"Visita al Taxidermista", un óleo de Leopold Löffler.

Visita al Taxidermista (ca. 1870) de Leopold Löffler.

El óleo Visita al Taxidermista, fue pintado alrededor de 1870 por Leopold Löffler [Loeffler]. Es un lienzo sobre cartón, con unas medidas de 69,3x55,5 centímetros, firmado en su margen inferior izquierdo. Fue subastado en el año 2008 alcanzando un precio aproximado de 17.000 Euros.

"En la piel de un animal" de Santiago Aragón.


Sobrecubierta del libro.
La lectura de En la piel de un animal. El Museo Nacional de Ciencias Naturales y sus colecciones de Taxidermia, libro de reciente aparición escrito por Santiago Aragón, nos acerca a la historia del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid, uno de los grandes y más longevos museos de Historia Natural del mundo y, sin duda, uno de los más desatendidos. La obra, que abarca desde su fundación como Real Gabinete en 1771 hasta el final de la Guerra Civil, escoge como testimonio la colección de taxidermia para trazar un relato que nos conduce desde la adquisición por el rey Carlos III del gabinete del comerciante español residente en París Pedro Franco Dávila, que se convertiría en su primer director, al periplo de sus colecciones, que pasaron de un segundo piso del Palacio de Goyeneche de la calle de Alcalá, al Palacio de Biblioteca y Museos Nacionales, la actual Biblioteca Nacional, en 1895 -tras un desahucio decretado por el Ministerio de Hacienda-, hasta su actual ubicación del Paseo de la Castellana, que lo es desde 1910. Obligado desalojo, el de 1895, que condenó a clausurar el museo durante seis años y a almacenar sus colecciones en salas inadecuadas e insufucientes. Triste recorrido, el de miles de especímenes disecados, que incluso llegaron a soñar en un primer momento con instalarse en el Museo del Prado, encargado por Carlos III en 1785 a Juan de Villanueva, precisamente con el propósito de albergarlos, edificio que, no obstante, desde su inauguración sería destinado a pinacoteca.
 
   "La siempre difícil combinación de instrucción y recreo, de educación y diversión, ha tenido históricamente en la taxidermia una de sus más cultivadas vías. Y el modo en que el desarrollo y la evolución de las técnicas taxidérmicas se han influido mutuamente con el desenvolvimiento de las ideas y modelos científicos, y con la propia reconfiguración cultural e institucional de los museos, es algo que el lector inteligente podrá ir descubriendo en las páginas que siguen."
                                                Fragmento del prólogo del libro a cargo de Santos Casado.

La polémica entre Bécoeur y Mauduyt. Parte 3.


Mauduyt, en cambio, sí redactaría una dúplica. La Réponse a la seconde Critique de M. Bécoeur aparecería publicada el mes siguiente, noviembre de 1774, en Observations, el Journal de Physique del abad Rozier. En esta ocasión, la carta, que apenas ocupaba cuatro páginas, obligaba al editor a añadir largas notas a pie de página con el propósito de ayudar al lector a no perserse, algo que a estas alturas podia ocurrir sin no mucha dificultad, como de hecho a nosotros casi nos está sucediendo. El texto era el siguiente: 
 
Respuesta de Mauduyt a la segunda crítica de Bécoeur.

La polémica entre Bécoeur y Mauduyt. Parte 2.


En mayo en el Journal de Physique y en junio en el Journal Encyclopédique, apareció publicada la carta de réplica de Mauduyt de la Varenne a Bécoeur en la que confirmaba su autoría de la anterior y en la que contraargumentaba a su oponente. Una nota al pie de página a cargo del editor, sobre la carta de Bécoeur, decía: 
   "Todos los hechos enunciados en esta Carta, relativos a la colección del Gabinete del Rey, son de público conocimiento. No ha escrito sobre este tema ni una sola palabra que no sea conforme a la más estricta y rigurosa verdad. No obstante, si alguien albergara dudas sobre la realidad de algunos de estos hechos; si el señor Bécoeur refutara uno sólo de ellos, invito al lector a suspender su opinión, y a no pronunciarse más que después de haber consultado a los señores Conservadores del Gabinete."
Carta de respuesta de Mauduyt a Bécoeur.

