sin que se apolillen: las personas que deseen ver sus obras o emplearle en estos trabajos, los que hará con toda equidad, acudirán a la calle Sta. Maria del Arco, frente al Cuartel de Walones, número 15". Aquel mozo francés, no era otro que Pascual Moineau, que pronto progresaría en la Corte e ingresaría como disecador en el Gabinete Real.
 

Anuncio en el Diario de Avisos de Madrid del 16 de enero de 1835.

 
Los taxidermistas empleados como disecadores en el Real Gabinete y en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid aparecen excelentemente documentados en los exhaustivos trabajos de los historiadores del Museo Agustín Jesús Barreiro, María de los Ángeles Calatayud Arinero y Santiago Aragón Albillos. Además de los citados Francisco de Eguía y Juan Bautista Bru, cabe mencionar a Mariano Bru de Ramón, que asistía a su hermano, a Francisco Javier Molina, a Juan Palafox Rovira, a Juan Enrique Talacker, estos tres además de disecadores, recolectores; y ya en el siglo XIX al ya mencionado Pascal Moineau, a Salvador Duchen Poyo (con domicilio en la calle de León, 22), a Juan José Duchen (calle de San Mateo, 11), a Juan Ramon Dut (calle de las Fuentes, 4), a Manuel Sánchez Pozuelo, a Jacinto Castro Duque (calle de la Magdalena, 36), a Roque Hernando Gabilondo (calle de Alcalá, 11), a Enrique Cortina Poveda (calle de Campoamor, 4) y a Maximino Sanz de Diego (calle de San Bernardo, 94, 1º). Este último compatibilizó su puesto de trabajo en el Museo a finales del XIX y principios del siglo XX, con su ocupación privada como "comerciante en objetos y libros de Historia Natural, y en utensilios para la recolección, preparación, y conservación de las colecciones", según recoge el Boletín de Historia Natural (1905).

"El hotel de los líos", un clásico protagonizado por los hermanos Marx.

Harry Binelli (Chico Marx) entra con una cabeza de alce en la habitación (1).

Gordon Millar (Groucho Marx) es un mediocre productor de teatral que quiere montar la obra de un joven autor. Gordon se instala junto a los veintidós miembros de la compañía en un hotel regentado por su cuñado. La cuenta con el hotel crece y van a ser desalojados. Gordon pretende alargar la situación a la espera de un socio con dinero y del estreno de la obra. En cierto momento Harry Binelli (Chico Marx) llega a la habitación donde se desarrolla toda la película con una cabeza de alce –un trofeo suyo de caza- bajo el brazo. Esa cabeza disecada estará presente durante el resto de la historia, primero sobre el sofa de la habitación y más adelante ya colgada en la pared, sobre el teléfono, y colaborará además en algunos de los gags.

“Gründliche Anweisung Vögel auszustopfen”, tratado anónimo publicado en 1788.


En 1788 se publicó en Leipzig, Alemania, el volumen Gründliche Anweisung Vögel auszustopfen und besonders gut zu conserviren, cuyo título aproximado en español sería Instrucciones detalladas acerca del disecado y conservación de las aves. El libro, de autor anónimo, tiene un formato de octavo menor, alcanza en total las ciento doce páginas y no contiene ningún grabado. 

Portada del libro.
En el prefacio el editor alude a algunos textos anteriores y justifica el encargo de esta obra con el fin de ofrecer un texto sencillo y más completo, que incluyera la conservación de los especímenes en los gabinetes de Historia Natural. Cita, entre otros y por este orden, la traducción al inglés de Differents moyens d'empêcher de se corrompre les oiseaux morts de René Antoine Ferchault de Réaumur, publicada en 1748 en Philosophical Transactions; el libro de John Coackley Lettsom The Naturalist's and Traveller's Companion (1771); el trabajo de David Hultman, discípulo de Carl von Linné, Instructio Musei Rerum Naturalium (1753); la traducción francesa de las cartas de Tesser Samuel Kuckhan (1770), publicadas por el abad Rozier en su Observations sûr la Physique en 1773; la Mémoire instructif (1758) de Étienne-François Turgot; Sur les moyens de conserver espèces d'Insectes et de Poissons (1774) de Charles Bonnet; o la carta de Lewis Nicola (1773) sobre la conservación de sujetos en alcohol, publicada asimismo por el Journal del abad Rozier. A continuación el anónimo responsable de este texto, en un prólogo propio, avanza igualmente su propósito, ensalza los beneficios de "este arte tan recomendable", tanto para el particular como para el ornitólogo o para el maestro que reúne una colección para enseñar a sus alumnos. El autor firma estas líneas con las iniciales D. B. 