La polémica entre Bécoeur y Mauduyt. Parte 1.


El enfrentamiento público entre Bécoeur y Mauduyt es un hecho conocido por quienes se han acercado a la historia de la Taxidermia. La publicación en agosto de 1773 en el Journal de Physique de los métodos de conservación de aves del inglés Kuckahn, incitó a Mauduyt a puntualizar y a exponer los suyos, entre los que se encontraba la fumigación con vapor sulfuroso de las aves ya preparadas, una técnica que había usado Réaumur décadas antes. Un mes después de esa primera carta Mauduyt publicaría una memoria sobre la preparación de especímenes, destinada a viajeros y corresponsales. Bécoeur se sintió, cómo no, concernido. Mauduyt, conocido suyo y conocedor de sus métodos, no se había referido ni a él ni a su jabón arsenical, y Bécoeur publicó una carta de réplica en un tono belicoso que hacía prever lo que sucedería después. Tres cartas más, de Mauduyt a Bécoeur, de Bécoeur a Mauduyt y una última de Mauduyt en noviembre de 1774. Cada uno defendiendo su método como el mejor posible. En aquel duelo también intervendrían Bonnet, un naturalista de Ginebra, Nicolas un farmacéutico de Nancy, y los editores del Journal. Año y medio de disputas, varios concernidos, siete cartas, dos memorias y unas 140 páginas publicadas, todo ello no es más que una muestra de la importancia que llegaron a adquirir los gabinetes de Historia Natural en aquel tiempo. La lectura de esas cartas nos permite, además, descubrir la personalidad de sus protagonistas, y también conocer sus ambiciones.  
 

Las cartas de Kuckahm en el Journal de Physique.

"Una visita al taxidermista", un grabado de 1871.

"El taller de un taxidermista es un museo en miniatura. En él se pueden observar pájaros disecados, animales y reptiles de todas clases, desde osos polares a focas diseñados para colecciones zoológicas, hasta canarios y caniches embalsamados para propietarios sentimentales. Esta última rama de actividad constituye buena parte del negocio de la taxidermia. También se preparan gran cantidad de aves para los sombreros de las señoras, pues cada año los sombrereros precisan unos cuantos miles. Con todo, el taxidermista ha de ser un poco artista; no sólo ha de rellenar el ave o animal, de tal manera que conserve sus proporciones, sino que ha de hacerlo y representarlo de forma natural, proporcionándole con los ojos de vidrio de color una expresión de vida. Se cuenta que de todos los animales, el perro es de los más dificiles de preparar de manera satisfactoria. En el bonito dibujo de la página 392, la niña parece pertenecer a la clase de dolientes antes mencionada. Ella, llorosa, mira el pájaro que sostiene, evidentemente tratando de reconocer en su forma rígida cualquier parecido con su favorito perdido; mientras, su hermano patalea y grita en el regazo de su madre, con una mueca de espanto, asustado por la visión de un mono con que su padre ha tratado de hacerle gracia. Alrededor, una habitación llena de búhos, focas, ciervos, águilas, perros, etc. evidencia el arte de la taxidermia e incita el interés y la curiosidad de los visitantes."
A Visit to the Taxidermist (1871).

 
Al pie del grabado, que apareció en la revista semanal Harper's Bazar del sábado 24 de junio de 1871, se lee: "A VISIT TO THE TAXIDERMIST.- Dibujado por W. L. Sheppard, a partir de un boceto de M. Woolf.- [vea página 394]". La lámina ocupa toda una página apaisada y mide 41,5x20 cm.

Mauduyt, defensor de las fumigaciones sulfurosas.