El "Akeley Hall" del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York.


Vista general del Akeley Hall of African Mammals en la actualidad (1).

 
En su libro In Brightest Africa (En el África más deslumbrante, 1923) (2), publicado pocos años antes de su fallecimiento, Carl Ethan Akeley (1864-1926) escribía:
   "He tenido muchos sueños. Algunos los he olvidado. Otros tomaron forma y se convirtieron en algo agradable u odioso para mí en mayor o menor grado. Pero sobre todo han convivido conmigo con el paso de los años, marcando paulatinamente el rumbo. Se han convertido en la inspiración y en el propósito unificador de mi trabajo, todos los esfuerzos durante los últimos años se han redoblado para conseguir un único objetivo, la creación de una gran sala que se llama Salón Africano Roosevelt.

"Der Vogelausstopfer", grabado a partir de un cuadro de Litschauer.


Parecida a alguna que ya he mostrado y a otras que aparecerán en futuras entregas en este mismo espacio, la siguiente imagen, correspondiente a un grabado publicado en una revista ilustrada alemana alrededor del año 1870, es bastante recurrente: un anciano disecador entrega un pajarillo recién terminado a sus propietarias, dos niñas que parecen entre embelesadas y sorprendidas al recuperar a su mascota.
 


"Bugs Bunny in stuff'n' nonsense", historieta publicada en 1948.

Viñeta de Bugs Bunny in stuff'n'nonsense (1).

Primera página de la historieta.
Bugs Bunny trabaja como mozo en el taller de taxidermia de Elmer Gruñón. Mientras Bugs duerme la siesta tumbado sobre la mesa del taller, la señorita Van Pester, la mejor clienta de Elmer, lo ve, cree que está disecado, se encapricha de él y desea comprarlo. Elmer intenta explicarle que..., pero para Van Pester el dinero no es ningún problema: mil, dos mil, tres mil, ...cinco mil dólares! ¿Ha dicho cinco mil dólares? Elmer acepta la oferta y acuerda con su clienta entregarle el conejo disecado en su domicilio aquella misma tarde...

La historieta, que lleva por título Bugs Bunny in stuff'n' nonsense, algo así como Bugs Bunny en despropósito disecado o disecado sin sentido, ocupa ocho páginas del álbum Bugs Bunny and the dreadfull dragon (Bugs Bunny y el terrible dragón), el número 187 de la coleccción Four Color editada por Dell, cuaderno que apareció el 1 de abril de 1948. El dibujante de aquella entrega fue Ralph Heimdahl.

"Un negocio de avestruces", relato breve de H. G. Wells.


Hace unos meses publiqué íntegro Los triunfos de un taxidermista, otro relato breve de Herbert George Wells, publicado asimismo en la recopilación de cuentos The Stollen Bacillus and Other Incidents, en español El Bacilo robado y otros incidentes (1), libro que apareció en 1895. Aunque en aquel el protagonismo de la Taxidermia era notable, en el cuento de hoy, Un negocio de avestruces, su presencia es incidental. Se limita al hecho de que el narrador de la historia es un taxidermista, el mismo de Los triunfos, que relata un episodio que vivió en su juventud durante un viaje por mar desde Oriente hasta Inglaterra.
 

Pareja de avestruces (2).

 
El texto íntegro de Un negocio de avestruces es el siguiente:

La saga de los Leadbeater.


John Leadbeater júnior (1).


Me encontré por casualidad con la imagen anterior, una vieja fotografía en blanco y negro enmarcada donde aparecía un señor barbudo que aparentaba más edad de lo que desvelaba la inscripción "John Leadbeater. Taxidermist. 1857-1888". ¿Treinta y un años con esa pinta? La fotografía ilustraba un único artículo de un blog dedicado a los pioneros de Silvan, un pueblo de poco menos de dos mil habitantes ubicado en Victoria, Australia, a unos cuarenta kilómetros al este de Melbourne, Australia, que fue fundado a mediados del siglo XIX con el nombre de Wandin. La información que aportaba el autor del blog sobre Leadbeater era la siguiente: 

El Museo Stracké de Historia Natural de Ostende (1897-1914).