Médico, físico y naturalista, Pierre Jean-Claude Mauduyt de la Varenne (1), hijo de François Pierre Mauduyt de la Varenne, abogado del Parlamento y de Marie Jeanne Loverjat, nace en París hacia 1732 (2). Durante la Guerra de los Siete Años, entre 1758 y 1760, Mauduyt es un joven estudiante bachiller de Medicina. Prueba el camino de la literatura escribiendo L'étude de la nature, épitre à Madame... (1771), que presenta al premio de la Academia Francesa, aunque sin demasiada fortuna. Doctor regente de la Facultad de Medicina de París, en 1776 es elegido miembro de la recién creada Société Royale de Médecine, sociedad que llegaría a dirigir. Por aquel entonces la Sociedad de Medicina estaba empeñada en frenar las enfermedades epidémicas y estudiar la correlación de estas con las fluctuaciones meteorológicas y climáticas. En ese escenario, a Mauduyt se le asignó el estudio de la influencia de los fenómenos eléctricos sobre la salud. Ese encargo le llevó a colaborar con la Académie Royale des Sciences, algunos de cuyos miembros también se sentaban en la de Medicina, como por ejemplo el naturalista Félix Vicq d'Azyr. Como veremos en breve, para nosotros será precisamente esa época, en la que Mauduyt se volcó en el estudio y la preparación de las aves y la conservación de las colecciones, la que centrará nuestro interés. Pero antes un párrafo más para resolver su biografía y no perder el hilo. 
 

Grabado de Mémoire sur les differentes manières d'administrer l'électricité (1784).

"Taxidermia, o poéticamente hipócrita", un poema de José Saramago.

¿Puedo hablar de muerte mientras vivo?
¿Puedo aullar de hambre imaginada?
¿Puedo luchar en versos escondido?
¿Puedo fingirlo todo, siendo nada?

¿Puedo sacar verdades de mentiras
O inundar de fuentes un desierto?
¿Puedo cambiar de cuerdas y de liras,
Y hacer de mala noche sol abierto?

Si todo a vanas palabras se reduce
Y con ellas cubro mi retirada,
Desde la cima de la sombra niego la luz
Como la canción se niega embalsamada.

Ojos de cristal y alas prisioneras,
Gastadas las palabras me he quedado
Cual rastro de las cosas verdaderas.                          

Los métodos de conservación en alcohol del ilustrado Lewis Nicola.


Lewis Nicola es conocido por haber sido el coronel que en plena Guerra de la Independencia Americana escribió una carta al Comandante en Jefe George Washington proponiéndole que se coronara rey. Si Washington le hubiera hecho caso quizá los Estados Unidos se gobernarían hoy como monarquía. Tanto la vida del curioso personaje como ese pasaje los conoceremos más adelante, después de entretenernos tres breves párrafos con el objeto que justifica su liviana presencia en esta modesta historia de la Taxidermia. Nos ha sucedido en ocasiones anteriores. Un personaje con una humilde aportación oculta una sugestiva biografía.
 


 
Como veremos, más que ante un naturalista, nos encontramos ante un hombre ilustrado. No son muchas. Una de las escasas contribuciones de Lewis Nicola a la Historia Natural la encontramos en el primer volumen de Transactions of the American Philosophical Society (1769-71). En An Easy method of preserving subjects in spirits (Método fácil para conservar especímenes en alcohol), Nicola empezaba describiendo los métodos de conservación en alcohol de objetos de Historia Natural que Réaumur había publicado en 1746 en Histoire de l'Académie Royale des Sciences. El primer método consistía en llenar de alcohol el recipiente de vidrio, suspender el sujeto usando un alambre de latón, añadir una pequeña cantidad de mercurio, y cerrarlo con un tapón cónico de vidrio envuelto en piel o vejiga, con el propósito de que resultara hermético. El recipiente se invertía para que el mercurio se introdujera entre el cuello de la botella y el tapón e impidiera la evaporación del alcohol. También se podía sustituir el mercurio por aceite de nuez espesado al aire, hasta que este consiguiera una consistencia melosa. El segundo método propuesto por Réaumur no precisaba tapón de vidrio y consistía en aplicar una capa de aceite de nuez espesado directamente sobre el trozo de vejiga que debía cubrir el cuello de las botellas, invertirlas y colocarlas sobre tablones de madera con orificios con una obertura suficiente como para recibir los cuellos de esos frascos.

El Pájaro Loco en "La clase del taxidermista".


Private Eye Pooch se tituló en español La clase del taxidermista a pesar de que la traducción literal del título en inglés, Chucho detective privado, se correspondía mejor con la historia de este corto. Este capítulo de El Pájaro Loco es el episodio número 61 de la serie Woody and his friens, tiene un metraje de 6'05" y se estrenó el 9 de mayo de 1955. Como todas las de Woody Woodpecker, está producida por Walter Lanz, dirigida por Paul J. Smith y distribuida por Universal International. Esta es otra historia, y hay unas cuantas, en la que el Pájaro Loco se las tiene con un taxidermista.