Sala de la planta baja del Museo Stracké, con la puerta de entrada al fondo (1).

El 10 de julio de 1897 el empresario hotelero Auguste Stracké abrió en Ostende, Bélgica, su museo de Historia Natural, el Musée Stracké, como complemento de la oferta turística de su complejo ubicado en la playa de Mariakerke. Tres días antes de su inauguración, el museo fue visitado por el rey Leopoldo II. En principio, ocupaba solamente una planta y poco más tarde se ampliaría a una segunda. Era bastante variopinto. Como puede comprobarse en las postales (1), además de animales disecados y esqueletos de mamíferos, aves y peces, en el recinto se mostraban mariposas e insectos, maderas exóticas, minerales, curiosidades físicas y objetos etnográficos procedentes de la entonces colonia belga del Congo. Incluso mostraba una de aquellas célebres sirenas. En verdad aquel museo se asemejaba más a un gabinete de curiosidades.

El cuervo "Grip", la mascota de Charles Dickens.

El cuervo Grip (1).

Es uno de los cuervos más famosos de la historia y se conserva disecado en la sección de libros raros de la Biblioteca Libre de Filadelfia. Sí, en una biblioteca. El cuervo Grip fue la mascota del escritor inglés Charles Dickens (1812-1870), apareció como personaje en una de sus novelas, e inspiró un conocido poema del estadounidense Edgar Allan Poe (1809-1849). 

Las instrucciones para preservar sujetos de Historia Natural de Edward Donovan.

Portada de la segunda edición.
El naturalista, autor, dibujante  y coleccionista de Historia Natural anglo-irlandés Edward Donovan publicó en 1794 el volumen Instructions for Collecting and Preserving various Subjects of Natural History; as Animals, Birds, Reptiles, Shells, Corals, Plants, etc., Instrucciones para la recogida y la preservación de diversos sujetos de Historia Natural, como animales, aves, reptiles, conchas, corales, plantas, etc., un tratado que ocupa ochenta y seis páginas más las de cortesía, y que contiene dos grabados. En el prefacio el autor advertía al lector de que el libro que tenía entre manos no era más que un manual de campo, un libro de bolsillo breve para principiantes no iniciados en la recogida de objetos naturales, y que las instrucciones de preservación aparecían en el volumen "por petición expresa de muchos suscriptores de nuestras historias naturales". Donovan añadía que "respecto a la parte práctica de esas instrucciones, se espera que la actitud natural de un animal, pájaro o insecto, la conseguirá un principiante como un profesional, con la práctica constante"; que el lector, con la información que obtendría en este manual podría garantizarse la conservación y evitar los daños en los objetos que los "ácaros destructivos, y las larvas de escarabajos diminutos o polillas que se reproducen entre las plumas de las aves, el pelo de los animales, o bajo los insectos, pretenden destruirlos en el curso de los pocos meses de verano, a no ser que se tomen las oportunas precauciones". Solamente las nueve primeras páginas son las que el autor dedica a instruir sobre la preparación y conservación de mamíferos, aves, reptiles y peces. Del resto del volumen, cuarenta y dos páginas las ocupa un tratado sobre la recogida y preparación de insectos, y el resto se reparte entre cangrejos, estrellas de mar, conchas, litófitos, zoófitos y plantas.

El popular disecador madrileño Ángel Severini.

El día 11 de marzo de 1852 el periódico El Observador de Madrid publicaba (1):
   "Ha corrido estos días la noticia de que han llegado a esta corte varios animales que hablan, y que estarán expuestos en la Carrera de San Jerónimo. Los ociosos han recorrido esta calle, buscando los referidos animales, y muchos creen que son los que tiene en el escaparate el disecador Severini. Ayer había mucha gente agrupada delante de este establecimiento, esperando a que los animales hablaran; a las tres se cansaron algunos de esperar y se fueron a comer, pero volvieron a las cinco y continuaron esperando hasta el anochecer."
Etiqueta de Ángel Severini (2).