Las breves instrucciones de Johann Reinhold Forster.

Johann Reinhold Forster.
Johann Reinhold Forster es conocido sobre todo por tratarse del naturalista que acompañó al capitán James Cook en su segunda expedición al Océano Pacífico. En 1771, un año antes de emprender aquel viaje, publicó en Londres A Catalogue of the Animals of North America. Containing an enumeration of the know Quadrupeds, Birds, Reptiles, Fish, Insects, Crustaceous and Testaceous Animals; many of wich are New, and never described before. To which are added, Short Directions for Collecting, Preserving, and Transporting all Kinds of Natural History Curiosities (Catálogo de los animales de América del Norte; que contiene una enumeración de los cuadrúpedos, aves, reptiles, peces, insectos, crustáceos y testáceos conocidos; muchos de los cuales son nuevos, y nunca antes se han escrito. A lo que se añaden unas breves instrucciones para coleccionar, preservar, y transporte de toda clase curiosidades de Historia Natural). El librito tiene 43 páginas más las de cortesía y un grabado en el frontispicio. En 1882 The Willughby Society, una sociedad ornitológica londinense fundada en 1879 y que tenía como objeto reeditar antiguos tratados de esa temática, reimprimió el libro.

Fragmento de "Romeo y Julieta" de William Shakespeare.

El dramaturgo, poeta y actor inglés William Shakespeare publicó en 1597 Romeo y Julieta, la historia de dos jóvenes veroneses enamorados que, pese a la oposición de sus familias, los Capuleto y los Montesco, rivales entre sí, deciden casarse en secreto y vivir juntos. La presión y la fatalidad, no obstante, abocarán al suicidio de la pareja, suceso que precipitará la reconciliación de las familias. Aunque el autor no ubica temporalmente la obra, esta se puede situar a finales del siglo XV.

En el acto 5, escena 1, Romeo recita:
(…) Recuerdo un boticario, que vive por aquí. Le ví hace poco, cubierto de andrajos, con cejas muy pobladas, recogiendo hierbas. Estaba macilento; su penuria le había enflaquecido. En su pobre tienda pendía una tortuga, un caimán disecado y varias pieles de peces deformes; y por los estantes, expuestas y apenas separadas, un número exiguo de cajas vacías, cazuelas verdes, vejigas, semillas rancias, hilos bramantes y panes de rosa ya pasados. (…)
Romeo con el boticario (1).

El Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia de Buenos Aires.

Fachada del Museo Argentino de Ciencias Naturales  Bernardino Rivadavia (1).

El Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia (MACN) es, junto al Museo de La Plata, uno de los dos grandes museos de ciencias naturales de Argentina. Impulsado por Bernardino Rivadavia, secretario del Primer Triunvirato surgido tras la Revolución de 1810, se firmó en 1812 una resolución para adoptar las medidas "...que conduzcan a acelerar el establecimiento del Museo del País, especialmente en todos los ramos de la historia natural" e invitaba a las provincias a reunir materiales para "dar principio al establecimiento en la Capital de un Museo de Historia Natural", lo que se concretó en otra resolución firmada por el entonces ministro Rivadavia en 1823. Anteriormente, en 1814, el presbítero Bartolomé Muñoz hizo una primera donación de objetos e instrumentos con el propósito de "empezar a formar un gabinete".
 

El gabinete de curiosidades de Ulisse Aldrovandi.


Uno de los gabinetes de curiosidades naturales más conocidos es, sin duda, junto al de Ferrante Imperato o el de Francesco Calzolari, el que formó Ulisse Aldrovandi (Ulysses Aldrovandus). Todos ellos formaron sus museos con el propósito común de coleccionar, observar, comparar, investigar y comunicar sus avances, a diferencia de otros gabinetes de curiosidades, los conocidos como studiolos, recintos cerrados al público donde los nobles o príncipes renacentistas de retiraban a reflexionar y contemplar su preciada colección de objetos, adquiridos en su inmensa mayoría.
 