Ángel Severini Lago fue el disecador madrileño más conocido durante las décadas de los años sesenta, setenta y ochenta del siglo XIX y fundador de una saga de taxidermistas que estuvo activa hasta mediados del siglo XX. No existen muchos datos sobre este personaje, pero rebuscando entre periódicos y revistas de la época y añadiendo algún testimonio, creo que podremos recomponer parcialmente su biografía.

Niñas en el jardín junto a un zorro y un mapache disecados.

Las protagonistas de la siguiente imagen son dos niñas inmaculadamente vestidas de blanco, una sentada y la otra de pie. Posiblemente son dos hermanas que posan en el jardín de su casa. Lucen, recién peinadas, idéntico vestido y las mismas botas acordonadas. Lo curioso es que lo hacen flanqueadas por dos animales disecados, un mapache a su izquierda y un zorro a su derecha, ambos colocados sobre una banqueta de madera. Se trata de una fotografía postal (real photo postcard) norteamericana que posiblemente sea de alrededor de los años treinta del pasado siglo.
 


Los grupos de elefantes de Carl Akeley.

El grupo de elefantes del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York es, además de un excepcional trabajo de Taxidermia, la culminación de un proceso de renovación técnica en el montaje de los grandes mamíferos cuyo ideólogo fue Carl Ethan Akeley (1864-1926). En este artículo repasaremos sucintamente la biografía de Akeley, la evolución de su técnica, conoceremos algunos de sus trabajos anteriores con elefantes como su colaboración como asistente en el montaje de Jumbo, o su The Fighting African Elephants del Museo Field de Historia Natural de Chicago, y concluiremos con su obra maestra neoyorkina The Alarm (1), un trabajo que se completaría años después de la muerte de su creador. 
 

The Fighting African Elephants, el grupo de Akeley en el Museo Field de Chicago (2).

"Un taxidermista en Texas", un chiste de vaqueros.

Un tipo entra a un bar de Texas y pide vino blanco (1). 
Los parroquianos, reunidos alrededor de la barra, alzan la vista esperando encontrarse con un jodido yanqui (2). 
   El camarero levanta la vista y le pregunta con curiosidad: "Usted no es de por aquí, ¿verdad? ¿De dónde es muchacho?" 
   El individuo responde: "Soy de Iowa" (3).
   El barman le vuelve a preguntar: "¿Qué diablos hace en Iowa?" 
   El hombre le vuelve a responder: "Soy taxidermista". 
 El camarero, sorprendido: "¿Taxidermista? ¿Qué diablos es un taxidermista?" 
   El forastero, ya algo nervioso, le aclara: "Monto animales" (4). 
  El camarero cambia de expresión, sonríe y grita a todo el bar: "¡Okay muchachos, este es uno de los nuestros! 

Imagen de un saloon  en 1897 (5).

Pierre-François-Marie Bourdet, su tratado de Taxidermia y su elefante.

Pierre-François-Marie Bourdet de la Nièvre nació el 25 de abril de 1785 en Saint-Parize-le-Châtel, departamento de la Nièvre, Francia. En su infancia comenzó a interesarse por las Ciencias Naturales. Apenas con catorce años reunió una completa colección con los minerales y fósiles de su región. Estudió Historia Natural en la escuela central de Nevers con el abad Gilbert Troufflaut, botánico. En 1800 se trasladó a París para proseguir sus estudios. Alternó el liceo con las clases de Georges Cuvier y André-Marie-Constant Duméril en Sainte-Geneviève. Al acabar la enseñanza secundaria siguió con asiduidad los cursos que en el Museo de Historia Natural impartían Cuvier, Bernard-Germain de Lacépède, Étienne Geoffroy Saint-Hilaire, Jean-Baptiste Lamarck, René-Louiche Desfontaines, André Thouin, Antoine-Laurent de Jussieu, y con especial interés los del mineralogista René Just Haüy y del geólogo Barthélemy Faujas de Saint-Fond. En 1805 sus estudios se interrumpieron a causa del servicio militar obligatorio. Durante aquella época simultaneó la milicia con el estudio de la naturaleza, sobre todo observaciones geológicas, durante su escaso tiempo libre. Como escribió su biógrafo en el texto panegírico que tras su muerte apareció en Mémoires de la Société Linnéenne de Paris "una flor, un insecto, una piedra le distraían de las más rudas fatigas".
 

Elefante montado por Dufresne en 1803, dibujado por Bourdet, entonces estudiante.