El gabinete Aldrovandi conservado en el Palazzo Poggi  (1).

Las instrucciones de John Woodward.

En 1696 se publicó en Londres Brief instructions for making observations in all parts of the World: as also for collecting, preserving, and sending over natural things, being an attempt to settle an universal correspondence for the advancement of knowledge both natural and civil (Breves Instrucciones para la realización de observaciones en todas las partes del mundo: así como para recolectar, conservar y enviar objetos naturales; siendo este un intento de establecer una correspondencia universal para el avance del conocimiento, tanto natural como civil), un librito de veinte páginas, sin el nombre de su autor en la portada y que, como otros de esa época, estaba destinado a viajeros de paises lejanos y facilitaba unas instrucciones básicas y algo rudimentarias sobre cómo preparar objetos de historia natural.

Portada de Brief Instructions.
Esas técnicas de preparación están contenidas en el apartado titulado Directions for the Collecting, Preserving, and Sending over Natural things, from Foreign Countries, donde se puede leer que bastará con traer uno o dos ejemplares de cada mamífero, pez o ave, desollados cuidadosamente. Los pájaros, peces y reptiles de menor tamaño simplemente se eviscerarán y se secarán. Los especímenes más raros y curiosos se introducirán en pequeños tarros de vidrio llenos de ron, brandy o alcohol. De esponjas, corales, cangrejos, conchas, etc., se enviarán cinco o seis ejemplares variados. Las conchas se vaciarán. Las estrellas de mar se podrán enviar secas o en brandy. Los ejemplares secos en cajas y entre algodón. Los corales y el ámbar envueltos en papel y en una caja con algodón, salvado o paja. Los gusanos, escarabajos, arañas, etc., se enviarán también sumergidos en brandy. Las mariposas, moscas se secarán clavándolas con alfileres y fijándolas al fondo de cajas.


Bellas y Bestias. Parte 3. Años 50 y 60.

Marilyn Monroe en 1953.

Llegamos a las décadas de los años cincuenta y sesenta. En realidad no se aprecian muchas diferencias respecto de las dos décadas anteriores: estrellas de cine de cabello predominantemente rubio platino, posando con glamour junto animales disecados o pieles curtidas, en su mayoría alfombras de osos polares. Al repasar las biografías de esas actrices no podemos evitar la tentación de ralentizar el paso hasta casi detenernos en aquellas que tuvieron menos suerte. Suele suceder cuando nos enfrentamos a mitos.

"Nociones de Taxidermia" de Joan Grau-Bassas.

Grabado de Nociones de Taxidermia (1849).
Joan Grau-Bassas Torà publicó Nociones de Taxidermia. Manual de disecar y embalsamar los animales en 1849. El libro, de un tamaño de 11x16 cm., tiene 144 páginas, varias ilustraciones en nueve láminas recogidas en un pliego y una ilustración entre el texto. Nociones, que tuvo una segunda edición ese mismo año, es el primer manual de Taxidermia publicado por un autor español. En 1817, Juan Mieg publicó en Madrid Instrucción sobre el arte de conservar los objetos de Historia Natural, pero en aquella ocasión, el autor era suizo y el texto en francés fue traducido al español por un discípulo suyo. El tratado de Mieg, publicado más de treinta años antes que el de Grau-Bassas, como no podía ser de otra manera, era un tratado con unas instrucciones más primitivas. Las técnicas, sobre todo en Francia y en esas tres décadas, evolucionaron notablemente. En 1833 se había publicado en Madrid Manual del Naturalista Disector, una traducción de Santiago de Alvarado de la segunda edición del exitoso original en francés Manuel du Naturaliste Préparateur (1825) de Pierre Boitard y Emmanuel Canivet. Finalmente, en 1842, Alberto José Pulido, en Riquezas de Bellas Artes y Oficios, dedicó un apéndice al Método completo de disecar en general, que no era más que una copia incompleta de la traducción de Alvarado.

Joan Grau-Bassas Torà.

Portada de Nociones de Taxidermia (1849).
No disponemos de mucha información acerca de la biografía de Joan Grau-Bassas Torà, el primer autor español que publicó un manual de taxidermia. Miembro de una familia de farmacéuticos y médicos, su padre, Josep Grau-Bassas tenía su botica en el número 10 de la calle del Carmen de Barcelona, donde permaneció entre 1831 y 1836, y más tarde en la calle Santa Ana esquina con Canuda. El primogénito, Josep Miquel Grau-Bassas Torà, asimismo boticario, tras el traslado del padre permanece como titular de la botica familiar de la calle del Carmen. Josep Miquel se trasladaría a las Islas Canarias a principios de los años cincuenta. Otro hermano de Joan, Agustí Grau-Bassas Torà, médico y cirujano, cambió de domicilio en tres ocasiones en veinte años. Se estableció primero en la calle Baños, más tarde en la calle Sant Pau, y finalmente en el número 5 de la calle Santa Ana. Finalmente, Joan Grau-Bassas Torà, nuestro protagonista, que había nacido en Barcelona en 1819, seguramente el menor de los hermanos, aparece en la Guía General de Barcelona de 1849 y de 1854 como médico-cirujano, con domicilio en la calle del Carmen número 10, justo donde su hermano mayor regentaba la primigenia botica familiar.

"El esqueleto de la señora Morales" de Rogelio A. González.

Arturo de Córdova es el taxidermista Pablo Morales, protagonista de El esqueleto (1).

"Pablo Morales, el taxidermista.- "¿Qué, mucho trabajo?"
Padre Artemio Familiar, el cura.- "Si es ironía, sepa usted que trabajo es también mi ministerio, y bastante más difícil que el suyo!"
P. Morales.- "¿Pero quién lo duda? Salvar el alma de un pecador debe ser mucho más complicado que disecar una iguana."
                               Fragmento del primer encuentro entre el taxidermista y el cura.
 
¿Existe el crimen perfecto? Esa es una pregunta que se hace y a la que da respuesta el protagonista, taxidermista de profesión, de esta comedia negra, una de las películas mejor consideradas de la cinematografía mexicana.

La “Historia Natural de la Guayana" de Edward Bancroft.

Edward Bancroft, médico y negociante, y con una biografía bastante agitada, publicó An Essay on the Natural History of Guiana in South America (Ensayo sobre la Historia Natural de la Guayana en América del Sur) en Londres en el año 1769. Como describe la portada del libro, de 402 páginas más las hojas de cortesía, este contiene "una descripción de muchas producciones curiosas de los sistemas animales y vegetales de ese país, con anotaciones sobre religión, costumbres de las varias tribus de indios que lo habitan, intercaladas con una variedad de observaciones literarias y médicas".

Portada del libro.
Poco antes del ecuador del libro, en la segunda carta donde se describen los animales que se encuentran en aquel país, encontramos el pasaje donde, tras referirse al bello plumaje de algunas aves exóticas, Bancroft dedica tres páginas a una descripción no muy detallada de los métodos de conservación de las aves que se practicaban en la Guayana británica. El autor se refiere a la gran cantidad de personas de esa colonia que, juntamente con sus esclavos y sus empleados, se dedicaban a matar y a conservar aves destinadas a los gabinetes de naturalistas europeos. Al ser distinto que en el Viejo Continente, y sin citar autor alguno, primero describe el modo europeo de preservar los cuerpos de las aves, eviscerando y haciendo incisiones en "diferentes partes del cuerpo" y rellenando la cavidad del tórax y el abdomen con una mezcla de sal y alumbre que "en su momento fue publicada en una revista mensual, el nombre de cuyo autor no recuerdo" (1). En cambio, el método de conservación de las aves en la Guayana consistía en introducirlas en recipientes de vidrio, cubrirlas con alcohol de alta graduación, y mantenerlas sumergidas durante veinticuatro o más horas, dependiendo de su tamaño, para que el alcohol penetrara en todo el cuerpo. Pasado ese tiempo se sacaba el ave del tarro, se ordenaban las plumas y se colocaban la cabeza, patas, alas, cuello, etc., tal y como los tenía en vida. Una vez todo en su lugar, se dejaba secar en un lugar ventilado para que mantuviera su posición natural, sin peligro de putrefacción. Bancroft advertía, no obstante, de que este método quizá resultara demasiado caro para ser practicado en Inglaterra.